miércoles, octubre 19, 2016

Se ordenan 31 diáconos del Opus Dei.

Recemos para que sean, santos, alegres, amables, deportistas, doctos..




31 diáconos de 16 países

Mons. Javier Echevarría conferirá la ordenación diaconal a 31 fieles del Opus Dei. La ceremonia tendrá lugar el sábado 29 de octubre, a las 16 h. en la basílica de San Eugenio (Roma).
ÚLTIMAS NOTICIAS
Opus Dei - 31 diáconos de 16 países
Los futuros diáconos proceden de 16 naciones diferentes. Después de años de pertenencia a la Prelatura y de realizar los estudios pertinentes, reciben ahora el diaconado y serán ordenados sacerdotes el próximo 29 de abril.
Tras el acto, ofreceremos en esta página una galería de fotos y la homilía del Prelado. La ceremonia no se transmitirá online.
Los candidatos son:
Andrés Echevarría Escribens (Perú)
Giovanni Manfrini (Italia)
Erwin See (Filipinas)
Álvaro Ruiz Antón (España)
Javier Ruiz Antón (España)
Rafael Peró Baig (Líbano)
Salvador Rego Bárcena (Canadá)
Carlos Aníbal Valencia Ospina (Colombia)
Diogo da Cunha e Lorena de Brito (Portugal)
Francisco José Chapa Sancho (España)
Luigi Vassallo (Italia)
Pablo Rojo Mardones (España)
Martin Mundia Gikonyo (Kenia)
Álvaro René Villamar Rosales (Guatemala)
Álvaro Javier Mira García (España)
Alexander Vaz Serrano (España)
Santiago Callejo Goena (España)
Joseph Frederick Keefe (Estados Unidos)
Daniele Guasconi (Italia)
Francisco Javier Bordonaba Leiva (España)
Phillip Joseph Elias (Australia)
John Paul Watson (Australia)
Rafael Alejandro Quintero Pérez (Venezuela)
António Maria Braga Dias Alves Mendes (Portugal)
Benjamín Goldenberg Ibáñez (Chile)
Gerard Jiménez Clopés (España)
Dante Parado Estepa Jr. (Filipinas)
Adam Andrzej Sołomiewicz (Polonia)
Ricardo Guillermo Bazán Mogollón (Perú)

Tírele un huevo a Franco decapitado.










Hay que estar tarados de odio para una vez quitarlo, convertirlo en una feria..no pueden vivir sin Franco.

http://www.diariodecadiz.es/article/opinion/2392504/dependencia/franco.html#.WAcO0NTQ4Z8.twitter

EN Barcelona han organizado una exposición llamada Victòria. República. Impunitat i espai urbà. Consiste en la instalación en el epicentro sentimental del independentismo (en el Born Centro de Cultura) de la estatua ecuestre de Franco que estuvo en Montjuïc, aunque decapitada, y de otra, alegórica, de la Victoria, que estuvo en la Diagonal celebrando la ídem. Se ha montado un buen jaleo. 

Hay quienes consideran ofensiva la instalación, no para el decapitado Franco, qué va, sino para los antifranquistas, pues hasta decapitado desazona. A otros les gusta, por la mofa. Esas actitudes pueden simbolizarse en las diversas posturas que se han producido durante la inauguración, entre los parabienes de los de Podemos y los paramales de los nacionalistas. Unos se han hecho selfies y otros han tirado huevos. "Selfies y huevos" habría sido un buen título para esta columna.

He preferido otro menos gracioso, más pedagógico. La francodependencia es la clave. No han terminado de quitar, con la ley de memoria histórica en la mano, los símbolos franquistas y ya están, ¡los mismos! (los mismos símbolos y los mismos que los quitaron), trayéndolos de nuevo. Hay un horror vacui progresista que no se resigna a renunciar al generalísimo. Se entienden contra Franco y, si no está, hay que reponerlo rápidamente. Como los camiones con regulares de Queipo de Llano (con perdón), van a circular en círculo (redundancia infinita) los iconos franquistas. Los que se quitan son los que se reponen, y vuelta a empezar. 

lunes, octubre 17, 2016

Pregón de Pilar Rahola sobre el Domund.


