Estás en un blog espumoso, intimista, paradójico; de lo humano y de lo divino. No soy mejor que tú... Me propongo hablar a la cara y que me hables a la cara, sin caretas, sin retorno, a quemarropa... blog del Profesor Tirapu
lunes, febrero 22, 2021
Polvo somos.
22 febrero, cátedra de San Pedro.
22 de febrero: Cátedra de San Pedro
Comentario de la fiesta de la Cátedra de Pedro. "Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia". El evangelio pone de relieve la autoridad del obispo de Roma como sucesor de Pedro y roca de la Iglesia: confirma al pueblo de Dios en la fe.

Evangelio (Mt16,13-19)
«Cuando llegó Jesús a la región de Cesarea de Filipo, comenzó a preguntar a sus discípulos:
— ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?
Ellos respondieron:
— Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, y otros que Jeremías o alguno de los profetas.
Él les dijo:
— Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?
Respondió Simón Pedro:
— Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo.
Jesús le respondió:
— Bienaventurado eres, Simón, hijo de Juan, porque no te ha revelado eso ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. Te daré las llaves del Reino de los Cielos; y todo lo que ates sobre la tierra quedará atado en los cielos, y todo lo que desates sobre la tierra quedará desatado en los cielos.»
Comentario
Cada obispo ejerce su ministerio en toda su diócesis, en cuya catedral se sienta en la Cátedra, como quien preside en el lugar de Dios Padre[1]. La fiesta de la cátedra de san Pedro conmemora el hecho de que Jesucristo hizo de Simón y de sus sucesores en Roma la roca sobre la cual edificó su Iglesia. Mateo cuenta que mientras los discípulos no entendían el sentido de los milagros ni quién era Jesús, tuvo lugar la confesión de Pedro y la promesa del primado (cf. Mt 16,8-20).
Jesucristo estaba en camino hacia Cesarea de Filipo cuando preguntó a sus discípulos sobre su propia identidad. Se designó entonces a sí mismo como “Hijo del hombre”: una expresión que deja entrever un origen divino unido a un rostro humano (cf. Dn 7,10-14); a la vez, evoca al Siervo doliente (cf. Mt 20,28). De alguna manera Jesús lleva a sus discípulos a descubrir quién es, preguntando qué dice la gente, y después qué piensan ellos. Pedro responde: “Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo”. El libro de Samuel anunciaba a un descendiente de David a quién Dios trataría como a su hijo (cf. 2 S 7,14). David prometía construir un templo para Dios. Jesús anuncia otro templo, la Iglesia: “Bienaventurado eres, Simón, hijo de Juan, porque no te ha revelado eso ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella.”
Juan significa en arameo “Dios hace misericordia”: Jesús subraya que el acto de fe de Pedro es un don. Eres, Simón, ¡hijo de la misericordia! “Tu eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia”. El Señor había dicho al pescador de Galilea que se llamaría Cefas, “Piedra” (Jn1,42).
Jesús hace otra promesa a Pedro: “Te daré las llaves del Reino de los Cielos; y todo lo que ates sobre la tierra quedará atado en los cielos, y todo lo que desates sobre la tierra quedará desatado en los cielos.” El profeta Isaías había anunciado que se pondría la llave de la casa de David sobre los hombros del mayordomo del palacio real: como representante del rey, abría y cerraba cada día la vida administrativa del pueblo (cf. Is 22,22). Jesús abre las puertas del Cielo; como nuevo David, tiene “la llave de David” (Ap 3,7).
Después del primado de Pedro, Mateo cuenta cómo escribas y fariseos cerraban a los hombres las puertas del Cielo (cf. Mt 23,13).El Señor da a Pedro y a sus sucesores el poder de perdonar o no los pecados. El día de la resurrección, en un atardecer de paz y de alegría, Jesús soplará sobre sus discípulos: instituye el sacramento de la Penitencia (cf. Jn 20,22-23).
La promesa tiene lugar en el confín con el mundo pagano, interpelado por la universalidad de la Iglesia. El Nuevo Testamento muestra cómo, con el paso del tiempo, se desarrolla la comprensión del ministerio petrino. Desde Roma, capital del imperio y lugar del martirio de Pedro, el Espíritu Santo impulsa la evangelización de las naciones.
En la basílica de San Pedro en Roma, el entonces papa Benedicto XVI dijo que “la gran cátedra de bronce contiene un sitial de madera del siglo IX, que por mucho tiempo se consideró la cátedra del apóstol Pedro.[…] Expresa la presencia permanente del Apóstol en el magisterio de sus sucesores[2]”. En los Papas, los cristianos encuentran la verdad de su fe: “Yo he pedido por ti, para que tu fe no desfallezca; y tú, cuando te conviertas, confirma a tus hermanos” (Lc 22,32).
