viernes, noviembre 24, 2017

Prelado del Opus Dei, noviembre.




Mons. Ocáriz: «Sabernos hijos de Dios es motivo para el optimismo»

El prelado del Opus Dei celebró la eucaristía en el Campus Bio-Medico de Roma el pasado 22 de noviembre, con ocasión de la inauguración del año académico.
DEL PRELADO
Opus Dei - Mons. Ocáriz: «Sabernos hijos de Dios es motivo para el optimismo»El prelado del Opus Dei saludó a empleados, pacientes y médicos.


    “Allí donde está el Espíritu Santo, donde se le acoge, crece la vida. Él quiere vivir entre nosotros; quiere hacer del Campus una comunidad cada vez más unida, un lugar donde se aprende a combinar profesionalidad con el afecto sincero por las personas”.
    Con estas palabras, Mons. Fernando Ocáriz, prelado del Opus Dei, se dirigió a estudiantes y profesores de la Universidad Campus Bio-Medico de Roma, con ocasión de la inauguración del año académico 2017/2018. El Campus nació por iniciativa del beato Álvaro del Portillo hace casi 25 años.
    El prelado subrayó durante su homilía el espíritu con el que nació el policlínico universitario, citando unas palabras del beato Álvaro, quien en la misa de inauguración del centro académico manifestó el deseo de que “la doctrina y el amor a Cristo orienten e informen más profundamente el ejercicio de las tan nobles profesiones de la medicina y la enfermería. Sin la guía y el empuje de esta doctrina y de este amor –continuó don Álvaro– estos trabajos se convierten en técnicas, frías y sin horizonte, que en vez de servir al bien de los hombres, pueden convertirse en realidades contrarias a la vida y a la dignidad del hombre”.
    ENTRE LAS DIVERSAS INICIATIVAS SOCIALES PROMOVIDAS POR EL CAMPUS, DESTACA UNA PARA PROMOVER LA ALFABETIZACIÓN NUTRICIONAL EN TANZANIA.
    Entre las diversas iniciativas sociales promovidas por el Ateneo recientemente, destacan un proyecto conjunto desarrollado con la Universidad de Parma y con dos universidades africanas para favorecer la alfabetización nutricional en Tanzania.
    “Todo lo que se hace en el Campus –afirmó Mons. Ocáriz– puede ayudar a devolver la esperanza y a dar motivos para el optimismo a las personas. Hace falta profesores que sean verdaderos maestros, sabios y dedicados a los estudiantes y a los pacientes. Hacen falta alumnos que se apliquen con pasión al estudio para formarse y así poder servir mejor a la sociedad. Sirve personal administrativo, en todos los niveles, que cumpla el propio deber con alegría, consciente de que contribuye con su trabajo al bien del conjunto”.
    "OS ANIMO A TRABAJAR CON ESPÍRITU DE UNIDAD Y DE COMPRENSIÓN, CON OPTIMISMO; SÓLO ASÍ SUPERARÉIS LOS OBSTÁCULOS CON LA AYUDA DE DIOS" (BEATO ÁLVARO DEL PORTILLO)
    “En este sentido –continuó–, querría recordar otro consejo del beato Álvaro. Consciente de las dificultades que una iniciativa de este tipo suele afrontar, especialmente en los inicios, afirmaba: ‘Os animo a trabajar con espíritu de unidad y de comprensión, con optimismo; sólo así superaréis los obstáculos con la ayuda de Dios, seréis felices y –lo que es más importante- os santificaréis y ayudaréis a otros a santificarse, porque estaréis practicando el mandamiento de la caridad’”.
    Al finalizar la misa, comenzó el acto académico en el Aula Magna. Intervinieron la ministro de Sanidad, Beatrice Lorenzin; el presidente de la región del Lazio, Nicola Zingaretti; el rector, Raffaele Calabró; el presidente de la Universidad Campus Bio-medico, Felice Barela; Giorgio Minotti, director del departamento de Medicina y Cirugía; así como la representante de los estudiantes, Cristina Madaudo.

    miércoles, noviembre 22, 2017

    Hay que ser rico para ser del Opus????




