domingo, febrero 11, 2018

Qué podemos comer ???



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Virgen de Lourdes.














Queridos amigos, hoy celebramos la Memoria de Nuestra Señora de Lourdes. El 11 de febrero de 1858, en la villa francesa de Lourdes, a orilla del río Gave, la Virgen María se apareció a una joven de 14 años, Bernadette Soubirous.

La historia de la aparición empieza cuando Bernadette salió, junto a dos amigas, en busca de leña a la Roca de Masabielle. Para ello, tenía que atravesar un pequeño río, pero como Bernadette sufría de asma, no podía meter los pies en agua fría. Por eso ella se quedó a un lado del río, mientras las dos compañeras iban a buscar la leña.

Bernadette narró así el encuentro con la Virgen: "Sentí como un fuerte viento que me obligó a levantar la cabeza. Volví a mirar y vi que las ramas que rodeaban la gruta de la roca de Masabielle se estaban moviendo. En ese momento apareció en la gruta una bellísima Señora, tan hermosa, que cuando se le ha visto una vez, uno querría morirse con tal de lograr volver a verla".

"Ella venía toda vestida de blanco, con un cinturón azul, un rosario entre sus dedos y una rosa dorada en cada pie. Me saludó inclinando la cabeza. Yo, creyendo que estaba soñando, me restregué los ojos; pero levantando la vista vi de nuevo a la hermosa Señora que me sonreía y me hacía señas de que me acercara. Pero yo no me atrevía. No es que tuviera miedo, porque cuando uno tiene miedo huye, y yo me hubiera quedado allí mirándola toda la vida.

Entonces se me ocurrió rezar y saqué el rosario. Me arrodillé. Vi que la Señora se santiguaba al mismo tiempo que yo lo hacía. Mientras iba pasando las cuentas, Ella escuchaba las Avemarías sin decir nada, pero pasando también por sus manos las cuentas del rosario. Y cuando yo decía el Gloria al Padre, Ella lo decía también, inclinando un poco la cabeza. Terminando el rosario, me sonrió otra vez y retrocediendo hacia las sombras de la gruta, desapareció".

A los pocos día, la Virgen vuelve a aparecer ante Bernadette en la misma gruta. El 18 de febrero, Bernadette regresó acompañada por varias personas que deseaban comprobar si era cierto lo que la joven contaba sobre las apariciones. Al llegar, todos los presentes comenzaron a rezar el rosario; es en ese momento que Nuestra Madre se aparece por tercera vez. Bernadette narra así esta aparición: "Cuando estábamos rezando el tercer misterio, la misma Señora vestida de blanco se hizo presente como la vez anterior. Yo exclamé: 'Ahí está'. Pero los demás no la veían. Entonces una vecina me acercó el agua bendita y yo lancé unas gotas de dicha agua hacia la visión. La Señora se sonrió e hizo la señal de la cruz. Yo le dije: 'Si vienes de parte de Dios, acércate'. Ella dio un paso hacia delante".

Luego, la Virgen le dijo a Bernadette: "Ven aquí durante quince días seguidos". La niña le prometió hacerlo y la Señora le aseguró: "Yo te prometo que serás muy feliz, no en este mundo, sino en el otro".

En la cuarta aparición, el domingo 21 de febrero, la Santísima Virgen lanzando una mirada de tristeza hacia la multitud, dijo a la niña vidente: "Es necesario rezar por los pecadores".
Luego, el 25 de febrero, la Santa Madre le dijo: "Vete a tomar agua de la fuente", la niña creyó que le pedía que vaya a tomar agua del río Gave, pero la Madre le señaló que escarbara en el suelo. Bernadette empezó a escarbar y la tierra se abrió y comenzó a brotar agua. Desde entonces aquel manantial ha manado agua sin cesar, un agua con la que se han conseguido curaciones milagrosas de enfermos.

Más adelante, el 2 de marzo la Virgen le dice a Bernardita que les diga a los sacerdotes que Ella desea que construyan allí un templo y que vayan en procesión. De esta manera, Lourdes se convirtió en uno de los lugares de peregrinación más importantes del mundo.

