domingo, marzo 09, 2014

Violencia de género es menor en países católicos.





Asombroso, verdad????. Mi homenaje al día de la mujer.


¿Por qué en los países católicos hay menos violencia contra la mujer?

A las 11:40 AM, por Juanjo Romero
Categorías : FeminismoEstadísticas y estudios
Menos violencia machista en los países de tradición católica
La Agencia de los Derechos Fundamentales de la UE (FRA), ha realizado la mayor encuesta del mundo sobre la violencia contra la mujer entre los Estados miembros de la UE. Datos escalofriantes. El diario El Mundo los mostró en una buena infografía .

Correlación no implica necesariamente causalidad, los factores son múltiples, pero es indudable y faltaría a la verdad quien lo niegue: la violencia contra la mujer en la Unión Europea es significativamente inferior en los países de tradición católica.
Lamento que este dato hoy, día 8 de marzo, día de la mujer estropee los fanatizados discursos de personas que se autoproclaman «representantes» de las mujeres. Mujeres que como único elemento discursivo tienen el odio a la Iglesia Católica.
Espero que alguna tenga un mínimo de decencia intelectual y no insulten a las católicas –que así, entre nosotros y ahora que nadie nos oye, son la mitad de todos los católicos del mundo–. Espero que alguna tenga un mínimo de decencia intelectual y se atreva a preguntarse y buscar una respuesta a esa pregunta: ¿por qué en los países católicos hay menos violencia contra la mujer?. Yo no desespero.



Juego de letras....ríanse!!!!









sábado, marzo 08, 2014

Pecadores.....






misericordia    El pecado es el peor de los males. Es peor que la muerte, porque la muerte acaba con el cuerpo, que un día resucitará, pero el pecado mata el alma y le roba la vida eterna. No se puede amar al pecado; es odioso en sí mismo.
    Sin embargo Dios, que saca bienes de los males, ha tomado ocasión en el pecado para manifestar su misericordia. Cualquiera que, tras haber pecado, levantase los ojos al Cielo, vería cómo Dios le sonríe con ternura y dolor. Y comprendería que tanto le ama su Señor que no ha dudado en enviar a la Tierra a su Hijo para salvarlo a él, un pecador.
    No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores a que se conviertan. Si eres pecador, como yo, enhorabuena. No te felicito por tu pecado; por él te compadezco. Te felicito porque Dios te ama, y porque es tan grande su misericordia que lavará tus pecados en la sangre de su Hijo. Así te invita a convertirte.
    Pero si no tienes pecados, si no necesitas confesarte, si son los demás los que no te comprenden o te tratan mal… Tu cuaresma termina hoy. Que ayunen otros.

viernes, marzo 07, 2014

Cuaresma OK, y ahora qué hacemos??????







   Esta cuaresma, Dios. No hace falta más.
    Precisamente por eso, porque no hace falta más, podemos liberarnos de falsas necesidades y ataduras inútiles que prometen darnos vida y nos desposan con la muerte. Un cristiano que no ha experimentado en su alma el «sólo Dios basta» no ha gozado de su fe.
    Hay millones de dependencias que esclavizan, y sólo una que libera: Dios. Atrévete a enfermar de «Cristodependencia», que es lo mismo que padecer mal de Amores o que decir, con la esposa del Cantar de los Cantares: Enferma estoy de amor (Ct 2, 5). ¡Bendita enfermedad, que sana toda dolencia! Para ello, acude a misa y comulga todos los días, lee cada mañana el Evangelio antes de desayunar, confiesa tus pecados con sencillez y regularidad, y pasa unos minutos ante el sagrario cada jornada. En poco tiempo, tu alma se habrá adherido al Hijo de Dios de tal manera, que ya no podrás pasar un minuto sin Él. Elige la vida, amando al Señor, tu Dios, escuchando su voz, pegándote a Él (Dt 30, 20).
    Atrévete a no comer entre horas. Nadie ha muerto aún por privarse de una cerveza, de una tapa, o de un dulce. Palabra.
    Atrévete a rebajar a la mitad la dosis diaria de  televisión. Nadie ha enloquecido a causa de un apagón televisivo. Dedica el tiempo que vertías en la caja boba a la lectura de algún libro que alimente tu espíritu (como Cristo en su pasión, por ejemplo).
    Atrévete a apagar la música mientras conduces. La falta de sonido no está entre las mayores causas de accidentes automovilísticos, te lo aseguro. También te aseguro que se puede conducir hablando con Dios o rezando el rosario.
    Atrévete a no hablar de ti mismo. Nadie se ha desvanecido aún en la nada por no ser popular entre los amigos. A cambio, muéstrate tal como eres ante Dios, con confianza de hijo. Comprobarás entonces que, para Él, eres el nº 1.
    Atrévete a interesarte por los demás. Nadie se ha electrocutado todavía por escuchar con atención problemas ajenos. Y, mientras tus seres queridos te cuentan sus cuitas, reza por ellos en tu interior.
    Atrévete a ser generoso con tus limosnas. Todavía no he recibido a nadie en Cáritas parroquial que se haya quedado en la indigencia por dar limosna. Te lo aseguro. Y, además, puede que así compruebes que no eras tan pobre como pensabas; simplemente, te habías creado muchas necesidades falsas.
    En resumen: atrévete a poner en práctica el «sólo Dios». Ahí tienes tu cuaresma de este año.
José-Fernando Rey Ballesteros, pbro

