martes, diciembre 31, 2013

Año nuevo, lucha nueva!!!!!!!!!!!











Señor, un año más, gracias, perdón y ayúdame más. Buen día para confesarse, todos lo son, hoy confesé.

FELIZ 2014 A TODOS LOS QUE PASAIS POR AQUI,COMENTÉIS O NO.

viernes, diciembre 27, 2013

Miguel delibes, aborto y progres ???












POR MIGUEL DELIBES

Actualizado 20/12/2007 - 08:32:38En estos días en que tan frecuentes son las manifestaciones en favor del aborto libre, me ha llamado la atención un grito que, como una exigencia natural, coreaban las manifestantes: «Nosotras parimos, nosotras decidimos». En principio, la reclamación parece incontestable y así lo sería si lo parido fuese algo inanimado, algo que el día de mañana no pudiese, a su vez, objetar dicha exigencia, esto es, parte interesada, hoy muda, de tan importante decisión. La defensa de la vida suele basarse en todas partes en razones éticas, generalmente de moral religiosa, y lo que se discute en principio es si el feto es o no es un ser portador de derechos y deberes desde el instante de la concepción. Yo creo que esto puede llevarnos a argumentaciones bizantinas a favor y en contra, pero una cosa está clara: el óvulo fecundado es algo vivo, un proyecto de ser, con un código genético propio que con toda probabilidad llegará a serlo del todo si los que ya disponemos de razón no truncamos artificialmente el proceso de viabilidad. De aquí se deduce que el aborto no es matar (parece muy fuerte eso de calificar al abortista de asesino), sino interrumpir vida; no es lo mismo suprimir a una persona hecha y derecha que impedir que un embrión consume su desarrollo por las razones que sea. Lo importante, en este dilema, es que el feto aún carece de voz, pero, como proyecto de persona que es, parece natural que alguien tome su defensa, puesto que es la parte débil del litigio.

La socióloga americana Priscilla Conn, en un interesante ensayo, considera el aborto como un conflicto entre dos valores: santidad y libertad, pero tal vez no sea éste el punto de partida adecuado para plantear el problema. El término santidad parece incluir un componente religioso en la cuestión, pero desde el momento en que no se legisla únicamente para creyentes, convendría buscar otros argumentos ajenos a la noción de pecado. En lo concerniente a la libertad habrá que preguntarse en qué momento hay que reconocer al feto tal derecho y resolver entonces en nombre de qué libertad se le puede negar a un embrión la libertad de nacer. Las partidarias del aborto sin limitaciones piden en todo el mundo libertad para su cuerpo. Eso está muy bien y es de razón siempre que en su uso no haya perjuicio de tercero. Esa misma libertad es la que podría exigir el embrión si dispusiera de voz, aunque en un plano más modesto: la libertad de tener un cuerpo para poder disponer mañana de él con la misma libertad que hoy reclaman sus presuntas y reacias madres. Seguramente el derecho a tener un cuerpo debería ser el que encabezara el más elemental código de derechos humanos, en el que también se incluiría el derecho a disponer de él, pero, naturalmente, subordinándole al otro.

Y el caso es que el abortismo ha venido a incluirse entre los postulados de la moderna «progresía». En nuestro tiempo es casi inconcebible un progresista antiabortista. Para estos, todo aquel que se opone al aborto libre es un retrógrado, posición que, como suele decirse, deja a mucha gente, socialmente avanzada, con el culo al aire. Antaño, el progresismo respondía a un esquema muy simple: apoyar al débil, pacifismo y no violencia. Años después, el progresista añadió a este credo la defensa de la Naturaleza. Para el progresista, el débil era el obrero frente al patrono, el niño frente al adulto, el negro frente al blanco. Había que tomar partido por ellos. Para el progresista eran recusables la guerra, la energía nuclear, la pena de muerte, cualquier forma de violencia. En consecuencia, había que oponerse a la carrera de armamentos, a la bomba atómica y al patíbulo. El ideario progresista estaba claro y resultaba bastante sugestivo seguirlo. La vida era lo primero, lo que procedía era procurar mejorar su calidad para los desheredados e indefensos. Había, pues, tarea por delante. Pero surgió el problema del aborto, del aborto en cadena, libre, y con él la polémica sobre si el feto era o no persona, y, ante él, el progresismo vaciló. El embrión era vida, sí, pero no persona, mientras que la presunta madre lo era ya y con capacidad de decisión. No se pensó que la vida del feto estaba más desprotegida que la del obrero o la del negro, quizá porque el embrión carecía de voz y voto, y políticamente era irrelevante. Entonces se empezó a ceder en unos principios que parecían inmutables: la protección del débil y la no violencia. Contra el embrión, una vida desamparada e inerme, podía atentarse impunemente. Nada importaba su debilidad si su eliminación se efectuaba mediante una violencia indolora, científica y esterilizada. Los demás fetos callarían, no podían hacer manifestaciones callejeras, no podían protestar, eran aún más débiles que los más débiles cuyos derechos protegía el progresismo; nadie podía recurrir. Y ante un fenómeno semejante, algunos progresistas se dijeron: esto va contra mi ideología. Si el progresismo no es defender la vida, la más pequeña y menesterosa, contra la agresión social, y precisamente en la era de los anticonceptivos, ¿qué pinto yo aquí? Porque para estos progresistas que aún defienden a los indefensos y rechazan cualquier forma de violencia, esto es, siguen acatando los viejos principios, la náusea se produce igualmente ante una explosión atómica, una cámara de gas o un quirófano esterilizado.

jueves, diciembre 26, 2013

El rey mago........








Es lo que pasa cuando le dicen al chinito que se disfrace de Rey Mago.....





Aborto y la comunista.










Desde los 17 años llevo, llevamos hablando de esto. El debate se ha complicado, las opiniones son libres, los hechos tozudos. No es una cuestión religiosa, que también, sino de ciencia, de derecho a la vida, no podemos construir nuestras sociedades sobre mentiras y muerte.




Un poco estupefacto me dejan las palabras de algunos críticos de la reforma de la Ley del Aborto por considerarla “confesional”, es decir, que en ella se manifiestan argumentos de una presunta “moral católica”. Quiero recoger aquí los argumentos sobre el aborto de una persona ajena a la confesión cristiana, aunque no por ello lejana de una búsqueda incesante de Dios. La escritora Natalia Ginzburg. Nació en una familia culta de ideas socialistas y antifascistas, y fue diputada durante dos legislaturas por el Partido Comunista Italiano, no dejando de escribir hasta su muerte. Transcribo aquí un bellísimo fragmento de su célebre obra “Las pequeñas virtudes”, para que el lector se familiarice con la sensibilidad de la escritora.



“Y si nosotros mismos tenemos una vocación, si no la hemos traicionado, si a través de los años hemos seguido amándola, sirviéndola con pasión, en el amor que profesamos a nuestros hijos podemos mantener alejado de nuestro corazón el sentido de la propiedad. Si, por el contrario, carecemos de una vocación, o si la hemos abandonado y traicionado, por cinismo o por miedo a vivir, o por un mal entendido amor paterno, o por cualquier pequeña virtud que se ha instalado en nosotros, entonces nos agarramos a nuestros hijos como el náufrago al tronco de un árbol, pretendemos enérgicamente de ellos que nos devuelvan cuanto les hemos dado, que sean absolutamente y sin salida posible tal como los queremos, que obtengan de la vida todo aquello que a nosotros nos ha faltado”



La editorial Lumen publicó recientemente una recopilación de los ensayos de Natalia Ginzburg. En uno de ellos habla de la decisión de abortar. Toda la exquisitez de la escritora se muestra en un texto que demanda una reflexión a conciencia.



“En la idea que tengamos del aborto se esconden los rasgos de nuestra idea de la vida. Con el aborto se ha hecho pedazos nuestra armonía con el futuro, y nos parece que ya no podemos prometer el futuro a nadie. Sobre un pensamiento así no se puede construir nada, pues no es un pensamiento constructivo, sino una especie de fuego que cada uno enciende en soledad y por su cuenta. Abortar es matar, pero se trata de un homicidio que no puede compararse con ningún otro. Es separarse para siempre de una individual, concreta y real posibilidad viviente. Sabemos muy bien que matar está mal, pero aquí, en presencia de una posibilidad viva pero inmersa en la oscuridad, también la idea del bien y del mal está inmersa en la oscuridad. La elección es privada y oscura, pero no porque exista un libre derecho de elección, ni porque “la barriga es mía y hago con ella lo que quiero“. Es una horrible facultad de elegir, la vida o la nada. Quien elige debe elegir por dos, y el otro está mudo”



Javier Alonso Sandoica

miércoles, diciembre 25, 2013

No hay amor, como el Amor.