El 25 de marzo, al verla más amable que nunca, Bernadette le pregunta varias veces: “Señora, ¿quiere decirme su nombre?” La Virgen sonríe y al fin, ante la continua insistencia de la niña, eleva sus manos y sus ojos hacia el cielo y exclama: "Yo soy la Inmaculada Concepción".

Finalmente, el 6 de Julio, fiesta de la Virgen del Carmen, Nuestra Señora se apareció más hermosa y más sonriente que nunca e inclinado la cabeza en señal de despedida, desapareció. Ya nunca más la volvió a ver Bernadette en esta tierra. Hasta esa fecha la Virgen se apareció a Bernardita 18 veces, desde el 11 de febrero.
En 1876, se edificó allí la actual Basílica, uno de los lugares de peregrinación del mundo Católico. Bernadette fue canonizada por el Papa Pío XI el 8 de diciembre de 1933.

Oración a la Virgen de Lourdes:

Santísima Virgen de Lourdes, que a ninguno desamparas ni desechas, mírame con ojos de piedad y alcánzame de tu Hijo perdón de mis pecados para que con devoto afecto celebre tu santa e inmaculada Concepción, en tu milagrosa imagen de Lourdes y reciba después el galardón de la bienaventuranza de manos del mismo de quien eres Madre. Amén.

Enlace al santuario de Lourdes: http://es.lourdes-france.org/

martes, febrero 06, 2018

Poligamia y orden público.



http://www.elmundo.es/opinion/2018/02/06/5a789d54468aeb5c178b4613.html

Poligamia y orden público


Ha despertado cierta expectación mediática la reciente sentencia del Tribunal Supremo de España (16 de enero de 2018), por la que se reconoce el derecho a cobrar la pensión de viudedad a las dos esposas de un ciudadano marroquí polígamo, que sirvió en el Ejército español en el Sáhara y que percibía una paga con cargo a España. En realidad, en la vertiente estrictamente jurídica, la expectación ha sido menor, pues en el panorama jurisprudencial español este criterio había ya sido aplicado por tribunales de grado inferior al Supremo. Por ejemplo, la sentencia de 13 de julio de 1998 del Juzgado de lo Social de La Coruña (confirmada por el TSJ de Galicia) concedió el derecho a la pensión de viudedad a las dos esposas de un senegalés polígamo, muerto en España en un accidente laboral. Igual criterio aplicó el TSJ de Andalucía (18 de junio de 2015). Incluso cuando existía la provincia española de Sáhara, la Ley de 19 de abril de 1961 reconocía para los saharauis españoles -en las relaciones entre ciudadanos indígenas- su estatuto personal, incluidas la poligamia y el repudio islámicos. Sin embargo, en los matrimonios entre españoles indígenas y españoles de procedencia europea, el matrimonio se regiría exclusivamente por el derecho común español.

