Estás en un blog espumoso, intimista, paradójico; de lo humano y de lo divino. No soy mejor que tú... Me propongo hablar a la cara y que me hables a la cara, sin caretas, sin retorno, a quemarropa... blog del Profesor Tirapu
sábado, mayo 24, 2014
viernes, mayo 23, 2014
El mejor experto en SIDA de Harvard da la razón a la Iglesia sobre el preservativo.
Edward Green, el máximo experto en Sida de la universidad de Harvard, afirma que existe “una relación entre una mayor disponibilidad de preservativos y una mayor tasa de contagios de Sida”. De esta forma el científico avala las palabras que un día dijo el Papa Benedicto XVI en el avión que le llevó a Camerún en las que afirmó que la postura de la Iglesia es que el problema del Sida “no se puede resolver simplemente con la distribución de preservativos: al contrario, existe el riesgo de aumentar el problema”.
En una entrevista con el National Review Online, Green –que no se declara católico ni contrario al preservativo- afirma: “El Papa tiene razón. Nuestros mejores estudios muestran una relación consistente entre una mayor disponibilidad de preservativos y una mayor (no menor) tasa de contagios de Sida”.
Asimismo el científico, director del ‘Proyecto de Investigación de Prevención del Sida’ de Harvard, ha constatado que “las evidencias que tenemos apoyan sus comentarios [los del Papa]. No podemos asociar mayor uso de preservativos con una menor tasa de Sida”.
El experto alerta sobre la causa de este fenómeno con el conocido “comportamiento desinhibido”: “Cuando se usa alguna tecnología para reducir un riesgo, como el preservativo, a menudo se pierden los beneficios asumiendo un mayor riesgo que si uno no usara esa tecnología”.
Las palabras de Green y por lo tanto las del Santo Padre remiten a obviedades sobre el contagio de la enfermedad del VIH. Sin embargo portavoces de gobiernos como el de Alemania, Francia o España criticaron la posición de la Iglesia y las palabras de Benedicto XVI.
Edward Green es un médico antropólogo con más de 30 años de experiencia en países en desarrollo, investigación, comunicación y cambio de comportamiento y educación para la salud. Su experiencia incluye el Sida y enfermedades de transmisión sexual, planificación familiar, atención primaria de la salud materna y salud infantil y los programas de cáncer. Ha publicado cinco libros y es autor de más de 250 estudios e informes técnicos. Próximamente publicará Sida e ideología donde denuncia cómo la industria recibe millones de dólares en concepto de la promoción el uso del preservativo, medicamentos y tratamientos para el Sida y donde afirma que el cambio de comportamiento es la solución.
Estadísticas exageradas para destinar más fondos
El Programa Conjunto de Naciones Unidas sobre VIH/Sida (ONUSIDA) admitió el pasado enero haber inflado las cifras de infectados de Sida en el mundo después de que los doctores Edward Green, Daniel Halperin y James Chin aportaran evidencias científicas.
Los analistas han confirmado que esta estrategia habría estado beneficiando a la industria del Sida que constantemente solicita más fondos.
James Chin fue jefe del Programa de Sida de la Organización Mundial de la Salud (OMS) entre 1987 y 1997 y los doctores Edward Green y Daniel Halperin son antiguos miembros de la Agencia estadounidense para el desarrollo internacional y para el Sida (USAID). El diario estadounidense The Washington Post precisa en una noticia que los científicos “acumularon y publicaron buena parte de la evidencia que eventualmente forzó a las Naciones Unidas a admitir públicamente los serios errores en sus números sobre el Sida”.
El doctor Chin afirma que a pesar de las modificaciones los números siguen siendo elevados. El virólogo afirma que en el mundo hay 25 millones de enfermos de Sida mientras que ONUSIDA sostiene que son 33 millones.
La experta Helen Epstein, autora de un reciente y polémico libro sobre la lucha contra el Sida afirmó en declaraciones a The Washington Post que en la ONU había “una tendencia al alarmismo”, que tal vez, según sugiere Epstein, “encaja con cierta agenda para recaudar fondos”.