Me diréis que es política, que chaquetera, pero yo le agradezco de corazón este testimonio y rezo para que encuentre a Dios, está cerca.





PREGÓN DOMUND PILAR RAHOLA

Excelentísimo Sr. Arzobispo Juan José Omella,
monseñores,
autoridades,
amigas y amigos: 

No puedo empezar este pregón sin compartir los sentimientos que, en este preciso momento, me tienen el corazón en un puño. Estoy en la Sagrada Familia, donde, como decía el poeta Joan Maragall, se fragua un mundo nuevo, el mundo de la paz. Y estoy aquí porque he recibido el inmerecido honor de ser la pregonera de un grandioso acto de amor que, en nombre de Dios, nos permite creer en el ser humano. Si me disculpan la sinceridad, pocas veces me he sentido tan apelada por la responsabilidad y, al mismo tiempo, tan emocionada por la confianza.

No soy creyente, aunque algún buen amigo me dice que soy la no creyente más creyente que conoce. Pero tengo que ser sincera, porque, aunque me conmueve la espiritualidad que percibo en un lugar santo como este y admiro profundamente la elevada trascendencia que late el corazón de los creyentes, Dios me resulta un concepto huidizo y esquivo. Sin embargo, esta dificultad para entender la divinidad no me impide ver a Dios en cada acto solidario, en cada gesto de entrega y estima al prójimo que realizan tantos creyentes, precisamente porque creen. ¡Qué idea luminosa, qué ideal tan elevado sacude la vida de miles de personas que un día deciden salir de su casa, cruzar fronteras y horizontes, y aterrizar en los lugares más abandonados del mundo, en aquellos agujeros negros del planeta que no salen ni en los mapas! ¡Qué revuelta interior tienen que vivir, qué grandeza de alma deben de tener, mujeres y hombres de fe, qué amor a Dios que los lleva a entregar la vida al servicio de la humanidad! No imagino ninguna revolución más pacífica ni ningún hito más grandioso.

Vivimos tiempos convulsos, que nos han dejado dañados en las creencias, huérfanos de ideologías y perdidos en laberintos de dudas y miedos. Somos una humanidad frágil y asustada que camina en la niebla, casi siempre sin brújula. En este momento de desconcierto, amenazados por ideologías totalitarias y afanes desaforados de consumo y por el vaciado de valores, el comportamiento de estos creyentes, que entienden a Dios como una inspiración de amor y de entrega, es un faro de luz, ciertamente, en la tiniebla.

Hablo de ellos, de los misioneros, y esta palabra tan antigua como la propia fe cristiana —no en vano los cristianos empezaron a salir de su tierra, para ir a la tierra de todos, desde los principios de los tiempos—, esta palabra, decía, ha sido ensuciada muchas veces, arrastrada por el fango del desprecio. Es cierto que los misioneros tienen un doble deseo, una doble misión: son portadores de la palabra cristiana y, a la vez, servidores de las necesidades humanas. Es decir, ayudan y evangelizan, y pongo el acento en este último verbo, porque es el que ha sufrido los ataques más furibundos, sobre todo por parte de las ideologías que se sienten incómodas con la solidaridad, cuando se hace en nombre de Cristo. De esta incomodidad atávica, nace el desprecio de muchos.

Es evidente que las críticas históricas a determinadas prácticas en nombre de la evangelización son pertinentes y necesarias. Estoy convencida, leyendo el Nuevo Testamento, de que el mismo Jesús las rechazaría. Pero no estamos en la Edad Media, ni hace siglos, cuando, en nombre del Dios cristiano, se perpetraron acciones poco cristianas. Desgraciadamente, el nombre de todos los dioses se usa en vano para hacer el mal, y este hecho tan humano tiene muy poco que ver con la idea trascendente de la divinidad. Pero, al mismo tiempo, hay que poner en valor la entrega de miles y miles de cristianos que, a lo largo de los siglos, han hecho un trabajo de evangelización, convencidos de que difundir los valores fraternales, la humildad, la entrega, la paz, el diálogo, difundir, pues, los valores del mensaje de Jesús, era bueno para la humanidad. Si es pertinente hacer proselitismo político, cuando quien lo hace cree que defiende una ideología que mejorará el mundo, ¿por qué no ha de ser pertinente llevar la palabra de un Dios luminoso y bondadoso, que también aspira a mejorar el mundo? ¿Por qué, me pregunto —y es una pregunta retórica—, hacer propaganda ideológica es correcto, y evangelizar no lo es? Es decir, ¿por qué ir a ayudar al prójimo es correcto cuando se hace en nombre de un ideal terrenal, y no lo es cuando se hace en nombre de un ideal espiritual? Y me permito la osadía de responder: porque los que lo rechazan lo hacen también por motivos ideológicos y no por posiciones éticas.