La pensión de viudedad tiene, en efecto, una repercusión típica indirecta o refleja, que algunos países europeos reconocen a matrimonios polígamos celebrados fuera del país. Sin embargo, la cautela suele inspirar esas decisiones sobre "efectos reflejos" de la poligamia, no vaya a ser que la poligamia pueda llegar a tener efectos directos, dada la fuerte inmigración islámica a Europa. En este sentido, es paradigmático el criterio sentado en la sentencia Regina v. Sagoo en Inglaterra. En esta decisión, Singh Sagoo contrae en 1959 matrimonio poligámico en Kenia. Posteriormente, Kenia promulga una ley que prohíbe la poligamia. En 1973, Sagoo se establece en Inglaterra. Ese mismo año celebra matrimonio con una inglesa. Iniciada acción penal de bigamia (Sagoo mantenía algunas otras esposas), el Tribunal inglés lo condena , ya que su nuevo estatuto personal (el inglés) incluye como contenido esencial la monogamia, sin que pueda invocarse el anterior matrimonio poligámico como un efecto ni directo ni reflejo.
Lo interesante de la sentencia que abre estas líneas -aparte de la unificación jurisprudencial- es que pone en primer plano una institución jurídica singular, que es la poligamia en su vertiente de poliginia: matrimonio de un varón con varias mujeres. Permítaseme que la veamos más de cerca. Unos meses antes que la sentencia española (julio 2017), dos líderes religiosos (James Oler y Winston Blackmore) de Canadá acaban de ser condenados por el delito de bigamia. Un Tribunal de la provincia de British Columbia los encontró culpables:Blackmore había contraído "matrimonios celestiales" con 25 mujeres. Oler, con 5. Ambos pertenecen como obispos a una secta fundamentalista, que se escindió de la Iglesia madre mormona de los Santos de Jesucristo de los Últimos Días.
En la sentencia, se escuchan los ecos de otra antigua decisión que marcó las pautas en Occidente del tratamiento de la poligamia. Me refiero al caso Reynolds v. United States (TS de Estados Unidos, 1879), que mantuvo la constitucionalidad de la Morrill Act , una ley por la que el Congreso penalizó la práctica de la poligamia en los territorios de la Unión. Frente al recurso planteado por varios mormones polígamos condenados por la norma, el TS entendió que la poligamia violaba los principios básicos del matrimonio occidental por oponerse "a la ley, al orden, a la decencia, y a la prosperidad del Estado". Años más tarde (1890) los mormones prohibían la poligamia entre sus fieles, transformando el matrimonio mormón en monógamo.
Como es sabido, esta institución aún permanece vigente en la sharía islámica y en determinados países africanos y asiáticos, lo que suele constituir una fuente de conflictos cuando los ordenamientos jurídicos de esos países entran en relación con derechos occidentales. En efecto, todo Occidente, incluido los grandes países europeos, entre ellos España, han basado su rechazo de la poligamia en dos razones que ya insinuaba la sentencia Reynolds: la primera, la lesión que supone para los derechos de la mujer; segunda, la violación de los principios que se incluyen en la noción jurídica de "orden público", entendido como "un conjunto de principios e instituciones que se consideran fundamentales en la organización social de un país y que inspiran su ordenamiento jurídico". Entre los que se incluyen la monogamia. Por ejemplo, para el Tribunal Supremo español (19 junio 2008): "La poligamia no es simplemente algo contrario a la legislación española, sino algo que repugna al orden público español..., y ello sencillamente porque la poligamia presupone la desigualdad entre mujeres y hombres, así como la sumisión de aquéllas a éstos".
No se crea, sin embargo, que la poligamia es una institución "en euforia", es decir, en expansión. La verdad es justamente la contraria. Como ha quedado dicho, los mormones la prohibieron para sus fieles. En los países islámicos se observa una tendencia restrictiva. Por ejemplo, Túnez la ha abolido. Marruecos admite la llamada cláusula de monogamia, por la que al celebrar matrimonio la mujer puede manifestar por escrito al esposo que no aceptará una segunda esposa. Incluso sin esa cláusula, el marido necesita el consentimiento de la mujer para contraer otro matrimonio sin disolver el primero. Algo similar ocurre en Argelia. Y en Indonesia -el país con mayor número de musulmanes- los activistas de derechos humanos señalan otros aspectos negativos más allá de la desigualdad entre el hombre y la mujer. Los matrimonios polígamos, dicen, suelen ser inestables y violentos, también sobre los hijos. En un ambicioso estudio realizado sobre 136 sociedades africanas, se constató que, no obstante la existencia de la poligamia, la mayoría de los matrimonios africanos son monógamos.
Tal vez por ello, Occidente, ante la alternativa, siempre defendió la monogamia como la fórmula matrimonial más justa. Poco a poco, su ejemplo está influyendo poderosamente en los derechos poligámicos, que cada vez más han instrumentalizado mecanismos restrictivos.
Rafael Navarro- Valls es académico y catedrático de Derecho canónico.

Feminismo, qué feminismo????



Están los tiempos y las situaciones muy confusas...


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jueves, febrero 01, 2018

De lenin a Podemos.