El diagnóstico manipulado del Sida
En África el diagnóstico de la enfermedad del Sida a un paciente se realiza a través de los síntomas –bajas defensas, enfermedades oportunistas, etcétera-. Este tipo de diagnóstico es del todo impreciso. Multitud de expertos y científicos han denunciado que a través de esta práctica se diagnostica como Sida lo que simplemente es hambre.
Esto constituye una estrategia manipuladora para cambiar el nombre a los problemas. Se hace pasar por el drama del Sida lo que es hambre en un Tercer Mundo víctima de un capitalismo salvaje. Esta estrategia genera millones de inversiones públicas que abaratan los medicamentos y benefician a los grandes grupos farmacéuticos.
El modelo de la lucha contra el Sida en África se enfoca desde Occidente a través del envío de fármacos y la distribución de preservativos frente a una educación sexual integral y las mejoras sanitarias y alimentarias de la población.
El modelo de Uganda, el más exitoso
Edward Green opina que el modelo en la lucha contra el Sida sigue siendo el escogido por Uganda que en los años 80 inició una campaña que fomentaba la monogamia entre parejas bajo el lema “quédate con tu pareja o sé fiel”. Green constata como en el país africano los programas “han intentado modificar los comportamientos sexuales a un nivel más profundo”.
Según la OMS, Uganda tiene el descenso más espectacular de infectados por el Sida ya que pasó de tener 1.100.000 enfermos en 2001 a 940.000 en 2007, pero si constatamos el porcentaje de los últimos 17 años pasa de casi un 14% a un 5,4%. En África Uganda consta de un contingente numeroso de cristianos en su población y no ha basado su estrategia en la lucha contra el Sida en el uso del preservativo sino en el rescate de la familia tradicional africana.
“Los programas patrocinados por los más importantes donantes no han promovido la monogamia, ni siquiera la reducción de diferentes parejas. Es difícil entender por qué”, sostiene Green y añade: “Imagínese que se pusieran sobre la mesa 15 millones de dólares para luchar contra el cáncer de pulmón. Sin duda tendríamos que estudiar el comportamiento de los fumadores: consejos para dejar de fumar, o al menos reducir los cigarrillos al día”.
El Papa subrayó que la monogamia era la mejor respuesta al Sida en África, lo cual constata Green cuando afirma que “nuestras investigaciones muestran que la reducción del número de parejas sexuales es el más importante cambio de comportamiento asociado a la reducción de las tasas de contagio del Sida”.
Al mismo tiempo ONUSIDA reconoció este mes de marzo que “el inicio más tardío de la vida sexual y la fidelidad entre las parejas” son parte de las acciones preventivas para evitar el contagio del virus del VIH. El organismo insistió en el uso del preservativo aunque constató que “no existen fórmulas mágicas” por lo que admitió la necesidad de tomar en cuenta “patrones de conducta” como la fidelidad y el inicio tardío de las relaciones sexuales.
Las pautas reconocidas como las más fiables a la hora de la prevención del contagio del Sida son las divulgadas por la OMS y la antigua administración Bush conocidas como el “ABC” (Abstinence, Being faithful and using Condoms –“abstinencia, ser fiel y usar condones”-) de ello se hizo eco la revista científica The Lancet en 2004.
Los fallos del preservativo
El Hospital de Badalona, pionero en España en repartir píldoras del día después, confirmó los datos del Hospital del Mar de Barcelona que explicaban que el 80% de las usuarias de la píldora admitían haber sufrido fallos en el preservativo.
En el Hospital del Mar de Barcelona 7 de cada 10 chicas que pidieron la píldora postcoital entre 1994 y 2002 reconocieron que se les había “roto el preservativo”. Miquel Ángel Checa del Servicio de Ginecología y Obstetricia del centro sanitario publicó un estudio recogiendo estos datos en la publicación Contraception, de las 5.656 mujeres que pidieron la píldora, 4.524 explicaron que el profiláctico les falló.
Los famosos y las campañas
Las campañas contra el Sida a través del preservativo que promueven las administraciones y los organismos internacionales son un escaparate mundial para que los famosos encuentren un cauce de promoción y publicidad. Actores de Hollywood, futbolistas, cantantes y políticos recorren el continente africano fotografiándose en campañas promocionales no solamente contra la lucha del Sida.
