lunes, diciembre 10, 2018

Bush, por RafaelNavarro Valls










El presidente mundial de Estados Unidos; por Rafael Navarro Valls, Catedrático y vicepresidente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España
04/12/2018
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El día 2 de diciembre de 2018 se ha publicado en el diario El Mundo, un artículo de Rafael Navarro Valls en el que el autor considera que el patriarca de los Bush pasará a la Historia como el más multilateral de los mandatarios de EEUU.
EL PRESIDENTE MUNDIAL DE ESTADOS UNIDOS
El fallecido George Herbert Walker Bush (''Bush41, como se le llama para distinguirlo de su hijo, Bush43) fue el patriarca de una saga "tranquila", frente a los Kennedy, un clan violento, y los Clinton, una saga escandalosa.
Los Bush fueron personalmente bastante equilibrados, aunque el primogénito (George, también presidente) tuvo un período alarmante de alcoholismo en su juventud, y su presidencia no fue brillante. Jebb, antiguo gobernador de Florida, fue simplemente un perdedor en materia de elecciones presidenciales. Sobre él su madre Bárbara decía: "Hay mucha gente ahí fuera que está muy cualificada, y ya hemos tenido suficiente con dos Bush".
Aunque George41 fue presidente durante un solo mandato, en realidad tres veces fue nominado presidente. Así, en marzo de 1981 Reagan fue gravemente herido en un atentado, y Bush ejerció brevemente sus funciones durante dos semanas. En julio de 1985 serviría también como presidente en funciones ocho horas, durante una operación de colon de Reagan. Pero no sería hasta enero de 1989 cuando fue presidente 'en propiedad', después de derrotar con holgura a Dukakis en las elecciones presidenciales de 1988. Antes había sido congresista, senador, embajador, empresario petrolífero y vicepresidente con Ronald Reagan
Director de la CIA
El recién fallecido Bush ha sido el único presidente que antes de llegar a serlo fue director de la CIA. Durante esa breve etapa se entrevistó con el dictador Noriega, presidente de Panamá. Algunos adversarios de Bush han llegado a escribir que ya como jefe de la CIA conocía su condición de narcotraficante.
Lo supiera o no, el caso es que contra Noriega lanzó "su pequeña guerra". La excusa de George41 para invadir Panamá con 24.000 efectivos fue que Noriega era un espía de Fidel Castro, que soldados panameños habían asesinado a un teniente norteamericano y que era un "narcodictador" por su relación con los carteles colombianos y el narcotráfico en Estados Unidos. Curiosamente, en esta "pequeña" guerra (23 muertos norteamericanos por 293 panameños), se utilizaron bombas gigantes (1.000 kilos) lanzadas por el nuevo bombardero 'Stalth Siglite'.
Noriega, una vez depuesto, se refugió en la nunciatura vaticana, creando tensión entre las tropas estadounidenses y las autoridades de la Santa Sede. De hecho, fueron cortadas por las fuerzas norteamericanas las líneas de comunicación de la nunciatura, y desde los tanques, los americanos comenzaron a emitir estruendosos sones musicales, ruidos de altísimo volumen y amenazas de invasión de la sede.
La enérgica intervención del portavoz de la Santa Sede, Joaquín Navarro-Valls -recientemente fallecido- fue decisiva para frenar el acoso norteamericano. Dijo que Estados Unidos no tenía derecho a exigir la entrega de Noriega (desmintiendo directamente al presidente Bush), y calificó de muy grave la "guerra psicológica" desencadenada por el ruidoso acoso militar a la nunciatura. Poco después, Bush adoptaba un tono conciliador, hablando de "mis amigos del Vaticano", y ordenó una actitud "pacífica" a las tropas que rodeaban la nunciatura. La crisis concluyó cuando Noriega accedió libremente a entregarse a las fuerzas norteamericanas.