Hay que ir abandonando la idea de que el comunismo, marxismo es una idea buena , mal aplicada. NO.

https://www.religionenlibertad.com/federico-jimenez-losantos-comunismo-una-teologia-sustitucion-una-62055.htm

Federico Jiménez Losantos: «El comunismo es una teología de sustitución... una religión satánica»

Federico Jiménez Losantos: «El comunismo es una teología de sustitución... una religión satánica»
El nuevo libro de Federico Jiménez Losantos es una exhaustiva memoria del comunismo desde el punto de vista de sus víctimas.


"El comunismo ha sido para dos generaciones de católicos españoles, como la mía, una teología de sustitución": con estas palabras arranca una obra que penetra a fondo en la subversión profunda, intelectual y moral antes incluso que política, que implican la teoría y la praxis de la ideología más sanguinaria de la Historia.

Memoria del comunismo (La Esfera de los Libros), de Federico Jiménez Losantos, está escrito desde la perspectiva de alguien que confiesa haber dejado de creer en Dios a los dieciséis años, pero con perspicacia para entender lo que está en juego: la "voluntad de creer" que sustituye a la fe perdida se transforma en pura "voluntad de poder", ante el cual la Verdad se sacrifica a la Mentira y el Bien al Mal. Por eso "el comunismo, inequívocamente definido por Lenin como una empresa malvada que traerá alguna vez el Bien al mundo, es una religión satánica" en cuanto que en su raíz está "el culto inconfesado a la fuerza, y a la mentira como secreta manifestación interior de esa fuerza exterior que no se confiesa, pero se disfruta".


Pincha aquí para adquirir ahora Memoria del comunismo, de Federico Jiménez Losantos.

La clave bajo la cual Losantos ha escrito su obra más perdurable y a la que ha consagrado años de trabajo, es precisamente el pasmo ante el hecho de que la izquierda occidental siempre tuvo conciencia de los crímenes comunistas que fingían ignorar y silenciaban: "Secretamente compartían la ferocidad de sus verdugos" y "por eso mintieron casi todos y casi hasta el final". La perspectiva de la víctima se convierte así en el quicio sobre el cual el filólogo y periodista aragonés, uno de los analistas de referencia en la radiodifusión española, escribe este monumental y personal ensayo: la necesidad del Partido de exterminar físicamente, o destruir y denigrar moralmente, a cualquier adversario que pensase o actuase fuera de sus directrices.

Aniquilación del enemigo
Losantos apunta a Willi Münzenberg (1889-1940), ideólogo de la maquinaria de propaganda leninista en los años veinte, como responsable de este "Imperio de la Mentira sobre el comunismo, que se mantiene intacto, perpetuamente renovado", pero al que estas páginas asestan un golpe incontestable, sobre todo en los nombres de la intelligentsia europea y norteamericana que se prestaron al juego.

Recuerda Federico, por ejemplo, siguiendo a Pío Moa, el linchamiento mediático que sufrió Alexander Soljenitsin (1918-2008) cuando visitó España en 1976 por explicarle a la audiencia de José María Íñigo lo que era la Unión Soviética: "Enclenque", "chorizo", "mendigo desvergonzado", "famélico", "espantajo", "bandido", "hipócrita", "multimillonario", "siervo", "mercenario", "delirante" fueron algunos de los calificativos que le dedicaron personalidades supuestamente respetables del firmamento político y mediático de la época... Aquel hombre, de pensamiento profundamente cristiano, Premio Nobel de Literatura en 1970, había sido castigado con once años de trabajos forzados, pero eso no le hacía digno de piedad alguna. Si no le perdonaban haber descrito en Archipiélago Gulag el sistema de represión comunista, aún menos que lo pusiese como espejo ante la tan distinta realidad de la España de Francisco Franco (1892-1975).