.-"Te amo" - dijo el principito... -"Yo también te quiero" - dijo la rosa. -"No es lo mismo" - respondió él... "Amar es la confianza plena de que pase lo que...... pase vas a estar, no porque me debas nada, no con posesión egoísta, sino estar, en silenciosa compañía. Amar es saber que no te cambia el tiempo, ni las tempestades, ni mis inviernos. Amar es darte un lugar en mi corazón para que te quedes como padre, madre, hermano, hijo, amigo y saber que en el tuyo hay un lugar para mí. Dar amor no agota el amor, por el contrario, lo aumenta. La manera de devolver tanto amor, es abrir el corazón y dejarse amar." -"Ya entendí" - dijo la rosa. -" No lo entiendas, vívelo" - agregó el principito.

sábado, diciembre 21, 2013

Feliz Navidad, Dios se hace carne.












Mientras la ciudad bulle de peregrinos censales con cara de luto, el mesonero impone su cultura del descarte, y los belenitas balconean , allá en la periferia, Dios primerea su amor recién nacido en brazos de su Madre. Unos ángeles hacen lío, convocando a pastores con olor a oveja y desde el Oriente, pateando adelante a la luz de una estrella, llegan misteriosos callejeros de la Fe y de la paz.


FELIZ NAVIDAD,en unión de oraciones con el Papa Francisco. ( texto del poeta sacerdote Luis Herrera).

El tiempo es breve.....








viernes, diciembre 20, 2013

El Opus Dei y el Papa, entrevista al Prelado.



http://www.opusdei.es/art.php?p=56431









"La gente ha reconocido en el Papa Francisco un sacerdote auténtico"


Entrevista a monseñor Javier Echevarría publicada en el periódico italiano "Corriere della Sera" el 15 de diciembre de 2013.



18 de diciembre de 2013

¿Qué piensa el Opus Dei del Papa Francisco? ¿Cómo se ha acogido, en una de las más potentes y extendidas instituciones de la Iglesia católica, la elección de un jesuita y sus sorprendentes maniobras?



La acogimos con profunda alegría —responde sonriendo el prelado del Opus Dei, monseñor Javier Echevarría— y en mi oración pedí para el papa Francisco la intercesión de san Ignacio de Loyola, el fundador de la Compañía de Jesús, cuyos frutos apostólicos son un tesoro para la Iglesia. Fue un santo muy apreciado por el fundador del Opus Dei, que en uno de sus libros, Camino, se refiere a él seis veces, en ocasiones utilizando su nombre familiar: Íñigo.


Invirtamos la pregunta: ¿qué piensa el Papa del Opus Dei? A usted le ha recibido dos veces. Se dice que es devoto del fundador, san Josemaría, ¿es verdad?



El Santo Padre me transmitió su alegría y me dijo que bendecía el trabajo apostólico de la Prelatura, que conoce bien. Entre otras cosas, porque, cuando era arzobispo de Buenos Aires, mantuvo relación con varios fieles del Opus Dei. También conoce bien la figura de san Josemaría. Hace algunos años vino aquí a Roma a visitar su tumba y permaneció en oración durante 45 minutos. Es una demostración práctica de la intensidad y de la generosidad con que reza quien ahora es el sucesor de Pedro.



Desde el primer momento, el Papa Francisco ha demostrado ser un Pontífice “revolucionario”, con decisiones sorprendentes…



Y enseguida la gente ha reconocido en el Papa Francisco un sacerdote auténtico, que reza mucho y que sabe escuchar a quien se encuentra frente a él. Al mismo tiempo, es austero consigo mismo. Desea profundizar en aquella hermosa imagen de Benedicto XVI, que anhelaba una Iglesia cada vez más parecida a la casa de Nazaret. Para que esto sea realidad, no basta renunciar a los bienes materiales (algunos son necesarios para el trabajo y para la vida familiar y social), es necesario, como el Papa Francisco nos enseña, amar la pobreza por amor.



Y desde el inicio, efectivamente, el papa ha hablado de una Iglesia “pobre entre los pobres”, capaz de ir a las periferias, y él mismo ha elegido un estilo sobrio. ¿Cómo ve todo esto el Opus Dei que, justificada o injustificadamente, es considerado por muchos una organización que no se dirige a cristianos pobres?



En realidad, puede decirse que el Opus Dei nació precisamente en las periferias, en los años 30, en los barrios pobres de Madrid. Desde entonces, muchas personas en todo el mundo siguen comprometidas con ese tipo de labor, ayudando a pobres y enfermos, hombres, mujeres y niños en dificultad, desde Nueva Delhi hasta Manila, en Manchester y en Kinshasa. Permítame también aclarar que el Opus Dei no se dirige solo a los ricos: muchos fieles de la prelatura, en distintas partes de mundo, no consiguen llegar a fin de mes, y tienen que afrontar esta dificultad con heroísmo y con fe, sin hacer ruido.


Aún no ha transcurrido el primer año de su pontificado y el papa ya ha tomado decisiones importantes respecto a sus colaboradores, con la evidente intención de reformar la Curia, no sin encontrar resistencias. También está mostrando determinación en lo relativo a la transparencia financiera y a la reforma del IOR. ¿Cómo juzga esta estrategia?



No me compete a mí juzgar qué es prioritario, sino al Santo Padre. Por experiencia personal puedo decir que en los distintos dicasterios y, en general, en la Santa Sede, hay muchas personas que trabajan con gran generosidad. Pero, sin duda, la reforma es siempre necesaria: por más organizadas que puedan presentarse, las estructuras humanas nunca estarán a la altura de la misión de llevar el Evangelio a todo el mundo. Por eso, como bien dice el Papa, no cabe confundir a la Iglesia con una ONG: la Iglesia debe tener su fundamento en la fe en Cristo, como esposa fiel.



En la línea de Juan Pablo II y de Benedicto XVI, el Papa Francisco insiste en el tema de la Nueva Evangelización: ¿cómo responde el Opus Dei a esta llamada?



El Papa Francisco está ayudando a todo el mundo a dar prioridad a la cultura del ser, de la vida, en contraste con esa cultura del tener que a veces ahoga a las sociedades más desarrolladas económicamente. Y habla de la santidad en la vida corriente: una mujer que cría a sus hijos, un hombre que trabaja para llevar el pan a su casa, los enfermos. El mundo occidental debe redescubrir este tipo de santidad. No es un camino para unos poco iniciados: es una invitación que el Señor dirige a todos. En los países de tradición cristiana, el Opus Dei —a través de actividades de formación espiritual— ofrece un camino para redescubrir la fe en medio de las ocupaciones ordinarias. En esto consiste la nueva Evangelización: en reavivar en los cristianos, que a veces se consideran tales solo por su contexto cultural, la llama de una relación viva y personal con Dios.



El Papa Francisco ha hablado de la Iglesia como un “hospital de campaña” que se debe ocupar también de quienes han abortado o se han divorciado. En 2014 está previsto un sínodo sobre la familia, y el papa ha enviado un cuestionario en el que pide a los obispos su opinión sobre estos temas. ¿Cuál es la posición del Opus Dei?



El hombre contemporáneo experimenta profundos sufrimientos en la vida profesional, en las relaciones sociales e incluso en el entorno de la propia familia. Como cristianos, estamos llamados a actuar, a ver a los demás con la mirada de Cristo, llena de amor y de misericordia. Cuando un cristiano ayuda a un amigo, es como Cristo que mira sin repugnancia a quien tiene necesidad de ser curado. El sínodo sobre la familia nos estimulará a redescubrir la belleza del amor, de la fidelidad, del ambiente familiar, que se construye también con palabras y actitudes de servicio a favor de aquellos que han sufrido heridas precisamente en este aspecto de la vida.



En una entrevista al Corriere, la presidenta del Movimiento de los Focolares, Maria Voce, ha pedido que se dé más peso a las mujeres dentro de la Iglesia. ¿Está de acuerdo?



Ciertamente. Porque, como ha recordado el Santo Padre, la Iglesia es mujer: basta pensar en el papel de la Virgen. El tema de la mujer no es nuevo, y de hecho el desarrollo mismo de la Iglesia ha sido sostenido significativamente por las mujeres. Por lo demás, el Opus Dei siempre ha visto a la mujer en un lugar central de la vida de la Iglesia.



¿Qué piensa del papel y de las responsabilidades de las clases dirigentes en la crisis que desde hace años aqueja al mundo occidental, en especial a países como Italia?