jueves, marzo 06, 2014

Polvo somos, pero polvo enamorado.










Cerrar podrá mis ojos la postrera Sombra que me llevare el blanco día, Y podrá desatar esta alma mía Hora, a su afán ansioso lisonjera;

Mas no de esotra parte en la ribera Dejará la memoria, en donde ardía: Nadar sabe mi llama el agua fría, Y perder el respeto a ley severa.

Alma, a quien todo un Dios prisión ha sido, Venas, que humor a tanto fuego han dado, Médulas, que han gloriosamente ardido,

Su cuerpo dejará, no su cuidado; Serán ceniza, mas tendrá sentido; Polvo serán, mas polvo enamorado. Quevedo ( un genio).

miércoles, marzo 05, 2014

Papa Francisco, año I de su pontificado.






Entrevista en el «Corriere» en su primer año de pontificado
Francisco: «Nunca compartí el marxismo porque es falso, pero conocí personas buenas que lo profesan»
Francisco: «Nunca compartí el marxismo porque es falso, pero conocí personas buenas que lo profesan»
El Papa Francisco cumple un año de pontificado y dice que no quiere que se le vea como un Supermán
Actualizado 5 marzo 2014 
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Ferruccio de Bortoli / Corriere della Sera / La Nación  
 «Dios nos dice: no tengáis miedo a la ternura»: entrevista íntegra de Francisco en «La Stampa»
 La Santa Sede elimina de su web la polémica entrevista de Eugenio Scalfari a Francisco
 Entrevista íntegra de Scalfari al Papa: «Esperanza, abrirnos al futuro, difundir el amor»
 Insólito: un Papa entrevistado en televisión; Francisco no esconde los males en la Iglesia
Entrevista publicada este 5 de marzo en el Corriere de la Sera y simultáneamente en español en el diario argentino La Nación.

Un año ha transcurrido desde aquel simple buonasera que conmovió al mundo. El lapso de doce meses tan intensos no alcanza para contener la gran masa de novedades y signos profundos de la innovación pastoral de Francisco. Nos encontramos en un pequeño salón en Santa Marta. La única ventana da a un patio que abre un minúsculo ángulo de cielo azul.El Papa aparece de improviso por una puerta, con la cara distendida y sonriente. Se divierte con los varios grabadores que la ansiedad del periodista colocó sobre la mesa. “¿Funcionan todos? ¿Sí? Menos mal.” ¿El balance de este año? No, los balances no le gustan. “Yo sólo hago balance cada 15 días, con mi confesor.”

- Santo Padre, usted cada tanto llama por teléfono a los que le piden ayuda. Y algunas veces ¿no le creen que sea usted?
-Sí, ya me ha pasado. Cuando uno llama es porque tiene ganas de hablar, una pregunta que hacer, un consejo que pedir. Cuando era cura en Buenos Aires, era más fácil. Y a mí me quedó esa costumbre. Es un servicio. Me sale así. Pero es cierto que ahora no es tan fácil hacerlo, dada la cantidad de gente que me escribe.

-¿Hay alguno de esos contactos que recuerde con particular afecto?-Una señora viuda de 80 años que había perdido a su hijo. Me escribió. Y ahora le pego una llamadita una vez por mes. Ella está feliz, y yo hago de cura. Me gusta.