Holocausto católico
En los dos grandes bloques (Rusia y España) que conforman esta detallada y profunda Memoria del comunismo, Losantos muestra el odio anticristiano como algo inherente a esa ideología. La incautación de los bienes de la Iglesia Ortodoxa Rusa fue un objetivo de Lenin desde el primer momento, y su persecución religiosa (especialmente cruel en el verano de 1919 durante la guerra contra los rusos blancos), fue el "precedente, por su magnitud y organización sistemáticas, de la persecución religiosa en España durante la Segunda República y la Guerra Civil", que fue "la peor de la historia del cristianismo desde Diocleciano". Valora en particular el trabajo del sacerdote e historiador Ángel David Martín Rubio, cuyas investigaciones mostraron que "los católicos dejaban de pedir perdón a la izquierda por haberlos asesinado, como venía haciendo la Iglesia desde el Vaticano II y Tarancón".

No duda en hablar de "holocausto católico": "Yo no soy creyente, pero tampoco soy judío y pocas cosas me han conmovido tanto como el montón de zapatitos de niños asesinados en el gueto de Varsovia". Al describir ese holocausto católico, Losantos, que páginas antes ha señalado que "los masones Azaña y Martínez BarrioVidart Companys" participaron "en la creación o aceptación del terror rojo" y que "el carácter anticatólico de la masonería es indiscutible y fue condenada como doctrina gnóstica en encíclica papal", destaca un hecho: ese terror rojo comenzó antes de la llegada de los soviéticos en apoyo del Frente Popular al estallar la guerra. Fue autóctono. Pero entonces, "¿qué unía a la izquierda burguesa y a la proletaria para perpetrarlo en común?". "A mi juicio", responde, "lo que une a organizaciones totalmente dispares en sus programas políticas es el odio asesino contra los católicos y el catolicismo, algo que usado hoy para exculpar al islam, debemos llamar cristianofobia".


La imagen del Cerro de los Ángeles (Getafe, Madrid), a cuyos pies Alfonso XIII había consagrado España al Sagrado Corazón de Jesús el 30 de mayo de 1919, fue fusilada ritualmente y luego dinamitada el 7 de agosto de 1936 por milicianos del Frente Popular.

¿Por qué esa "matanza de católicos, inspirada por la prensa y defendida por los líderes más izquierdistas del Frente Popular, acabó siendo aceptada u ocultada, esto es, compartida, también por los supuestos moderados"? "¿Por qué tantos españoles de izquierdas -no todos, claro- se empeñaron en matar a los españoles católicos, que no habían hecho ni pretendido hacer lo mismo con ellos?", continúa preguntándose Losantos: "Hasta 1934, porque, ocupando el lugar de Dios, querían disponer de la vida y hacienda ajenas. Desde 1936, porque querían y porque podían".

Una ideología que sigue viva y sigue aspirando al poder
En ese "podían" está la clave de todo el análisis histórico planteado en Memoria del comunismo, que lógicamente no se circunscribe a la cuestión religiosa. Además de una ideología letal, el comunismo, convertido por Lenin en una maquinaria política sin escrúpulos, es una inquebrantable voluntad de poder. Y lo malo es que no está muerto, señala Losantos al inicio del capítulo que consagra a Podemos como su realidad viva en España: "Si el mayor éxito del Diablo (o del Mal) es convencer a la gente de que no existe, la supervivencia del comunismo, pese a ser el peor monstruo político de todos los tiempos, con más de cien millones de víctimas, se basa en el acta de defunción y el consiguiente indulto moral que como cadáver exquisito, infinitamente investigable, le han extendido tantos historiadores".

Esa ideología "anega las redacciones de los medios, las cátedras universitarias y los libros sobre la Guerra Civil". Para quien prefiera la verdad, queda expuesta en estas páginas: argumentada su vocación criminal y expuestos los crímenes que la evidencian.

martes, enero 30, 2018

25 aniversario de la Universidad de Jaén.