Quiero decir, pues, desde mi condición de no creyente: la misión de evangelizar es, también, una misión de servicio al ser humano, sea cual sea su condición, identidad, cultura, idioma..., porque los valores cristianos son valores universales que entroncan directamente con los derechos humanos. Por supuesto, me refiero a la palabra de Dios como fuente de bondad y de paz, y no al uso de Dios como idea de poder y de imposición. Pero, con esta salvedad pertinente, el mensaje cristiano, especialmente en un tiempo de falta de valores sólidos y trascendentes, es una poderosa herramienta, transgresora y revolucionaria; la revolución del que no quiere matar a nadie, sino salvar a todos.

Permítanme que lo explicite una manera gráfica: si la humanidad se redujera a una isla con un centenar de personas, sin ningún libro, ni ninguna escuela, ni ningún conocimiento, pero se hubiera salvado el texto de los Diez Mandamientos, podríamos volver a levantar la civilización moderna. Todo está allí: amarás al prójimo como a ti mismo, no robarás, no matarás, no hablarás en falso...; ¡la salida de la jungla, el ideal de la convivencia! De hecho, si me disculpan la broma, solo sería necesario que los políticos aplicaran las leyes del catecismo para que no hubiera corrupción ni falsedad ni falta de escrúpulos. El catecismo, sin duda, es el programa político más sólido y fiable que podamos imaginar.

Y de la idea menospreciada, criticada y tan a menudo rechazada de la evangelización, a otro concepto igualmente demonizado: el concepto de la caridad. ¿Cuántas personas de bien que se sienten implicadas en la idea progresista de la solidaridad, y alaban las bondades indiscutibles que la motivan, no soportan, en cambio, el concepto de la caridad cristiana? Y uso el término con todas sus letras: caridad cristiana, consciente de cómo molesta esa motivación en determinados ambientes ideológicos. Sin embargo, esta idea, que personalmente encuentro luminosa, pero que otros consideran paternalista e incluso prepotente, ha sido el sentimiento que ha motivado a millones de cristianos, a lo largo de los siglos, a servir a los demás. Y cuando hablamos de los demás, hablamos de servir a los desarraigados, a los olvidados, a los perdidos, a los marginados, a los enfermos, a los invisibles. ¡Quiénes somos nosotros, gente acomodada en nuestra feliz ética laica, para poner en cuestión la moral religiosa, que tanto bien ha hecho a la humanidad! La caridad cristiana ha sido el sentimiento pionero que ha sacudido la conciencia de muchos creyentes, decididos a entregar la vida propia para mejorar la vida de todos.

Y no me refiero solo a los misioneros actuales, a los más de quinientos catalanes, o a los casi trece mil de todo el Estado, repartidos por todo el mundo, allí donde hay necesidad más extrema, sino también a aquellos lejanos cristianos que, por amor a su fe, protagonizaron gestas heroicas. ¿Qué podemos decir, por ejemplo, de los mercedarios que se intercambiaban por personas que estaban presas en tierras musulmanas, como acto sublime de sacrificio propio, en favor de los demás? El mismo ideal espiritual que motivaba a san Serapión a ir hasta el Magreb, entrar en la prisión de un sultán y liberar a un desconocido, convencido de que aquel acto de amor era un tributo a Dios, es el que motivó a Isabel Solà Matas, una joven enfermera catalana, perteneciente a la Congregación de Jesús-María, a estar dieciocho años en Guinea y ocho en Haití, hasta que fue asesinada. Durante todos estos años de entrega, dejó su estela de bondad y servicio, y, gracias a ella, por ejemplo, existe ahora el Proyecto Haití, un centro de atención y rehabilitación de mutilados que fabrica prótesis para los haitianos que no tienen recursos. La conocían como «la monja de los pies», porque, gracias a ella, muchos haitianos pobres habían tenido una segunda oportunidad. Casi ochocientos años separaban a san Serapión de Isabel Solà, y, en ocho siglos, el mismo alto ideal de servicio y entrega los motivaba, empujados por la creencia en un Dios de amor.