Pienso que no podemos echar toda la culpa a las clases dirigentes sin interrogarnos antes sobre lo que cada uno personalmente hacemos cada día, independientemente de cuál sea nuestro lugar en la sociedad. No podemos responsabilizar únicamente a los otros, a una clase dirigente que elegimos y a la que siempre podemos condicionar. Por lo tanto, preguntémonos primero cómo vivimos, cómo trabajamos, cómo es nuestra relación con los demás, con nuestra familia. En la crisis se entra y de la crisis se sale, pero para lograrlo es necesario el compromiso de todos, de cada uno, no sólo de quien gobierna.

jueves, diciembre 19, 2013

Conversiones reales........




http://www.catequesisenfamilia.org/novios/testimonios/2431-de-lpunkyr-drogadicto-a-padre-de-ocho-hijos-para-la-gloria-de-dios.html









De «punky» drogadicto a padre de ocho hijos para la Gloria de Dios




(Os presentamos el testimonio de vida y conversión de Ricardo Pareja narrado con sus propias palabras.)



Yo era uno de esos «punkies» de mediados de los 80 que estaba metido en la droga, siempre borracho, iba con una cresta de gallo y encadenado con cadenas gruesas, no me lavaba, andaba con unos colegas donde el amor libre y la homosexualidad era el ambiente dominante. Realmente estaba hecho un asco y nadie daba un céntimo por mi vida, todo era egoísmo, llamaba la atención de las chicas y lo aprovechaba para usarlas a mi antojo... era un indeseable.







En casa la situación era imposible: mi madre siempre en vilo esperando que cualquier día me encontraran por ahí, en una cuneta. Mis padres, los pobres, sufrían muchísimo y parecía que a mí no me afectaba nada, pero al mismo tiempo había quien rezaba todos los días por su sobrino, una hermana de mi madre que confiaba en el poder del Señor para sacarme de aquella vida y que siempre que tenía oportunidad me hablaba de Cristo y me invitaba a rezar... pero yo solo la escuchaba por respeto, no me interesaban esos «rollos».



En esta situación, cuando peor estaba, el Señor, que ya había intentado atraerme con lazos de amor sin éxito, me hizo vivir una experiencia que cambió mi vida para siempre... Un día me cogieron un grupo de neonazis, me golpearon con barras de hierro en la cabeza hasta que todo yo era brechas de sangre y me dejaron medio muerto en mitad de la vía pública mientras la gente deambulaba alrededor sin hacer ni decir nada. Me recogió una ambulancia y estuve ingresado dos semanas en el hospital. Poco antes de recibir el alta me dijeron que ya no vería nunca más por un ojo... Entonces apareció mi tía por el hospital con un matrimonio amigo suyo y me invitaron a una convivencia de inicio de curso para catequistas, un sitio —pensaba yo— que no me correspondía, pero mi tía estaba empeñada en que fuera con aquel matrimonio a escuchar, y allí que fui.



El sitio en concreto estaba en Castellón, un seminario a 250 kilómetros de mi casa. Y allí el Señor empezó a hablarme personalmente: aquellas catequesis y la palabra de Dios no eran «historietas», empezaba a ver mi vida en todo aquello, era Cristo que me hablaba a mí personalmente. Yo estaba conmocionado y no me venían mas que ganas de llorar, pero era feliz, estaba listo para que el Señor comenzara a cambiar mi vida —una vida vacía— y descubrirme el secreto de la VIDA, la vida que te hacer salir del profundo egoismo y que te hace ver al otro.



Tras dejar el seminario volví a Barcelona y «comencé a caminar» de la mano de una comunidad Neocatecumenal en la Parroquia de San Luis Gonzaga. Luego conocí a Merche, mi mujer, una chica normalita, de casa, nada que ver con lo que yo había vivido. El Señor nos permitió un noviazgo santo, ¡qué regalo! era como un tesoro preciado para mí. El Señor me colmaba con creces... ¿merecía yo ese derroche de gracias? Sentía, sin duda, que no me lo merecía pero el Señor es infinitamente bondadoso. Tiempo después Merche entró en la Iglesia y nos casamos... Hoy somos padres de ocho hijos maravillosos que nos ayudan a convertirnos cada día. Atrás queda una vida en la que los «colegas» que siguieron están presos o con sida o muertos.



Este es el testimonio resumido de mi conversión y lo cuento no como mi proeza sino como la obra que hizo Cristo Resucitado en mí, y para darle Gloria.



Ricardo Pareja

martes, diciembre 17, 2013

Arbol de Navidad.











El santo padre ha recibido a una delegación de Baviera, que ha regalado el abeto de la plaza de San Pedro


Ciudad del Vaticano, 13 de diciembre, 2013 (Zenit)



El árbol de Navidad de la plaza de San Pedro ha sido encendido esta tarde a las 17,15 locales, cuando ya era obscuro debido al horario invernal de Europa, en una simple pero sentida ceremonia que concluyó con el canto del Stille nacht (Noche de paz).



Por la mañana el santo Padre ha recibido a los participantes a la peregrinación de Baviera, región de Alemania que este año ha regalado el árbol navideño. Un árbol "internacional" ha dicho Francisco, ya que creció justo en la frontera entre Alemania y la República Checa.



Tal y como ha recordado el papa Francisco, "este abeto majestuoso quedará junto al pesebre hasta el final de las fiestas navideñas y será admirado por los romanos y los peregrinos y turistas de todas partes del mundo".



El santo padre ha dado las gracias a los participantes, por su presencia y por el árbol de la plaza y los otros pequeños árboles que han regalado para colocar otros lugares de la Ciudad del Vaticano. El pontífice ha reconocido que con estos dones "habéis querido manifestar la cercanía espiritual y la amistad que unen toda Alemania, y en particular Baveria, a la Santa Sede, en la estela de la tradición cristiana que ha fecundado la cultura, la literatura y el arte de vuestra nación y de toda Europa".



Así, Francisco ha afirmado: "Con mi oración estoy cerca de ustedes y les acompaño en el camino de las comunidades cristianas de ustedes y de todo el pueblo alemán". Del mismo modo ha deseado de todo corazón a los presentes y sus compatriotas "pasar con serenidad la Navidad del Señor". El santo padre ha recordado que también hoy Jesús continúa disipando las tinieblas del error y del pecado, para llevar a la humanidad la alegría de la resplandeciente luz divina, de la que el árbol navideño es signo y recuerdo".



Y retomando sus palabras en la exhortación apostólica Evangelii Gaudium, ha invitado a dejarnos envolver por la luz de su verdad para que "la alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús".

lunes, diciembre 16, 2013

Ordenador soporta windows.



Hay que saber inglés......













Se oye muchas veces: "Este ordenador no soporta o sí soporta tal o cual programa, etc...". Algunos - en ocasiones - no entendemos esa terminología. Pero lo que vemos en esta foto está clarísimo: es un ordenador que soporta Windows. No hay duda.

domingo, diciembre 15, 2013

Diez buenas pelis para esta Navidad.










http://networkedblogs.com/S0L12, del blog del buen Alfonso Méndiz.



1. ¡Qué bello es vivir! (1946), de Frank Capra. La víspera de Navidad, George Bailey está con el agua al cuello. Toda su vida ha renunciado a proyectos personales para ayudar a su comunidad; pero ahora el banco que ha creado para socorrer a la gente está al borde la quiebra, y Bailey va a un puente dispuesto a arrojarse al agua, pensando que todos sus esfuerzos han sido en balde. La repentina aparición de Clarence, un ángel que todavía no se ha ganado las alas, le hará ver cómo hubiera sido la vida de su familia y sus amigos si él no hubiese existido. Número uno indiscutible del género, que sigue transmitiendo esperanza y optimismo a públicos de todas las culturas.




2. La Natividad (2006), de Catherine Hardwicke. Recrea con acierto los escenarios, costumbres y utillaje de la época en que nació Cristo, pero falla en el retrato de la Virgen, que aparece siempre tímida e introvertida. Con todo, una buena preparación para vivir el sentido religioso de la Navidad.



3. Las Crónicas de Narnia (2005), de Andrew Adamson. Todo un clásico de la literatura infantil, escrito por C. S. Lewis. Durante la II Guerra Mundial, cuatro hermanos ingleses son enviados a una casa de campo para huir de los bombardeos alemanes. Un día, mientras juegan al escondite, la pequeña Lucy se esconde en un armario y de repente aparece en Narnia, un mundo fantástico que vive un invierno perpetuo. Cuando vuelva al caserón, nadie creerá su increíble aventura. Pero Narnia lanzará más mensajes a los niños, porque necesita de su inocencia para ser redimido. Y en esa misión encontrarán al majestuoso león Aslan, una respetuosa analogía del personaje de Jesucristo. Filme aún reciente que gustó a niños y adultos, y que aúna simbolismo cristiano junto a una gran aventura épica.



4. Solo en casa (1990), de Chris Columbus. Clásico indiscutible del cine familiar de los noventa. Otra historia de familia numerosa, con 8 hermanos de carácter muy distinto. Aventuras, diversión y aprecio a la familia… con la pequeña conversión del “hijo desastre” gracias a la Navidad.



