martes, junio 25, 2024

Juan y Junior - Anduriña (Actuación TVE - Cuenta Atrás)

No estás gorda.

 





Ana Belén, Victor Manuel - La Puerta de Alcalá (Cover Audio)

País Libre.

 





Breve homilía.

 


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No callaremos

No sé si te sucede lo mismo a ti (supongo y espero que sí), pero, cuando miro atrás en mi vida y me pregunto por lo que he recibido de los demás, me doy cuenta de que quienes más bien me han hecho han sido las personas que me han hablado de Dios. Guardo eterna gratitud hacia mis padres, mis catequistas, quienes me enseñaron a rezar y tantos sacerdotes que me han ayudado a conocer y amar a Jesucristo. Dios les pagará el inmenso bien que me han hecho; yo no podría.

Así, pues, todo lo que deseáis que los demás hagan con vosotros, hacedlo vosotros con ellos. Por eso quiero emplear la vida en anunciar a Jesucristo. Quiero hacer con los demás el mismo bien que otros han hecho conmigo. Y espero que a ti también te suceda lo mismo. El mayor regalo que podemos hacer a quienes nos rodean es hacerles partícipes del Amor que llena nuestras vidas.

¿Y si no lo reciben? ¿Y si nos humillan? Rezaremos por ellos, seguiremos nuestro camino y buscaremos a otros que lo acojan. No deis lo santo a los perros, ni les echéis vuestras perlas a los cerdos. Pero no callaremos.


lunes, junio 24, 2024

¿Confirma la ciencia la existencia de Dios?

Imbéciles y locos.

 






Será santo.

 



¡Será santo!

Un niño recién nacido siempre es una promesa. Apenas tiene pasado, y un largo futuro parece abrirse ante él. Podría decirse que las páginas del libro de su vida están en blanco. ¿Qué historia las llenará? ¿Quién la escribirá?

Reflexionaban diciendo: «Pues ¿qué será este niño?» Porque la mano del Señor estaba con él. La pregunta, como te digo, es natural. Pero, cuando junto a ella se muestra la mano del Señor, la respuesta es maravillosa.

Papás, mamás que miráis a vuestros hijos pequeños y os hacéis la misma pregunta, escuchadme: ¿Será arquitecto? ¿Será médico? ¿Será famoso? ¿Será rico? ¿Será ministro? ¿Será deportista? Todas esas preguntas suponen entregarle al niño el libro de su vida, ponerle el bolígrafo en la mano y esperar a las ocurrencias del pequeño. Ya lo bautizaremos si él lo desea de mayor. Si no quiere ir a catequesis, no lo obligaremos. ¡Que escriba! Preparaos también para los borrones.

¿Será santo? ¡Ésa es la pregunta! Y, al llevarlo a bautizar, tomáis el libro de su vida y se lo dais a Dios, para que la mano del Señor escriba. Y vosotros, junto al niño, le enseñáis a leer la caligrafía de Dios, su voluntad. ¡Será santo!

Paraguas de móvil, del abuelo.

 





Eva María

domingo, junio 23, 2024

George Lamaitre, sacerdote y físico.

 Biografía

Desde muy joven, Lemaître descubrió su doble vocación de religioso y científico. Su padre le aconsejó estudiar primero ingeniería, y así lo hizo, aunque su trayectoria se complicó porque se pasó a la física y además porque, en mitad de sus estudios, estalló la Primera Guerra Mundial. A la edad de 17 años entró en la Escuela de Ingenieros de la Universidad de Lovaina y estudió ingeniería civil. Después de servir como voluntario en el ejército belga durante la Primera Guerra Mundial, empezó a estudiar física y matemáticas, incluyendo la teoría de la relatividad de Albert Einstein. Recibió su doctorado en 1920 y ese mismo año ingresó en el Seminario de Malinas. El 22 de septiembre de 1923 fue ordenado sacerdote por el Cardenal Desiderio José Mercier. Ese año le fueron concedidas dos becas de investigación, una del gobierno belga y otra de una fundación estadounidense, y fue admitido en la Universidad de Cambridge (Inglaterra) como investigador de astronomía.

En junio de 1924 regresó a Bruselas, pero ese mismo año volvió a viajar por motivos científicos, esta vez a Canadá y Estados Unidos. En este último país, además de conocer al astrofísico británico Arthur Stanley Eddington, tuvo la oportunidad de conocer directamente a algunos físicos que, en aquellos momentos, estaban realizando trabajos pioneros en las observaciones astronómicas. Después de un año en la Universidad de Cambridge con Eddington y otro en Cambridge, Massachusetts con Harlow Shapley, regresó a la Universidad de Lovaina como profesor a tiempo parcial. Ahí, en 1927, publicó un informe en el que resolvió las ecuaciones de Einstein sobre la geometría del universo (que Alexander Friedman ya había resuelto, sin que Lemaître lo supiera) y sugirió que se estaba expandiendo, según una de las soluciones, y que es por ello que los astrónomos Vesto Slipher y Carl Wilhelm Wirtz habían observado un corrimiento hacia el rojo de la luz de las nebulosas espirales. En 1931, propuso la idea de que el universo se originó en la explosión de un «átomo primigenio», «huevo cósmico» o hylem. Dicha explosión ahora se llama el Big Bang o Gran Estallido.