Y como Isabel, tantos otros misioneros, monjas, curas y seglares, muertos en cualquier rincón del mundo, asesinados, abatidos por virus terribles, caídos en las guerras de la oscuridad. Cómo no recordar al hermano Manuel García Viejo, miembro de la Orden de San Juan de Dios, que, después de 52 años dedicados a la medicina en África, se infectó del ébola en Sierra Leona y murió. O a su compañero de Orden Miguel Pajares, que desde los doce años dedicaba su vida a los más pobres y que regentaba un hospital en una de las zonas de Liberia más castigadas por el virus. Todos ellos, caídos en el servicio a la humanidad, motivados por su fe religiosa y por la bondad de su alma. Isabel, Manuel, Miguel son la metáfora de lo que significa el ideal del misionero: el de amar sin condiciones, ni concesiones. Si Dios es el responsable de tal entrega completa, de tal sentimiento poderoso que atraviesa montañas, identidades, idiomas, culturas, religiones y fronteras, para aterrizar en el corazón mismo del ser humano, si Dios motiva tal viaje extraordinario, cómo no querer que esté cerca de nosotros, incluso cerca de aquellos que no conocemos el idioma para hablarle.

Decía Isabel Solà en 2011, en un vídeo-blog para pedir ayuda para su centro de prótesis: «Os preguntaréis cómo puedo seguir viviendo en Haití, entre tanta pobreza y miseria, entre terremotos, huracanes, inundaciones y cólera. Lo único que podría decir es que Haití es ahora el único lugar donde puedo estar y curar mi corazón. Haití es mi casa, mi familia, mi trabajo, mi sufrimiento y mi alegría, y mi lugar de encuentro con Dios».

No encuentro palabras más intensas para describir la fuerza grandiosa del amor. He dicho al inicio de este pregón que no soy creyente en Dios, y esta afirmación es tan sincera como, seguramente, triste. ¡Estamos tan solos ante la muerte los que no tenemos a Dios por compañía! Pero soy una creyente ferviente de todos estos hombres y mujeres que, gracias a Dios, nos dan intensas lecciones de vida, apóstoles infatigables de la creencia en la humanidad. El papa Francisco ha pedido, en su Mensaje para este DOMUND, que los cristianos «salgan» de su tierra y lleven su mensaje de entrega, pero no porque los obliga una guerra o el hambre o la pobreza o la desdicha, como tantas víctimas hay en el mundo, sino porque los motiva el sentido de servicio y la fe trascendente. Es un viaje hacia el centro de la humanidad. Esta llamada nos interpela a todos: a los creyentes, a los agnósticos, a los ateos, a los que sienten y a los que dudan, a los que creen y a los que niegan, o no saben, o querrían y no pueden. Las misiones católicas son una ingente fuerza de vida, un inmenso ejército de soldados de la paz, que nos dan esperanza a la humanidad, cada vez que parece perdida.


Solo puedo decir: gracias por la entrega, gracias por la ayuda, gracias por el servicio; gracias, mil gracias, por creer en un Dios de luz, que nos ilumina a todos.

domingo, octubre 16, 2016

Generación "rodillas peladas".