Popularidad al alza
La llamada guerra del Golfo -la 'gran guerra' de George41- tuvo su origen el 2 de agosto de 1990 con la invasión de Kuwait por Irak. Fue la primera crisis importante después de los años de Guerra Fría. Pero el presidente Bush se tomó su tiempo antes de lanzarse sobre Sadam Husein. Solamente cuando había logrado reunir una coalición internacional de 34 países movilizó las tropas el 17 de enero de 1991. Los 500.000 soldados americanos estacionados en Arabia Saudí y los 200.000 procedentes de la gran coalición se pusieron en movimiento. El choque militar duró 100 horas. Concluyó con la expulsión de los iraquíes de Kuwait y con las tropas aliadas a solo 150 kilómetros de Bagdad. A Husein se le dejó al mando de Irak, lo que fue criticado desde muchos ángulos. También Bush41 fue acusado de retardo en la acción por su excesiva dependencia de las opiniones de la comunidad internacional. Es curioso que,12 años después, su hijo Bush 43 fuera acusado exactamente de lo contrario en su guerra contra Irak: haber actuado sin hacer demasiado caso de la comunidad internacional.
En todo caso -y pese a las críticas- la popularidad de Bush padre ascendió vertiginosamente hasta cotas estratosféricas: más de un 80%. De poco le valió, pues un año después perdió la presidencia ante Clinton. ¿Cómo fue posible que un casi desconocido gobernador de Arkansas ganara las elecciones en 1992 a un presidente que, a mediados de 1991, tenía tan altísima popularidad? Las causas fueron diversas.
Si se examina el contexto social de la América de ese año 1992 se observan algunos datos preocupantes: la economía se encontraba en clara recesión, había demasiada inmigración clandestina, las minorías étnicas estaban empobrecidas y la disminución de las prestaciones sociales era alarmante... En ese momento, Bush necesitaba con urgencia dinero para las arcas públicas y cometió el error de romper la promesa que le llevó a la presidencia. Había dicho en la campaña electoral: "Miren mis labios y tomen nota de mi promesa: no subiré los impuestos". Para equilibrar el presupuesto, sin embargo, los elevó, lo que supuso una importante pérdida de votos para su candidatura.
Sin embargo, no fue solamente la economía la que acabó hundiendo a Bush. También influyó la aparición en el ring electoral de un curioso sujeto llamado Ross Perot, quien sarcásticamente se denominaba a sí mismo "el gorila de ciento ochenta kilos", cuando en realidad es un hombrecillo de no más de 1,65 cm de estatura, calvo y aparentemente insignificante. Era, sin embargo, un empresario multimillonario conservador, obsesionado con el déficit y la economía. Obtuvo casi un 20% de los votos, dividiendo el voto republicano, lo que llevó a Clinton a sentarse en el Despacho Oval con solamente un 43%, superando el 38% de Bush.
Excelente gestor de crisis
Así, Clinton se convertía en el primer presidente que había sido elegido con menos del 50% del voto popular. Y Bush, en uno de los pocos presidentes (tres antes que él) que no había sido reelegido para el cargo. Una dura humillación para un presidente que había ganado dos guerras, manejado con aplomo la desaparición de la Unión Soviética, y conducido con habilidad distintas crisis importantes.
Por decirlo en palabras de Zbigniezc Brzezinski (politólogo estadounidense de origen polaco): "Bush demostró ser un excelente gestor de situaciones de crisis, pero no un visionario de la estrategia. Manejó la desaparición de la Unión Soviética con gran aplomo y organizó una respuesta internacional a la agresión de Sadam Husein empleando una impresionante habilidad diplomática y una fuerte determinación militar, aunque ninguno de esos triunfos se tradujo en un éxito histórico duradero".

