martes, septiembre 20, 2016

Hijos sí, pirámide es ya huevo de pascua.







Huevo de pascua
En la última de Woody Allen, una glamurosa pareja es preguntada por el secreto de su felicidad. Contestan, entre las risas admirativas de todos: "Nos encantan los niños… de los demás". Se ve que es un clima de opinión, porque hace poco El Mundo titulaba un reportaje: "¿Por qué sin hijos serás más feliz?" El trabajo científico que le daba pie lo firmaban Blackstone y Stewart, sociólogos americanos, que entrevistaron a 21 mujeres y 10 hombres que habían decidido no tener hijos. El campo de estudio se parece mucho a una tertulia de amigotes después de una cena y, como se ciñe a quienes habían decidido no tener hijos, el resultado era previsible.

Pero lo cierto es que la cuestión está aquí, y tenemos los datos de las ex pirámides de población, que mejor llamaríamos "huevos de pascua de población", por la forma que ya tienen y por la pascua que nos terminarán haciendo con las pensiones, la sanidad y hasta con la paz de las relaciones intergeneracionales. Sin embargo, insistir en la pascua es contraproducente. Estoy encantado con mis hijos, pero me entristece verlos como los solitarios sostenedores del futuro estado del bienestar. Si fuera para pagar pensiones, no los tendría. En Italia han hecho una polémica campaña que insta a las mujeres a no dormirse en los laureles: "La belleza no tiene edad, la fertilidad sí". Recordar el reloj biológico tampoco parece muy motivador. Los partidarios de la infertilidad aciertan al poner el punto de mira de su propaganda en la felicidad.

Aunque una cosa es apuntar, y otra, dar en el blanco. Hablar de la felicidad, mientras no se invente un felicímetro (que iluminaría graves problemas filosóficos y existenciales) no deja de ser algo bastante subjetivo y presuntuoso. Yo no quiero presumir de mi felicidad ni echarla a pelear con la de nadie, pero desde que leí el articulo me obsesiona una idea. No se cuenta en esa felicidad que se propone la de los hijos, que yo sumaría. Quiero decir, la pareja sin hijos puede contar la suya, y me parece genial, y se la deseo inmensa. Lo justo es que a la de mi mujer y a la mía, que no son mancas, se sumen las de nuestros niños, que corretean alrededor de mi mesa mientras escribo esto, y, si ellos tienen hijos, que se sigan sumando felicidades, y, si no los tienen y son muy felices, que recuerden que lo son porque sus padres sí los tuvimos. 
La felicidad no es sólo la que se tiene, sino la que se da.
Enrique García-Máiquez | Diario de Cádiz, 18.09.2016 

Trump, pajarón.






domingo, septiembre 18, 2016

Políticos y estadistas.




http://www.forumlibertas.com/politicos-y-estadistas/








Hay una frase de Bismark o de Churchill, o de ambos, cargada de razón: los políticos solo piensan en las próximas elecciones, los estadistas en las próximas generaciones. Aquí como no tenemos ningún estadista, nadie se preocupa de las próximas generaciones, pero los políticos que nos han tocado en suerte andan preocupados por las próximas elecciones, ya sean las gallegas, las vascas o la repetición de las generales.
Como los políticos buscan antes su interés que el servicio al bien común de la nación a la que dicen representar, andan a la greña sin pudor alguno y quieren resolverlo haciéndonos votar otra vez, a ver si el resultado resuelve lo que ellos no son capaces de resolver. ¿Debemos prestarnos los ciudadanos a ello? ¿Cuántas veces?
Hablan de paquetes de medidas, cientos de medidas, para regenerar el país, pero los verdaderos problemas son la deriva de nuestra sociedad manipulada que exalta la lujuria pero prohíbe la fecundidad. Este curso empieza con menos alumnos que el anterior. Perdemos población: nacen menos que los que se mueren y nos hemos convertido en un país de viejos.
En vez de construir familias, buscamos parejas eventuales en las que tener un hijo es un estorbo, mejor comprar un perrito, de esos que parecen de juguete y dedicarle nuestro cariño comprándole piensos-delicatessen, lacitos y ropita. Cada vez hay más secciones para mascotas en los grandes almacenes pues todo el mundo ha descubierto su amor por los animales y eso es un negocio.
Quizás nadie piensa en las próximas generaciones porque no las habrá. Aquí, como en Europa, ellas serán las de otros pueblos, que viven ya junto a nosotros, pero sin compartir nuestras formas de vida que seguramente les parecerán vacías. Nada de multiculturalismo, simplemente seremos sustituidos de forma más o menos rápida pero imparable. ¿Hay políticos que piensen en esto?
El llamado pomposamente estado de bienestar es un camelo insostenible. Lo único cierto es que padecemos un estado depredador que nos grava el consumo (IVA) y la renta (IRPF) y para pagar las pensiones detrae de empresas y trabajadores más del cuarenta por ciento de los sueldos y salarios. A pesar de todo ello seguimos emitiendo deuda pues las distintas administraciones gastan más de lo que ingresan y lo que proponen los políticos es gastar más. El cuento de que lo pagarán los ricos ya no cuela, todos sabemos que serán los asalariados los que serán gravados con más impuestos. ¿Nadie piensa en terminar con este desmadre de administraciones?
El dinero que cada uno gana con su esfuerzo es esquilmado por el estado, que gasta sin control, sin necesidad, sin estudio previo de la viabilidad y beneficios de la inversión. ¿Qué se hizo de los planes hidrológicos? ¿Qué pasa con un pantano lleno de agua pero sin canalizaciones para llevarla a los cultivos que la necesitan? (Hablo de la presa de Rules, terminada hace años, y de los cultivos tropicales de la costa granadina que se pierden por falta de riego). Los edificios administrativos que se siguen construyendo por la administración central o las autonómicas ¿son acaso necesarios?…
La corrupción no es solo cobrar comisiones por las obras, sino emprender obras innecesarias a costa de los ciudadanos y de esto nadie habla.
Nuevas elecciones, pactos de investidura, catálogos de medidas que nadie sabe si llegarán a ponerse en práctica, para qué seguir. ¡El panorama es desolador!