Perfil de familia numerosa en España.


http://www.abc.es/familia/padres-hijos/abci-estira-sueldo-no-llega-2000-euros-familia-ocho-hijos-201610111000_noticia.html

Perfil de la familia numerosa española

Según los datos del último estudio de la Federación de Familias Numerosas (FEFN) y la Fundación Madrid Vivo, la familia numerosa «tipo» estaría formada por una pareja de edades entre los 40 y 50 años, mayoritariamente casada (85 %) con tres hijos (72 %) en edad escolar: en la mayoría de estos hogares hay niños de 3 a 6 años (57 % de las familias) y de 7 a 11 años (65 %) y sólo un 15 % tiene hijos mayores de 18 años.
Los padres tienen formación mayoritariamente universitaria (60 % en el caso de las madres y 51 % en el de los padres) y en la mayoría de los casos ambos trabajan fuera de casa, aunque son muchos más los hombres que cuentan con un trabajo remunerado: 89 % frente al 62 % de mujeres. Casi la mitad de los encuestados es asalariado del sector privado (48 % de hombres y 35 % de mujeres), seguido de los empleados del sector público, que suponen el 19 % en ambos casos (padre y madre).
La dedicación al hogar (ama de casa) es señalada por el 22 % de las mujeres mientras que en el caso de los hombres, los que se ocupan de ello son una minoría no representativa: sólo 18 respuestas de un total de 4.084 encuestas.

jueves, octubre 13, 2016

In pace José Javier Nagore Yárnoz.




Un referente en Navarra. Notario, jurista, montañero. Su libro " En la primera de Navarra", nos cautivó a mí y a mi padre Daniel.





El pasado miércoles 11 de octubre falleció José Javier Nagore Yárnoz (PhD DER'92), uno de los miembros fundadores de la Asociación de Amigos de la Universidad de Navarra, de la que fue presidente desde 1966 hasta 2012.

Desde Alumni nos unimos al dolor de la familia y amigos, y rezamos por el eterno descanso de su alma.

Niño deja carta a su profesora.

  Literal, y éste sí que sabe de política.







miércoles, octubre 12, 2016

Virgen del Pilar.



Hispanos testarudos e incrédulos..pero Tierra de María. Joya de la Iglesia que evangelizó medio mundo. Si dejas de ser católica, dejarás de ser España.


Nuestra Señora del Pilar - 12 de octubre

lunes, octubre 10, 2016

Diez de Octubre de 1952; primera apertura de curso de la Universidad de Navarra.




El Rector Ismael Sánchez Bella, que fue profesor mío. Hace 64 años comenzaba la aventura de la Universidad de Navarra.   No conozco a nadie más ( si alguien identifica, que lo diga...).





domingo, octubre 09, 2016

Rafael Navarro Valls, Presidente de la Unión de Academias jurídicas de Iberoamérica.

  Una vez más , felicidades Maestro. Puede ser el mejor jurista español en el mundo, en la actualidad. Además de experto en las relaciones del Vaticano y la Casa Blanca.











Rafael Navarro-Valls nuevo Presidente de la Unión de Academias Jurídicas de Iberoamérica


Rafael Navarro-Valls, Vicepresidente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación  de España, ha sido elegido en Asunción (Paraguay), Presidente de la Unión de Academias Jurídicas de Iberoamérica´

La elección, por unanimidad,  ha tenido lugar en el IX Congreso de esa Organización, que agrupa casi 30 Academias de Jurisprudencia de España y de América, desde Rio Grande en Mexico  hasta  Tierra de Fuego en Argentina.

Rafael Navarro es catedrático emérito y Profesor de Honor de la Facultad de Derecho de la ucm, doctor Honoris Causa por la Universidad de Turín y Gran Cruz de la Orden de San Raimundo de Peñafort, concedida por el Consejo de Ministros español




sábado, octubre 08, 2016

Hacia dónde va el Opus Dei??; entrevista a Fernando Ocáriz.