Bush fue un hombre valiente. Durante la Segunda Guerra Mundial, con sólo 18 años fue teniente de aviación. En una incursión sobre instalaciones japonesas su avión fue alcanzado por el fuego enemigo y, sin embargo, fue capaz de cumplir su misión, bombardear a las tropas japonesas, volar varias millas con el avión ardiendo y lanzarse en paracaídas, para después ser rescatado por la tripulación de un submarino. Esto explica que cuando cumplió 90 años no dudara en lanzarse en paracaídas desde 1800 metros. También lo había hecho cuando cumplió 85, 80 y 75 años. No está mal.




viernes, diciembre 07, 2018

Un santo; romántico ??.




San Josemaría defendía un romanticismo cristiano que ama la libertad de los demás

El vicario general del Opus Dei, Mariano Fazio, ha presentado el 27 de noviembre en Madrid su libro ‘El último romántico’. La obra nace del deseo del autor de saldar una deuda de gratitud con San Josemaría, ofreciendo las claves para interpretar el mensaje de la santidad en la vida corriente a la luz de los nuevos desafíos del hombre y la mujer del siglo XXI.
NOTICIAS
“Este libro surgió de un cargo de conciencia. Había escrito sobre muchas cosas y personas pero nunca sobre San Josemaría. Y le debo mi vocación al Opus Dei y al sacerdocio. Era una deuda de gratitud que tenía”, relató Fazio durante el coloquio con la periodista Isabel Ramis, mantenido en el auditorio de la Fundación Mapfre de Madrid.
‘El último romántico’ salió a la luz hace unos meses editado por Rialp, y ha alcanzado ya la cuarta edición. En el libro Fazio mantiene que el mensaje predicado por Escrivá es absolutamente actual, y que lo que cambia con el paso del tiempo son las circunstancias en las que se encarna. Así, el significado de cuestiones como la familia, el trabajo o la paternidad han evolucionado enormemente desde que el Opus Dei naciera en Madrid, el 2 de octubre de 1928. “Una cosa son las familias de mediados del siglo XX y otra las familias de 2018”, explicó.
Fazio recordó la exhortación apostólica Gaudete et exsultate, del Papa Francisco, en la que el Pontífice describe los diferentes modos de llegar a la santidad en la vida cotidiana. Fotos: Álvaro García FuentesFazio recordó la exhortación apostólica Gaudete et exsultate, del Papa Francisco, en la que el Pontífice describe los diferentes modos de llegar a la santidad en la vida cotidiana. Fotos: Álvaro García Fuentes

El mensaje de que todos los cristianos están llamados a la santidad es hoy patrimonio de toda la Iglesia. En este sentido Fazio recordó la exhortación apostólica Gaudete et exsultate, del Papa Francisco, en la que el Pontífice describe los diferentes modos de llegar a la santidad en la vida cotidiana.
“Todos dicen que estamos llamados a ser santos”, consideró Fazio, si bien son muchos los que aconsejan llevar al mundo formas que pertenecen más bien a la vida religiosa. “Lo revolucionario de San Josemaría es que la santidad es a través de las circunstancias en las que cada uno se encuentra”, incidió.
Convivir con la imperfección
Esas circunstancias son las que van cambiando con el paso del tiempo, y al hacerlo constituyen un nuevo desafío. En el caso de la santificación a través del trabajo, por ejemplo, Fazio recordó que ese trabajo debe estar bien hecho, de forma que pueda ofrecerse a Dios, pero que en la sociedad actual “la gente se quiebra por el perfeccionismo”, y “hay que saber convivir con la imperfección”, cultivando virtudes como la paciencia y sabiendo que lo mejor es enemigo de lo bueno.
En el contexto actual, además, hay espíritu de rivalidad y competencia, y prolongadas jornadas laborales que dificultan la adecuada atención a la familia. “Si San Josemaría hablase hoy de la santificación del trabajo les diría ‘trabajen menos; lleguen antes a casa”, defendió.
“Si San Josemaría hablase hoy de la santificación del trabajo les diría ‘trabajen menos; lleguen antes a casa”, defendió Mons. Fazio.“Si San Josemaría hablase hoy de la santificación del trabajo les diría ‘trabajen menos; lleguen antes a casa”, defendió Mons. Fazio.