La expansión del universo[editar]
Las ecuaciones de la relatividad general, formuladas por Albert Einstein en 1915, permitían estudiar el universo en su conjunto. El mismo Einstein lo hizo, pero se encontró con un universo que cambiaba con el transcurrir del tiempo, y Einstein, por motivos no científicos, prefería un universo inalterable en su conjunto. Para conseguirlo, introdujo en sus ecuaciones un término cuya única función era mantener al universo estable, de acuerdo con sus preferencias personales. Se trataba de una magnitud a la que denominó "constante cosmológica". Años más tarde, Einstein reconoció que había sido el peor error de su trayectoria científica.

Otros físicos también habían desarrollado los estudios del universo tomando como base la relatividad general. Fueron especialmente importantes los trabajos del holandés Willem de Sitter en 1917, y del ruso Aleksandr Fridman en 1922 y 1924. Friedman formuló la hipótesis de un universo en expansión, pero sus trabajos tuvieron escasa repercusión en aquellos momentos.

Lemaître trabajó en esa línea hasta que consiguió una explicación teórica del universo en expansión, y la publicó en un artículo de 1927. Pero, aunque ese artículo era correcto y estaba de acuerdo con los datos obtenidos por los astrofísicos de vanguardia en aquellos años, no tuvo por el momento ningún impacto especial, a pesar de que Lemaître fue a hablar de ese tema, personalmente, con Einstein en 1927 y con Willem de Sitter en 1928 sin conseguir eco en estos científicos.

El 10 de enero de 1930 tuvo lugar en Londres una reunión de la Real Sociedad Astronómica. Al leer el informe que se publicó sobre esa reunión, Georges Lemaître advirtió que tanto De Sitter como Arthur Eddington estaban insatisfechos con el modelo del Universo Estático propuesto por Einstein y buscaban otra solución, que el propio Lemaître ya había hecho pública en 1927, por lo que escribió a Arthur Eddington recordándole ese trabajo de 1927.

Eddington, convencido por lo expuesto por Lemaître dictó el 10 de mayo de 1930 una conferencia ante la Real Sociedad Astronómica sobre ese problema, y en ella informó sobre el trabajo de Lemaître: se refirió a la "contribución decididamente original avanzada por la brillante solución de Lemaître", diciendo que "da una respuesta asombrosamente completa a los diversos problemas que plantean las cosmogonías de Einstein y de De Sitter". El 19 de mayo, De Sitter reconoció también el valor del trabajo de Lemaître, que fue publicado, traducido al inglés, por la Real Sociedad Astronómica.

La fama de Lemaître se consolidó en 1932. Muchos astrónomos y periodistas estaban presentes en Cambridge (Estados Unidos), en la conferencia que Eddington pronunció el día 7 de septiembre en la cual se refirió a la hipótesis de Lemaître como una idea fundamental para comprender el universo. Dos días después en el Observatorio de Harvard, se pidió a Eddington y Lemaître que explicasen su teoría.

El átomo primitivo[editar]
En el artículo titulado "El comienzo del mundo desde el punto de vista de la teoría cuántica" publicado en la revista inglesa Nature, en su edición del día 9 de mayo de 1931,1 Georges Lemaître sostuvo que si el universo está en expansión, en el pasado, debería haber ocupado un espacio cada vez más pequeño, hasta que, en algún momento original, todo el universo se encontraría concentrado en una especie de "átomo primitivo". Lemaître publicó posteriormente otros artículos sobre el mismo tema, y llegó a publicar un libro titulado "La hipótesis del átomo primitivo". Las ideas expuestas por Lemaître tropezaron no sólo con críticas, sino con una abierta hostilidad por parte de científicos que reaccionaron, a veces, de modo violento. Varios científicos, incluso Albert Einstein, veían con desconfianza la propuesta de Lemaître, que era una hipótesis científica seria, porque, según su opinión, podría favorecer a las ideas religiosas acerca de la creación.