5. De ilusión también se vive (1947), de George Seaton. Cercana la Navidad, la jefe de unos grandes almacenes contrata a un viejecito barbudo y simpático para que haga de Santa Claus. El anciano acapara pronto la atención de todos por su derroche de simpatía, y también porque afirma que es el verdadero Santa Claus. Con este planteamiento, la jefa quiere devolver a todos los ciudadanos el auténtico sentido de la Navidad, incluyendo a su escéptica hija. Cinta entrañable, nominada a los Oscar, donde se hace una dura crítica a los impulsos materialistas y consumidores que se anteponen, en estas fechas, al verdadero significado de la Navidad.



6. Family man (2000), de Brett Ratner. Entrañable fábula sobre un personaje que prefirió alcanzar el éxito en vez de casarse con la chica de sus sueños. En vísperas de Navidad, sólo y sin familia, tiene un extraño encuentro con su “Ángel de la guarda” que le hará ver lo que podría haber sido su vida con un matrimonio feliz, con hogar y con hijos.



7. La gran familia (1962), de Fernando Palacios. Un espléndido homenaje a la familia numerosa, que tiene como clímax la pérdida de uno de los hijos en la víspera de la Navidad. La mejor para el sentido familiar de estas fechas.



8. Polar Express (2005), de Robert Zemeckis. Un niño que ha perdido la ilusión de la Navidad se ve metido en un tren rumbo al Polo Norte, para conocer a Santa Claus. A través del viaje, plagado de increíbles aventuras, misterios y canciones , el protagonista viajará a un lugar mucho más escondido e importante, el de su propio corazón. Excelente película de animación en 3 D.



9. Mientras dormías (1995), de Jon Turteltaub. Una joven taquillera de metro, secretamente enamorada de uno de los pasajeros, tiene la oportunidad de salvarle la vida, aunque él queda en coma; por una confusión, todos creerán que ella es su novia. Comedia romántica por excelencia, al estilo Capra o LeoMcCarey, que trae a colación la necesidad de afecto y compañía cuando llega la Navidad.



10. Feliz Navidad (2005), de Christian Carion. Narra lo que sucedió el 24 de diciembre de 1914 en el frente de Ypres (Bélgica), durante la Primera Guerra Mundial. Se decretó una tregua para esa noche que implicaba permanecer en los puestos sin disparo alguno, pero las tropas alemanas iniciaron un villancico, y las tropas británicas respondieron con "Adeste fideles". Luego intercambiaron gritos de alegría y deseos de una feliz Navidad para todos. Al poco, hubo encuentros de unos y otros en la tierra de nadie, y allí se intercambiaron regalos y recuperaron a los caídos. Celebraron funerales con soldados de ambos bandos, llorando las pérdidas y ofreciéndose mutuamente el pésame. Una gran lección de solidaridad cristiana.

viernes, diciembre 13, 2013

Virgen de Guadalupe......













Postrado ante ella pude estar en 2011, gracias  Madre


Papa Francisco:

Cuando la Virgen se apareció a san Juan Diego “su rostro era el de una mujer mestiza y sus vestidos estaban llenos de símbolos de la cultura indígena. Siguiendo el ejemplo de Jesús, María se hace cercana a sus hijos, acompa...ña como madre solícita su camino, comparte las alegrías y las esperanzas, los sufrimientos y las angustias del Pueblo de Dios, del que están llamados a forman parte todos los pueblos de la tierra”

La aparición de la imagen de la Virgen en la tilma de Juan Diego fue “un signo profético de un abrazo, el abrazo de María a todos los habitantes de las vastas tierras americanas, a los que ya estaban allí y a los que llegarían después”.

“Este abrazo de María señaló el camino que siempre ha caracterizado a América: ser una tierra donde pueden convivir pueblos diferentes, una tierra capaz de respetar la vida humana en todas sus fases, desde el seno materno hasta la vejez, capaz de acoger a los emigrantes, así como a los pobres y marginados de todas las épocas. Una tierra generosa.

“Éste -ha concluido el Papa- es el mensaje de Nuestra Señora de Guadalupe, y éste es también mi mensaje, el mensaje de la Iglesia. Animo a todos los habitantes del Continente americano a tener los brazos abiertos como la Virgen María, con amor y ternura. Pido por todos ustedes, queridos hermanos y hermanas de toda América, y también ustedes recen por mí. Que la alegría del Evangelio esté siempre en sus corazones. El Señor los bendiga y la Virgen los acompañe”

miércoles, diciembre 11, 2013

Papa Francisco, una revolución en marcha.













Navarro Valls, certero y profético, una vez más.Papa Francisco, hombre del año para TIME.


UNA REVOLUCIÓN EN MARCHA


La Evangelii Gaudium impulsará una reforma, como la de Cluny, Pio V, Pio X, S. Bernardo, S. Francisco de Asís o santa Teresa de Jesús

Por Rafael Navarro-Valls

MADRID, 04 de diciembre de 2013 (Zenit.org) - Recién elegido el Papa Francisco, me permití enunciar los principales desafíos con los que, en mi opinión, se enfrentaba. La verdadera reforma que tendría que afrontar -observé- no era la de la Curia, sino la de la preparación intelectual, humana y espiritual de 721.935 religiosos y 412.236 sacerdotes extendidos por el mundo, incluidos obispos y cardenales. Una tarea directamente conectada con la eficacia de los mayores responsables en la Iglesia en la difusión del mensaje cristiano.

Una nueva reforma

En lo que se me alcanza, a este millón de sacerdotes y religiosos va dirigido, primordialmente, este programático documento del Papa Francisco, Evangelii Gaudium (La Alegría del Evangelio), que anuncia una verdadera reforma a todos los niveles. Conviene no olvidar que, en la Iglesia, las reformas que han triunfado han suscitado al principio resistencias. La expresión Ecclesia semper reformanda indica que la Iglesia exige continuadamente un proceso de adaptación a la voluntad de Dios. Un proceso que la naturaleza caída suele perturbar. En esa línea se movieron las reformas de Cluny, Trento o las impulsadas por Pio V, Pio X , Bernardo de Claraval , Francisco de Asís, o Teresa de Jesús. Ante ellas, hubo una mayor o menor resistencia inicial por otros miembros de la Iglesia, “instalados”, es decir, aburguesados o, al menos, desorientados.

Sin embargo, no conviene confundir el sentido de la “reforma” en la visión protestante y en la católica. Para la primera, la Iglesia habría sido infiel a sus principios y por eso requiere una especie de refundación. Para los católicos, el proceso de reforma en la Iglesia se refiere primordialmente , “tanto en la cabeza como en los miembros”, a una especie de “conversión” que rectifique el rumbo desnortado que las coordenadas de tiempo y espacio puedan haber introducido. Retomando la clásica expresión de Juan Pablo II –coincido con John Allen - el sueño de Francisco en este documento programático sería la de “una Iglesia que respire con los dos pulmones de la misión y de la justicia, uniendo la preocupación por la pobreza espiritual y material”.

Una economía que mata

Naturalmente, la vertiente de esa “conversión” que más ha llamado la atención en los medios ha sido la dimensión social del mensaje evangélico, es decir, el pulmón de la justicia y la lucha contra la pobreza.

Y es natural que así haya sido, pues en esa contienda el primer adversario para Francisco es la “economía que mata”, una frase fuerte que apunta –siempre según el Pontífice- a esa economía que confía en las “fuerzas ciegas y en la mano invisible del mercado”. Esa economía que recurre a remedios que son “un nuevo veneno, como cuando se pretende aumentar la productividad reduciendo el mercado laboral y creando así nuevos excluidos”. ¿Supone esto una descalificación del libre mercado? Esta es una vieja pregunta que ya se hizo cuando Juan Pablo II o Benedicto XVI condenaron el “turbo capitalismo”, ajeno a la «solidaridad y a la subsidiariedad”.Si Juan Pablo II fue un crítico del capitalismo más incisivo que Karl Marx, pues no cayó en la ingenuidad de creer que la vida social se reduce a economía, Benedicto XVI se concentró en la crisis financiera con la intensidad de un rayo láser, insistiendo en esa crisis mundial que, en su inicio, destapó la podredumbre de Maddoff y compañía. Ahora Francisco entra con nuevos requerimientos para exigir –“ya no se puede esperar más”- en la necesidad “de resolver las causas estructurales de la pobreza”, resolviendo “radicalmente los problemas de los pobres, renunciando a la autonomía absoluta de los mercados y de la especulación financiera y atacando las causas estructurales de la inequidad “, es decir las disfunciones de la economía mundial.

