sábado, septiembre 23, 2017

Nuestra Señora de la Merced.







De la misericordia, de los regalos, los cuidados, las atenciones,las mercedes. Era el santo de mi amatxo. Lo que nos han querido nuestras madres: noches en vela, se comían la cabeza del pescado y nos decían que era lo mejor, y nunca dijeron nada. El silencio del amor o el amor silencioso, cuanta pantomima se hace del amor, qué poco tiene que ver con el de verdad. Pues si así son nuestras madres, cómo será la Madre de Dios. Necesitamos de tu merced. Qué viva la Madre de Dios, que viva la Merced!!.

Respetos humanos.....




No hay texto alternativo automático disponible.

viernes, septiembre 22, 2017

Papa Francisco, el bien y el mal.
















Palabras del Papa antes del ángelus
¡Queridos hermanos y hermanas, buenos días!
El pasaje evangélico del día propone tres parábolas con las cuales Jesús habla a la muchedumbre, del Reino de Dios. Me detengo en la primera: la de la buena semilla y en la de la cizaña, que ilustra el problema del mal en el mundo y pone de relieve la paciencia de Dios (cf.Mt 13,24-30,36-43). ¡Cuánta paciencia tiene Dios! Cada uno de nosotros puede decir esto: cuánta paciencia tiene Dios conmigo. El relato de la parábola se desarrolla en un campo con dos protagonistas opuestos. Por un lado el propietario del campo que representa Dios y esparce la buena semilla: por el otro el enemigo que representa Satanás y esparce la hierba mala.
Con el tiempo, en medio del trigo crece también la cizaña y frente a este hecho el propietario y los servidores tienen actitudes distintas. Los servidores quisieran intervenir arrancando la cizaña; pero el propietario que está preocupado sobre todo por la salvación del buen grano, se opone diciendo: “No sea que recogiendo la cizaña, también arranquéis el trigo” (v.29). Con esta imagen, Jesús nos dice que en este mundo, el bien y el mal están tan entrelazados entre sí, que es imposible separarlos y extirpar todo el mal. Solo Dios puede hacer esto, y lo hará en el juicio final. Con sus ambigüedades y su carácter complejo, la situación presente es el campo de la libertad, el campo de la libertad de los cristianos, donde se desarrolla el difícil ejercicio del discernimiento entre el bien y el mal.
Y en este campo se trata de juntar de conjugar con una gran confianza en Dios y en su providencia, dos actitudes aparentemente contradictorias: la decisión y la paciencia. La decisión es la de querer ser buen trigo con todas sus fuerzas y por lo tanto tomar distancia del maligno y sus seducciones, la paciencia significa preferir una Iglesia que sea levadura en la masa, que no teme ensuciarse las manos lavando la ropa sucia de sus hijos, más que ser una Iglesia de “puros”, que pretende juzgar antes de tiempo quien irá al Reino de Dios y quién no.
El Señor, que es la Sabiduría encarnada, nos ayuda hoy a comprender que el bien y el mal no pueden identificarse con territorios definidos o marcados o en determinados grupos humanos, estos son los buenos, estos son los malos. Él nos dice que la línea de separación entre el bien y el mal pasa por el corazón de cada persona, de cada uno de nosotros, es decir, todos somos pecadores. Pregunta  ¿quién no es pecador? levante la mano, nadie, porque todos lo somos, todos somos pecadores. Jesús, por su muerte en cruz y su resurrección, nos ha liberado de la esclavitud del pecado y nos da la gracia de caminar en una vida nueva; pero con el Bautismo nos ha dado también  la Confesión, porque tenemos siempre necesidad de ser perdonados de nuestros pecados. Mirar siempre y solamente el mal que está fuera de nosotros, significa no querer reconocer el pecado que hay en nosotros.
Y luego Jesús nos enseña un modo distinto de mirar el campo del mundo, de observar la realidad. Estamos llamados a aprender los tiempos de Dios que no son nuestros tiempos, e igualmente también a aprender la “mirada” de Dios: gracias a la influencia benéfica de una espera trepidante, lo que era cizaña o parecía cizaña, puede convertirse en un buen producto. Esta es la realidad de la conversión, es la perspectiva de la Esperanza.
Que la Virgen María nos ayude a captar la realidad que nos rodea no solamente la suciedad y el mal, sino también el bien y lo bueno; a desenmascarar la obra de Satanás, sino sobre todo a confiar en la acción de Dios que fecunda la historia.
Traducción de Zenit, Raquel Anillo

jueves, septiembre 21, 2017

Anotaciones sobre el nacionalismo de Orwell.