Encuentro con Albert Einstein[editar]
Entre el 24 y el 29 de octubre de 1927 tuvo lugar, en Bruselas, el quinto Congreso Solvay, donde los expositores discutieron acerca de la nueva física cuántica. Georges Lemaître decidió hablar con Einstein sobre su artículo, pero éste le dijo que aunque los cálculos eran correctos, su física era "abominable".2 Lemaître, convencido de que Einstein se equivocaba esta vez, buscó prolongar la conversación, y también lo consiguió. El profesor Auguste Piccard, que acompañaba a Einstein para mostrarle su laboratorio en la Universidad, invitó a Lemaître a unírseles en el centro educativo. Durante el trayecto, Lemaître aludió a la velocidad de las nebulosas, tema que se encuentra muy relacionado con la expansión del universo. Pero Einstein no parecía estar al corriente de los resultados de las investigaciones al efecto. Piccard, para salvar la situación, comenzó a hablar con Einstein en alemán, idioma que no entendía.

Las relaciones de Lemaître con Einstein mejoraron más tarde. La primera aproximación vino a través de los reyes de Bélgica, que se interesaron por los trabajos de Lemaître y le invitaron a la corte. Einstein pasaba todos los años por Bélgica para visitar a Lorentz y a De Sitter, y en 1929 encontró una invitación de la reina Elisabeth, alemana como Einstein, en la que le pedía que fuera a verla llevando su violín, ya que ejecutaba este instrumento lo mismo que la monarca. Esa invitación fue seguida por muchas otras, de modo que Einstein llegó a ser amigo de los reyes. En una conversación, el rey preguntó a Einstein sobre la famosa teoría de la expansión del universo, e inevitablemente se habló de Lemaître; notando que Einstein se sentía incómodo, la reina le invitó a improvisar, con ella, un dúo de violín.

Otra aproximación se produjo en 1930, en una ceremonia en Cambridge, donde Einstein se encontró con Eddington. De nuevo salió en la conversación la teoría del sacerdote belga, y Eddington la defendió con entusiasmo.

Einstein tuvo varios años para reflexionar antes de encontrarse de nuevo personalmente con Lemaître, en Estados Unidos. Lemaître había sido invitado por el físico Robert Millikan, director del Instituto de Tecnología de California. Entre sus conferencias y seminarios, el 11 de enero de 1933 dirigió un seminario sobre los rayos cósmicos, y Einstein se encontraba entre los asistentes. Esta vez, Einstein se mostró muy afable y felicitó a Lemaître por la calidad de su exposición. Después, ambos se fueron a discutir sus puntos de vista. Einstein ya admitió entonces que el universo está en expansión; sin embargo, no le convencía la teoría del átomo primitivo, que le recordaba demasiado la creación.

En mayo de 1933, Einstein supo que Adolf Hitler había sido nombrado Canciller de la República Alemana, así que renunció a sus cargos en la Academia de Ciencias y en la Universidad de Berlín. En esas circunstancias, Lemaître fue a verle y le organizó varios seminarios. En uno de ellos, Einstein anunció que la conferencia siguiente la daría el propio Lemaître, añadiendo que tenía cosas interesantes que contarles. El sacerdote, en consecuencia, pasó un fin de semana preparando su conferencia, y la dio el 17 de mayo. Einstein le interrumpió varias veces en la conferencia manifestando su entusiasmo, y afirmó entonces que Lemaître era la persona que mejor había comprendido sus teorías de la relatividad.

De enero a junio de 1935, Lemaître estuvo en Estados Unidos como profesor invitado por el Instituto de Estudios Avanzados de Princeton. En Princeton vio por última vez a Einstein. A Einstein le costó aceptar la expansión del universo, aunque finalmente la aceptó, a pesar de que similares motivos le llevaron a rechazar la teoría del átomo primitivo. No obstante que los trabajos de Lemaître fueron cuestionados entre la comunidad científica, debido al hecho de ser también religioso, desde el punto de vista de las ciencias eran serios, y finalmente todos los científicos, Einstein incluido, lo reconocieron y le otorgaron todo tipo de honores.

Lemaître estaba convencido de que ciencia y religión son dos caminos diferentes y complementarios que convergen en la verdad. Al cabo de los años, declaraba en una entrevista concedida al periódico estadounidense The New York Times: "Yo me interesaba por la verdad desde el punto de vista de la salvación y desde el punto de vista de la certeza científica. Me parecía que los dos caminos conducen a la verdad, y decidí seguir ambos. Nada en mi vida profesional, ni en lo que he encontrado en la ciencia y en la religión, me ha inducido jamás a cambiar de opinión".

Al final de su vida se dedicó cada vez más a los cálculos numéricos. Su interés en los computadores y en la informática terminó por fascinarlo completamente. Murió en Lovaina poco después de oír la noticia del descubrimiento de la radiación de fondo de microondas cósmicas, que constituía la prueba de su teoría.





Etty Hilesum.