«Nuestra misión es ayudar a ser dóciles a la gracia de Dios»

Fernando Ocáriz, primer Vicario Auxiliar en la historia del Opus Dei, me recibe en su casa, en la sede central del Opus Dei en Roma y conversamos de esta nueva figura en el gobierno de la Obra, a las puertas del 41 aniversario del tránsito al cielo del Fundador, el próximo domingo 26 de junio.
REVISTA DE PRENSA
Opus Dei - «Nuestra misión es ayudar a ser dóciles a la gracia de Dios»Monseñor Fernando Ocáriz.
*****
Monseñor Fernando Ocáriz (París, 27 de octubre de 1944) se licenció en Teología en la Pontificia Universidad Lateranense (1969) y obtuvo el doctorado en la Universidad de Navarra en 1971, año en que fue ordenado sacerdote.
Ha sido profesor ordinario de Teología Fundamental en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz, consultor desde 1986 de la Congregación para la Doctrina de la Fe; desde 2003 también de la Congregación para el Clero; y desde 2011 del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización.
Es miembro de la Pontificia Academia Teológica desde 1989. El 23 de abril de 1994 fue nombrado Vicario General de la Prelatura del Opus Dei por el Obispo Prelado Mons. Javier Echevarría, y recientemente, el 9 de diciembre de 2014, ha sido nombrado Vicario auxiliar, pasando Monseñor Mariano Fazio a ocupar el cargo de Vicario general.
La figura del Vicario Auxiliar está prevista por el derecho de la Iglesia para la Prelatura del Opus Dei establecida en los números 134 §1 y 135 del Codex “iuris particularis Operis Dei” promulgado por san Juan Pablo II con la Constitución Apostólica Ut sit el 28 de noviembre de 1982. Como tal, había sido pensada por el propio Fundador.
En el decreto del nombramiento el Prelado, Monseñor Javier Echevarría, expone que "la extensión de la labor apostólica de la Prelatura y el crecimiento del número de circunscripciones regionales, de centros y de labores cuya atención pastoral está confiada al Opus Dei han llevado consigo un aumento del trabajo de gobierno que corresponde al Prelado". Por eso —añade— "teniendo en cuenta también mi edad, veo conveniente proceder al nombramiento de un Vicario auxiliar".
El prelado comparte ahora con usted el timón de la barca del Opus Dei, por primera vez, en una figura prevista por su Fundador. ¿Un gesto de desprendimiento del Prelado?
Después de escuchar a los órganos que le ayudan en el gobierno pastoral, Mons. Echevarría decidió nombrarme vicario auxiliar para que compartiera con él la potestad ejecutiva que el derecho reserva al prelado. Es, como usted dice una figura prevista por el Fundador, San Josemaría. Al mismo tiempo, los estatutos de la prelatura se refieren a la función del prelado con las palabras "maestro y padre", como para resaltar que la tarea que la Iglesia encomienda al prelado —al igual que a todo pastor que está al frente de una circunscripción eclesiástica— no se limita al ejercicio de la potestad de gobierno, sino que también comprende esta dimensión importante de paternidad hacia todos los fieles —sacerdotes y laicos— confiados a él.
San Josemaría encarnó de modo muy intenso ese sentido de paternidad espiritual que es característico del sacerdote. Y esa vivencia es un legado que se transmite a sus sucesores.La paternidad del prelado hace que todos los fieles de la prelatura puedan palpar ese rasgo de “familia” que se vive en el Opus Dei, en la Iglesia, familia de los hijos de Dios.
En palabras del beato Álvaro del Portillo, la Obra es una bella famigliola. Familia, ¿la palabra más gráfica para definir lo que es el Opus Dei?
El Papa nos recuerda que la Iglesia es “familia de familias” (Amoris Laetitia, n. 87). En la familia aprendemos a ser felices y a desarrollar capacidades. Es el lugar donde nos quieren como somos, y al que podemos volver siempre.
SAN JOSEMARÍA FOMENTÓ A SU ALREDEDOR UN CLIMA FAMILIAR (...) LOGRAR ESTE AMBIENTE ES UNA CONQUISTA DIARIA, UN COMPROMISO DE CADA MIEMBRO DE LA FAMILIA