-Respecto de su relación con su predecesor, Benedicto XVI, ¿alguna vez le pidió un consejo?- Sí, el Papa emérito no es una estatua de museo. Es una institución, a la que no estábamos acostumbrados. Sesenta o setenta años atrás, la figura del obispo emérito no existía. Eso vino después del Concilio Vaticano II, y actualmente es una institución. Lo mismo tiene que pasar con el Papa emérito. Benedicto es el primero y tal vez haya otros. No lo sabemos. Él es discreto, humilde, no quiere molestar. Lo hablamos y juntos llegamos a la conclusión de que era mejor que viera gente, que saliera y participara de la vida de la Iglesia. Una vez vino hasta acá en ocasión de la bendición de la estatua de San Miguel Arcángel, después a un almuerzo en Santa Marta, y después de Navidad le devolví la invitación a participar del consistorio, y él aceptó. Su sabiduría es un don de Dios. Algunos hubiesen querido que se retirara a una abadía benedictina muy lejos del Vaticano. Y yo pensé en los abuelos, que con su sabiduría y sus consejos le dan fuerza a la familia y no merecen terminar en una casa de retiro.



- A nosotros nos parece que su modo de gobernar la Iglesia es así: usted escucha a todos y después decide solo. Un poco como el padre general de los jesuitas. ¿El Papa es un hombre solo?- Sí y no, pero entiendo lo que me quiere decir. El Papa no está solo en su trabajo porque es acompañado por el consejo de muchos. Y sería un hombre solo si decidiese sin escuchar a nadie o fingiendo que escucha. Pero hay un momento, cuando se trata de decidir, de poner la firma, en el cual queda solo con su sentido de la responsabilidad.

- Usted ha innovado, ha criticado algunas actitudes del clero, ha revolucionado la curia. Con algunas resistencias y algunas oposiciones. ¿La Iglesia ya cambió como usted quería hace un año?-Yo en marzo pasado no tenía ningún proyecto para cambiar la Iglesia. No me esperaba, por decirlo de alguna manera, esta transferencia de diócesis. Empecé a gobernar buscando poner en práctica todo lo que había surgido en el debate entre los cardenales de las diversas congregaciones. Y en mis acciones espero contar con la inspiración del Señor. Le doy un ejemplo. Se había hablado de la situación espiritual de las personas que trabajan en la curia, y entonces empezaron a hacer retiros espirituales. Había que darles más importancia a los ejercicios espirituales anuales: todos tienen derecho a pasar cinco días de silencio y meditación, mientras que antes en la curia se escuchaban tres rezos al día y después algunos seguían trabajando.

-¿La ternura y la misericordia son la esencia de su mensaje pastoral?
- Y del Evangelio. Son el corazón del Evangelio. De lo contrario, no se entiende a Jesucristo, ni la ternura del Padre, que lo envía a escucharnos, a curarnos, a salvarnos.

- ¿Pero ese mensaje fue comprendido? Usted dijo que la “franciscomanía” no duraría mucho. ¿Hay algo de su imagen pública que no le guste?
- Me gusta estar entre la gente, junto a los que sufren, y andar por las parroquias. No me gustan las interpretaciones ideológicas, una cierta mitología del papa Francisco. Cuando se dice, por ejemplo, que salgo de noche del Vaticano para ir a darles de comer a los mendigos de Via Ottaviano... Jamás se me ocurriría. Sigmund Freud decía, si no me equivoco, que en toda idealización hay una agresión. Pintar al Papa como si fuese una especie de Superman, una especie de estrella, me resulta ofensivo.El Papa es un hombre que ríe, llora, duerme tranquilo y tiene amigos como todos. Es una persona normal.



- ¿Le molestó que lo acusaran de marxista , sobre todo en Estados Unidos, tras la publicación de “Evangelii Gaudium”?
- Para nada. Nunca compartí la ideología marxista, porque es falsa, pero conocí a muchas personas buenas que profesaban el marxismo.