Ese exceso de atención al trabajo hace además que hoy la figura paterna sea para muchas personas una figura ausente. Fazio recordó que San Josemaría descubrió en 1931 la hondura de la filiación divina. Sin embargo, “hoy la paternidad está en crisis: hay padres impositivos, abusadores o ausentes”, y eso influye en la percepción que un cristiano puede tener sobre la filiación divina. Lo mismo sucede con la familia. “La familia perfecta no existe; todos tenemos familias con dramas y tragedias”, manifestó Fazio, para quien lo que predicaba San Josemaría “hay que ponerlo en el contexto de la familia actual”.
Libertad para amar
El título del libro está tomado de unas palabras del fundador del Opus Dei en las que se define a sí mismo como ‘el último de los románticos’, dispuesto a dar la vida por defender la libertad de todas las personas, como lo estaban los liberales del siglo XIX. “La libertad no es para elegir entre el Barça y el Madrid. Sin ella no podemos amar. Dios nos ha creado libres para amar, y el acto propio del amor es la entrega. Quien ha vivido eso en plenitud es Jesucristo en la Cruz. Por eso un cristiano, para saber qué es la libertad, tiene que mirarse ahí”.
La libertad se entiende con frecuencia solo como “hacer lo que nos da la gana”, y esto, paradójicamente, lleva a caer en la esclavitud del poder, del placer o de las riquezas. “Hay que defender la libertad en todos los ámbitos ahogando el mal en abundancia de bien”, subrayó.
A preguntas de la periodista Isabel Ramis, Fazio abogó por el compromiso del cristiano del siglo XXI por sacar la sociedad adelante.A preguntas de la periodista Isabel Ramis, Fazio abogó por el compromiso del cristiano del siglo XXI por sacar la sociedad adelante.

A preguntas de la periodista Isabel Ramis, Fazio abogó por el compromiso del cristiano del siglo XXI por sacar la sociedad adelante, haciendo que reine el amor y la libertad de Cristo en todos los ámbitos. “Cómo cambiaría el mundo si los grandes políticos, los periodistas, los actores de cine, los empresarios, fueran católicos coherentes”, añadió.
Este compromiso con la mejora de la sociedad debe llevar al cristiano a involucrarse en ayudar a los pobres y necesitados. “Esto forma parte del espíritu del Opus Dei porque forma parte del espíritu evangélico”, subrayó Fazio. El autor animó a los asistentes a ver qué podían hacer por los más necesitados, aunque señaló que “los primeros pobres están en nuestras casas”, recordando la cantidad de personas solas, enfermas o necesitadas de calor y compañía que se encuentran cerca de nosotros.

domingo, diciembre 02, 2018

[Official Video] Little Drummer Boy - Pentatonix

Qué es tener vocación ???



¿Qué es la vocación? ¿Todos tenemos vocación?

Varias preguntas sobre el discernimiento vocacional respondidas con explicaciones del Catecismo de la Iglesia Católica, apoyadas con textos de san Josemaría Escrivá.
PREGUNTAS SOBRE LA FE CRISTIANA
Opus Dei - ¿Qué es la vocación? ¿Todos tenemos vocación?La vocación de San Mateo (Caravaggio).