San Josemaría fomentó a su alrededor un clima familiar: oración de unos por otros, deseos de llevar la caridad de Cristo a los demás, preocupación por servir y –cuando es preciso- por corregir. Lograr este ambiente es una conquista diaria, un compromiso de cada miembro de la familia.
¿Cuál es el ‘Strategic Planning’ del Opus Dei para el futuro próximo? ¿Adónde va el Opus Dei en el siglo XXI?
Hacia donde nos lleve el Espíritu Santo. San Josemaría pedía que nos abriéramos en abanico: en el siglo XXI habrá que seguir llevando esta semilla de la Iglesia a muchos lugares. Lo primordial será ser y ayudar a cada persona a ser dócil a la gracia de Dios, y a llevar una vida coherente y alegre en el trabajo, en la familia, en la vida social.
Además, intentaremos extender las iniciativas solidarias promovidas por tantos fieles y Cooperadores de la Prelatura en todo el mundo.
EL OPUS DEI EN EL SIGLO XXI IRÁ “HACIA DONDE NOS LLEVE EL ESPÍRITU SANTO” (...) “UN RETO, EN EUROPA, ES FOMENTAR UNA CULTURA DE LA ACOGIDA ANTE LOS NUEVOS FLUJOS MIGRATORIOS”
Con la gracia de Dios, y el apoyo de tantas personas —cristianos y no cristianos—, deseamos que se amplíe el radio de acción de esos proyectos que procuran aportar humanidad a esta “casa común”. Un reto, en Europa, es fomentar una cultura de la acogida ante los nuevos flujos migratorios.
En los años próximos, convendrá seguir desarrollando una pastoral incisiva de las familias y de la juventud, también porque las presiones a que están sometidas son muy fuertes.
¿Y desde el punto de vista geográfico, han programado ya algunos lugares donde vaya a empezar próximamente la labor del Opus Dei? ¿Qué dificultades encuentran en los lugares donde se ha empezado recientemente?
Ciertamente hay muchos sitios desde donde los obispos locales nos están pidiendo que vayamos: estamos pensando ahora en Vietnam y Angola. Hay que contar sin embargo con que las personas de la Obra no van allí sin más, sino para ejercitar su propio trabajo profesional. Es difícil programar a gran distancia temporal.
Empezar, estamos ahora empezando por ejemplo en Corea. El mayor problema allí no es el trabajo, o la gente, sino más bien la lengua. Otros sitios difíciles son por ejemplo Estonia, o Finlandia, aunque gracias a Dios, la Obra se va desarrollando: ahora se acaba de ordenar el primer sacerdote finlandés.
En 2028 se cumplirán 100 años del Opus Dei. La noche del 23 al 24 de junio de 1946, Escrivá la pasó rezando, mirando desde un balcón el palacio apostólico y la basílica de San Pedro, en el Vaticano. Le habían dicho que el Opus Dei había llegado con 100 años de anticipación, por su novedad en la doctrina sobre el laicado. Los laicos del s. XXI, ¿como los primeros cristianos? ¿Santificación de la realidad del mundo ab intra?
Los laicos del siglo XXI –como los de toda época– están llamados a actuar como aquellos primeros seguidores de Cristo: en el mundo, en su hogar, en su puesto de trabajo, en los espacios de descanso y de diversión. En cualquier ambiente, están invitados a ser apóstoles, a hablar de Cristo y a dirigirse a su Padre, Dios, que los está esperando.
LA LABOR DEL OPUS DEI ES FUNDAMENTALMENTE LA QUE HACEN LOS LAICOS CON SU PROPIO TRABAJO
Ese es el camino ordinario hacia la santidad en el que tanto insistió san Josemaría. La labor del Opus Dei es fundamentalmente la que hacen los laicos con su propio trabajo, los casados con sus familias; y los sacerdotes, con su ministerio pastoral.
¿Dios puso en el camino de Escrivá a Álvaro del Portillo para que pudiera hacer el Opus Dei?
En varias ocasiones, el fundador agradeció a Dios haberle puesto a su lado a Álvaro del Portillo. Pienso que la fecundidad de la vida del beato Álvaro nace de haber buscado en todo momento la voluntad de Dios: evitó lucirse personalmente y, precisamente por eso, ha sobresalido.