    «No hace falta dinero para ser del Opus»

    Irene Hdez. Velasco entrevista en El Mundo a Jesús Juan Pardo, director de comunicación en España.
    REVISTA DE PRENSA
    Opus Dei - «No hace falta dinero para ser del Opus»
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    Después de 32 años, el Opus Dei tiene nuevo director de comunicación en España: Jesús Juan Pardo. Tiene 46 años, estudió Periodismo en la Universidad de Navarra y practica la pesca submarina.
    Pregunta.– El Opus Dei siempre ha sido una institución controvertida. ¿Es un castigo divino ser su director de comunicación?
    Respuesta.– Es una bendición. A ver dónde encuentras más retos. Y tampoco somos tan controvertidos, ¿no?
    P.– ¿Qué es lo más complicado de contar del Opus?
    R.– Sin duda, la libertad de sus miembros. Aún hay quien piensa que obedecemos misteriosas consignas.
    P.– El Opus es polémico, pero sus iniciativas sociales gozan de muy buena reputación…
    R.– Sí, es curioso que a veces los prejuicios pesen más que la realidad.
    P.– ¿Hay que ser rico o influyente para entrar en la Obra?
    R.– No hace falta dinero, sino vocación. En España, el perfil más generalizado es una persona casada, de clase media, que hace el pino para llegar a fin de mes.
    P.– ¿De qué vive el Opus?
    R.– La Obra tiene unos gastos reducidos. Su presupuesto en España es de 6,4 millones de euros, que provienen al 100% de donativos.
    P.– Pero el Opus tiene universidades, clínicas, colegios…
    R.– Son iniciativas civiles, sin ánimo de lucro, que tienen sus dueños y dependen de ellos. Hacer una contabilidad unificada sería como si un club de fútbol consolidara en su balance las propiedades de todos sus socios… La Obra impulsa y sostiene esos proyectos, pero no se los apropia. San Josemaría quiso que la Obra no se cargara con cosas materiales.
    P.– En un colegio del Opus ha habido una acusación de abusos sexuales a un menor. ¿Qué medidas han tomado?
    R.– Los abusos a menores son inadmisibles y, más aún, en la Iglesia. Sobre ese caso, aunque ha habido bastante ruido mediático, aún no se han pronunciado los tribunales, y por tanto ha de prevalecer la presunción de inocencia. El colegio ha colaborado con las autoridades y sigue haciéndolo. Pero nadie está exento de ese peligro. Por eso, a todas las iniciativas les exigimos un estricto protocolo de protección de menores.
    P.– Ha habido ministros del Opus franquistas y del PP, pero nunca del PSOE. ¿Es inconcebible ser del Opus Dei y ser de izquierdas?
    R.– En política cada uno piensa lo que le da la gana. ¿Ves cómo es lo más difícil de explicar?
    Hubo ministros de Franco, y también gente en el exilio. Recientemente coincidieron en el Congreso un ministro del PP con un parlamentario de Amaiur. En Inglaterra hubo una ministra del Opus Dei hace unos años, y era laborista.
    P.– ¿Cómo se lleva el Opus con Francisco, un Papa progresista?
    R.– No comparto esas etiquetas. La relación es muy buena: la Obra lleva en su ADN la unión con el Papa, estamos a su servicio. La sencillez de Francisco en el seguimiento a Jesucristo y su primacía de la caridad nos ayudan mucho.
    P.– «Si una persona es gay y busca al Señor, ¿quién soy yo para juzgarla?», dijo Francisco. ¿Lo comparte?
    R.– Claro. A nadie le corresponde juzgar. Cuando un gay busca a Dios, intentamos ayudarle a encontrarlo. El Opus Dei no tiene una moral distinta de la de la Iglesia y el Papa.
    P.– «Nunca habrá mujeres –ni de broma– en el Opus Dei», escribió san Josemaría. ¿El Opus es machista?
    R.–Lo escribió en 1929, y meses más tarde rectificó, porque Dios le pedía que hubiera mujeres. Ahora mismo en el Opus Dei hay más mujeres que hombres.
    San Josemaría usaba el cilicio y muchos en la Obra siguen haciéndolo. ¿Ayuda a encontrar a Dios?
    La mortificación corporal, con sentido común, no es un invento de la Obra sino una costumbre cristiana. Es como ir al gimnasio. No es lo más importante, pero ayuda a estar en forma. De las mortificaciones, la que más me cuesta es madrugar por las mañanas.

    lunes, noviembre 20, 2017

    Black friday; descuentos.






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    Fin de ciclo.










    Hace 42 años que murió Franco, no lo parece por lo mucho que se habla de él. El PP ha renunciado a defender la vida humana y un matrimonio más serio; la sospecha de robo es continua. El Psoe roba más, vía eres, o condonaciones de la deuda con la banca, 50 millones de euros. Que Podemos está en la esfera pública me parece retrotraerse al año 34 del pasado siglo. El asunto catalán, robo y ridículo nacional e internacional. Ciudadanos, unos cuantos políticos nuevos, pero muy pocos todavía. Lo que se ha robado en este país, y aún así estamos entre los quince mejores del mundo.
    Fin de ciclo. Regeneración y rearme moral. Os toca a los de 25 años hasta 50. A mí se me pasó el ciclo.

    lunes, noviembre 13, 2017

    Si no lo explicas, no lo sabes.