El obispo de Roma es “como sucesor de Pedro, el principio y fundamento permanentes y visibles de la unidad[3]” de la Iglesia. Goza de la infalibilidad en cuanto a la fe y las costumbres[4]. Lo llamamos “Papa”, palabra griega que designa al padre. Con cariño filial, san Josemaría enseñó a rezar mucho por el Papa, cuya paternidad participa de la de Dios[5].
[1] Cf. san Juan Pablo II, Exh. ap. Pastores gregis, 16 de octubre de 2003, n. 34.
[2] Benedicto XVI, Homilía, 19 de febrero de 2012; cf. ídem, Homilía, 29 de junio de 2006.
[3] Concilio ecuménico Vaticano II, const. dogm. Lumen gentium, n. 23.
[4] Cf. ibídem, n. 25; en este caso, no se expresa como persona privada y lo hace de una manera bien determinada.
[5] Francisco, Carta apostólica Patris corde, 8 de diciembre de 2020, n. 7.
sábado, febrero 20, 2021
Febrero, mensaje del Prelado.
Mensaje del Prelado (20 febrero 2021)
Al inicio de la Cuaresma, Mons. Ocáriz nos invita a buscar la identificación con Cristo por la vía de la pobreza que sugiere el ayuno.

Queridísimos: ¡que Jesús me guarde a mis hijas y a mis hijos!
Hemos comenzado la Cuaresma, preparación de la Semana Santa, que nos recuerda los cuarenta días que Jesús pasó en el desierto. Con su ayuno y con la experiencia de las tentaciones, el Señor nos muestra que solo Dios basta. Las prácticas cuaresmales del ayuno, la limosna y la oración nos ayudan a introducirnos de nuevo en esa realidad.
A través del ayuno buscamos identificarnos con Cristo por la vía de la pobreza: como «experiencia de privación, para quienes lo viven con sencillez de corazón lleva a descubrir de nuevo el don de Dios y a comprender nuestra realidad de criaturas que, a su imagen y semejanza, encuentran en Él su cumplimiento» (Francisco, mensaje para la Cuaresma 2021).
Como sabemos, la belleza de la virtud de la pobreza no está principalmente en la renuncia a los bienes creados, sino en renunciar al desorden que experimenta la persona cuando esos bienes no están integrados en el horizonte de Dios. La pobreza proclama y recuerda la bondad originaria de la creación y de las cosas materiales, mientras afirma el desapego de ellas como «una manifestación de que el corazón no se satisface con las cosas creadas, sino que aspira al Creador» (Conversaciones, n. 110).
Esta Cuaresma puede ser tiempo oportuno para ilusionarnos de nuevo con este desafío: examinar nuestro corazón para descubrir de qué manera las cosas materiales de las que disponemos contribuyen a llevar adelante la misión que Dios nos ha confiado. Podremos, entonces, desprendernos más fácilmente de las que no lo hacen y caminar ligeros como el Señor, que no tenía «dónde reclinar la cabeza» (Lc 9,58). Con la pobreza, aprenderemos a apreciar las cosas del mundo en cuanto vemos en ellas su valor como camino de unión con Él y de servicio a los demás, sabiendo renunciar con alegría a las que, hoy y ahora, no son parte de ese camino.
Con todo cariño os bendice
vuestro Padre

Roma, 20 de febrero de 2021
viernes, febrero 19, 2021
Cuarto domingo de San José.
Meditaciones: 4º domingo de san José
Cuarta reflexión para meditar durante los siete domingos de san José. Los temas propuestos son: cómo obedece san José; el recogimiento necesario para escuchar a Dios; con su obediencia anticipa la de Jesús.

- El recogimiento necesario para escuchar a Dios
- Con su obediencia anticipa la de Jesús
DESPUÉS DE LA ANUNCIACIÓN del ángel a María, la tradición cristiana ha identificado una anunciación similar a José: «Hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, porque lo que en ella ha sido concebido es obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados» (Mt 1,20-21). El santo patriarca estuvo «siempre dispuesto a hacer la voluntad de Dios manifestada en su ley y a través de los cuatro sueños que tuvo»[1]. El hecho de que José haya escuchado los designios divinos mientras dormía, y los haya puesto rápidamente en práctica, nos habla de su sintonía permanente con Dios; es una manifestación de que la vida contemplativa nos lleva normalmente a descubrir los planes buenos del Padre y a querer asociarnos a ellos de manera magnánima. Este modo de proceder es el fundamento de la obediencia al Señor. De hecho, la palabra «obedecer» viene justamente de esa capacidad de escucha –ob audire–, de esa capacidad de oír de manera inteligente lo que otro tiene que decirme; en este caso, es Dios quien introduce a José en la grandeza de su obra misericordiosa de salvación.