Recientemente la ONU ha elegido al futbolista del Arsenal inglés, el togolés Emmanuel Adebayor para “combatir la epidemia del Sida” como embajador del Sida en África para concienciar a los jóvenes africanos. Desde ONUSIDA se afirma que “estrellas del deporte como Adebayor representan excelentes modelos de comportamiento para el grupo demográfico de jóvenes entre 15 y 24 años, que son la mejor esperanza para detener el avance de la epidemia”.
Adebayor hará pareja con el alemán Michael Ballack jugador del Chealsea inglés con el que protagonizó una pelea en la final de la Carling Cup de hace dos temporadas. La ONU no ha considerado que este hecho sea impedimento para representar la buena voluntad en el continente negro.
Otros famosos que colaboran con las Naciones Unidas en campañas para prevenir la propagación del virus son la actriz Naomi Watts, la princesa Estefanía de Mónaco y el actor Rupert Everett, entre otros.
El tratamiento del Sida por parte de los gobiernos y los organismos internacionales refleja un proceso de enmascaramiento donde confluyen los intereses de las multinacionales, las campañas de famosos y la pobreza. De lo cual no se debe deducir que el preservativo sea inútil sino que por sí solo no soluciona el problema del virus del Sida sino que lo puede extremar, lo cual es lo que manifestó Benedicto XVI en su viaje pastoral a África.
fuente: http://www.forumlibertas.com
jueves, mayo 22, 2014
Cholismo y santidad.
Tomado del estupendo blog del sacerdote D. Fernando Gallego http://infovaticana.com/blog/razon-y-fe/el-cholismo/.
En toda Europa estos días se esta hablando del fenómeno Cholo Simeone. Portadas de periódicos se llenan con su fotografía y con algunas de sus ideas que han revolucionado el mundo del fútbol.
Entre esas ideas quería destacar una: el compromiso no se negocia. Glosando: el triunfo no se negocia, la felicidad no se negocia, la santidad no se negocia…se consigue.
Hay cristianos que en esa lucha por conseguir la santidad en vez de aplicar otra máxima Cholista: si se cree y se trabaja…se puede, lo que hacen es negociar en la lucha por la santidad: quiero ser santo pero…a mi medida; quiero cumplir los mandamientos pero…a mi modo; quiero secundar a Cristo pero…sin tocar la Cruz. El Cielo se conquista partido a partido, sin bajar los brazos, contando con la ayuda de Dios pero con nuestras victorias porque Dios que te creo sin ti no te salvara sin ti.
Quino , Mafalda, príncipe de Asturias.
Lo que nos hemos reído y aprendido de la vida con Mafalda, Guille, Manolito....premio muy acertado esta vez.
miércoles, mayo 21, 2014
Confesarse es muy antiguo??????????
Obispo Munilla: ¿Quién dijo que a la sensibilidad moderna ya no se le puede pedir la manifestación de los pecados en la confesión?
Conchita y la mujer barbuda.
José Ramón Ayllón, un pensador a tener siempre en cuenta, http://www.gentedigital.es/jrayllon/
Resumo un artículo de Benigno Blanco en paginasDigital.es, titulado¿El hombre es dios y Eurovisión su profeta?
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Este año el festival de Eurovisión nos ha acercado un poco más al mundo de la novela 1984 de Orwell: el gran hermano televisivo construye una realidad puramente ficticia para vendernos una verdad sobre lo humano ajena a la realidad de las cosas, pero que interesa al poder establecido. La diferencia con el mundo totalitario imaginado por Orwell es que lo que en éste era sórdido y gris, en el gran hermano eurovisivo es glamuroso y estéticamente brillante. La gran semejanza es que en ambos casos la finalidad es destruir a la persona para garantizar el poder de las élites del momento.
Este año el festival de Eurovisión nos ha acercado un poco más al mundo de la novela 1984 de Orwell: el gran hermano televisivo construye una realidad puramente ficticia para vendernos una verdad sobre lo humano ajena a la realidad de las cosas, pero que interesa al poder establecido. La diferencia con el mundo totalitario imaginado por Orwell es que lo que en éste era sórdido y gris, en el gran hermano eurovisivo es glamuroso y estéticamente brillante. La gran semejanza es que en ambos casos la finalidad es destruir a la persona para garantizar el poder de las élites del momento.