Muchos le recuerdan como ejemplo de fidelidad a la Iglesia (primero como ingeniero, luego como sacerdote, finalmente como obispo), a los Papas con los que estuvo en contacto, y de fidelidad al fundador del Opus Dei. Y esa fidelidad –que es virtud creativa, porque exige una continua renovación interior y exterior– fue un apoyo evidente para el fundador.
El Papa Francisco acaba de aprobar el decreto convierte en Venerable a Montse Grases, miembro del Opus Dei que con 17 años murió de un cáncer en Barcelona; en el camino hacia una posible beatificación y posterior canonización. ¿La santidad ha dejado de ser utopía?
La santidad, gracias a Dios, no ha sido nunca una utopía: desde el siglo primero hasta hoy, abundan los ejemplos de cristianos que han buscado heroicamente imitar a Jesús. Lo que quizá se olvidó durante algún tiempo fue que, precisamente, todo bautizado está llamado a la santidad y que, para alcanzarla, no es necesario hacer alguna consagración especial si no se tiene esa particular vocación.
La reciente noticia sobre Montse, una chica de Barcelona que cumplió solo 17 años pero que estaba decidida a tratar a Dios en todo momento, es como una nueva confirmación. Y es un estímulo para mucha gente joven que, como ella, pasan buena parte de sus días en la escuela o la universidad, en el deporte, entre sus amigos.
LA EVANGELIZACIÓN LA HACEN TODOS LOS CRISTIANOS, Y DE TODO EL EVANGELIO, PERO CADA UNO EN SU SITIO
De lo que se trata es de tomar conciencia de que todo cristiano tiene sobre sí la misión de la Iglesia. La evangelización la hacen todos los cristianos, y de todo el Evangelio, pero cada uno en su sitio. El sacerdote como sacerdote, y los laicos como laicos: el profesor como profesor, el obrero como obrero, cada uno por sí mismo en su ambiente propio. El Concilio Vaticano II lo ha proclamado claramente. La santidad la debemos buscar todos; el ser canonizado o no, para las personas es lo de menos. Solo importa para la Iglesia. Es la Iglesia la que se beneficia de los santos.
Cuando se han sentido sin piso bajo los pies, ¿cómo han experimentado en el Opus Dei las misericordias de la Virgen? ¿Cómo la sienten en este Año Jubilar?
Dirigirse a la propia madre cuando uno se encuentra en dificultades es algo casi instintivo. Así han reaccionado los cristianos, ya desde Pentecostés cuando los apóstoles se reunieron en torno a la Virgen. San Josemaría acudió a numerosos santuarios marianos para pedir a la Virgen algún favor, suplicarle protección y rezar por la Iglesia. Volvía como si le hubieran liberado de un peso, porque experimentaba la misericordia de Dios.
ESTE AÑO JUBILAR PUEDE SERVIR PARA QUE CADA PERSONA PALPE LA PROVIDENCIA DE DIOS EN LA VIDA ORDINARIA Y SER, AL MISMO TIEMPO, CANAL PARA QUE LA MISERICORDIA LLEGUE A MUCHOS OTROS
Este año jubilar puede servir para que cada persona palpe la providencia de Dios en la vida ordinaria y ser, al mismo tiempo, canal para que la misericordia llegue a muchos otros. El reto es aceptar lo “ordinario” de la misericordia divina, que es extraordinaria.
El Opus Dei maneja bien la comunicación y el prelado está en continua comunicación con los fieles de la Prelatura. ¿Cuál es la importancia de la comunicación en la Iglesia y qué retos existen en este ámbito?
Agradezco sus apreciaciones, aunque considero que siempre hay camino que recorrer y mucho que aprender de los demás. Creo que el reto fundamental es la coherencia. La comunicación no puede ser algo artificial. Hay que comunicar desde el propio ser y luego con las palabras. Por eso, podría decirse que la caridad es el mejor lenguaje de la comunicación de la fe.
HAY QUE COMUNICAR DESDE EL PROPIO SER Y LUEGO CON LAS PALABRAS. POR ESO, PODRÍA DECIRSE QUE LA CARIDAD ES EL MEJOR LENGUAJE DE LA COMUNICACIÓN DE LA FE
Así lo expresó el Papa Francisco en el mensaje para la 50 jornada de las comunicaciones sociales: “si nuestro corazón y nuestros gestos están animados por la caridad, por el amor divino, nuestra comunicación será portadora de la fuerza de Dios” (25.I.2016).