Por eso, la obediencia está muy lejos del cumplimiento ciego. Un requisito para obedecer, en toda su riqueza, es saber escuchar, tener el espíritu abierto; solo el que piensa puede ser obediente. San Josemaría reflexionaba en estos términos durante una homilía del año 1963: «La fe de José no vacila, su obediencia es siempre estricta y rápida. Para comprender mejor esta lección que nos da aquí el Santo Patriarca, es bueno que consideremos que su fe es activa, y que su docilidad no presenta la actitud de la obediencia de quien se deja arrastrar por los acontecimientos. Porque la fe cristiana es lo más opuesto al conformismo, o a la falta de actividad y de energía interiores. José se abandonó sin reservas en las manos de Dios, pero nunca rehusó reflexionar sobre los acontecimientos, y así pudo alcanzar del Señor ese grado de inteligencia de las obras de Dios, que es la verdadera sabiduría»[2].
En las páginas del Antiguo Testamento encontramos varias veces que Dios habla en sueños; sucede, por ejemplo, con Adán, Jacob o Samuel. Son testimonios de personas que han querido estar en constante diálogo divino, han dejado que Dios les hablase en todas las circunstancias. Y esos sueños son también una muestra de que, a través de la auténtica obediencia, podremos captar nuevas dimensiones de la existencia, nuevos nombres, lugares y planes.
SABEMOS QUE DIOS nos habla; sabemos que está a nuestro lado y que nos convoca sin cesar para que nos unamos a su amor –con todo lo que somos– a través de situaciones muy concretas. El Señor se dirige a nosotros cada día, cada momento, a través de las personas que nos rodean y de los sucesos que atravesamos. En todo se esconde parte del plan divino que podemos personalmente descubrir y desarrollar. Una plegaria que Jesús repitió por lo menos dos veces al día, según las enseñanzas judías, era la oración Shemá Israel, que comienza así: «Escucha, Israel: el Señor es nuestro Dios» (Dt 6,4). Entonces y ahora, lo primero será percibir esa voz divina que nos llama. «San José, como ningún hombre antes o después de él, ha aprendido de Jesús a estar atento para reconocer las maravillas de Dios, a tener el alma y el corazón abiertos»[3].
Para oír la voz de Dios debemos aprender a hacer silencio, sobre todo interior. La Sagrada Escritura nos dice que el profeta Elías no escuchó a Yahvé en el viento poderoso, ni en terremoto, ni en el fuego, sino en «un susurro de brisa suave» (1R 19,12). La vida de oración requiere que acallemos las voces que nos distraen para poder escuchar a Dios y también a nuestra voz interior, para compartir allí nuestros deseos o capacidades. En esa intimidad descubrimos quiénes somos, aprendemos a entrar en diálogo con la voz de Dios y a identificarnos con ella.
Los evangelistas no nos han dejado constancia de ninguna de las palabras pronunciadas por san José, pero sí conocemos sus acciones, que son fruto de la obediencia a Dios, de aquella escucha inteligente y de ese diálogo en la intimidad de su alma. «El silencio de san José no manifiesta un vacío interior, sino, al contrario, la plenitud de fe que lleva en su corazón y que guía todos sus pensamientos y todos sus actos»[4]. Esta actitud del patriarca fue la que hizo posible que, a partir de aquellos cuatro sueños, Dios pudiera orientar el rumbo de su vida. El recogimiento y la sensibilidad de José para detectar los planes divinos hizo que pudiera custodiar a María y a Jesús de los peligros y conducirlos a lugares más seguros. También nosotros podemos fomentar esta actitud de silencio y escucha para acercar a nuestra vida la voz y los proyectos de Dios.
A SAN JOSEMARÍA le gustaba decir que en el Nuevo Testamento hay dos frases que, en muy pocas palabras, resumen lo que fue la vida de Jesús. Por un lado, san Pablo nos dice que Jesús fue «obediente hasta la muerte, y muerte de cruz» (Flp 2,8); por otro lado, el evangelio de san Lucas dice que Jesús «vino a Nazaret y les estaba sujeto» (Lc 2,51), refiriéndose a su crecimiento en el hogar de María y José. En ambos pasajes notamos que el Señor realizó su plan de salvación obedeciendo por amor a Dios Padre y a su familia terrena. San Juan Pablo II notaba que «esta obediencia nazarena de Jesús a María y a José ocupa casi todos los años que él vivió en la tierra, y constituye, por tanto, el período más largo de esa total e ininterrumpida obediencia (...). Pertenece así a la Sagrada Familia una parte importante de ese divino misterio, cuyo fruto es la redención del mundo»[5] .
En el ambiente familiar, con las personas que convivimos cada día, es donde aprendemos a escuchar y a obedecer, dentro de los planes de amor de Dios. Allí todos están en sintonía porque cada uno busca sinceramente el bien del otro. En la familia se experimenta el servicio mutuo, aprendemos a escuchar, a descubrir lo que conviene a todos. La obediencia es fruto del amor. Podemos imaginar con qué delicadeza José daría indicaciones a Jesús. Y, al mismo tiempo, podemos pensar cómo el Verbo encarnado desearía comprender y llevar a cabo, grata y gustosamente, lo que decía su padre terreno. En realidad «los tres miembros de esta familia se ayudan mutuamente a descubrir el plan de Dios. Rezaban, trabajaban, se comunicaban»[6].