- Los escándalos que perturbaron la vida de la Iglesia ya quedaron afortunadamente atrás. Sobre el delicado tema del abuso de menores, los filósofos Besancon y Scruton, entre otros, le pidieron que alce su voz contra el fanatismo y la mala fe del mundo secularizado que respeta poco a la infancia.
- Quiero decir dos cosas. Los casos de abusos son tremendos porque dejan heridas profundísimas. Benedicto XVI fue muy valiente y abrió el camino. Y siguiendo ese camino la Iglesia avanzó mucho. Tal vez más que nadie. Las estadísticas sobre el fenómeno de la violencia contra los chicos son impresionantes, pero muestran también con claridad que la gran mayoría de los abusos provienen del entorno familiar y de la gente cercana. La Iglesia Católica es tal vez la única institución pública que se movió con transparencia y responsabilidad. Ningún otro hizo tanto. Y, sin embargo, la Iglesia es la única en ser atacada.

- Usted dice que “los pobres nos evangelizan”. La atención puesta en la pobreza, la más fuerte impronta de su mensaje, es tomada por algunos observadores como una profesión del pauperismo. El Evangelio no condena la riqueza. Y Zaqueo era rico y caritativo.
- El Evangelio condena el culto a la riqueza. El pauperismo es una de las interpretaciones críticas. En el Medioevo, había muchas corrientes pauperistas. San Francisco tuvo la genialidad de colocar el tema de la pobreza en el camino evangélico. Jesús dice que no se puede servir a dos amos, Dios y el dinero. Y cuando seamos juzgados al final de los tiempos (Mateo, 25), nos preguntarán por nuestra cercanía con la pobreza. La pobreza nos aleja de la idolatría y abre las puertas a la Providencia. Zaqueo entrega la mitad de sus riquezas a los pobres. Y a quienes tienen sus graneros llenos de su propio egoísmo el Señor, al final, les pedirá cuentas. Creo haber expresado bien mi pensamiento sobre la pobreza en “Evangelii Gaudium”.

- Usted identifica en la globalización, sobre todo financiera, algunos de los males que sufre la humanidad. Pero la globalización sacó de la indigencia a millones de personas. Trajo esperanza, un sentimiento que no debe confundirse con el optimismo.
- Es cierto, la globalización salvó de la miseria a muchas personas, pero condenó a muchas otras a morir de hambre, porque con este sistema económico se vuelve selectiva. La globalización en la que piensa la Iglesia no se parece a una esfera en la que cada punto es equidistante del centro y en la cual, por lo tanto, se pierde la particularidad de los pueblos, sino que es un poliedro, con sus diversas facetas, en el que cada pueblo conserva su propia cultura, lengua, religión, identidad. La actual globalización “esférica” económica, y sobre todo financiera, produce un pensamiento único, un pensamiento débil. Y en su centro ya no está la persona humana, sólo el dinero.

- El tema de la familia es central para la actividad del consejo de los ocho cardenales. Desde la exhortación “Familiaris Consortio”, de Juan Pablo II, muchas cosas cambiaron. Se esperan grandes novedades. Y usted dijo que a los divorciados no hay que condenarlos, hay que ayudarlos.
- Es un largo camino que la Iglesia debe completar. Un proceso que quiere el Señor. Tres meses después de mi elección, me fueron sometidos los temas para el sínodo, y nos propusimos discutir sobre cuál es el aporte de Jesús al hombre contemporáneo. Pero al final, gradualmente -que para mí es un signo de la voluntad de Dios-, se decidió discutir sobre la familia, que atraviesa una crisis muy seria. Es difícil formar una familia. Los jóvenes ya no se casan. Hay muchas familias separadas, cuyo proyecto de vida común fracasó. Los hijos sufren mucho. Y nosotros tenemos que dar una respuesta. Pero para eso hay que reflexionar mucho y en profundidad. Es eso lo que están haciendo el consistorio y el sínodo. Hay que evitar quedarse en la superficie del tema. La tentación de resolver los problemas desde la casuística es un error, una simplificación de cosas profundas. Es lo que hacían los fariseos: una teología muy superficial. Y es a la luz de esa reflexión profunda que podrán afrontarse seriamente las situaciones particulares, también la de los divorciados.