viernes, septiembre 16, 2016

El Opus Dei es familia siempre.





«El Opus Dei es una familia que no se separa nunca»

Mons. Francisco Ugarte, vicario regional del Opus Dei en México, celebró una misa en Guadalajara a raíz del fallecimiento de varias mujeres de la Prelatura en un accidente automovilístico.
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Opus Dei - «El Opus Dei es una familia que no se separa nunca»
El 15 de septiembre, Mons. Ugarte celebró una misa ante cientos de fieles congregados en la Iglesia de San Josemaría, en Guadalajara, para pedir por el eterno descanso de las once mujeres del Opus Dei que fallecieron en unaccidente automovilístico.
El Padre Francisco, durante su homilía, compartió la carta que el Prelado del Opus Dei, Mons. Javier Echevarría, envió el 14 de septiembre a sus hijas de México tras enterarse del suceso ocurrido en el estado de Jalisco.
“Os confieso que, ante tanto dolor, no sé cómo empezar. Me propongo, además de aceptar la Voluntad de Dios, que cada palabra, y cada letra, de esta carta, sea un sufragio con toda la Obra por el eterno descanso de estas hijas queridísimas. Pido a la Trinidad Santísima que les conceda un Cielo muy grande, y no dejaremos de recordarlas a diario”.
Mons. Ugarte leyó también un párrafo en el que el Prelado destaca el sentido de familia que se vive en la Obra: “Cuando he leído los nombres, y ahora mismo, se me llenan los ojos de lágrimas. No es sentimentalismo, sino la realidad de que somos una familia espléndida, muy unida, y por eso se hace siempre muy cuesta arriba este trance. No deseo volver sobre el accidente, sino ir repasando sus almas, para que también ahora noten que no nos separamos nunca, y que este trágico suceso nos sirve para hacer más sólido la fraternidad que hemos de vivir”.
En la misa se pidió por el eterno descanso de las once mujeres: Idelfonsa Monroy, Cuca Arellano, Ana Pau Mendoza, Sara Orozco, Loli de la Torre, Elena Cornejo, Cata Lara, Flora Almeida, Mica Bracamontes, Lety Rivera y Lupe Navarrete.
También se hicieron oraciones por la recuperación de las cuatro personas que resultaron gravemente heridas: Oli Mungía, Angie Gómez, Raquel Gutiérrez y Nery García.
A la misa asistieron familiares y amigos de las difuntas, que desde un día antes abarrotaron la Iglesia de san Josemaría.

Mujeres, hombres; iguales, diferentes, complementarios.






miércoles, septiembre 14, 2016

Mueren fieles de la Prelatura Opus Dei en accidente en México.

Unidos a todos los mexicanos y al Padre!!; día de Cruz.