«El Señor sigue llamando hoy para que le sigan. No podemos esperar a ser perfectos para responder con nuestro generoso «aquí estoy», ni asustarnos de nuestros límites y de nuestros pecados, sino escuchar su voz con corazón abierto, discernir nuestra misión personal en la Iglesia y en el mundo, y vivirla en el hoy que Dios nos da». Mensaje para la 55 Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones
1. ¿Qué es la vocación?
Dios, que ha creado al hombre por amor, lo ha llamado también al amor, vocación fundamental e innata de todo ser humano, porque el hombre fue creado a semejanza de Dios, que es amor.
Desde su nacimiento, cada persona está destinada a la bienaventuranza eterna, el Cielo. Dios crea a cada uno con un propósito, una misión. Esa misión es lo que se conoce como vocación. Catecismo de la Iglesia Católica, 16041703
Meditar con san Josemaría
Me gusta hablar de camino, porque somos viadores, nos dirigimos a la casa del Cielo, a nuestra Patria. Pero mirad que un camino, aunque puede presentar trechos de especiales dificultades, aunque nos haga vadear alguna vez un río o cruzar un pequeño bosque casi impenetrable, habitualmente es algo corriente, sin sorpresas. El peligro es la rutina: imaginar que en esto, en lo de cada instante, no está Dios, porque ¡es tan sencillo, tan ordinario! Amigos de Dios, 313
Me gusta ese lema: “cada caminante siga su camino”, el que Dios le ha marcado, con fidelidad, con amor, aunque cueste. Surco, 231
Tu felicidad en la tierra se identifica con tu fidelidad a la fe, a la pureza y al camino que el Señor te ha marcado. Surco, 84
El amor de Dios es celoso; no se satisface si se acude a su cita con condiciones: espera con impaciencia que nos demos del todo, que no guardemos en el corazón recovecos oscuros, a los que no logra llegar el gozo y la alegría de la gracia y de los dones sobrenaturales. Amigos de Dios, 28
2. ¿Todos tenemos vocación?
Sí, todos hemos sido creados por Dios con un propósito y un fin.
Dios ha querido para cada uno un proyecto único e irrepetible, pensado desde toda la eternidad: «Antes de formarte en el vientre, te elegí; antes de que salieras del seno materno, te consagré» (Jeremías 1, 5)
El Catecismo de la Iglesia Católica habla de la vocación a la bienaventuranza, en definitiva, a la santidad, a la unión con Dios que nos hace participar de Su felicidad y nos ama con totalidad y sin condiciones.
La vocación común de todos los discípulos de Cristo es vocación a la santidad y a la misión de evangelizar el mundo.
Dentro de esta vocación común, Dios invita a cada uno a recorrer la vida junto a Él por un camino concreto. A algunos llama al sacerdocio ministerial, a otros a la vida religiosa, y a otros, los laicos, los llama a encontrarle en la vida ordinaria, ya sea viviendo el celibato o la vocación matrimonial. Catecismo de la Iglesia Católica, 1716-17291533
“Todos estamos llamados a ser santos viviendo con amor y ofreciendo el propio testimonio en las ocupaciones de cada día, allí donde cada uno se encuentra. ¿Eres consagrada o consagrado? Sé santo viviendo con alegría tu entrega. ¿Estás casado? Sé santo amando y ocupándote de tu marido o de tu esposa, como Cristo lo hizo con la Iglesia. ¿Eres un trabajador? Sé santo cumpliendo con honradez y competencia tu trabajo al servicio de los hermanos. ¿Eres padre, abuela o abuelo? Sé santo enseñando con paciencia a los niños a seguir a Jesús. ¿Tienes autoridad? Sé santo luchando por el bien común y renunciando a tus intereses personales”. Gaudete et Exultate, 14
Meditar con san Josemaría
Fíjate bien: hay muchos hombres y mujeres en el mundo, y ni a uno solo de ellos deja de llamar el Maestro. Les llama a una vida cristiana, a una vida de santidad, a una vida de elección, a una vida eterna. Forja, 13
¿Te ríes porque te digo que tienes "vocación matrimonial"? —Pues la tienes: así, vocación.
Encomiéndate a San Rafael, para que te conduzca castamente hasta el fin del camino, como a Tobías. Camino, 27
La llamada del Señor —la vocación— se presenta siempre así: “si alguno quiere venir detrás de Mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame”.