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Eurovisión nos ha presentado a un personaje ficticio (Conchita es en realidad un señor llamado Tom Neuwirrth) e imposible (el andrógino, la mujer barbuda), como símbolo de la capacidad del ser humano de crearse a sí mismo, definiendo su sexualidad al margen de la naturaleza dada como hombre o mujer. Si la ideología de género es la rebelión del hombre contra su condición de criatura, Eurovisión ha sido su profeta por unas horas.
Una causa terrible aunque imposible: borrar la huella de la creación en el hombre, deshumanizar al ser humano convirtiéndolo en un dios que se autocrea a sí mismo sin presupuesto natural previo alguno, como el ave fénix que se construye a sí misma desde una ceniza informe previa. Tengo para mí que detrás de todo esto hay muchas causas. Pero más allá está la ideología de género en sus versiones más extremas, un motor cada vez más patente y determinante, que sobrevuela y a la vez subyace a todas las otras.
Eurovisión nos ha presentado a un personaje ficticio (Conchita es en realidad un señor llamado Tom Neuwirrth) e imposible (el andrógino, la mujer barbuda), como símbolo de la capacidad del ser humano de crearse a sí mismo, definiendo su sexualidad al margen de la naturaleza dada como hombre o mujer. Si la ideología de género es la rebelión del hombre contra su condición de criatura, Eurovisión ha sido su profeta por unas horas.
Una causa terrible aunque imposible: borrar la huella de la creación en el hombre, deshumanizar al ser humano convirtiéndolo en un dios que se autocrea a sí mismo sin presupuesto natural previo alguno, como el ave fénix que se construye a sí misma desde una ceniza informe previa. Tengo para mí que detrás de todo esto hay muchas causas. Pero más allá está la ideología de género en sus versiones más extremas, un motor cada vez más patente y determinante, que sobrevuela y a la vez subyace a todas las otras.
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Se trata del intento de algunos de crear una sociedad postreligiosa y específicamente postcristiana pues piensan que la religión –y en especial la verdadera– es algo a superar si queremos construir (como ellos quieren) un mundo sin Dios, mundo que imaginan sin guerra ni violencia, al haber desaparecido la gran causa de división que es –según ellos– la pretensión de verdad de la religión (verdadera). Pero acabar con la Iglesia por la vía tradicional de la violencia (matar curas y obispos, quemar iglesias, prohibir las actividad religiosa, etc) no funciona. Ni Hitler, ni Lenin, ni Stalin, ni Nerón, ni Mao, ni… lo consiguieron. Hay que buscar un nuevo método: eliminar la base, los cristianos. ¿Cómo? Deshumanizando al hombre. Sin hombres no habrá cristianos. ¿Y cómo deshumanizar al hombre? Destruyendo la imagen de Dios en el hombre: la sexualidad.
Se trata del intento de algunos de crear una sociedad postreligiosa y específicamente postcristiana pues piensan que la religión –y en especial la verdadera– es algo a superar si queremos construir (como ellos quieren) un mundo sin Dios, mundo que imaginan sin guerra ni violencia, al haber desaparecido la gran causa de división que es –según ellos– la pretensión de verdad de la religión (verdadera). Pero acabar con la Iglesia por la vía tradicional de la violencia (matar curas y obispos, quemar iglesias, prohibir las actividad religiosa, etc) no funciona. Ni Hitler, ni Lenin, ni Stalin, ni Nerón, ni Mao, ni… lo consiguieron. Hay que buscar un nuevo método: eliminar la base, los cristianos. ¿Cómo? Deshumanizando al hombre. Sin hombres no habrá cristianos. ¿Y cómo deshumanizar al hombre? Destruyendo la imagen de Dios en el hombre: la sexualidad.