Jesús habrá visto tantas veces el modo de desenvolverse de José en los años de Nazaret: hombre obediente por la fe. El santo patriarca obedeció y, de esa manera, anticipó la obediencia de Jesús hasta la cruz. La Sagrada Familia es una escuela en la podemos aprender que escuchar a Dios y asociarnos a su misión son dos caras de una misma moneda. Así comprenderemos «la fe de san José: plena, confiada, íntegra, manifestada en una entrega eficaz a la voluntad de Dios, en una obediencia inteligente»[7].
[1] Francisco, carta apostólica Patris corde, Introducción. Los cuatro sueños se refieren a no temer en recibir a María como esposa; a la huida a Egipto para salvar la vida de Jesús; al regreso a Israel; y, finalmente, a ir hasta Nazaret para proteger al Niño del rey de Judea.
[2] San Josemaría, Es Cristo que pasa, n. 42.
[3] Ibíd., n. 54.
[4] Benedicto XVI, Ángelus, 18-XII-2015.
[5] San Juan Pablo II, Ángelus, 30-XII-1979.
[6] Francisco, Ángelus, 29-XII-2019.
[7] San Josemaría, Es Cristo que pasa, n. 42.
40 días de cuaresma.
¿Por qué 40 días de Cuaresma?
¿Cuándo empieza y termina el tiempo de Cuaresma? ¿Qué es el miércoles de Ceniza? ¿Qué obligaciones tiene un católico en Cuaresma? respondemos a varias preguntas sobre este tiempo litúrgico.

Sumario
1. ¿Qué es la Cuaresma? ¿Desde cuándo se vive la Cuaresma? ¿Cuál es el sentido de la Cuaresma?
2. ¿Cuándo empieza y termina el tiempo de Cuaresma? ¿Cuáles son los días y tiempos penitenciales? ¿Qué se debe vivir los viernes de cuaresma?
3. ¿Qué es el miércoles de Ceniza? ¿Cuándo empezó la práctica de la imposición de la ceniza? ¿Cuándo se bendice y se impone? ¿De dónde proviene la ceniza? ¿Qué simboliza la ceniza?
4. ¿A qué invita la Iglesia en Cuaresma?
5. ¿Qué es la penitencia? ¿De qué modos se expresa la penitencia en la vida cristiana?
6. ¿Qué es la conversión? ¿Por qué tienen que convertirse los cristianos ya bautizados?
7. ¿Cómo puedo concretar mi deseo de conversión?
8. ¿Qué obligaciones tiene un católico en Cuaresma? ¿En qué consiste el ayuno y la abstinencia? ¿A quién obligan? ¿Puede cambiarse la práctica del ayuno y de la abstinencia?
9. ¿Cuál es el sentido de practicar el ayuno y la abstinencia?
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1. ¿Qué es la Cuaresma? ¿Desde cuándo se vive la Cuaresma? ¿Cuál es el sentido de la Cuaresma?
Llamamos Cuaresma al período de cuarenta días (cuadragésima) reservado a la preparación de la Pascua. Desde el siglo IV se manifiesta la tendencia a constituirla en tiempo de penitencia y de renovación para toda la Iglesia, con la práctica del ayuno y de la abstinencia.
"La Iglesia se une todos los años, durante los cuarenta días de la Gran Cuaresma, al Misterio de Jesús en el desierto" (Catecismo de la Iglesia Católica, 540). Proponiendo a sus fieles el ejemplo de Cristo en su retiro al desierto, se prepara para la celebración de las solemnidades pascuales, con la purificación del corazón, una práctica perfecta de la vida cristiana y una actitud penitencial.
Textos de san Josemaría para meditar
No podemos considerar esta Cuaresma como una época más, repetición cíclica del tiempo litúrgico. Este momento es único; es una ayuda divina que hay que acoger. Jesús pasa a nuestro lado y espera de nosotros —hoy, ahora— una gran mudanza. Es Cristo que pasa, 59
2. ¿Cuándo empieza y termina el tiempo de Cuaresma? ¿Cuáles son los días y tiempos penitenciales? ¿Qué se debe vivir los viernes de cuaresma?
La Cuaresma comienza el Miércoles de ceniza y concluye inmediatamente antes de la Misa Vespertina in Coena Domini. (jueves santo). "En la Iglesia universal, son días y tiempos penitenciales todos los viernes del año (en memoria de la muerte del Señor) y el tiempo de cuaresma". (Código de Derecho Canónico, cánon 1250). Estos tiempos son particularmente apropiados para los ejercicios espirituales, las liturgias penitenciales, las peregrinaciones como signo de penitencia, las privaciones voluntarias como el ayuno y la limosna, la comunicación cristiana de bienes (obras caritativas y misioneras). Catecismo de la Iglesia Católica, 1438
En recuerdo del día en que murió Jesucristo en la Santa Cruz, "todos los viernes, a no ser que coincidan con una solemnidad, debe guardarse la abstinencia de carne, o de otro alimento que haya determinado la Conferencia Episcopal; ayuno y abstinencia se guardarán el miércoles de Ceniza y el Viernes Santo." (Código de Derecho Canónico, canon 1251).