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  • Fue creada en julio de 1993; pero dependiendo de Granada existía el Colegio Universitario Santo Reino. Hace 30 años llegué a Jaén con toda mi ilusión, y se me han pasado 30 años. Es bonito empezar cosas, pero más lo es el poner la última piedra. La Universidad de Jaén está ya consolidada. Más de 800 profesores, y como dice el rector, la generación UJA, entre alumnos, profesores y PAS somo más de sesenta mil. Hoy tuvimos en la fiesta de Santo Tomás de Aquino un acto entrañable , justo y de agradecimiento a quienes se han jubilado y a quienes llevan 25 años de servicio en la Universidad. Ha tenido tres Rectores; Luis Parras, Manolo Parras y Juan Gómez . Cantamos el gaudeamus igitur; yo ya casi en la molestam senectutem. En una plaza de Jaén hay un bello ripio que tomo en esta efemérides; que Dios te quite lo que te sobre y te de lo que te falte. Gracias Universidad de Jaén.

sábado, enero 27, 2018

Quién es María Elósegui; la nueva juez de derechos humanos.





https://www.aceprensa.com/articles/quien-es-maria-elosegui-la-nueva-juez-de-estrasburgo/

María Elósegui Itxaso (San Sebastián, 1957), recién elegida juez del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, es una jurista que ha investigado la protección a la persona y sus libertades en las modernas sociedades occidentales. En un escenario caracterizado por la creciente diversidad, las garantías de igualdad han de atender cuidadosamente a las diferencias. Por eso se ha ocupado en particular del encaje de las minorías. Este interés aparece ya en una de sus primeras monografías, El derecho a la igualdad y a la diferencia (1998), y se mantiene en las de época más reciente, como Derechos humanos y pluralismo cultural (2009).
Doctora en Derecho y en Filosofía, aúna las dos disciplinas como catedrática de Filosofía del Derecho en la Universidad de Zaragoza. Allí, además de la docencia a los estudiantes de grado, ha coordinado durante años el programa de doctorado en Derechos Fundamentales y Libertades Públicas. También ha sido profesora de máster en la Universidades de Glasgow y en la Católica de Bruselas, y profesora visitante en otras de Norteamérica (Dartmouth, Chicago, Toronto y otras).
Elósegui defiende lo que llama el republicanismo intercultural, un modo concreto de entender la tolerancia, que tiene como coordenadas un núcleo común de derechos humanos universales, junto con el respeto a la diversidad cultural
A partir de su trabajo académico ha podido contribuir a la búsqueda de soluciones prácticas. Trabajó, por encargo del gobierno español, en la elaboración del borrador de la Ley Orgánica de Igualdad entre mujeres y hombres, que luego se aprobó y entró en vigor en 2007. El Parlamento Europeo le encomendó un “Informe sobre las consecuencias de la globalización para las mujeres inmigrantes de los países mediterráneos”.
Estos y otros temas a los que ha dedicado atención se reflejan en sus publicaciones.

No hay un solo feminismo

En Diez temas de género (2002) reúne un conjunto de artículos sobre la relación entre sexo y género en los documentos de la ONU y de la Unión Europea. La elaboración de estos documentos ha provocado polémicas acerca de términos llenos de implicaciones (derechos reproductivos, maternidad segura, modelos de familia...). El cuerpo central de este conjunto de artículos aborda el concepto de género que subyace en esos documentos y su influencia en la legislación internacional. María Elósegui, que ha asistido como observadora y experta a varias conferencias de la ONU, sabe desvelar los motivos expresos y ocultos de cada postura, las manipulaciones terminológicas, los silencios y reservas. Su perspectiva de análisis es la Filosofía del Derecho, desde la cual analiza las ideas que inspiran la legislación.
La autora expone los diversos temas del libro conforme a un modelo de relaciones entre hombres y mujeres basado en la corresponsabilidad y la interdependencia, tanto en el ámbito familiar, compartiendo la crianza de los hijos y las tareas domésticas, como en el espacio público. Desde esta perspectiva, sostiene que no hay un solo feminismo, sino distintos tipos.
Por eso, sale al paso de los intentos de algunas feministas por apropiarse del término “género”, sobre el que no hay una interpretación unánime, como comprobó en una reunión preparatoria de la Conferencia Mundial sobre la Mujer en Pekín (1995). En el artículo Dos sexos, ¿cuántos géneros?, publicado en Aceprensa, esboza cuatro formas de entender las relaciones entre sexo y género. Cada uno de esos enfoques trata de dilucidar el peso que tienen la biología y la cultura en el reparto de funciones entre mujeres y hombres.
Elósegui también se hizo eco del choque de interpretaciones entre el Norte y el Sur que suscitó la revisión del plan de acción aprobado en la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo (El Cairo, 1994).