10 mujeres de la Prelatura del Opus Dei fallecen en accidente automovilístico en Jalisco, México

Mueren fieles de la Prelatura del Opus Dei en accidente automovilístico en Jalisco, México.
NOTAS Y COMUNICADOS
Ciudad de México, a 14 de septiembre de 2016.

El día de ayer, en un lamentable accidente automovilístico, fallecieron 10 mujeres del Opus Dei y otras 5 resultaron gravemente heridas. También falleció el operador de la camioneta en que viajaban y se reportaron personas lesionadas de otro vehículo involucrado en el accidente.
El trágico percance ocurrió mientras viajaban en peregrinación al Santuario de Nuestra Señora de San Juan de los Lagos.
En estos momentos de enorme dolor, les agradecemos sus oraciones por todas las difuntas: Idelfonsa Monroy, Cuca Arellano, Ana Pau Mendoza, Sara Orozco, Loli de la Torre, Elena Cornejo, Cata Lara, Flora Almeida, Mica Bracamontes y Lety Rivera. Así mismo les rogamos que recuerden en sus oraciones a todos los parientes próximos y familiares, así como a todos los amigos de las personas difuntas, para que en estas horas encuentren el consuelo ante una pérdida tan inesperada y dolorosa.
También deseamos pedir a los lectores de esta web sus oraciones por las cinco personas gravemente heridas: Oli Mungía, Angie Gómez, Lupe Navarrete, Raquel Gutiérrez y Nery García, cuyo estado por el momento es muy grave.
En una carta del prelado del Opus Dei a sus hijas de México, Mons. Echevarría escribió: "Cuando he leído los nombres, y ahora mismo, se me llenan los ojos de lágrimas. No es sentimentalismo, sino la realidad de que somos una familia espléndida, muy unida, y por eso se hace siempre muy cuesta arriba este trance".
Y añadió: "Estas hijas, ahora con su recuerdo, nos ayudan a cumplir esta resolución: amemos más la Cruz, aún sin entender los designios de la Providencia".
Los restos se trasladarán a Guadalajara y los funerales se llevarán a cabo entre hoy y mañana en la Iglesia de San Josemaría Escrivá de Balaguer, en Zapopan. A medida que se concreten más datos, los iremos añadiendo en esta misma información.

La pornografía mata el amor y daña a la persona.








Primero fueron algunos estudios aislados que apuntaban a una cierta relación de causalidad entre el consumo de pornografía entre los adolescentes y el incremento de las agresiones machistas a esa edad. Luego vinieron otros informes que insistían en el carácter violento de buena parte de las escenas pornográficas. Y últimamente se insiste en que genera adicción, daña el cerebro y produce diversas disfunciones en la salud sexual de los varones. El caso es que, desde hace un par de años y con una frecuencia creciente, algún investigador o algún medio hace sonar la alarma frente al fenómeno, completamente nuevo en la historia, de una pornografía masiva, ubicua, fácilmente accesible, en alta definición y cada día más perversa y retorcida.


Los menos propensos a criticar esta industria gigantesca -los números de páginas y de visitas varían de una fuente a otra, pero resultan escalofriantes- tampoco se atreven a defenderla. Como mucho, dicen que habría que investigar más y mejor las consecuencias tanto en los chavales como en los adultos. Otros hablan de tratar la pornografía de un modo parecido al tabaco. Pocos se atreven a sugerir que se prohíba, salvo la pornografía infantil.


El porno tiene la enorme ventaja de que evita las complicaciones de una relación real, y ese es también su primer inconveniente. Una actriz muy poco pudorosa dice que el porno es para cobardes. Para gente que no se atreve con lo verdadero y original y prefiere controlarlo todo a su antojo con un mando a distancia. Pero luego la vida no funciona así, sin implicarse y complicarse. La vida pertenece a los valientes que no tienen miedo a la ternura ni a sus maravillosas y exigentes consecuencias.
@pacosanchez

domingo, septiembre 11, 2016

El Padre Fortea habla claro de Religión Digital.


http://blogdelpadrefortea.blogspot.com.es/2016/09/religion-digital-bellisimo-sello-de.html


Cuando saqué mi blog de Religión Digital, no tengo la menor duda de que su director, José Manuel Vidal, hubiera deseado una salida silenciosa. Le hubiera parecido muy elegante que me marchara de puntillas.

Pero Vidal que siempre está hablando de transparencia, no sé por qué le tiene que sentar mal que pongamos sobre la mesa las razones de mi salida. La transparencia es para todo, también para decir bien claramente que Religión Digital es la voz de la Anti-Iglesia. No es una voz objetiva. Es un portal de propaganda subrepticia.