Un genio.



Existe un hábito de la mente que está hoy tan exten­dido que afecta nues­tro pensa­miento en casi todo tema, pero al que no se le ha dado todavía un nombre. Como su más cercano equi­va­lente que existe he esco­gido la pala­bra “nacio­na­lismo”, pero como se verá en un momento no estoy usán­dola en el sentido ordi­na­rio, sencil­la­mente porque la emoción de la que hablo no siempre se refiere a lo que se conoce como nación –esto es, una raza deter­mi­nada o un área geográ­fica. Puede apli­carse a una igle­sia o clase, o puede trabajar en un sentido mera­mente nega­tivo, contra algo y sin la nece­si­dad de algún objeto posi­tivo de leal­tad.
Por “nacio­na­lismo” quiero refe­rirme primero al hábito de asumir que los seres huma­nos pueden ser clasi­fi­ca­dos como insec­tos y que grupos ente­ros de millones o dece­nas de millones de perso­nas pueden razo­na­ble­mente ser etique­ta­das como “buenas” o “malas.” Pero en segundo lugar –y esto es mucho más impor­tante- quiero refe­rirme al hábito de iden­ti­fi­carse uno mismo con una deter­mi­nada nación u otra unidad, colocán­dola más allá del bien y del mal y reco­no­ciendo no otro deber que el de apoyar sus inter­eses. El nacio­na­lismo no debe ser confun­dido con el patrio­tismo. Ambos térmi­nos son normal­mente usados de forma tan vaga que cualquier defi­ni­ción está sujeta a cues­tio­na­miento, pero uno debe dife­ren­ciar entre ellas, pues encier­ran dos ideas distin­tas y hasta opues­tas. Por “patrio­tismo” me refiero a la devo­ción a un lugar en parti­cu­lar y a un parti­cu­lar estilo de vida, los cuales uno cree que son los mejores del mundo pero sin tener la menor inten­ción de forzarlo a los demás. El patrio­tismo es por natu­ra­leza defen­sivo, tanto mili­tar­mente como cultu­ral­mente. El nacio­na­lismo, por otro lado, es inse­pa­rable del deseo de poder. El propó­sito perdu­rable de todo nacio­na­lista es el de asegu­rar más poder y pres­ti­gio, no para sí mismo sino para la nación u otra unidad a la cual ha deci­dido some­ter su propia indi­vi­dua­li­dad.
Un nacio­na­lista es alguien que piensa sola­mente, o prin­ci­pal­mente, en térmi­nos de pres­ti­gio compe­ti­tivo. Puede ser un nacio­na­lista posi­tivo o nega­tivo –esto es, puede emplear su energía ya sea en promo­ver o en deni­grar- pero en todo caso sus pensa­mien­tos giran siempre en torno a victo­rias, derro­tas, triun­fos y humil­la­ciones. El nacio­na­lista ve la histo­ria, espe­cial­mente la contem­porá­nea, como la inter­mi­nable suce­sión de ascen­sos y declives de unidades de poder, y cada evento que tiene lugar le parece una demos­tra­ción de que su propio bando está en ascenso y algún bando rival muy odiado está en descenso. Pero final­mente, es impor­tante no confun­dir el nacio­na­lismo con la mera alabanza del éxito. El nacio­na­lista no es alguien que simple­mente tiene como prin­ci­pio estar siempre del lado del grupo más fuerte. Al contra­rio, una vez que ha elegido su grupo, se conven­cerá a sí mismo de que aquel es el más fuerte, y estará en capa­ci­dad de mante­ner tal creen­cia aún cuando los hechos estén avasal­la­do­ra­mente contra dicha creen­cia. El nacio­na­lismo es hambre de poder alimen­tada por el autoen­gaño. Todo nacio­na­lista es capaz de la más flagrante desho­nes­ti­dad, pero también – desde que esta consiente de servir algo más grande que a él mismo- está firme­mente seguro de estar en lo correcto.