Desde luego, esto no supone –como dicen algunos- que en el mundo empresarial« los beneficios son obscenos y las pérdidas castas». Ya se entiende que Francisco no entra en ese juego, ni aboga por un sistema de “economías angélicas”, precisamente porque, según sus palabras en EG, la empresarial es una “noble tarea”, ante la cual sus palabras no deben entenderse como las de un “enemigo”, sino como la de un amigo-“ajeno a cualquier interés personal o ideología política”- que desea apartar de una mentalidad “individualista, indiferente y egoísta”, en aquellos que la poseen. Se trata, en síntesis, de exigir una sólida responsabilidad social a los agentes económicos.

Naturalmente, también la “pobreza espiritual”- la ausencia de valores, el aburguesamiento, el apartamiento de Dios etc - es objeto de especial atención por Francisco, al ser la evangelización el centro del documento. Tal vez por seguir en este punto la doctrina habitual ha llamado menos la atención, pero no hay que olvidar que la lucha contra esa “pobreza espiritual” va paralela a la contienda contra la corporal.

Descentralización

Al enfrentarme con un texto jurídico, suelo recordar dos consejos de un viejo colega. El primero: para entender bien una sentencia importante hay que leer con detenimiento los votos concurrentes, pues amplían el sentido del fallo. El segundo, cuando leas un documento científico detente con especial cuidado en sus Notas: descubren las líneas de fuerza que han preparado el camino del autor.

Si fijamos nuestra atención en el texto de la EG, lo primero que resalta es –aparte de las referencias bíblicas y magisteriales - el desusado número de Notas dedicadas a los documentos de las Conferencias Episcopales de Latinoamérica, India, Estados Unidos, Francia, Brasil Filipinas o el Congo. Y naturalmente a los pronunciamientos de Puebla y Aparecida, así como otras post-sinodales: Ecclesia in Africa, in Asia, in Oceanía, in America, in Europa y Medio Oriente.

Esto explica una tensión presente en todo el documento. La que se ha llamado “tensión entre diferencia y unidad”, o si se quiere entre “ centralización y descentralización”. Así lo expresa el Papa: “la diversidad cultural no amenaza la unidad de la Iglesia “(n. 117). A la vez, implica al papado en la reforma en marcha, pues el “papado y las estructuras de la Iglesia universal necesitan escuchar la llamada a una conversión “sabiendo que “una excesiva centralización , más que ayudar, complica la vida de la Iglesia “(n. 32). De ahí la continua remisión del documento a las enseñanzas de la Iglesias locales o las Conferencias Episcopales

Ir a los fundamentos

Una de las cosas que dejó algo perplejo a los vaticanistas fue que el Papa Francisco no puso especial acento en aquellas cuestiones que Benedicto XVI denominó “no negociables”: vida, matrimonio, educación. En algunos fieles esa perplejidad derivó en cierto desencanto: como si esas temáticas carecieran de importancia, cuando había sido el punto focal de muchos esfuerzos pastorales de los obispos y de acción social política de muchos laicos.

Esa conclusión no es exacta. En la EG el papa insiste en el valor de la defensa de la vida del no nacido (213), en no constituir el matrimonio de cualquier forma (66), en el valor de la educación y la posición de los padres en ella (132 yss) etc. La mejor explicación de que, a pesar de esto, esas cuestiones no se pongan en la vanguardia de la acción probablemente es esta del periodista Guido Horst: “Francisco sabe como cualquier pastor que cuando se ha apagado la fe, no tiene ningún sentido azotar al caballo por detrás, y comenzar la nueva evangelización por la doctrina moral de la Iglesia, sino que hay que poner de nuevo los fundamentos: la fe en Dios, el conocimiento del amor y la misericordia del Padre y la obra salvadora de Jesucristo”.

Efectivamente, a esos tres grandes temas apunta como una flecha este documento programático del Papa Francisco.

Rafael Navarro-Valls es catedrático, académico y autor de “Entre la Casa Blanca y el Vaticano”

martes, diciembre 10, 2013

En el día de los derechos humanos, los más débiles...














Francisco, obispo de Roma y Sumo Pontífice, dice así en el n. 213 de su "Evangelii gaudium":




"Entre esos débiles, que la Iglesia quiere cuidar con predilección, están también los niños por nacer, que son los más indefensos e inocentes de todos, a quienes hoy se les quiere negar su dignidad humana en orden a hacer con ellos lo que se quiera, quitándoles la vida y promoviendo legislaciones para que nadie pueda impedirlo. Frecuentemente, para ridiculizar aleg...remente la defensa que la Iglesia hace de sus vidas, se procura presentar su postura como algo ideológico, oscurantista y conservador. Sin embargo, esta defensa de la vida por nacer está íntimamente ligada a la defensa de cualquier derecho humano. Supone la convicción de que un ser humano es siempre sagrado e inviolable, en cualquier situación y en cada etapa de su desarrollo. Es un fin en sí mismo y nunca un medio para resolver otras dificultades. Si esta convicción cae, no quedan fundamentos sólidos y permanentes para defender los derechos humanos, que siempre estarían sometidos a conveniencias circunstanciales de los poderosos de turno".

Un santo haciendo siesta campestre con boina.




Bendito Juan Pablo II!!!!, no nos dejes.




lunes, diciembre 09, 2013

Sentido y sensibilidad...


http://blogs.aceprensa.com/familiaactual/sentido-y-sensibilidad/












A todos los padres les preocupa la educación sexual de sus hijos, pero pocos se ocupan de hacer algo al respecto. Ven peligros por todas partes, y a sus hijos e hijas en medio del torbellino, se echan las manos a la cabeza, y a veces se tapan los ojos para no ver lo que hay; no obstante, siguen sin hacer nada, ni siquiera se atreven a hablar sobre sexualidad y dejan que sean los amigos, el ambiente, la tele e Internet quienes eduquen a sus hijos en algo tan íntimo y personal.


Los padres deberíamos tomar ejemplo de la actriz británica Emma Thompson, protagonista y guionista de la película Sentido y sensibilidad (1995), madre de una adolescente de 13 años a la que ha dedicado un “manual de sexo” con el fin de contrarrestar las presiones a las que están sometidos los adolescente de nuestro tiempo.



Su idea ha servido de ejemplo a muchas madres, como a la escritora Annabel Cole, quien también tiene una hija adolescente. Inspirada por la idea de Emma Thompson, Cole escribe un manual dirigido a su hija Elsa para decirle lo que toda madre debería explicar a su hija sobre sexo. He aquí algunas de sus recomendaciones (ver artículo):



■Mantén en privado las cosas privadas. Está muy bien tener muchos contactos en las redes sociales, pero nunca compartas sentimientos íntimos ni tus propias experiencias. Guárdate para ti lo que es solo tuyo. Un error en este sentido puede perseguirte toda la vida.

■El porno no es la vida real. Para quien no sabe qué es la sexualidad puede pensar que la pornografía se le parece en algo, pero no es así. Son actores que representan lo más alejado a la plena vida sexual. Los momentos más íntimos están muy lejos de tales escenarios artificiales.

■La imagen no lo es todo. No dejes que la moda te esclavice, que tengas que pasarte media vida mirándote al espejo, depilándote, peinándote, maquillándote, haciendo dieta… como si tuvieras la obligación, impuesta por la publicidad y las revistas, de “estar mona”. Nada de eso te ayudará a menos que te sientas segura en tu interior.

■Una cita no es un cuento de hadas. El cine nos ha llenado de romanticismo, pero la realidad puede ser muy distinta. Mejor abandona las fantasías y prepárate para los silencios incómodos, la torpeza y el nerviosismo. Eso es lo normal. No busques una cita para quedar bien delante de otras chicas el lunes por la mañana cuando llegues al instituto. Eso se llama presión de grupo.

■No todos lo hacen. Siguiendo con la presión, he aquí la más fuerte: piensas que todos lo hacen, pero la experiencia nos dice que no es así. Es como si el ambiente quisiera meteros a los adolescentes prisa con esa cantinela de “tonto el último”, cuando la sexualidad es tan importante que vale la pena esperar. Annabel Cole recomienda a su hija: “Está bien esperar y está bien decir ‘no’”.

La oscarizada actriz y guionista Emma Thompson dice que sólo podemos ayudar a nuestras hijas escuchándolas, transmitiéndoles confianza y mostrándoles una actitud franca. Si de algo está necesitada en estos tiempos la educación sexual de nuestras hijas (y de nuestros hijos) es de sentido y sensibilidad. Algo que en el ambiente, en la tele, en las redes sociales, en Internet, brilla por su ausencia. Pongamos los padres lo que falta: un sentido a la sexualidad y hagámoslo con sensibilidad.

La otra España....





Monaguillo haciendo de equilibrista, el barrendero con botella de anís, Cuenca en los años 70.....cómo hemos cambiado...a mejor , a peor?????




domingo, diciembre 08, 2013

Madre Inmaculada.