¿Vidal quiere que hablemos de hipocresía? Pues en ningún lugar encontraremos un uso más taimado de las noticias que en ese portal. Escribo esto desde la más total serenidad.


Desde la transparencia, ¿cómo es posible que grupos católicos estén financiando la Anti-Iglesia, la disidencia contra los obispos, la herejía contra el Magisterio? Algunos (podría decir sus nombres  uno por uno) nos han querido acostumbrar a estos chanchullos indignos. Pero Cristo no era así. Sí o no. Crees o no crees. Estás dentro de la Iglesia o fuera. Lo que no vale es acostumbrar a millones de católicos al cultivo de la ambigüedad, a la promoción de lo que no se debe promocionar. 

Una palabra de algunas personas, sólo de algunas, y Religión Digital vería tambalearse su negocio. Porque es un negocio. Porque están negociando con la reputación de la Esposa de Cristo. Yo mi parte ya la he hecho denunciando esa web ante el pueblo cristiano. Mi conciencia ya está tranquila. Más alto no he podido clamar.

miércoles, septiembre 07, 2016

No serás del Opus !!??????







Me encuentro un blog genial que no conocía con este post sensacional. Es de Nacho Calderón Castro.
https://educarconsentido.com/




¡No serás del Opus!

Pocas cosas hay en la vida que estén más sujetas a la opinión gratuita y sin pedirla de los demás que el número de hijos que tiene un matrimonio.
Hace poco me comentaban unos amigos que no han tenido hijos que están convencidos que después de preguntar “¿cómo te llamas?”, la pregunta más frecuente es “¿cuántos hijos tienes?”. Si la respuesta es, como en su caso “no tenemos hijos”, comienza todo un elenco de preguntas, comentarios y opiniones, siempre impertinentes, que dificultan muchísimo poder establecer una relación que merezca la pena con quien pregunta.
Si un matrimonio tiene un hijo, no falta quien pasado un tiempo pregunte la estupidez de “¿No vais a por la parejita?”. Como si los hijos fueran periquitos o guardias civiles.
Cuando tienes dos hijos parece que el común se queda tranquilo. Has cumplido con lo social (y estúpidamente) aceptable y nadie te cuestiona del porqué no tienes más o por qué no te quedaste con uno. Es una elección tan buena como otra cualquiera que además tiene la ventaja de librarse de cuestionarios desagradables por parte del vecindario.
Cuando le conté a un vecino que mi esposa y yo estábamos esperando nuestro tercer hijo me preguntó:
“¿Ya pararéis, no?”.
Obviamente no me conocía lo suficiente como para intuir cual podría ser mi reacción.
Mi respuesta fue tajante:
“El número de hijos que vamos a tener es la decisión más íntima que puedo tomar con mi mujer y obviamente no pensaba comentarla contigo”.
¡Zas!, en toda la boca.
Se quedó perplejo, quizás incluso molesto. Bueno. Confío en que no volviera a soltar una impertinencia como esa a nadie más.
Años más tarde, haciendo la compra en Carrefour mi mujer chocó accidentalmente su carrito con el de otra señora que se sintió sorprendida al verla con tres niños tan pequeños y tan seguidos (tenían tres, cuatro y cinco años).
“¡Tienes tres!” – le dijo – “¡y tan seguidos!”.
A lo que mi mujer le puntualizó contenta: “¡Y estoy esperando el cuarto!”.
“¡¿Cuatro?!, ¡¿no serás del Opus?!”, dijo sin rubor.
Afortunadamente yo no estaba allí para responderla.
Estos son solo un par de ejemplos de las muchas impertinencias que tenemos que soportar aquellos matrimonios que, en ejercicio de nuestra libertad, decidimos tener más de dos hijos.
La pregunta “¿no serás del Opus?”, denota una absoluta falta de cultura religiosa (y por supuesto una absoluta falta de educación). Podría haber preguntado: ¿No estarás en el Camino Neocatecumenal, o no pertenecerás a los Focolares, a la Acción Católica, a los Matrimonios de Nuestra Señora, al Instituto Seglar Notre Dame de Vie, a Comunión y Liberación, a los Heraldos del Evangelio, o no serás adoradora nocturna o  Misionera Laica de la Caridad?”.
Pido disculpas a los cientos de movimientos y carismas que enriquecen la Iglesia hoy en día por no haberles citado, pero la memoria no me da para más.
En Estados Unidos, como el porcentaje de católicos es pequeño y tampoco andan muy sobrados de cultura (y menos religiosa) resumen su visión de una manera mucho más simple. Aquellos que tenemos más de tres hijos se nos denomina “buenos católicos”. La estupidez es sublime. Como si no tener hijos o tener tres o menos implicara una falta de calidad en la fe o viceversa. Insisto, una simplicidad.