Sería una sobre­sim­pli­fi­ca­ción decir que todas las formas de nacio­na­lismo son iguales, aún en sus esque­mas mentales, pero hay cier­tas reglas que apli­can bien a todos los casos. Las siguientes son las prin­ci­pales carac­terís­ti­cas del pensa­miento nacio­na­lista:
OBSESIÓN
En térmi­nos gene­rales, ningún nacio­na­lista piensa, habla o escribe sobre otra cosa que la super­io­ri­dad de su propia unidad. Es difí­cil, sino impo­sible, para cualquier nacio­na­lista escon­der su leal­tad. Si la unidad de su leal­tad es un país, decla­rará la super­io­ri­dad de éste no sólo en térmi­nos mili­tares y de virtud polí­tica, sino también en el arte, la lite­ra­tura, el deporte, la estruc­tura lingüís­tica, la belleza física de sus habi­tantes, y quizás incluso hasta en el clima, paisajes y cocina. Mostrará una gran sensi­bi­li­dad sobre aspec­tos tales como la correcta manera de enar­bo­lar la bandera, tamaños rela­ti­vos de titu­lares y el orden en que los distin­tos países son nombra­dos. La nomen­cla­tura juega un papel impor­tante en el pensa­miento nacio­na­lista.
INESTABILIDAD
La inten­si­dad con que son senti­das no impide que las leal­tades nacio­na­lis­tas sean trans­fe­ribles. De parti­cu­lar interés es la retrans­fe­ren­cia. Un país u otra unidad que ha sido idola­trada por años puede repen­ti­na­mente deve­nir odiada, y otro objeto de afecto puede tomar su lugar casi sin un inter­valo. En Europa conti­nen­tal los movi­mien­tos fascis­tas reclu­ta­ban a sus segui­dores en su mayoría de entre los comu­nis­tas. Lo que perma­nece constante en el nacio­na­lista es su estado mental: el objeto de sus senti­mien­tos puede cambiar, y hasta ser imagi­na­rio.
Pero para un inte­lec­tual, la trans­fe­ren­cia tiene una función impor­tante. Hace posible para él ser mucho más nacio­na­lista –más vulgar, más ridí­culo, más mali­gno, más desho­nesto- de lo que jamás podría ser en nombre de su país nativo, o de cualquier unidad de la que tuviese real cono­ci­miento. Cuando uno ve la basura preten­ciosa que se escribe sobre Stalin, el Ejér­cito Rojo, etc., por gente bastante inte­li­gente y sensible, uno se percata que ello sólo es posible porque algún tipo de dislo­ca­ción ha tenido lugar. En socie­dades como la nues­tra, es inusual para cualquier persona que se describa como inte­lec­tual el sentir un apego muy profundo a su propio país. La opinión pública –esto es, la sección del público de la cual él es inte­lec­tual­mente consciente- no se lo permi­tirá. La mayoría de la gente que lo rodea es escép­tica e indi­fe­rente, y él puede adop­tar la misma acti­tud ya sea por imita­ción o por pura cobardía: en tal caso habrá aban­do­nado aquella forma de nacio­na­lismo que se encuen­tra a su más cercano alcance. Pero él todavía siente la nece­si­dad de una Patria, y es natu­ral que la busque en algún otro lado. Una vez que la ha encon­trado, puede indul­gir en exac­ta­mente aquel­las emociones de las cuales él cree que se ha eman­ci­pado. Dios, el Rey, el Impe­rio, la Bandera –todos los ídolos aban­do­na­dos pueden reapa­re­cer bajo dife­rentes nombres, y dado que no los reco­noce como lo que son los puede adorar con una buena conscien­cia. El nacio­na­lismo trans­fe­rido, como el uso de los chivos expia­to­rios, es una forma de lograr la salva­ción sin tener que alte­rar la propia conducta.