    “Si no puedes explicar algo de forma sencilla, es que ni tú mismo lo has entendido lo suficiente”
    Albert Einstein





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    martes, noviembre 07, 2017

    Kennedy y la eterna conspiración; Navarro Valls.






    http://www.elmundo.es/opinion/2017/11/02/59f9fe61e2704e85018b46a4.html


    Nos espera una buena: ¡otra avalancha bibliográfica sobre John F. Kennedy! Si 40.000 es aproximadamente el número de ensayos, libros y artículos escritos hasta ahora en torno al presidente asesinado en Dallas, la desclasificación documental ordenada por Donald Trump (2.891 documentos publicados, más 200 a punto de hacerse) -que previsiblemente serán devorados por una nube de comentadores, incluido un servidor- hará elevar en flecha ese número.
    Siempre he sostenido que la pregunta ¿quién mató a Kennedy? debería sustituirse por ¿quién era en realidad Kennedy? A esta segunda pregunta he intentado responder en otro trabajo, resaltando las luces y las sombras del malogrado presidente. Baste decir aquí que los tres balazos que acabaron con JFK en una calle de Dallas fueron el principio de una leyenda en la que, como suele ocurrir, hechos superpuestos a la objetividad de la persona fueron creando una neblina, que enterró al personaje entre los destellos pirotécnicos de la emotividad. Era inevitable que la figura del joven presidente fuera engrandecida por todos aquellos a los que hizo soñar con un mundo nuevo
    Ahora -ante la mencionada desclasificación- conviene detenerse en la primera pregunta, ¿quién mató a Kennedy? Hay dos cuestiones en juego: 1) Si Oswald fue el único tirador de las tres balas disparadas; 2) Si hubo conspiración-extranjera o interna- en el asesinato del 23 de noviembre. Adelanto que, en mi opinión, es claro que el único tirador cuyas balas hicieron explotar el cráneo y la garganta de Kennedy fue el atormentado Lee Harvey Oswald.
    El rifle Carcano utilizado contra Kennedy lo compró Oswald bajo el nombre ficticio de A. J. Hidell. Sus huellas aparecen claramente en el fusil, y en los libros en que lo apoyó en la ventana del depósito de libros escolares del Texas School Book Depository. La prueba de parafina es también concluyente: no hay duda de que Oswald disparó, al menos, un arma. Su mujer, Marina, admitió que el fusil utilizado para asesinar al presidente era de su marido. Precisamente, entre los documentos encontrados aparece una fotografía en la que el antiguo marine posa con las armas requisadas: el rifle con el que disparó contra el presidente y el revolver con el que asesinó poco después al agente Tippit, un oficial de policía que trabajaba en el Departamento de Policía de Dallas, y que dio el alto a Oswald 45 minutos después del asesinato de Kennedy. Varios testigos afirmaron que un hombre «joven, blanco y delgado» era el que disparaba desde una ventana del sexto piso, que hace ángulo entre Elm Street y Houston Street, con vistas perfectas sobre la caravana presidencial. En fin, en rueda de testigos, fue reconocido como la persona que disparó contra Tippit. Y el misterio de la bala mágica (la que de una tacada atravesó la garganta de Kennedy, impactó en la espalda del gobernador Connally y luego horadó su muñeca y el muslo izquierdo, apareciendo en la camilla del propio gobernador en el hospital) se aclaró con los informes de los expertos en balística del ejército. Por no decir nada de que, sumando los distintos francotiradores que aparecen en las tesis conspiratorias (disparando desde cuatro edificios diversos, una alcantarilla, varios montículos y pasos elevados, etcétera), Anthony Summers ha contado unos 30. Ninguno ha sido localizado. Son fantasmas que se pierden en la niebla.
    No obstante lo dicho, sucede que la tesis de la conspiración fue poco a poco tomando cuerpo, de modo que parece que la cuestión a resolver, más que ¿quién mató verdaderamente a Kennedy? es -por la proliferación de candidatos- ¿quién no mató a Kennedy? (Vincent Quivy).