 


Etty Hillesum era hija de un profesor judío de lenguas clásicas, muy erudito, silencioso y estudioso, con un gran sentido del humor, a la vez que autoritario. La madre de Etty, Rebeca Bernstein, una mujer judía rusa quien luego de una persecución en su país se vio obligada a emigrar a Amsterdam en 1907. Su carácter fuerte, extrovertido y dominante hizo difícil la convivencia familiar y aún más la relación con Etty. Los dos hermanos menores de Etty, Jaap y Mischa, ambos muy brillantes en sus respectivas profesiones, el primero médico, el segundo pianista muy talentoso.

Etty Hillesum heredó la viveza intelectual de su padre y los rasgos apasionados de su madre. Vivió su juventud en Middelburg, Hilversum, Tiel y Winschoten, lugares donde su padre fue trasladado debido a su trabajo. A partir de 1924, vivió en Deventer. No fue una buena estudiante en sus años escolares. Luego de la escuela estudió hebreo y decidió estudiar Derecho en Amsterdam.

En 1937 se fue a vivir a una residencia cuyo dueño era Han Wegerif, un hombre mayor, viudo de quien se hizo su amante. Además de Derecho, Etty estudió lenguas eslavas y estaba estudiando Psicología cuando estalló la guerra. Mientras vivió en casa de Han, dio clases de ruso en la universidad y también clases privadas.
Etty y su familia
Diario, biografía
Trabajó como voluntaria del Consejo Judío desde 1942. Su diario da cuenta del gusto por la lectura y el cultivo intelectual. Los cuadernillos que fue elaborando fueron en su mayoría escritos desde su habitación en la casa Han.

Julius Spier, a quien refiere en su diario como “S”, era un judío alemán que en 1939 decidió emigrar a Amsterdan luego de haber cambiado su profesión (contabilidad y finanzas) y haberse preparado con Carl Gustav Jung en el psicoanálisis y la quiriología. Era muy exitoso en sus terapias a las cuales llega por casualidad un día Etty con una de sus amigas para que le leyera la mano. A partir de ese momento, ella decide iniciar un proceso terapéutico con él, por quien se sentirá muy atraída. En el transcurso de la narración del diario, Etty pone mucho énfasis en la relación con su psicoanalista. En los apartados finales reconoce el papel decisivo de este hombre en su evolución interior.

La predisposición genética de Etty al desorden psicológico y al egocentrismo fue pacientemente trabajada y superada gracias al aporte de Julius, quien aprovechando el gusto de Etty por la lectura, la puso en contacto con la Biblia y las obras de San Agustín, que junto con las lecturas que ella venía haciendo (Rilke, Dostoievski, Tolstói entre otros), contribuyeron a moldear su fisionomía espiritual.
Hacia el final de su diario, el centro de su atención se desplaza hacia una relación profunda y estrecha con Dios que se despliega como reflexión madura sobre la realidad de la guerra y su compromiso con el pueblo judío. Aunque le ofrecieron esconderse o huir, ella se mantuvo fiel a su deseo de acompañar a sus hermanos judíos. En julio de 1943, al ponerse fin al status especial de los colaboradores judíos, Etty y su familia quedan recluidos en el campo de Westerbork, hasta el 7 de septiembre de ese mismo año en que son transportados a Auschwitz. Su hermano Jaap es transferido posteriormente a otro campo de concentración y aunque sobrevive a la guerra, muere luego de ser liberado debido a sus padecimientos anteriores.
Etty Hillesum nos ayuda a resignificar y actualizar a través de su itinerario vital, su diario y sus cartas, el lugar central de la experiencia espiritual en la realización del ser humano. La vida de Etty Hillesum es manifestación contemporánea de que la experiencia de Dios no es privilegio de unos pocos, es en realidad la posibilidad y el referente de todos en medio de la vida y de las situaciones personales más complejas como lo atestigua el relato de su vida. Una mujer cuya experiencia resulta muy cercana a la sociedad que vivimos. Según el jesuita Paul Lebeau su modo de ser y su actitud ante la vida se pueden ubicar en la posmodernidad, en cuento tomó su distancia respecto de ciertos prejuicios de la modernidad.

En palabras de Benedicto XVI (en su primera audiencia general de los miércoles después de su renuncia):

Pienso también en la figura de Etty Hillesum, una joven neerlandesa de origen judío que morirá en Auschwitz. Inicialmente lejos de Dios, le descubre mirando profundamente dentro de ella misma y escribe: «Un pozo muy profundo hay dentro de mí. Y Dios está en ese pozo. A veces me sucede alcanzarle, más a menudo piedra y arena le cubren: entonces Dios está sepultado. Es necesario que lo vuelva a desenterrar» (Diario, 97). En su vida dispersa e inquieta, encuentra a Dios precisamente en medio de la gran tragedia del siglo XX, la Shoah. Esta joven frágil e insatisfecha, transfigurada por la fe, se convierte en una mujer llena de amor y de paz interior, capaz de afirmar: «Vivo constantemente en intimidad con Dios».
Benedicto XVI, 13 de febrero de 20132