DESCONEXIÓN CON LA REALIDAD
Todos los nacio­na­lis­tas tienen la capa­ci­dad de obviar las analogías entre hechos simi­lares. Las acciones son teni­das como buenas o malas, no en aten­ción a sus propios méri­tos, sino de acuerdo a quién las realiza, y prác­ti­ca­mente no hay clase alguna de barba­rie –tor­tura, la toma de rehenes, trabajo forzado, depor­ta­ciones en masa, penas de cárcel (o ejecu­ciones) sin juicio previo, falsi­fi­ca­ción, asesi­nato, el bombar­deo de pobla­ciones civiles- cuya cali­fi­ca­ción moral no cambie cuando es come­tida por “nues­tro” bando.
El nacio­na­lista no sólo no desa­prueba las atro­ci­dades come­ti­das por su propio bando, sino que además tiene una notable capa­ci­dad para ni siquiera ente­rarse de ellas. Durante seis años los admi­ra­dores de Hitler en Ingla­terra se las arre­gla­ron para no ente­rarse de la exis­ten­cia de Dachau y Buchen­wald. Y aquel­los que más ardien­te­mente denun­cia­ban los campos de concen­tra­ción alemanes esta­ban muchas veces en desco­no­ci­miento de que también había campos de concen­tra­ción en Rusia. Even­tos notables como la hambruna de Ucra­nia de 1933, que invo­lu­cra­ron las muertes de millones de perso­nas, han esca­pado la aten­ción de la mayoría de los rusó­fi­los ingleses. En el pensa­miento nacio­na­lista hay hechos que pueden ser a la vez cier­tos y falsos, cono­ci­dos y desco­no­ci­dos. Un hecho cono­cido puede ser tan inso­por­table que habi­tual­mente es descar­tado y no se le permite entrar en proce­sos lógi­cos.
Todo nacio­na­lista se obse­siona con alte­rar el pasado. Se pasa parte de su tiempo en un mundo de fantasía en el que las cosas ocur­ren como deberían –en que, por ejem­plo, la Armada Española fue todo un éxito o la Revo­lu­ción Rusa fue aplas­tada en 1918– y trans­fe­rirá frag­men­tos de este mundo de fantasía a los libros de histo­ria cada vez que pueda. Hechos impor­tantes son supri­mi­dos, fechas alte­ra­das, citas remo­vi­das de sus contex­tos y mani­pu­la­das para cambiar su signi­fi­cado. Even­tos cuya ocur­ren­cia se piense que no debió darse son omiti­dos y en última instan­cia nega­dos. En 1927 Chiang Kai Shek quemó cien­tos de comu­nis­tas vivos, y sin embargo 10 años después se había conver­tido en uno de los heroes de la Izquierda. El reali­nea­miento de la polí­tica inter­na­cio­nal lo había traído al campo anti­fas­cista, así que de alguna manera se llegó a pensar que la quema de comu­nis­tas vivos “no contaba”, o quizás no había ocur­rido. El obje­tivo prima­rio de la propa­ganda es, por supuesto, influen­ciar la opinión contem­porá­nea, pero aquel­los que rees­cri­ben la histo­ria proba­ble­mente creen en una parte de sí mismos que están real­mente rear­mando los hechos hacia el pasado. Cuando uno consi­dera las elabo­ra­das falsi­fi­ca­ciones que han sido come­ti­das para demos­trar que Trotsky no tuvo un papel impor­tante en la Guerra Civil Rusa, es difí­cil sentir que las perso­nas respon­sables esta­ban simple­mente mintiendo. Más probable es que ellos sintie­ran que su propia versión era lo que había ocur­rido a los ojos de Dios, y que había justi­fi­ca­ción plena en reor­de­nar los regis­tros de acuerdo con ello.
Algu­nos nacio­na­lis­tas están no muy lejos de la esqui­zo­fre­nia, viviendo muy felices entre sueños de poder y conquista que no guar­dan conexión alguna con el mundo real.