La transexualidad, en clave jurídica

Su atención a la jurisprudencia nacional e internacional se observa en su monografía sobre La transexualidad (1999). Su enfoque es el de la argumentación jurídica, a partir de casos que han dado lugar al pronunciamiento de altas instancias judiciales. Analiza así la jurisprudencia del Tribunal Supremo español sobre el cambio de sexo en el Registro Civil, la del Tribunal Europeo de Derechos Humanos sobre los derechos de los transexuales y la del Tribunal de Justicia de la Unión Europea sobre la discriminación por razón de sexo y por orientación sexual.

Diversidad con valores comunes

El derecho a la igualdad y a la diferencia (1998) se mueve en el ámbito de la filosofía política, para estudiar la posibilidad de exigencias éticas comunes en las sociedades multiculturales. Primero expone las posiciones y puntos de conflicto entre filósofos del derecho liberales, comunitaristas y republicanos. Elósegui pasa revista aquí a Thomas Pangle, Michael Sandel, Ronald Dworkin, Charles Taylor, Jürgen Habermas, John Rawls y Will Kymlicka, entre otros.
Por su parte, Elósegui defiende lo que llama el republicanismo intercultural, un modo concreto de entender la tolerancia, que tiene como coordenadas un núcleo común de derechos humanos universales, junto con el respeto a la diversidad cultural. Esto supone rechazar el fundamentalismo religioso, el fundamentalismo político y el fundamentalismo laicista, y defender que “las diversas morales encuentren la posibilidad de compartir racionalmente contenidos éticos sustantivos, también en la vida pública”.
Para Elósegui, las relaciones entre hombres y mujeres deben basarse en la corresponsabilidad y la interdependencia
En esta como en otras obras de la jurista se revela su tendencia a salir del marco ideológico de Occidente para abrirse a las perspectivas de otras culturas, africanas, árabes, asiáticas. También defiende un modo de entender la ciudadanía que sea compatible con un tratamiento diferenciado en función de la lengua, la cultura, la etnia.

Convivir en una sociedad plural

¿Cómo debe actuar el Estado ante las creencias religiosas de los ciudadanos? Elósegui ha prestado atención al modelo de laicidad abierta defendido por Charles Taylor y su discípulo Jocelyn Maclure, para quienes la neutralidad estatal no exige la expulsión de las creencias de la esfera pública; postura que coincide con la práctica de la mayoría de los países europeos. La propia Elósegui ha apoyado este modelo de cooperación positiva entre el Estado y las distintas confesiones con ocasión de polémicas concretas, como en La incultura no es laica.
El pensamiento de Taylor también le da pie para reflexionar sobre el reconocimiento de las peculiaridades de los grupos culturales minoritarios en el marco político común de las democracias liberales. Y confronta esta postura con la de Habermas (La inclusión del otro) y Kymlicka (Ciudadanía multicultural y La política vernácula).
La preocupación de Elósegui por el arte de vivir juntos es visible en su extenso análisis de la obra de John Rawls El liberalismo político, y en reseñas más breves a autores como Michael Walzer (Tratado sobre la tolerancia), Benjamin Barber (Un lugar para todos) o Salvador Giner y Victoria Camps (Manual de civismo).
En su nuevo cometido en un organismo internacional, a María Elósegui le será muy útil este bagaje intelectual y su fluidez en tres de los idiomas más hablados en Europa: alemán, francés e inglés.

viernes, enero 26, 2018

Unos pocos salvan el mundo.

"A cada época la salva un pequeño puñado de personas que tienen el coraje de ser inactuales" (Chesterton)








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