- ¿Por qué el informe del cardenal Walter Kasper en el último consistorio (un abismo entre la doctrina sobre matrimonio y familia y la vida real de muchos cristianos) generó tanta división entre los purpurados? ¿Cree que la Iglesia podrá recorrer esos dos años de fatigoso camino para llegar a un consenso amplio y sereno?
- El cardenal Kasper hizo una hermosa y profunda presentación, que muy pronto será publicada en alemán, en la que aborda cinco puntos, el quinto de los cuales es el de las segundas nupcias. Más me hubiese preocupado que en el consistorio no se desatara una discusión intensa, porque no habría servido de nada. Los cardenales sabían que podían decir lo que quisieran, y presentaron puntos de vista diferentes, que siempre son enriquecedores. El debate abierto y fraterno hace crecer el pensamiento teológico y pastoral. Eso no me atemoriza. Es más: lo busco.

- En un pasado reciente, era habitual referirse a “valores no negociables”, sobre todo en cuestiones de bioética y de moral sexual. Usted no ha usado esa fórmula. ¿Esa elección es señal de un estilo menos preceptivo y más respetuoso de la conciencia individual?
Nunca entendí la expresión “valores no negociables”. Los valores son valores y basta. No puedo decir cuál de los dedos de la mano es más útil que el resto, así que no entiendo en qué sentido podría haber valores negociables. Lo que tenía para decir sobre el tema de la vida lo he dejado por escrito en “Evangelii Gaudium”.

- Muchos países regularon la unión civil. Es un camino que la Iglesia puede comprender, pero ¿hasta qué punto?
- El matrimonio es entre un hombre y una mujer. Los Estados laicos quieren justificar la unión civil para regular diversas situaciones de convivencia, impulsados por la necesidad de regular aspectos económicos entre las personas, como, por ejemplo, la obra social. Hay que ver cada caso y evaluarlos en su diversidad.

- ¿Cómo será promovido el rol de la mujer dentro de la Iglesia?

- Tampoco en esto ayuda la casuística. Es verdad que la mujer puede y debe estar más presente en los puestos de decisión de la Iglesia. Pero a esto yo lo llamaría una promoción de tipo funcional. Y sólo con eso no se avanza demasiado. Más bien hay que pensar que la Iglesia lleva el artículo femenino, “la”: es femenina desde su origen. El teólogo Urs von Balthasar trabajó mucho sobre este tema: el principio mariano guía a la Iglesia de la mano del principio petrino. La Virgen es más importante que cualquier obispo y que cualquiera de los apóstoles. La profundización teologal ya está en marcha. El cardenal Rylko, junto al Consejo de los Laicos, está trabajando en esta dirección con muchas mujeres expertas.

- Medio siglo después de la encíclica “Humanae Vitae”, de Pablo VI, ¿puede la Iglesia retomar el tema del control de la natalidad?
- Todo depende de cómo sea interpretado el texto de “Humanae Vitae”. El propio Pablo VI, hacia el final, recomendaba a los confesores mucha misericordia y atención a las situaciones concretas. Pero su genialidad fue profética, pues tuvo el coraje de ir contra la mayoría, de defender la disciplina moral, de aplicar un freno cultural, de oponerse al neomalthusianismo presente y futuro. El tema no es cambiar la doctrina, sino ir a fondo y asegurarse de que la pastoral tenga en cuenta las situaciones de cada persona y lo que esa persona puede hacer. También de eso se discutirá en los preliminares del sínodo.

- La ciencia evoluciona y redibuja los confines de la vida. ¿Tiene sentido prolongar la vida en estado vegetativo? ¿El testamento biológico podría ser una solución?
- No soy un especialista en argumentos bioéticos, y temo equivocarme en mis palabras. La doctrina tradicional de la Iglesia dice que nadie está obligado a usar métodos extraordinarios cuando alguien está en su fase terminal. Pastoralmente, en estos casos, yo siempre he aconsejado los cuidados paliativos. En casos más específicos, de ser necesario, conviene recurrir al consejo de los especialistas.

martes, marzo 04, 2014

Ayuno y abstinencia...comienza cuaresma.


El papa distingue tres tipos de miseria
Habla en su mensaje de la miseria material, la miseria moral y la miseria espiritual. La miseria material es la que habitualmente llamamos pobreza, indigna de la persona humana. Pero no "es menos preocupante la miseria moral, que consiste en convertirse en esclavos del vicio y del pecado". Más allá de tantas dependencias, esa forma de miseria suele ir unida a "la miseria espiritual, que nos golpea cuando nos alejamos de Dios y rechazamos su amor". La Cuaresma invita a pensar en Dios, "el único que verdaderamente salva y libera".(Salvador Bernal)