George Orwell





miércoles, septiembre 20, 2017

Conjunción cósmica.



Del gran Javier Cremades.

Esta noche ha habido una conjunción planetaria: se ha visto la alineación de Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y la Luna.
También sucede en las empresas de transportes una vez cada 250.000 pasajeros… Un espectáculo único...





La imagen puede contener: una o varias personas y personas sentadas

lunes, septiembre 18, 2017


13 min 
 
Sábado 23 de septiembre a las 19,30 tendrá lugar la PRIMERA MISA SOLEMNE de don Javier y don Alvaro Ruiz Anton. Ambos hermanos fueron ordenados sacerdotes en Roma este año.








La imagen puede contener: 2 personas, personas sonriendo, personas de pie y traje

sábado, septiembre 16, 2017

Prelado Ocáriz en alfa y omega.





Resultado de imagen de ocariz





El Opus Dei “existe solo para servir a la Iglesia”, dice el prelado, Mons. Fernando Ocáriz, en una larga entrevista de Teresa Gutiérrez de Cabiedes para Alfa y Omega que toca distintos temas, algunos de ellos polémicos.
El Opus Dei es una “partecica” de la Iglesia, según la expresión del fundador, san Josemaría, que la periodista trae a colación. Mons. Ocáriz comenta a propósito de eso: “Si servir a la Iglesia –necesaria expresión del amor a Jesucristo– es siempre una realidad en la vida de cada uno, iremos bien”.
Antes, Mons. Ocáriz señala un aspecto que ha querido acentuar de modo especial desde su nombramiento, en enero pasado: “Poner a Jesucristo en el centro de nuestras vidas”. Lo cual no es una mera idea, sino una realidad concreta: “Podemos tocar a Jesús vivo en todas las ocasiones de la existencia ordinaria. Sobre todo, en los lugares privilegiados de la presencia del Señor: en los niños, los pobres, con quienes Él ha querido identificarse especialmente; en los enfermos, a los que el Papa llama ‘la carne sufriente de Cristo’; y del modo más intenso (…) en la Eucaristía.
También subraya el prelado un punto fundamental del espíritu del Opus Dei, la fe en la paternidad divina. “Sabernos hijos de Dios –dice– nos ayuda a vivir con confianza, gratitud y alegría. Nos invita a amar este mundo nuestro, con todos sus problemas y con toda su belleza”.
La periodista plantea algunas objeciones que a veces se hacen al Opus Dei: las experiencias de antiguos miembros que luego se apartaron sintiéndose heridos; el posible exceso de celo doctrinal; un voluntarismo que descuida la dimensión afectiva; el peligro de inmovilismo o de caer en la autocomplacencia. Mons. Ocáriz, sin dejar de reconocer errores, advierte también que “muchos problemas surgen cuando planteamos dilemas innecesarios o reducimos la realidad a estereotipos dialécticos: fidelidad o creatividad, ortodoxia o libertad, doctrina o vida…” Pero “la realidad no se deja encerrar en un esquema excluyente”. Por eso, cree que “hemos de vivir con una actitud integradora que es, por cierto, muy cristiana”.
Otras cuestiones que destaca Mons. Ocáriz son la necesidad de vivir con libertad de espíritu y la importancia del contacto personal para dar a conocer a Jesucristo: de “la sincera amistad, de persona a persona, que es siempre mutuamente enriquecedora”, dice. “Para la evangelización, resulta esencial el valor del testimonio y de compartir la propia experiencia de vida: es mucho más eficaz que los discursos teóricos”.  fuente,aceprensa.

Primavera de la Iglesia católica en Ucrania.











La Iglesia católica en Ucrania es poco conocida en Occidente. Mientras la atención de los medios se concentra en el conflicto con Rusia, Ucrania exhibe una gran vitalidad eclesial, tanto en la Iglesia Greco Católica como en la de Rito Latino, ambas perseguidas por el régimen comunista de la Unión Soviética.
En una entrevista con la agencia católica polaca KAI, el arzobispo de Lviv de los latinos, Mons. Mieczyslaw Mokrzycki, destacó la vitalidad de la Iglesia local:
¨La Iglesia católica en Ucrania -afirmó- aún está experimentando la primavera¨. El prelado recordó la reciente celebración de los 25 años de la restauración de las estructuras de la Iglesia Católica de rito latino en Ucrania tras la caída del comunismo. "Empezamos casi desde cero. Mi predecesor, el cardenal Marian Jaworski, cuando inició su gobierno pastoral en 1991, se encontró con sólo 8 sacerdotes y 12 templos en actividad", describió. "Actualmente, en la arquidiócesis de Lviv tenemos unos 250.000 fieles, 312 templos, 110 parroquias y trabajan en ellos 201 sacerdotes diocesanos y religiosos, entre ellos 50 polacos.
(Tomado del Boletín de Información ecuménica de la diócesis de Pamplona, julio 2017)

viernes, septiembre 15, 2017

La Dolorosa.












Hoy  los Dolores de María, la Madre de Jesús. Ella que tan desapercibida pasa por la vida pública de Jesús, está, está serena y dolorosa, llorosa, por ver a su Hijo en tal suplicio. Cuánto amor y sufrimiento llevó nuestra redención, nuestra salvación. La vida de María está llena de grandes alegrías y de grandes dolores. A veces, se oyen gentes, o nosotros mismos que decimos que Dios no nos comprende. Quizás somos nosotros quienes no comprendemos, porque no hay dolor como su dolor. Su Madre junto a la cruz. ella entregó a su Hijo para hacernos a todos hijos.

miércoles, septiembre 13, 2017

Margarita maría y la magia de la red.










Estuve en Puebla México en 2011; allí conocí a una profesora llamada así. Alguna vez tenia algún comentario en elblog de Margarita María, le dije, que saludos para Puebla.Me escribió y me aclaró que no era de Puebla,  ni Profesora allí. Hemos mantenido trato por el blog, tiene un hijo sacerdote.En una estancia que hizo en Madrid no pudimos vernos,pero me dejó un precioso detalle de una Virgen de Guadalupe en medalla. Muchas gracias Margarita maría y  familia. Solo por esta magia ha compensado el blog.