"Cada vez que miramos a María volvemos a creer en lo revolucionario de la ternura y el cariño" (Papa Francisco, Evangelii Gaudium).






sábado, diciembre 07, 2013

Informe PISA, estamos estancados.














Del blog de Ignacio Aréchaga, siempre certero y crítico.
http://blogs.aceprensa.com/elsonar/espana-no-pasa-la-revalida-del-pisa/



En esa especie de Olimpíadas educativas en que se ha convertido el informe PISA, España está estancada desde hace tiempo en una mediocre zona un poco por debajo de la media. El último PISA 2012 confirma esta dolencia, que ni el aumento del gasto educativo (un 35% desde 2003) ni los cambios de currículo han logrado enderezar. En el terreno educativo estamos lejos de una cultura de la excelencia, ya que, por ejemplo, solo el 8% de los alumnos españoles alcanzan ese nivel en matemáticas, frente a un 13% de media en el conjunto de países participantes.


Hasta ahora nos solíamos consolar con la idea de que, por lo menos, había más equidad que en otros países en los resultados educativos de los alumnos de distinto nivel socioeconómico. Lo cual no es mucho consuelo, pues era como decir que se había logrado la equidad en la mediocridad.



Pero el nuevo PISA 2012 nos quita hasta esa excusa, porque la equidad ha empeorado. En 2012 los alumnos de nivel socioeconómico más favorecido superan a los desfavorecidos en 34 puntos en matemáticas, una diferencia 6 puntos superior a la observada en 2003. También la diferencia de rendimiento educativo entre comunidades autónomas con mayor y menor rendimiento es el equivalente a casi año y medio de escolarización. Y, según el informe, el 85% de de las diferencias en rendimiento en matemáticas es atribuible a diferencias socioeconómicas.



Por eso resulta curioso que los que critican la nueva reforma que se propone la LOMCE defiendan un sistema que no produce ni calidad ni equidad. Como si ahora viviéramos en un edificio educativo de lujo, que el gobierno se empeñara en desmantelar. Se dice que la reforma educativa, al separar distintos itinerarios en la ESO a partir de los 14 años, va a discriminar a los alumnos que van peor. Más bien da la impresión de que la falta de exigencia que consagró la LOGSE perjudica más a los menos favorecidos. Y si alguien necesita el empuje de una buena formación para elevar su estatus es sobre todo el que parte de más abajo.



En este aspecto, es significativo que los países asiáticos que están en el pelotón de cabeza en el ranking en matemáticas, sean también los que cuentan con alumnos más resilientes, es decir, que vencen los pronósticos socioeconómicos que tienen en su contra y obtienen un rendimiento superior al esperado. En Hong-Kong, Corea, China-Macao, Singapur y Vietnam, un 12,5% de los alumnos destacan por su resiliencia, porcentaje que en el caso de España es un 6%, lo cual supone un descenso de 2 puntos respecto a 2003. El clima de exigencia del “tigre asiático” acaba siendo un estímulo más decisivo para el alumno menos favorecido.



El informe PISA recomienda a España una mayor autonomía para los centros y más evaluaciones externas. En realidad, ambas políticas van de la mano. La mayor autonomía de los centros a la hora de diseñar el currículo y los métodos tiene todo el sentido si se contrasta con evaluaciones externas que permitan medir la eficacia del proyecto educativo del centro. Y en esa línea van las reválidas que instaura la ley Wert, y que tanto asustan a los enemigos de la transparencia de los resultados educativos. Después de todo, ¿qué es el informe PISA sino una reválida que pasan los sistemas educativos?



La “marea verde”, que sigue batallando a favor del statu quo de la educación pública, debería plantearse por qué el sistema actual lleva años sin conseguir desencallar el barco de la enseñanza. Mantener todo igual y pedir más dinero es un conservadurismo cómodo.

Personas reales....






jueves, diciembre 05, 2013

El Psoe y su manía con la Iglesia.









Navarro Valls escudriña con maestría.


EL DERECHO sería muy aburrido si todos opináramos lo mismo sobre temas jurídicos de hondo calado. En este sentido, y por ejemplo, tan respetable me parece la posición de quienes solicitan la denuncia de los Acuerdos entre el Estado español y la Santa Sede, como los que entienden inoportuna o incluso imposible dicha denuncia. Ya se comprende, pues, que la argumentación que a continuación desarrollo quiere ser respetuosa con la posición mantenida por el principal partido de la oposición sobre la cuestión planteada, quizás con algo de ligereza.




Lo cual no quiere decir que, de entrada, no la considere anómala y contradictoria, siempre tomando como punto de referencia el texto de la proposición no de ley presentada en el Congreso. Dicha proposición, en su número primero, insta al Gobierno a que: «Proceda de inmediato a la denuncia de los Acuerdos entre España y la Santa Sede». La anomalía aquí proviene del clamoroso aislamiento en que esta proposición se inserta en el Derecho comparado y en el propio Derecho español histórico.



Respecto a la experiencia de otros países basten un par de ejemplos significativos. En 1929 Mussolini firmó, en nombre del Estado italiano, los Pactos lateranenses con la Santa Sede, en pleno auge del fascismo. Cuando la democracia italiana se instaura y se elabora la Constitución de 1947, no solamente no se denuncia el concordato firmado por el mayor enemigo de la democracia sino que nada menos se «constitucionaliza». Es decir, el art. 7 de la Constitución italiana expresamente los «santifica», en estos términos: «El Estado y la Iglesia católica son, cada uno en su propia esfera, independientes y soberanos. Sus relaciones se regularán por los Tratados de Letrán. Las modificaciones de los Tratados aceptadas por ambas partes, no requerirán procedimiento de revisión constitucional». Repárese, que este texto fue aprobado por una mayoría abrumadora de 453 votos, entre ellos socialistas, comunistas y democracia italiana. La revisión de los mismos -naturalmente efectuada de común acuerdo y sin ninguna denuncia previa- hubo de esperar casi 35 años (1982).



Oliveira Salazar -el dictador portugués- firmó en 1940 un concordato con la Santa Sede. Salvo una modificación introducida de común acuerdo en 1975 sobre el matrimonio, el concordato permaneció vigente en medio de una historia tormentosa que va de la dictadura a la III República, pasando por una guerra colonial y la Revolución de los claveles. Tuvieron que transcurrir más de 60 años para que, naturalmente sin denuncia ni especiales tensiones, se firmara el nuevo concordato de 2004.



Si del Derecho comparado pasamos al español, sobre todas las largas -y no siempre apacibles- relaciones entre la Iglesia y el Estado no se conoce ningún caso de denuncia unilateral. Incluso durante la II Republica española el viejo concordato de 1851, más o menos vigente, no fue denunciado, e incluso -lo que es poco conocido- hubo un intento entre los años 1934 y 1935 de negociación de un nuevo concordato entre el Gobierno republicano y la Santa Sede.



Con estos ejemplos -que podría multiplicar- quiero apuntar al hecho de que, en el panorama mundial y español, las relaciones entre los Estados y la Santa Sede suelen discurrir -incluso en momentos de tensión- por parámetros de prudencia en las tomas de posición y de estabilidad en los convenios internacionales suscritos por ambos focos de poder. Lo cual es una constante desde el primer concordato del que se tiene noticia, el de Worms de 1122 entre el emperador alemán Enrique V y el papa Calixto II. En este contexto, la propuesta de denuncia unilateral de los Acuerdos de 1976/1979 en España es, como dije, una anomalía que probablemente pasará a la historia del Derecho internacional como una curiosidad a pie de nota.



Ocurre, además, que es muy dudoso que pueda denunciarse un tratado internacional -como son los Acuerdos españoles, según el Tribunal Constitucional español- que no incorporan cláusula de denuncia alguna, y en los que se habla, al contrario, de que la Santa Sede y el Gobierno español «procederán de común acuerdo» en la resolución de las dudas o dificultades que pudieran surgir de la aplicación de los Acuerdos. Efectivamente, acabo de decir que los Acuerdos en cuestión pertenecen jurídicamente a la especie de los Tratados internacionales. Estos, tanto por el Derecho internacional consuetudinario -al que están sometidos-, como a la Convención de Viena de 27 de enero de 1980 sobre el Derecho de Tratados, al no tener ninguna cláusula explícita que regule su propia extinción a través de una denuncia unilateral, solamente pueden modificarse conforme a las disposiciones del mismo, sin que pueda entenderse implícita la posibilidad de denuncia. Unos ejemplos bastarán para explicar lo que digo. Cuando Rusia intentó denunciar el Tratado de París de 1856 sobre el Mar Negro, las demás potencias, reunidas en Londres el 11 de enero de 1871, adoptaron un protocolo en el que contundentemente se decía: «Es un principio esencial del Derecho de gentes que ninguna potencia puede desligarse de los compromisos asumidos con otro Estado, ni modificar sus estipulaciones, más que por asentimiento de las partes contratantes, por medio de un acuerdo amistoso».