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Tienen razón: si no respetamos nuestra sexualidad, nuestra feminidad o masculinidad, renunciamos a lo que nos define como humanos pues no hay otra forma de ser humano que ser hombre o mujer. Para ser ave fénix hay que renunciar a ser hombre o mujer. Por eso, el género como ideología, el juego mefistofélico queer, es un intento de crear una sociedad posthumana y, por ende, postcristiana, un mundo sin Dios… y sin seres humanos, que serán sustituidos por alfas y betas adictos al soma (al sexo) como juego. Así pasamos de la distopía de Orwell a la de Husley, pero no importa pues ambas tienen en común lo mismo: el monopolio del poder por una élite que dirige y controla un rebaño de posthumanos con figura humana.
Tienen razón: si no respetamos nuestra sexualidad, nuestra feminidad o masculinidad, renunciamos a lo que nos define como humanos pues no hay otra forma de ser humano que ser hombre o mujer. Para ser ave fénix hay que renunciar a ser hombre o mujer. Por eso, el género como ideología, el juego mefistofélico queer, es un intento de crear una sociedad posthumana y, por ende, postcristiana, un mundo sin Dios… y sin seres humanos, que serán sustituidos por alfas y betas adictos al soma (al sexo) como juego. Así pasamos de la distopía de Orwell a la de Husley, pero no importa pues ambas tienen en común lo mismo: el monopolio del poder por una élite que dirige y controla un rebaño de posthumanos con figura humana.
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Quien lea esto que no se asuste. Lo que he descrito es imposible, no sucederá. Pero si no lo atajamos a tiempo, su coste en vidas humanas (ahí está el aborto como testigo) y en felicidad personal puede ser tan terrible como el de los totalitarismos ideológicos del siglo XX. El paraíso del género no existirá nunca porque es imposible, como lo era el reich del milenio o el paraíso comunista. Para comprobarlo, ¿vamos a pagar el mismo alto coste humano que pagamos para desengañarnos de los mitos nazis o marxistas? Espero que no, que aprendamos a tiempo.
Quien lea esto que no se asuste. Lo que he descrito es imposible, no sucederá. Pero si no lo atajamos a tiempo, su coste en vidas humanas (ahí está el aborto como testigo) y en felicidad personal puede ser tan terrible como el de los totalitarismos ideológicos del siglo XX. El paraíso del género no existirá nunca porque es imposible, como lo era el reich del milenio o el paraíso comunista. Para comprobarlo, ¿vamos a pagar el mismo alto coste humano que pagamos para desengañarnos de los mitos nazis o marxistas? Espero que no, que aprendamos a tiempo.
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El ficticio ave fénix de Eurovisión 2014 quizá no sepa nada de esto; probablemente él esté a lo suyo, sin más (no soy quién para juzgarle), pero en el juego global de la estrategia de género este espectáculo que las televisiones europeas acaban de dar es una pieza más del puzzle ideológico de nuestra época ante el que no podemos ni chuparnos el dedo ni mostrar indiferencia si queremos ser actores responsables de nuestra época.
El ficticio ave fénix de Eurovisión 2014 quizá no sepa nada de esto; probablemente él esté a lo suyo, sin más (no soy quién para juzgarle), pero en el juego global de la estrategia de género este espectáculo que las televisiones europeas acaban de dar es una pieza más del puzzle ideológico de nuestra época ante el que no podemos ni chuparnos el dedo ni mostrar indiferencia si queremos ser actores responsables de nuestra época.
martes, mayo 20, 2014
lunes, mayo 19, 2014
domingo, mayo 18, 2014
Felicidades Atlético de Madrid!!!!!!!!!!!!
Que bien sabe ganar y sobre todo ganar cuando cuesta, cuando no eres siempre el mejor; cuando has pasado por el infierno, cuando te llaman el pupas, cuando los padres tienen que explicar a los hijos o los abuelos a los nietos, que esto pasa cada cierto tiempo, que no se acostumbren; que saben sufrir, aguantar chanzas...
Yo soy de la Real Sociedad, pero hoy plenamente Atlético. Felicidades!!!!! Y ver el fútbol con amigos, con pasión, es grande; Diego Costa roto y llorando, Ardan roto, marcador en contra, empate y cuarenta minutos por delante. El Barcelona, un señor, aplaudiendo a los Atléticos. En fin fútbol es fútbol.....