Pero analicemos esta visión tan simplista que muchas personas tienen de vivir con fe.
Así que si tengo tres, cuatro o más hijos, debe ser porque “el Papa dice que no podéis usar condón”. ¡Toma nísperos!. Ahora resulta que tenemos al Papa metido en la cama.
Bien. En aras de la discusión admitamos que es cierto. Admitamos que, en un acto de libertad – no de sumisión, mi mujer y yo decidimos no utilizar métodos anticonceptivos artificiales – decidimos que ella no alterara sus niveles naturales de hormonas tomando una píldora, ni poner un plástico que separara nuestra piel, ni meterle un dispositivo en su vagina (DIU), ni alterar funciones fisiológicamente perfectamente funcionales y sanas a través de una ligadura de trompas o una vasectomía – porque de esa manera vivimos de una manera coherente nuestra fe en Dios como principio y fin de nuestras vidas y de nuestro matrimonio.
¿Cuál es la opción contraria?. ¡Ah! La opción es que si no hubiéramos tenido esa fe en Dios o no hubiéramos entendido esa opción como el medio pertinente para vivir nuestra fe,  hubiéramos utilizado algún método de los antes mencionados para tener menos hijos. ¿Cuántos menos?. De nuevo, por mantener simple la discusión digamos que uno menos.
En concreto significa que si no hubiéramos vivido nuestra fe en Dios como lo hacemos mi hija Teresa nunca hubiera nacido.
¡Ah … !.
Confieso que solo de pensarlo me provoca un profundo vacío y se me ponen los pelos como escarpias.
¿Y cuál es la ganancia?.
¿Cuál hubiera sido la ventaja de que mi hija Teresa no hubiera nacido?.
A bote pronto, me imagino – sin conocer datos concretos – pero supongo que entre 6.000 y 12.000 euros al año.
¿Y eso hubiera merecido la pena?. Les aseguro que ni eso, ni esa cifra multiplicada por infinito hubiera hecho que mi vida fuera mejor sin mi hija Teresa.
¿Existe otra posible ventaja? ¿Hubiéramos tenido más tiempo para nosotros?. Pues seguro, pero ¿y qué?. Ni un solo minuto, ni una vida entera al completo hubiera satisfecho la alegría de ser el padre de Teresa.
Siempre he pensado que si no hubiera tenido cuatro hijos o incluso si no me hubiera casado hubiera sido mucho más prolífico escribiendo, hubiera aprendido mucha más neuropsicología y hubiera sido más útil a mis pacientes. Estoy seguro de que también hubiera dedicado mucho más tiempo a estar tumbado perdiendo el tiempo, a ver la TV y quizás incluso hubiera llegado a practicar algún deporte (lo dudo). Pero ¿y qué?, ¿acaso cualquiera de esos bienes, que sin duda lo son, son comparables con uno solo de mis hijos o con mi matrimonio?.
Si fuera cierto que tenemos cuatro hijos por cómo vivimos nuestra fe, entonces puedo decir ¡bendita fe!. Aunque al morir me diera cuenta que Dios no existe, y que todo aquello en lo que he creído fuera una simple quimera, la fe ya me habría dado mucho más de lo que cualquier otra cosa en la vida hubiera podido ofrecerme: me hubiera dado mi cuarta hija, y quién sabe si también la tercera.
Podría concluir este artículo confrontando mi forma de vivir con la alternativa que propone la sociedad. Podría juzgar cómo se vive sin fe, o sin permitir que la fe empape cada una de las decisiones de nuestra vida. Podría decir:
“¿Cuál es la alternativa?
¿Que en lugar de la fe sea mi situación profesional / laboral la que determine cuándo comenzar a tener hijos y cuántos hijos tener?, ¿Tener dos o cómo máximo tres hijos y a partir de ahí permitir que la química o la mecánica interfiera en mi vida conyugal / sexual / familiar, en definitiva – en mi VIDA?
Era una opción, pero entonces mi vida hubiera sido mucho más pobre y mucho peor aprovechada.”
Si escribiera eso y peor aún, si lo pensara, hubiera caído en aquello que critico: hubiera juzgado cómo vive cada cual su vida y me hubiera entrometido en la intimidad de los demás.
Sí, que nadie dude que vivir la fe católica del modo en que la vivimos ha permitido que tengamos cuatro hijos y disfrutemos de una vida enormemente rica y magníficamente bien aprovechada. Y si cada uno de mis hijos, desde el primero hasta el último, no hubiera sido suficiente regalo tengo el mayor de todos, la mayor de mis riquezas: tengo la fe en Dios y tengo la conciencia de Su amor.