Sí: la vocación exige renuncia, sacrificio. Pero ¡qué gustoso resulta el sacrificio —«gaudium cum pace», alegría y paz—, si la renuncia es completa! Surco, 8
¡Qué hermosa es nuestra vocación de cristianos —¡de hijos de Dios!—, que nos trae en la tierra la alegría y la paz que el mundo no puede dar! Forja, 269
Vivir la caridad significa respetar la mentalidad de los otros; llenarse de gozo por su camino hacia Dios..., sin empeñarse en que piensen como tú, en que se unan a ti.
—Se me ocurrió hacerte esta consideración: esos caminos, distintos, son paralelos; siguiendo el suyo propio, cada uno llegará a Dios...; no te pierdas en comparaciones, ni en deseos de conocer quién va más alto: eso no importa, lo que interesa es que todos alcancemos el fin. Surco, 757
Un día —no quiero generalizar, abre tu corazón al Señor y cuéntale tu historia—, quizá un amigo, un cristiano corriente igual a ti, te descubrió un panorama profundo y nuevo, siendo al mismo tiempo viejo como el Evangelio. Te sugirió la posibilidad de empeñarte seriamente en seguir a Cristo, en ser apóstol de apóstoles. Tal vez perdiste entonces la tranquilidad y no la recuperaste, convertida en paz, hasta que libremente, porque te dio la gana —que es la razón más sobrenatural—, respondiste que sí a Dios. Y vino la alegría, recia, constante, que sólo desaparece cuando te apartas de El. Es Cristo que pasa, 1
Es muy importante que el sentido vocacional del matrimonio no falte nunca tanto en la catequesis y en la predicación, como en la conciencia de aquellos a quienes Dios quiera en ese camino, ya que están real y verdaderamente llamados a incorporarse en los designios divinos para la salvación de todos los hombres. Es Cristo que pasa, 30
La santidad —cuando es verdadera— se desborda del vaso, para llenar otros corazones, otras almas, de esa sobreabundancia.
Los hijos de Dios nos santificamos, santificando. —¿Cunde a tu alrededor la vida cristiana? Piénsalo a diario. Forja, 856
3. ¿Cómo saber si Dios me llama a una vocación particular?
Como se ha dicho anteriormente Dios llama a todos y a algunos con una misión específica, pensada personalmente para ellos. "«Cada uno por su camino», dice el Concilio. Entonces, no se trata de desalentarse cuando uno contempla modelos de santidad que le parecen inalcanzables. Hay testimonios que son útiles para estimularnos y motivarnos, pero no para que tratemos de copiarlos, porque eso hasta podría alejarnos del camino único y diferente que el Señor tiene para nosotros. Lo que interesa es que cada creyente discierna su propio camino y saque a la luz lo mejor de sí, aquello tan personal que Dios ha puesto en él (cf. 1 Co 12, 7), y no que se desgaste intentando imitar algo que no ha sido pensado para él.
Todos estamos llamados a ser testigos, pero «existen muchas formas existenciales de testimonio». De hecho, cuando el gran místico san Juan de la Cruz escribía su Cántico Espiritual, prefería evitar reglas fijas para todos y explicaba que sus versos estaban escritos para que cada uno los aproveche «según su modo». Porque la vida divina se comunica «a unos en una manera y a otros en otra»". Gaudete et Exultate, 11
El contexto en el que una persona puede descubrir su vocación es el de la oración, es decir, la relación viva y personal con Dios. La oración es absolutamente necesaria para la vida espiritual. Es como la respiración que permite que la vida del espíritu se desarrolle. En la oración se actualiza la fe en la presencia de Dios y de su amor. Se fomenta la esperanza que lleva a orientar la vida hacia Él y a confiar en su providencia. Y se agranda el corazón al responder con el propio amor al Amor divino.
Nuestro modelo es el Señor. Jesús ora antes de los momentos decisivos de su misión: antes de que el Padre dé testimonio de Él en su Bautismo y de su Transfiguración y antes de dar cumplimiento con su Pasión al designio de amor del Padre; Jesús ora también ante los momentos decisivos que van a comprometer la misión de sus apóstoles: antes de elegir y de llamar a los Doce, antes de que Pedro lo confiese como “el Cristo de Dios” y para que la fe del príncipe de los apóstoles no desfallezca ante la tentación. La oración de Jesús ante los acontecimientos de salvación que el Padre le pide es una entrega, humilde y confiada, de su voluntad humana a la voluntad amorosa del Padre.