Textos de san Josemaría para meditar
La llamada del buen Pastor llega hasta nosotros: ego vocavi te nomine tuo, te he llamado a ti, por tu nombre. Hay que contestar —amor con amor se paga— diciendo: ecce ego quia vocasti me, me has llamado y aquí estoy. Estoy decidido a que no pase este tiempo de Cuaresma como pasa el agua sobre las piedras, sin dejar rastro. Me dejaré empapar, transformar; me convertiré, me dirigiré de nuevo al Señor, queriéndole como El desea ser querido. Es Cristo que pasa, 59
3. ¿Qué es el miércoles de Ceniza? ¿Cuándo empezó la práctica de la imposición de la ceniza? ¿Cuándo se bendice y se impone? ¿De dónde proviene la ceniza? ¿Qué simboliza la ceniza?
El miércoles de Ceniza es el principio de la Cuaresma; un día especialmente penitencial, en el que los cristianos manifiestan el deseo personal de conversión a Dios. La imposición de la ceniza es una invitación a recorrer el tiempo de Cuaresma como una inmersión más consciente y más intensa en el misterio pascual de Jesús, en su muerte y resurrección, mediante la participación en la Eucaristía y en la vida de caridad.
El origen de la imposición de la ceniza pertenece a la estructura de la penitencia canónica. Empieza a ser obligatorio para toda la comunidad cristiana a partir del siglo X. La liturgia actual, conserva los elementos tradicionales: imposición de la ceniza y ayuno riguroso. La bendición e imposición de la ceniza tiene lugar dentro de la Misa, después de la homilía; aunque en circunstancias especiales, se puede hacer dentro de una celebración de la Palabra. Las fórmulas de imposición de la ceniza se inspiran en la Escritura: Gn, 3, 19 y Mc 1,15. La ceniza procede de los ramos bendecidos el Domingo de la Pasión del Señor, del año anterior, siguiendo una costumbre que se remonta al siglo XII. La fórmula de bendición hace relación a la condición pecadora de quienes la recibirán. Simboliza la condición débil y caduca del hombre, que camina hacia la muerte; su situación pecadora; la oración y súplica ardiente para que el Señor acuda en su ayuda; la Resurrección, ya que el hombre está destinado a participar en el triunfo de Cristo.
Textos de san Josemaría para meditar
Cuanto más seas de Cristo, mayor gracia tendrás para tu eficacia en la tierra y para la felicidad eterna. Pero has de decidirte a seguir el camino de la entrega: la Cruz a cuestas, con una sonrisa en tus labios, con una luz en tu alma. Via Crucis, II Estación: Jesús carga con la cruz.
4. ¿A qué invita la Iglesia en Cuaresma?
La Iglesia invita a sus fieles a hacer de este tiempo como un retiro espiritual en el que el esfuerzo de meditación y de oración debe estar sostenido por un esfuerzo de mortificación personal cuya medida, a partir de este mínimo, es dejada a la libertad y a la generosidad de cada uno. Bien vivida, la Cuaresma prepara para una auténtica y profunda conversión personal, para participar en la fiesta más grande del año: el Domingo de la Resurrección del Señor.
Textos de san Josemaría para meditar
Hay en el ambiente una especie de miedo a la Cruz, a la Cruz del Señor. Y es que han empezado a llamar cruces a todas las cosas desagradables que suceden en la vida, y no saben llevarlas con sentido de hijos de Dios, con visión sobrenatural. ¡Hasta quitan las cruces que plantaron nuestros abuelos en los caminos...! En la Pasión, la Cruz dejó de ser símbolo de castigo para convertirse en señal de victoria. La Cruz es el emblema del Redentor: in quo est salus, vita et resurrectio nostra: allí está nuestra salud, nuestra vida y nuestra resurrección. Via Crucis, II Estación: Jesús carga con la cruz
5. ¿Qué es la penitencia? ¿De qué modos se expresa la penitencia en la vida cristiana?
La penitencia, traducción latina de la palabra griega metanoia que en la Biblia significa la conversión (cambio espiritual) del pecador. Designa todo un conjunto de actos interiores y exteriores dirigidos a la reparación del pecado cometido, y el estado de cosas que resulta de ello para el pecador. Literalmente cambio de vida, se dice del acto del pecador que vuelve a Dios después de haber estado alejado de Él, o del incrédulo que alcanza la fe.