Y veo esta foto increíble, con estampa de D. Alvaro Del Portillo.....
sábado, mayo 17, 2014
Joseph Perez, "no entiendo el secesionismo catalán"
No se debe educar en el odio y en la confrontación.
Del ABC.
ERNESTO AGUDO
Joseph Pérez, el pasado mes de marzo en Madrid, donde presentó su biografía del cardenal Cisneros
Hispanista emérito, Joseph Pérez (1931) fue galardonado esta semana con el Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales para celebrar una obra de gran calado que «consuma una revolución en la forma de interpretar episodios decisivos para la comprensión de la historia de Occidente y la independencia de Hispanoamérica». Presidente y primer director de la Maison des Pays Ibériques de Burdeos, en cuya universidad ha enseñado, durante muchos años, las asignaturas de civilización española e iberoamericana, Pérez lleva medio siglo investigando, enseñando, divulgando y publicando obras de primera importancia sobre las metamorfosis españolas, desde los siglos XV y XVI. Acaba de publicar una biografía sobre el cardenal Cisneros.
-España ha cambiado mucho desde que usted comenzó a estudiar su historia, a finales de los años 60.
-Ha cambiado mucho y bien, efectivamente, de manera espectacular, en el terreno social y económico, evidente. Y en el terreno cultural, claro está.
-¿Han sido los cambios culturales tan importantes como los económicos?
-Quizá vayan parejos. Los historiadores de la economía han contado por lo menudo una transformación excepcional, consumada con rapidez y eficacia. En el terreno cultural, también. Cuando comencé a viajar y estudiar en España, en el Archivo de Simancas, éramos unos pocos. Y los estudios españoles estaban bastante alejados de lo que se hacía en Europa. Sin duda, los maestros que vivían en el exilio ya habían realizado lo esencial de su obra. Con el tiempo, la investigación histórica española ha crecido de manera espectacular. Hoy los grandes maestros de ayer están en su sitio. Y las nuevas generaciones han abierto nuevos horizontes. La investigación histórica española es comparable a la que se realiza en Inglaterra, Alemania, Francia o Estados Unidos.
-Europa aceleró los cambios, en todos los terrenos...
-Sin duda. Quizá la fecha «bisagra» sea 1985. Los ministros de Asuntos Exteriores de España y Francia, Fernando Morán y Roland Dumas,vinieron a la Maison des Pays Ibériques de Burdeos. Y participaron en unos trabajos sobre el futuro de España, Francia y Europa. Fernando Morán me dijo más tarde que fue en esa reunión donde se sentaron las bases de la plena incorporación de España a la construcción política de Europa.
-El proceso diplomático aceleró la marcha de la historia.
-Con razón o sin ella, España tenía la impresión de estar «fuera» de Europa. El ingreso en la Unión Europea tuvo una gran importancia psicológica, claro está: los españoles tenían la impresión de regresar a España. Y los progresos que siguieron han sido espectaculares.
-Tras los cambios, persisten viejos problemas de fondo. Usted comenzó a estudiar la revolución de las Comunidades de Castilla, la revolución de los comuneros. Siglos más tarde, la organización territorial de España sigue siendo un problema.
-La revolución de las Comunidades de Castilla planteó un problema de fondo. Castilla y los castellanos temían perder su identidad con la política exterior y la manera de gobernar de los Reyes de la Casa de Austria. Su revuelta fue contra la Casa de Austria para defender mejor lo que Castilla entendía que era su identidad histórica. Muchos de sus contemporáneos compartían su visión esencial. Richelieu, por ejemplo, criticaba la diplomacia de la Casa de Austria, que, a su modo de ver, no era buena para los intereses de Castilla. Los castellanos no comprendían muy bien qué tenían en común con otros pueblos gobernandos por la Casa de Austria.
-Desde una perspectiva histórica, ¿cómo percibe usted la tentación secesionista de los nacionalistas catalanes?
-Francamente, no la entiendo bien. Puedo comprender la tentación secesionista de pueblos o culturas que estén o se sientan oprimidos. ¿Es el caso de los catalanes? España tiene uno de los modelos políticos más descentralizados de Europa, quizá del mundo. Los catalanes votan libremente desde hace muchos años. La lengua y la cultura catalanas se expresan libremente. ¿Dónde está el problema? Francamente, no lo entiendo bien. Dicho esto, tampoco me hago muchas ilusiones. Hubo un tiempo en que todos los habitantes de la península eran, se llamaban y se consideraban españoles. El gran Camoens, por ejemplo, decía que «todos somos españoles». Pero un buen día los portugueses decidieron independizarse.