    Veamos los protagonistas, según las tesis conspiratorias. Ya desde el principio comenzó a correr el nombre del vicepresidente Lyndon B. Johnson como instigador del crimen. Ciertamente, éste era un ególatra consciente de la animadversión de Bobby Kennedy y la simple tolerancia del presidente. Si fue elegido vicepresidente fue para aportar Texas a la candidatura del joven aspirante. Lo cual no impidió que algún asesor tan cercano como K. O'Donnell le espetara a Jack Kennedy: "Éste es el peor error que has cometido en tu vida". Luego, su figura se convirtió en algo así como "un tío soltero cascarrabias y rico, que se presenta en la casa inesperadamente y anuncia que ha venido para quedarse una buena temporada" (J. A. Barnes). Posiblemente, el asesinato del presidente -aparte de la conmoción por el peso que se le venía encima- no le produjo un gran dolor. Sin embargo, siempre fue leal a Kennedy. No hay ni un indicio de que conspirara a sus espaldas, y menos con la CIA, y eso cuando él mismo en su larga vida política siempre había creído en las conspiraciones. Lo cual acrecentó su inquietud cuando comenzó a ser señalado con el dedo acusador. Rápidamente creó una Comisión independiente, con equilibrio entre demócratas y republicanos, personalidades de prestigio, poniendo al mando al propio presidente del TS Earl Warren. Solamente la imaginación cinematográfica o literaria de los dos Stone (Oliver, película y Roger, libro;no tienen parentesco entre ellos) ha podido en serio lanzar la acusación contra Johnson.
    También han ido poco a poco diluyéndose en callejones sin salida las teorías de lagran industria petrolera amenazada por una reforma fiscal en curso; de las industrias armamentísticas que necesitaban una escalada en Vietnam, a la que presuntamente se oponía Kennedy; de la mafia de Chicago, en peligro por la lucha contra el crimen organizado;de la KGB para vengar la humillación de la retirada de los misiles de Cuba; de un grupo de estadounidenses patriotas exasperado por la amenaza a la paz mundial que suponía la audacia irreflexiva del joven presidente... Por no hablar sobre la teoría que pone en el centro de la conspiración a Aristóteles Onassis (con quien se casó Jackie, al enviudar), en combinación con un grupo de siniestros illuminati.
    Conviene detenerse ahora en la posible autoría de Fidel Castro, dado que la desclasificación documental narra más detalladamente un viaje a México de Oswald, en el que supuestamente se gestaría una intervención extranjera en el asesinato. Oswald estuvo allí seis días (26 septiembre a 5 de octubre, semanas antes del asesinato). Como observa Philip Shenon, Ciudad de México era por entonces una especie de versión latinoamericana de Viena o Berlín. Bullía de espías y las embajadas cubana, soviética y estadounidense se vigilaban mutuamente.
    Cuando a Oswald le denegaron la visa para desplazarse a La Habana, salió dando un portazo de la embajada cubana, amenazando con matar a Kennedy. Los cubanos no le dieron mayor importancia al exabrupto. Y para la CIA que vigilaba, la visita de Oswald fue como "un simple parpadeo en la pantalla de radar de la estación espía": una especie de turista aventurero, algo bravucón e inofensivo. Desde luego sin ninguna conexión seria con las embajadas de Cuba y Unión Soviética, a la que también visitó. Los miembros de la Comisión Warren que visitaron México tampoco vieron el origen de una conspiración en el corto viaje.
    De todas formas, había que descartar de una vez por todas la posible intervención de los hombres de Fidel en el asesinato. Y aquí hay que referirse a un episodio poco conocido: se trata de un viaje de William Coleman -abogado de la Comisión Warren- hacia Cuba para entrevistarse en el verano de 1964 con Fidel Castro. Éste y Coleman se encontraron a unos 30 kilómetros de Cuba, en el yate del líder cubano. La cita fue pedida por Castro. Duró tres horas, en las que el líder cubano negó cualquier implicación en el asesinato. A su vuelta, Coleman declaró a Warren: "No descubrí nada que me llevara a pensar que hay pruebas de que Fidel lo hiciera". El punto final lo pone un borrador desclasificado del Comité del Congreso (HSCA), que en 1978/79 volvió a analizar el magnicidio: "El Comité no cree que Castro haya asesinado al presidente Kennedy, porque semejante acto, si se descubriera, le hubiera otorgado a Estados Unidos la excusa para destruir Cuba. El riesgo no hubiera valido la pena".
    Así, pues, me temo que los papeles desclasificados no aportan nada espectacular sobre el asesinato. El gran protagonista seguirá siendo Lee H. Oswald, por más que se le intente poner en el centro de no demostradas y fantasmales conspiraciones.

    Rafael Navarro-Valls es vicepresidente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España.

    Amigos de verdad.






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