"La penitencia interior del cristiano puede tener expresiones muy variadas. La Escritura y los Padres insisten sobre todo en tres formas: el ayuno, la oración, la limosna, que expresan la conversión con relación a sí mismo, con relación a Dios y con relación a los demás. Junto a la purificación radical operada por el Bautismo o por el martirio, citan, como medio de obtener el perdón de los pecados, los esfuerzos realizados para reconciliarse con el prójimo, las lágrimas de penitencia, la preocupación por la salvación del prójimo, la intercesión de los santos y la práctica de la caridad "que cubre multitud de pecados" (1 Pedro, 4,8.)". Catecismo Iglesia Católica, n. 1434
Estas y otras muchas formas de penitencia pueden ser practicadas en la vida cotidiana del cristiano, en particular en tiempo de Cuaresma y el viernes, día penitencial. Compendio del Catecismo 301.
Textos de san Josemaría para meditar
La conversión es cosa de un instante; la santificación es tarea para toda la vida. La semilla divina de la caridad, que Dios ha puesto en nuestras almas, aspira a crecer, a manifestarse en obras, a dar frutos que respondan en cada momento a lo que es agradable al Señor. Es indispensable por eso estar dispuestos a recomenzar, a reencontrar —en las nuevas situaciones de nuestra vida— la luz, el impulso de la primera conversión. Y ésta es la razón por la que hemos de prepararnos con un examen hondo, pidiendo ayuda al Señor, para que podamos conocerle mejor y nos conozcamos mejor a nosotros mismos. No hay otro camino, si hemos de convertirnos de nuevo. Es Cristo que pasa, 58
6. ¿Qué es la conversión? ¿Por qué tienen que convertirse los cristianos ya bautizados?
Convertirse es reconciliarse con Dios, apartarse del mal, para establecer la amistad con el Creador. Supone dejar el arrepentimiento y la Confesión de todos y cada uno de nuestros pecados. Una vez en gracia (sin conciencia de pecado mortal), hemos de proponernos cambiar desde dentro (en actitudes) todo aquello que no agrada a Dios.
La llamada de Cristo a la conversión sigue resonando en la vida de los cristianos. Esta segunda conversión es una tarea ininterrumpida para toda la Iglesia que "recibe en su propio seno a los pecadores" y que siendo "santa al mismo tiempo que necesitada de purificación constante, busca sin cesar la penitencia y la renovación" (LG 8). Este esfuerzo de conversión no es sólo una obra humana. Es el movimiento del "corazón contrito" (Sal 51,19), atraído y movido por la gracia (cf Jn 6,44; 12,32) a responder al amor misericordioso de Dios que nos ha amado primero (cf 1 Jn 4,10). Catecismo de la Iglesia Católica, 1428
Textos de san Josemaría para meditar
Hemos entrado en el tiempo de Cuaresma: tiempo de penitencia, de purificación, de conversión. No es tarea fácil. El cristianismo no es camino cómodo: no basta estar en la Iglesia y dejar que pasen los años. En la vida nuestra, en la vida de los cristianos, la conversión primera —ese momento único, que cada uno recuerda, en el que se advierte claramente todo lo que el Señor nos pide— es importante; pero más importantes aún, y más difíciles, son las sucesivas conversiones. Y para facilitar la labor de la gracia divina con estas conversiones sucesivas, hace falta mantener el alma joven, invocar al Señor, saber oír, haber descubierto lo que va mal, pedir perdón. Es Cristo que pasa, 57.
Hay que estar persuadidos de que Dios nos oye, de que está pendiente de nosotros: así se llenará de paz nuestro corazón. Pero vivir con Dios es indudablemente correr un riesgo, porque el Señor no se contenta compartiendo: lo quiere todo. Y acercarse un poco más a El quiere decir estar dispuesto a una nueva conversión, a una nueva rectificación, a escuchar más atentamente sus inspiraciones, los santos deseos que hace brotar en nuestra alma, y a ponerlos por obra. Es Cristo que pasa, 58
7. ¿Cómo puedo concretar mi deseo de conversión?
De diversas maneras, pero siempre realizando obras de conversión, como son, por ejemplo: Acudir al Sacramento de la Reconciliación (Sacramento de la Penitencia o Confesión); superar las divisiones, perdonando y crecer en espíritu fraterno; practicando las Obras de Misericordia.
Textos de san Josemaría para meditar
Te aconsejo que intentes alguna vez volver... al comienzo de tu "primera conversión", cosa que, si no es hacerse como niños, se le parece mucho: en la vida espiritual, hay que dejarse llevar con entera confianza, sin miedos ni dobleces; hay que hablar con absoluta claridad de lo que se tiene en la cabeza y en el alma. Surco, 145
8. ¿Qué obligaciones tiene un católico en Cuaresma? ¿En qué consiste el ayuno y la abstinencia? ¿A quién obligan? ¿Puede cambiarse la práctica del ayuno y de la abstinencia?