-En otro tiempo, Europa era el horizonte utópico de España y Francia. Hoy, las elecciones europeas van a estar marcadas por una gran abstención. ¿Le parece grave?
-Algo han hecho mal los políticos y los Estados europeos. La Europa de las instituciones ha decepcionado mucho. El funcionamiento burocrático de Europa ha sido decepcionante para los europeos. En el fondo, los franceses, los alemanes, los españoles, todos somos muy europeos. Pero todas las ilusiones que los pueblos europeos pusieron en Europa se han transformado en desencanto. Las esperanzas originales se han transformado en desilusión.
viernes, mayo 16, 2014
jueves, mayo 15, 2014
El suicidio demográfico...tabú en europa.
Publicado en el Mundo; panorama desolador y aquí nadie fomenta la natalidad a tope....
Un agravante de nuestra crisis es que por sus urgentes desafíos apresa a nuestra política en lo inmediato. Al ser sus dominios el «hoy» y su estrategia la supervivencia presente, podíamos llamarla con toda propiedad «política hodierna» que siempre es eminentemente reactiva a remolque de los acontecimientos. Todo lo contrario, pues, de lo que preconizaba el aforismo de Comte aplicable a una política de altos vuelos: «Saber para prever, a fin de poder».
Y ello se comprueba en un tema de inmensa gravedad cual es el envejecimiento de la población española con el ensanchamiento de la pirámide respectiva. Sobre el que además se añade un extraño silencio, me temo que por razones ideológicas emanadas del Mayo del 68 -poco amigo de la fertilidad- que todavía tienen plena vigencia en las elites de nuestro discurso dominante. Por algo decía Hannah Arendt que al fin al cabo la natalidad era la categoría central del pensamiento político, como estamos comprobando en su sentido negativo. De hecho, en un magnífico ensayo, El invierno demográfico europeo: causas, consecuencias, propuestas (Cuadernos de pensamiento político, enero-marzo, 2013) disponible en internet, Francisco Contreras cuenta cómo Tony Blair le confesaba a Martin Amis que en las cumbres de estadistas el envejecimiento europeo sólo podía ser evocado «entre susurros». Tal es la fuerza del tabú en lo que parece que se cumple, también en el resto de Europa, la grave sentencia orteguiana: «En España, es más importante lo que no se dice, que aquello que se dice».
Ya en 2002, Julián Marías -poco dado al alarmismo y a los susurros- calificaba como «aterrador» el descenso de nacimientos en Europa y su envejecimiento, fenómeno inédito en la Historia. Basten unos pocos datos: el 40% de las mujeres universitarias alemanas no tiene ningún hijo y la edad media en Europa pasará de 40 a 50 años para 2050. De manera que, como señalaba Contreras y aterraba a Marías, el retrato robot del alemán medio para la mitad de nuestro siglo bien podrá ser una persona de 51, 2 años, sin hermanos, un primo y una madre anciana.
Si nos ceñimos al caso español, la situación no ofrece consuelo al observar la morfología de nuestra pirámide poblacional. No hace falta acudir al libro de Alejandro Macarrón El suicidio demográfico de España (2011) -tan poco divulgado- para hacerse cargo de los avisos que nos viene haciendo nuestro INE. Por ejemplo, que en 2013 por primera vez en las tres últimas décadas España pierde población. O que de seguir las actuales tendencias, dentro de 40 años perderemos el 10% de nuestra población actual. O que en 2052 por cada persona en edad de trabajar habrá otra inactiva. O que en 2018, las muertes superarán los nacimientos por primera vez. A lo que añadir que la nupcialidad se da ya como media en los varones a los 36 años y en las mujeres a los 33, con un promedio de fertilidad de 1,37 hijos (1, 27 si es mujer española no inmigrante). De modo que necesitaríamos un 50% más de nacimientos, unos 250.000 al año, simplemente para asegurar el reemplazo de la población (2,1 hijos por mujer, una tasa desconocida en España desde hace 30 años).Y la población inmigrante tenderá a seguir disminuyendo en razón de nuestro estancamiento económico, tan parecido al que padece Japón. Quien por cierto, tiene las mayores tasas de envejecimiento del mundo.