Los menos jóvenes aún recordamos la Nota del Gobierno soviético de 27 de noviembre de 1958 que sostenía que los acuerdos interaliados concernientes al estatuto de Berlín se habían convertido en caducos y procedía a denunciarlos. La respuesta de los franceses, británicos y estadounidenses fue que «no es aceptable un repudio unilateral por el gobierno soviético de sus obligaciones frente a los gobiernos francés, americano y británico». El Tratado de septiembre de 1990 que puso fin pacífica y consensuadamente al estatuto cuatripartito de Berlín, confirmó las tesis de los gobiernos occidentales. Y aunque la Convención de Viena citada no sea estrictamente aplicable -fue suscrita con posterioridad a la fecha de los Acuerdos- conviene tener en cuenta que el art.56 consagra igualmente la ilicitud de la «denuncia-repudio», al establecer que si un tratado no contiene disposición relativa a su extinción, «no se le puede poner fin más que por los motivos enumerados limitativamente en el convenio». El Tribunal Internacional de Justicia (La Haya) lo confirma en su sentencia de 25 de septiembre de 1997 que rechaza la aplicación unilateral del «estado de necesidad» para la denuncia de un tratado.



La anomalía de intentar sustituir el Concordato vigente (el conjunto de los cinco Acuerdos en vigor) por una ley unilateral de libertad religiosa choca, además, con el fenómeno de una llamativa eclosión de la legislación pactada en todo el mundo, paralela a ese crescendo de legislaciones negociadas por los Estados en otros ámbitos sociales (laboral, sanitario, sindical etc). Es significativo que los acuerdos estipulados por los Estados con la Iglesia católica en el medio siglo que hoy nos separa del Concilio Vaticano II, superan notablemente en cantidad a todos los suscritos en los cinco decenios precedentes. La razón estriba en que la bilateralidad potencia fórmulas de consenso que aquietan las pasiones y, en lo posible, satisfacen las inteligencias. En Europa occidental es muy frecuente y tradicional (España, Portugal, Italia, Alemania etc) la solución concordataria. A su vez, después del crack de 1989 en los países del Este europeo se ha producido una importante aceleración de la conclusión de concordatos y acuerdos (Polonia, Hungría, Croacia, Eslovaquia, Eslovenia, Albania etc). Igualmente África ha sido testigo de su firma entre varios países y la Santa Sede (Costa de Marfil, Gabón, por ejemplo). Sin olvidar Medio Oriente (Israel, la OLP) o Asia (Kazajistán). Y en Latinoamérica cerca de una veintena de estados centro y sudamericanos conocen esa fórmula: desde Brasil a República Dominicana; de Argentina a Perú, pasando por Haití; o desde Ecuador a Colombia, sin olvidar Venezuela. Un auténtico boom de soluciones jurídicas consensuadas y elevadas a pacto entre ambas potestades. La posición del principal partido español de la oposición acentúa la anomalía y la soledad de su postura.



POR LO DEMÁS, conviene advertir que, hasta ahora, los temas en discusión entre la Iglesia y el Estado se han ido resolviendo en España a través de fórmulas imaginativas que, evitando aplicar la piqueta a una estructura aceptable, ha dado respuestas inteligentes a nuevas necesidades, sin abrir formalmente un proceso de revisión. Baste pensar en el simple canje de Notas (diciembre de 2006) entre la Nunciatura en España y el Ministerio de Exteriores, por el que se ratifican los acuerdos en materia de financiación de la Iglesia alcanzados por el Gobierno y la Conferencia Episcopal española. Entre ellos, nada menos que la definitiva terminación del sistema de dotación presupuestaria y su sustitución por el de asignación tributaria, elevando al mismo tiempo el coeficiente de este último al 0,7 % en la declaración del IRPF.



En fin, las pocas veces que el Tribunal Constitucional ha debido afrontar cuestiones relacionadas con los Acuerdos (capellanes castrenses, matrimonio, enseñanza de la religión, idoneidad del profesorado) nunca ha puesto en duda su constitucionalidad, lo que entonces sí que haría necesaria una revisión. Incluso el Tribunal de Derechos Humanos ha declarado acordes con el Convenio de Derechos Humanos, y con justificación «objetiva y razonable», la conclusión de Acuerdos entre la Iglesia católica y el Estado previendo para la Iglesia un estatuto fiscal específico, siempre que quede abierta la puerta para la conclusión de convenios entre el Estado y otras Iglesias que así también lo establezca. Lo cual está previsto en la Ley de Libertad Religiosa española de 1980. Esta referencia nos aboca a la conveniencia o no de una nueva Ley de Libertad Religiosa, a la que también alude la mencionada proposición no de ley. Tema interesante que podrá ser objeto de análisis posterior.



Rafael Navarro-Valls es catedrático y académico de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación.

miércoles, diciembre 04, 2013

martes, diciembre 03, 2013

Javier Echevarría, Prelado del Opus Dei.




Hoy es su santo, felicidades Padre!!!.










El semanario italiano Famiglia Cristiana, que difunde cada mes 700.000 ejemplares, ha entrevistado al Prelado del Opus Dei. La Misa, la fe y la gente joven son algunos de los temas que afronta Mons. Echevarría.

En la sede central de la Prelatura del Opus Dei, que comprende la iglesia de Santa María de la Paz, donde reposa el fundador san Josemaría Escrivá, entrevistamos a su sucesor, el obispo Javier Echevarría, con motivo de la publicación de su libro “Vivir la Santa Misa”.

Monseñor Echevarría, poner la Misa en el centro de la jornada es un hermoso reto. ¿Por qué vale la pena dar prioridad a la Misa y cuál es el secreto para vivirla bien?

La Misa es acción de Dios, que nos permite participar en la pasión, muerte y resurrección de Cristo, no como espectadores u observadores, sino como co–protagonistas. Por eso, en el título del libro he querido usar la expresión “vivir” la Santa Misa, que expresa bien la implicación total, humana y espiritual, que la Misa exige

En su libro habla del peligro del ritualismo. ¿Cómo podemos evitarlo?

Ritualismo significa olvidar el contenido de aquello que ocurre sobre el altar. ¿Qué haríamos si nos dijeran: “hoy tienes la oportunidad de estar en el Calvario junto a Jesús?", o “hoy te encontrarás a Cristo resucitado”. En esos casos, ¿cómo nos prepararíamos? Y, en cambio, ¿cómo nos preparamos para la Misa?

Usted ha vivido más de 20 años junto a San Josemaría. ¿Qué aspecto de su personalidad le sorprendía más?

San Josemaría sabía querer a las personas de un modo extraordinario. Le bastaba una mirada para comprender las necesidades de cada uno. Tenía esa intuición que sólo las madres poseen. Al mismo tiempo, era un verdadero padre: no nos enseñaba nada si antes no nos lo había mostrado con su ejemplo. Resultaba evidente que era un sacerdote que buscaba al Señor en todo momento.

¿Cómo celebraba la Misa?

Era consciente de que en la Eucaristía el protagonista es Cristo, no el sacerdote. Eso le llevaba a celebrar el rito fielmente, sin buscar originalidades, de forma que sólo Jesús se luciese, no él. Decía que para él la Misa era "un trabajo" que le requería gran esfuerzo, un esfuerzo en ocasiones extenuante, dada la intensidad con que lo vivía. En cada pequeño gesto sabía transmitir todo el sentido sobrenatural de la celebración.

¿La Misa continúa en la vida?

La Misa no termina con la celebración. Nos acompaña todo el día. El alimento material nos nutre porque lo transformamos en parte de nosotros mismos, pero la Eucaristía —alimento espiritual— nos transforma en Jesús. De esa forma, nuestra jornada, unida al Sacrificio del altar, se transforma en una Misa continua que convierte todo lo que hacemos —el trabajo, el descanso, las relaciones familiares y sociales— en una obra agradable a Dios.

¿En qué consiste el Opus Dei?

El Opus Dei en la Iglesia tiene la tarea de recordar que los bautizados estamos llamados a la santidad a través de la vida cotidiana. San Josemaría decía que hay algo divino escondido en las situaciones más comunes, y que toca a cada uno de nosotros descubrirlo. Ninguna acción humana puede resultar un obstáculo para la amistad con Dios. Es más, es precisamente en las circunstancias del día a día donde Dios nos llama para que le encontremos.

La prelatura del Opus Dei en el mundo, ¿puede equipararse a una gran diócesis global que depende directamente del Papa?