Los católicos tienen que cumplir el precepto de la Iglesia del ayuno y la abstinencia de carne (Compendio del Catecismo 432: en los días establecidos por la Iglesia), así como con el de la confesión y Comunión anual. El ayuno consiste en hacer una sola comida al día, aunque se puede comer algo menos de lo acostumbrado por la mañana y la noche. Salvo caso de enfermedad. Obliga vivir la ley del ayuno, a todos los mayores de edad, hasta que tengan cumplido cincuenta y nueve años. (cfr. CIC, c. 1252). Se llama abstinencia a privarse de comer carne (roja o blanca y sus derivados). La ley de la abstinencia obliga a los que han cumplido catorce años.(cfr. CIC, c. 1252). "La Conferencia Episcopal de cada País puede determinar con más detalle el modo de observar el ayuno y la abstinencia, así como sustituirlos en todo o en parte por otras formas de penitencia, sobre todo por obras de caridad y prácticas de piedad". (Código de Derecho Canónico, cánon 1253).
Textos de san Josemaría para meditar
Hay que decidirse. No es lícito vivir manteniendo encendidas esas dos velas que, según el dicho popular, todo hombre se procura: una a San Miguel y otra al diablo. Hay que apagar la vela del diablo. Hemos de consumir nuestra vida haciendo que arda toda entera al servicio del Señor. Si nuestro afán de santidad es sincero, si tenemos la docilidad de ponernos en las manos de Dios, todo irá bien. Porque El está siempre dispuesto a darnos su gracia, y, especialmente en este tiempo, la gracia para una nueva conversión, para una mejora de nuestra vida de cristianos. Es Cristo que pasa, 59
9. ¿Cuál es el sentido de practicar el ayuno y la abstinencia?
Debe cuidarse el no vivir el ayuno o la abstinencia como unos mínimos, sino como una manera concreta con la que nuestra Santa Madre Iglesia nos ayuda a crecer en el verdadero espíritu de penitencia. Como ya en los profetas, la llamada de Jesús a la conversión y a la penitencia no mira, en primer lugar, a las obras exteriores "el saco y la ceniza", los ayunos y las mortificaciones, sino a la conversión del corazón, la penitencia interior. Sin ella, las obras de penitencia permanecen estériles y engañosas; por el contrario, la conversión interior impulsa a la expresión de esta actitud por medio de signos visibles, gestos y obras de penitencia (cf Jl 2,12-13; Is 1,16-17; Mt 6,1-6. 16-18). CEC, 1430.
En el Nuevo Testamento, Jesús indica la razón profunda del ayuno, estigmatizando la actitud de los fariseos, que observaban escrupulosamente las prescripciones que imponía la ley, pero su corazón estaba lejos de Dios. El verdadero ayuno, repite en otra ocasión el divino Maestro, consiste más bien en cumplir la voluntad del Padre celestial, que “ve en lo secreto y te recompensará” (Mt 6,18).
jueves, febrero 18, 2021
miércoles, febrero 17, 2021
martes, febrero 16, 2021
Mañana miércoles de ceniza, ayuno y abstinencia.
Cuaresma y Semana Santa
Recursos para vivir la Cuaresma y la Semana Santa, con textos y audios del Papa Francisco y de san Josemaría; y respuestas a las preguntas más habituales.

Cuaresma | Semana Santa | Respuestas a las preguntas más habituales sobre la Cuaresma y la Semana Santa
Cuaresma
∙ Mensaje del Santo Padre Francisco para la Cuaresma 2021: El Papa Francisco propone que “en este tiempo de conversión renovemos nuestra fe, saciemos nuestra sed con el “agua viva” de la esperanza y recibamos con el corazón abierto el amor de Dios que nos convierte en hermanos y hermanas en Cristo”.
∙ La conversión de los hijos de Dios. San Josemaría pronunció esta homilía en Cuaresma: un tiempo litúrgico en el que aconseja “mantener el alma joven, invocar al Señor, saber oír, haber descubierto lo que va mal, pedir perdón”.
∙ Dos homilías más de san Josemaría: Tras los pasos del Señor, sobre el espíritu de penitencia; y Desprendimiento, sobre la virtud cristiana del desprendimiento.
∙ Cuaresma: El camino hacia la Pascua. Texto para comprender el tiempo de Cuaresma dentro el Año litúrgico.
∙ Respuestas a las preguntas más habituales sobre la Cuaresma.
∙ Comentarios del Evangelio
Ciclo B (2021): Jesús en el desierto (1º domingo) |
Ciclo A (2020): Entrada en Jerusalén (Domingo de Ramos) | La resurrección de Lázaro (5º domingo) | El ciego de nacimiento (4º domingo)|Dame de beber (3º domingo) | Transfiguración de Jesús (2º domingo) | Tentaciones en el desierto (1º domingo)
Ciclo C (2019): Evangelio del Domingo de Ramos| La mujer adúltera (5º domingo) | El hijo pródigo, Dios está de fiesta (4º domingo)| Conversión (3º domingo) | La Transfiguración (2º domingo) | Tentaciones (1º domingo)
Semana Santa, día a día
La Semana Santa es el centro del año litúrgico: revivimos en estos días los momentos decisivos de nuestra redención. La Iglesia nos lleva de la mano, con su sabiduría y su creatividad, del Domingo de Ramos a la Cruz y a la Resurrección.