Con su oración, Jesús nos enseña a orar, a descubrir la voluntad de nuestro Padre Dios y a identificarnos con ella. En la oración se puede discernir la voluntad de Dios en cada momento de la vida: “Tú también necesitas concebir la totalidad de tu vida como una misión. Inténtalo escuchando a Dios en la oración y reconociendo los signos que él te da. Pregúntale siempre al Espíritu qué espera Jesús de ti en cada momento de tu existencia y en cada opción que debas tomar, para discernir el lugar que eso ocupa en tu propia misión. Y permítele que forje en ti ese misterio personal que refleje a Jesucristo en el mundo de hoy”. Gaudete et Exultate, 23.
Además, en el momento del discernimiento vocacional puede ser de gran ayuda la figura del director espiritual, es decir, aquella persona a la cual nos podemos confiar y que, a través de sus consejos, nos ayuda a descubrir la voluntad de Dios y a luchar para ponerla en práctica.
Catecismo de la Iglesia Católica, 255826572601- 2622
Meditar con san Josemaría
No podemos escondernos en el anonimato; la vida interior, si no es un encuentro personal con Dios, no existirá. La superficialidad no es cristiana. Admitir la rutina, en nuestra conducta ascética, equivale a firmar la partida de defunción del alma contemplativa. Dios nos busca uno a uno; y hemos de responderle uno a uno: aquí estoy, Señor, porque me has llamado.
Oración, lo sabemos todos, es hablar con Dios; pero quizá alguno pregunte: hablar, ¿de qué? ¿De qué va a ser, sino de las cosas de Dios y de las que llenan nuestra jornada? Del nacimiento de Jesús, de su caminar en este mundo, de su ocultamiento y de su predicación, de sus milagros, de su Pasión Redentora y de su Cruz y de su Resurrección. Y en la presencia del Dios Trino y Uno, poniendo por Medianera a Santa María y por abogado a San José Nuestro Padre y Señor —a quien tanto amo y venero—, hablaremos del trabajo nuestro de todos los días, de la familia, de las relaciones de amistad, de los grandes proyectos y de las pequeñas mezquindades.
El tema de mi oración es el tema de mi vida. Es Cristo que pasa, 174
Cómo enamora la escena de la Anunciación. —María —¡cuántas veces lo hemos meditado!— está recogida en oración..., pone sus cinco sentidos y todas sus potencias al habla con Dios. En la oración conoce la Voluntad divina; y con la oración la hace vida de su vida: ¡no olvides el ejemplo de la Virgen! Surco, 481
La oración es el arma más poderosa del cristiano. La oración nos hace eficaces. La oración nos hace felices. La oración nos da toda la fuerza necesaria, para cumplir los mandatos de Dios.
—¡Sí!, toda tu vida puede y debe ser oración. Forja, 439
Yo quisiera para todos nosotros la auténtica oración de los hijos de Dios, no la palabrería de los hipócritas, que han de escuchar de Jesús: no todo el que repite: ¡Señor!, ¡Señor!, entrará en el reino de los cielos. Los que se mueven por la hipocresía, pueden quizá lograr el ruido de la oración —escribía San Agustín—, pero no su voz, porque allí falta la vida, y está ausente el afán de cumplir la Voluntad del Padre. Que nuestro clamar ¡Señor! vaya unido al deseo eficaz de convertir en realidad esas mociones interiores, que el Espíritu Santo despierta en nuestra alma. Amigos de Dios, 243
Conocéis de sobra las obligaciones de vuestro camino de cristianos, que os conducirán sin pausa y con calma a la santidad; estáis también precavidos contra las dificultades, prácticamente contra todas, porque se vislumbran ya desde los principios del camino. Ahora os insisto en que os dejéis ayudar, guiar, por un director de almas, al que confiéis todas vuestras ilusiones santas y los problemas cotidianos que afecten a la vida interior, los descalabros que sufráis y las victorias.
En esa dirección espiritual mostraos siempre muy sinceros. Amigos de Dios, 15
Conviene que conozcas esta doctrina segura: el espíritu propio es mal consejero, mal piloto, para dirigir el alma en las borrascas y tempestades, entre los escollos de la vida interior.
Por eso es Voluntad de Dios que la dirección de la nave la lleve un Maestro, para que, con su luz y conocimiento, nos conduzca a puerto seguro. Camino, 59