Ciencia y Religión.


Del blog de Ana Márquez, el mejor que conozco de ciencia, creación y Dios http://frasesdedios.blogspot.com.es/




domingo, septiembre 04, 2016

Prelado del Opus Dei; para entender a Madre Teresa.




Opus Dei - Para entender a la Madre TeresaMadre Teresa de Calcuta.
“Recuerdo vivamente su figura menuda, doblada por una existencia vivida al servicio de los más pobres entre los pobres, pero siempre llena de una inagotable energía interior. La energía del amor a Cristo”. Eran unas palabras emocionadas que pronunció Juan Pablo II, al poco de fallecer la madre Teresa de Calcuta. La conocía bien.
A todos nos llegó el impacto de aquella figura menuda, con los años encorvada, pero con un ánimo sorprendente y una impresionante misión de servir a los más desamparados. Ella se definía así: “De sangre soy albanesa. De ciudadanía, India. En lo referente a la fe, soy una monja católica. Por mi vocación, pertenezco al mundo. En lo que se refiere a mi corazón, pertenezco totalmente al Corazón de Jesús”.
Cuando empezó, no podía sospechar que alcanzaría fama mundial. Nunca lo pretendió. Pero en su persona, se hacía muy visible un aspecto esencial del mensaje cristiano: la preocupación por los más abandonados. Y así removió a muchas personas. También, al final, a algunos críticos, que pensaban que servir a los pobres por amor de Cristo era deformar ese servicio, con la intención de evangelizar.
San Juan Pablo II, junto a la nueva santa y al beato Álvaro del Portillo, el 1 de junio de 1985.San Juan Pablo II, junto a la nueva santa y al beato Álvaro del Portillo, el 1 de junio de 1985.

Ciertamente se puede trabajar por los demás, y muchos lo llevan a cabo, sin un motivo religioso, por una convicción filantrópica o por sentimientos de compasión. Son intenciones y realidades muy buenas y profundamente humanas. Pero la relación entre el amor a Dios y el amor a los demás revela algo más: una clave del mensaje cristiano que, al canonizar a la madre Teresa, la Iglesia quiere recordar a la humanidad.
Ante la invitación de Jesucristo –dar la vida por los demás, amando a todos, incluso a los enemigos–, se manifiestan las limitaciones humanas: la falta de ánimo, fuerza y capacidad, pero también las resistencias de la pereza y el egoísmo. De ahí procede una convicción íntima: me parece muy bonito, pero no me veo capaz.
La fe cristiana y la misma experiencia enseñan que, si realmente se quiere afrontar esa entrega y se pide a Dios, su ayuda no falta. Por eso en la intimidad de los santos, se produce siempre esa curiosa combinación de profunda humildad, al sentir la propia de incapacidad y la fuerza del amor de Dios.
Dos misioneras de la caridad conversan con el Prelado durante su viaje pastoral a Rusia en 2014.Dos misioneras de la caridad conversan con el Prelado durante su viaje pastoral a Rusia en 2014.

Los santos cristianos no son superhombres o supermujeres que todo lo consiguen con una personalidad arrolladora, una fuerza de voluntad implacable, una energía desbordante o un impulso irresistible. Tampoco aparecen, generalmente, como un prodigio de la planificación económica o técnica. La explicación de su fuerza y el valor que poseen para los cristianos no se queda en que sean excepciones de la naturaleza, sino en que han dejado obrar en sí mismos al amor de Dios.
En la misma ocasión que recordaba al principio de este artículo, Juan Pablo II apuntaba a las claves de esta mujer menuda y, a la vez, gigante: Su misión comenzaba cada día, antes del alba, delante de la Eucaristía. En el silencio de la contemplación, la madre Teresa de Calcuta sentía resonar el grito de Jesús en la cruz: «Tengo sed». Este grito, recogido en lo profundo de su corazón, la impulsaba por las calles de Calcuta y de todos los arrabales del mundo, en busca de Jesús en el pobre, en el abandonado y en el moribundo”, y deseo añadir: en los huérfanos o no deseados por sus padres.
Javier Echevarría
Prelado del Opus Dei