∙ Semana Santa: Nos amó hasta el fin. Explicación de la liturgia de estos días.
Domingo de Ramos
∙ La lucha interior (Domingo de Ramos). Texto y audio de la homilía de san Josemaría publicada en Es Cristo que pasa.
∙ Explicación de la liturgia del Domingo de Ramos.
∙ Comentario del Comentario del Evangelio.
∙ Domingo de Ramos: Jesús entra en Jerusalén (Audio y texto de una meditación de Mons. Javier Echevarría en EWTN).
Lunes Santo
∙ Jesús en Betania. (Audio y texto de una meditación de Mons. Javier Echevarría en EWTN).
∙ Ejemplos de fe: Marta, María y Lázaro.
Martes Santo
∙ ¿Cómo es nuestra fe? (Audio y texto de una meditación de Mons. Javier Echevarría en EWTN).
∙ María, modelo y maestra de fe.
∙ Simón de Cirene, Verónica y el rostro de Jesús.
∙ «Tu rostro, Señor, buscaré»: la fe en el Dios personal.
Miércoles Santo
∙ Judas traiciona a Jesús (Audio y texto de una meditación de Mons. Javier Echevarría en EWTN).
∙ Nuevos Mediterráneos (III): «Desde la Llaga de la mano derecha…».
∙ La Confesión: una guía paso a paso / Las carreras de Dios (la confesión, en tiempos de confinamiento).
Jueves Santo
∙ La Eucaristía, misterio de fe y amor. Texto y audio de la homilía de san Josemaría sobre el Jueves Santo y publicada en 'Es Cristo que pasa'.
∙ Explicación de la liturgia del Jueves Santo.
∙ Comentario al Evangelio: Los amó hasta el fin.
∙ Jueves santo 2018: homilía del Prelado.
∙ El mandamiento nuevo (audio y textos del fundador del Opus Dei sobre esta escena del Evangelio).
∙La institución de la Eucaristía (Audio y texto de una meditación de Mons. Javier Echevarría en EWTN).
Viernes Santo
∙ La muerte de Cristo, vida del cristiano. Texto y audio de la homilía del Viernes santo, pronunciada por san Josemaría y recogida en 'Es Cristo que pasa'.
∙ Vía Crucis de San Josemaría. Catorce estaciones del libro Vía Crucis escrito por el Fundador del Opus Dei (33ª ed, 2008. Editorial Rialp). Producido por la Fundación Beta Films.
∙ Explicación de la liturgia del Viernes Santo.
∙ Comentario al Evangelio: “Tengo sed”.
∙ Viernes santo 2018: homilía del Prelado.
∙ «Nosotros predicamos a un Cristo crucificado»: Cuatro imágenes sobre el misterio de la Redención.
∙ Pasión y Muerte de Jesucristo (Audios y textos del Evangelio de San Juan).
∙ Acompañar a Cristo en la Cruz (Audio y texto de una meditación de Mons. Javier Echevarría en EWTN).
Sábado Santo
∙ Explicación de la liturgia del Sábado Santo.
∙ Sábado santo, día de silencio y de conversión (Audio y texto de una meditación de Mons. Javier Echevarría en EWTN).
Vigilia Pascual y Domingo de Resurrección
∙ Explicación de la liturgia de la Vigilia Pascual.
∙ Cristo presente en los cristianos. Texto y audio de la homilía pronunciada por san Josemaría el Domingo de Resurrección de 1967, que se encuentra recogida en 'Es Cristo que pasa'.
∙ Comentario al Evangelio: Cristo vive.
∙ Resurrección de Jesucristo (Audio y texto del Evangelio de San Juan).
∙ La Resurrección de Jesucristo (Audio y textos de san Josemaría sobre esta escena del Evangelio)
∙ Jesús ha vencido la muerte (Audio y texto de una meditación de Mons. Javier Echevarría en EWTN)
∙ La oración del Regina Coeli.
Algunas preguntas sobre la Cuaresma y la Semana Santa
Seis preguntas clave para entender la Semana Santa.
¿Cómo fue la Última Cena? Entrevista a Bernardo Estrada, profesor de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz.
¿Por qué nos imponen la ceniza?
¿Qué sentido tiene la mortificación cristiana? (Cuatro artículos)
¿Qué actitud mostró Jesús ante las prácticas penitenciales?
¿Por qué condenaron a muerte a Jesús?
¿Cómo se explica la resurrección de Jesús?
Vídeos
∙ Vídeo breve de San Josemaría: Mirar al crucifijo. Acordarse de Dios en el trabajo no siempre es fácil. Un pequeño crucifijo sobre la mesa puede ayudar a dirigir el pensamiento al Señor mientras continuamos con nuestras tareas.
Vídeo breve de San Josemaría: Alegría y dolor. Ante un revés en la vida, san Josemaría aconseja recuperar la serenidad en la oración. “En cuanto aceptes la voluntad de Dios, el dolor no es dolor, porque esa cruz la lleva Él”.