Para entender lo que se nos avecina en esta «sociedad terminal» conviene familiarizarse ya con un baremo cuyas siglas en inglés son OADR, Old Age Dependency Ratio -o tasa de dependencia-. Consiste en el índice demográfico que expresa la relación existente entre la población dependiente y la población productiva de la que aquella depende. Según Naciones Unidas si en España tenemos actualmente un OADR del 26% (un jubilado cada cuatro activos) en 2050 pasará al 68% (dos jubilados por cada cuatro activos). Reparemos que Japón posee desde 2011 un OADR del 58%, con casi una cuarta parte de sus 128 millones de habitantes mayores de 60 años. Y cuando las cosas están así de alteradas, no extrañe que las peores amenazas políticas vayan tomando cuerpo. Baste, para verlas venir, recordar que el año pasado en Japón su ministro de Finanzas, Taro Aso, solicitó muy seriamente a los ancianos japoneses que «se dieran prisa en morir» para que de esta manera el Estado no tenga que pagar su atención médica. Son los heraldos negros de las políticas reactivas que postergan una y otra vez las verdaderas cuestiones que dilucidan el futuro mismo de nuestra civilización. Y los precios de la esterilidad de nuestra languidez.
Y es que a lo mejor convendría sustituir la pregunta «¿qué podemos hacer con nuestros ancianos?» -que siempre es una pregunta aviesa-, por otra de mayor calado y altura política: «¿Por qué no tenemos hijos?» y dejar de solasyarla como un tabú como reconocía Tony Blair. Es decir, plantearnos qué secreto anida inconscientemente en el alma española para preferir vivir en una sociedad de términos que en otra de comienzos cuya esterilidad traerá una alteración profundísima de la manera de vivir. Y nada buena.
CLARO QUE la pregunta es ciertamente incómoda por cuanto el examen de algunas respuestas pone en franca evidencia el mito político del progreso en su doble vertiente económica y vital. Si no tenemos hijos suficientes para asegurar la supervivencia de nuestra sociedad (recordemos, 2,1 hijos) por el encarecimiento del vivir, entonces el progreso económico tiene mucho de falsa ilusión que no resiste esta prueba inmediata de realidad. Y si no tenemos hijos porque creemos íntimamente que la vida en el fondo no merece ser trasmitida -siguiendo los dictados de la última gran revolución occidental del Mayo del 68- ello supone una cantidad muy alta de angustia y neurosis existencial difícilmente soportable. El tabú sobre nuestra catástrofe demográfica tendría pues una doble función política e individual: la primera silenciaría para el poder político si la economía está realmente al servicio de la persona y la segunda nos evitaría un examen personal sobre nuestro vivir (o sinvivir). Y si acaso existe algo más que nuestra mera soberanía. Además de revelarnos la inmensa paradoja que entrevió Arendt entre la omnipotencia técnica del hombre moderno y la impotencia de esos mismos hombres para vivir en este mundo. Es muy improbable que el personaje de El Grito de Munch tuviera hijos.
Y es que sin duda hay en nuestro invierno demográfico mucho de lo que Marías nos alertó sobre la extraña vocación de nuestro tiempo por el suicidio. Como si se escondiera tras el envejecimiento dramático de nuestra población y en la ausencia de jóvenes una «tanatofilia» que explicaría el tabú sobre él.
Ante lo cual lo primero que habría que hacer políticamente ante esta realidad sería dejar de acallarla o comentarla «entre susurros» y aventarla cuanto antes en el foro público. Y plantearnos qué hay que hacer para que nuestro mundo occidental y nacional dejen de ser una sociedad melancólica de términos que mira petrificada al pasado, como la mujer de Lot, para estimular una sociedad de nacimientos que siempre suponen un comienzo cargado de futuro.
Ignacio García de Leániz es profesor de Recursos Humanos en la Universidad de Alcalá de Henares.
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