Esa afirmación podría causar algún malentendido, dando pie a pensar, por ejemplo, que la prelatura personal es una Iglesia particular separada de la Iglesia local. Por el contrario, la Prelatura está al servicio de la comunión entre las Iglesias locales, y el trabajo que realizan los fieles del Opus Dei, laicos y sacerdotes, supone siempre una colaboración activa con cada diócesis. Los fieles laicos del Opus Dei dependen también del obispo local, al igual que el resto de católicos.

Tras el fundador, san Josemaría Escrivá, y su primer sucesor, el obispo Álvaro del Portillo, de quien está en marcha el proceso de beatificación, desde hace quince años usted dirige la Obra. ¿Cómo vive la herencia de dos santos?

Cuando se vive con personas santas, se comprende cuál es el secreto para tener paz en el corazón: mantener un diálogo constante con el Señor. Así, por muy evidentes que sean nuestras carencias, nuestros defectos, Él estará siempre a nuestro lado, dispuesto a subsanarlos. Este “factor Dios” es lo que distingue la vida del cristiano, haciéndolo inmune a tantas preocupaciones y angustias que afligen al hombre contemporáneo.

¿Podría contar algún episodio inédito de la vida de San Josemaría?

A menudo ayudaba a San Josemaría mientras celebraba la Misa. Me impresionó la primera vez que me pidió que rezase para que nunca se acostumbrara a celebrar una acción tan sublime. Es algo que me repitió con frecuencia.

¿En qué dirección se difunde actualmente la presencia del Opus Dei?

Gracias a Dios, hay fieles y cooperadores del Opus Dei en los más variados lugares del mundo: desde los rascacielos de Wall Street a las favelas de Brasil. En todas partes se percibe una gran sed de Dios. También en diversas ciudades de China hay fieles de la Prelatura. El año pasado comenzó el trabajo apostólico estable de la Obra en Indonesia, y hay otros países de población mayoritariamente musulmán donde también el Opus Dei está presente gracias a los fieles que tienen que viajar allí por motivos profesionales. No faltan los retos en Oriente Medio, Tierra Santa y el Líbano, así como en África: pienso ahora en Costa de Marfil, y también en el Congo y Nigeria. En todas partes, los problemas se superan gracias a una fe vivida de modo concreto, pensando en el bien común, con una actitud de fondo constructiva que permite superar las diferencias.

¿Cómo ve la difusión de la fe en el mundo actual?

Actualmente hacen falta testigos. Ante el relativismo que parece imponerse en Occidente, así como ante las divisiones, guerras y pobreza que azotan diversas áreas del mundo, hacen falta personas dispuestas a arremangarse y mostrar la realidad del Evangelio, no con discursos o teorías, sino en la vida de todos los días.
¿Cómo es la relación del Opus Dei con el mundo de los jóvenes?

Cuando San Josemaría comenzó la Obra, tenía a su lado sólo un grupo de jóvenes universitarios y trabajadores. Las actividades de formación con los jóvenes son una de nuestras prioridades. Existen en Italia y en todo el mundo numerosas residencias universitarias y centros culturales en los que chicos y chicas encuentran oportunidades para crecer humana y espiritualmente: aprendiendo a estudiar y a ser buenos amigos, enriqueciendo su personalidad, formando un espíritu crítico y constructivo, y comportándose como hijos de Dios. Este trabajo educativo se realiza siempre con la colaboración de las familias. Es más, son principalmente los padres que pertenecen al Opus Dei quienes promueven escuelas, clubs juveniles y otras iniciativas que puedan ser útiles a sus propios hijos: así sucede, por ejemplo, en tantas ciudades italianas.

El Papa puede cambiar tu vida...peligro!!!!!







lunes, diciembre 02, 2013

Algunas ideas sobre el Adviento.









1. El Adviento lo inventamos los españoles.Para que luego digan que no inventamos nada. El primer dato histórico relativo a un periodo de preparación para la Navidad se puede encontrar en las actas del Concilio de Zaragoza, en el año 380. Durante los días 17 a 25 de diciembre, los cristianos debían asistir a la iglesia todos los días, preparándose para la celebración del Nacimiento del Señor. No es una mala costumbre, podríamos aprovecharla nosotros.
2. Luego, los franceses nos copiaron el invento. El Concilio de Macon, en el año 581, aplicó las normas litúrgicas de Cuaresma al periodo entre el 11 de noviembre y Navidad (unos cuarenta días, como la Cuaresma). San Cesareo de Arles, medio siglo antes, había pronunciado las primeras homilías de Adviento que se han conservado.
3. Los alemanes, lo único que han inventado es la corona de adviento: Una corona con cuatro velas, que se van encendiendo, una a una, los cuatro domingos de Adviento. Bueno, y las chocolatinas del calendario de Adviento, que tampoco están mal.
4. El tercer domingo de Adviento, el sacerdote se viste de rosa. No, no es un signo del fin de los tiempos ni una apostasía clerical ante el lobby GLTBXYZ. De hecho, quizá sería más apropiado decir color salmón. O naranja-rosáceo.
La razón es que ese domingo es el domingo Gaudete (en latín, “alegraos”). Sin ser aún un domingo navideño, ya está avisando de que está cercana la Navidad, para que los cristianos nos alegremos. Si el sacerdote no utiliza la casulla anaranjada para el domingo Gaudete, quizá sea porque la parroquia no tiene casulla de ese color. Podría ser una buena idea regalar una a la parroquia. Si se pone en la iglesia una corona de adviento, la vela correspondiente a este domingo suele ser rosada también.
5. En la fiesta de la Inmaculada, que siempre cae en Adviento, se usa casulla azul. Y eso también es invento español. El azul no es un color propiamente litúrgico y sólo puede usarse en esa fiesta y en los países del antiguo Imperio Español (Hispanoamérica, Filipinas, partes de Estados Unidos, etc.), como reconocimiento por parte de la Santa Sede del hecho de que España defendió siempre esta doctrina, aun antes de que fuera proclamada como dogma.
6. El verdadero tiempo dedicado a la Virgen en la Iglesia es el Adviento y no el mes de mayo. La devoción del mes de mayo es algo estupendo, por supuesto, pero litúrgicamente el Adviento es el tiempo de la Virgen, porque es el tiempo de la espera del Mesías, junto con Nuestra Señora, que le esperaba con la fe y también físicamente, al estar embarazada. La advocación propia de este tiempo es la “Virgen de la O”, que hace referencia a una serie de antífonas de la liturgia de Adviento, que empiezan por O (Oh Enmanuel…., Oh Llave de David…, etc.).
7. Un santo para encomendarse a él durante el Adviento: San Juan Bautista. Su misión fue, precisamente, preparar el camino al Señor y anunciar su venida. Es el santo por excelencia del Adviento. Lecturas para el Adviento: los profetas, sobre todo Isaías.
8. Aunque parezca mentira, el Adviento no es Navidad. Sí, ya sé que, en nuestras ciudades, las luces de Navidad están puestas desde mediados de noviembre, los villancicos suenan en todas las tiendas y las películas de la televisión tratan sobre “salvar la Navidad”. Pero eso se debe a que el mundo, en realidad, no va a celebrar nada en Navidad, así que no necesita prepararse para ello. En cambio, nosotros tenemos que prepararnos para celebrar un hecho que cambió el mundo y nuestras propias vidas: la Encarnación y el Nacimiento del Hijo de Dios. La Navidad es una pascua, un paso del Señor, y tenemos que preparar el corazón para que no pase de largo por nuestra vida. Por eso, la invitación fundamental del Adviento es a estar en vela, a orar, a despertar del sueño de la muerte y avivar el deseo de recibir a Cristo.
Para los que somos muy torpes, la Iglesia nos lo enseña gráficamente, con la liturgia. Durante todo el Adviento, las vestiduras litúrgicas son moradas y se omite el Gloria en la Misa del domingo, de modo que habría que ser ciego y sordo para no darse cuenta (o no ir a Misa, que es algo más habitual, por desgracia).
9. El Adviento tiene dos partes, porque es una preparación para dos venidas. Sí, dos venidas. La primera parte del Adviento, hasta el día 16 de diciembre, prepara para la Segunda Venida de Cristo, para la Parusía del fin de los tiempos. Y las lecturas en la Misa, si se fijan, se centran en el fin del mundo. En la segunda parte del Adviento, entre el 17 y el 24 de diciembre (los días que “inventó” el Concilio de Zaragoza), las lecturas y la liturgia se refieren ya explícitamente a la preparación de la Navidad.

10. La última palabra, se la dejamos a Dios: “Ahora es tiempo de gracia, ahora es tiempo de salvación“. Así que ya lo saben. A convertirse. O, mejor aún, a dejarse convertir por Dios.