Puedo decir , sin demérito de nadie, que ha sido el Papa de mi vida. Qué voz, que planta: hacía deporte, conocíó a nazis y comunistas, trabajó, actor, pero sobre todo un hombre muy fiel a Dios y a los hombres que cambió el mundo y aplicó en su riqueza el Concilio Vaticano II. También sufrió, no podía casi ni andar, ni hablar. Juan Pablo, ayúdame, ayúdanos!!!!!!!!!
Estás en un blog espumoso, intimista, paradójico; de lo humano y de lo divino. No soy mejor que tú... Me propongo hablar a la cara y que me hables a la cara, sin caretas, sin retorno, a quemarropa... blog del Profesor Tirapu
miércoles, octubre 22, 2014
martes, octubre 21, 2014
Desde la izquierda: ideología de género....NO
20/10/2014 - Sociedad
Desde la izquierda italiana: "pido razonar y actuar contra la ideología de género"
El político y periodista Mario Adinolfi argumenta por qué la izquierda debe oponerse a cuestiones como la redefinición de matrimonio, el vientre de alquiler o las políticas anti vida y anti familia
ForumLibertas.com
"Yo, cofundador del izquierdista PD italiano, pido razonar y actuar contra la ideología de género", subraya Adinolfi, cuyo testimonio reproducimos a continuación.
Confieso a Dios omnipotente y a vosotros hermanos, tengo mis culpas. He contribuido a hacer nacer el principal Partido Democrático de izquierdas italiano, he sido candidato a la secretaria nacional en la primarias de su fundación en 2007 (éramos cinco, ni siquiera he sido el último, sino el cuarto) de ese Partido Democrático "veltroniano" (…en referencia a Walter Veltroni, político italiano de izquierdas).
He redactado su estatuto, he sido su dirigente y también un parlamentario. Después, tras haber tomado la decisión de no volverme a candidatear como diputado, he escrito un libro con la cubierta roja que insiste en la palabra "resistencia". El título del libro es Voglio la mamma(Quiero a mamá), ¿alguno de vosotros lo ha leído?.
Desde la izquierda, contra la ideología de género
Entenderéis que es normal, dado este bagaje, que de vez en cuando se me aparezca en sueños el compañero Lenin pronunciando su eslogan más famoso: "¿Qué hacer?"…
¿Qué hacer ante el avance en las escuelas de la ideología de género? ¿Qué hacer ante quien quiere imponer con una ley sobre las uniones homosexuales la stepchild adoption; es decir la legalización hipócrita de la práctica del vientre de alquiler?
¿Qué hacer ante quien arenga sobre la homogenitorialidad y la homofobia, conceptos que tienen un contorno lábil, e intentan que se apruebe el decreto de ley Scalfarotto que querría impedirnos incluso el hablar?
¿Qué hacer ante quienes aclaman la fecundación heteróloga (producción in vitro de embriones humanos a partir de óvulos o esperma de al menos una persona que no está en la pareja que gesta y -se supone- cría al niño)… quienes han conseguido se la incluya en los niveles básicos asistenciales?
¿Qué hacer ante un Tribunal Constitucional que legitima lo heterólogo incluyendo entre las motivaciones de la sentencia una bestialidad jurídica que define "incoercible" como el "derecho de tener un hijo"?
¿Qué hacer ante los defensores del aborto en masa de niños down que se conmueven viendo vídeos de niños down; ante los campeones de la lucha contra la discriminación que te discriminan y te definen "beato, retrógrado y medieval" (en mi caso también "gordo de mie…") si no piensas como ellos; ante los teóricos de la eugenesia y de la supresión de los seres humanos "deteriorados", también mediante el infanticidio y la eutanasia, y que después descubres que son animalistas convencidos?
¿Qué hacer ante la ofensiva cargada de dinero -porque es todo una cuestión de dinero-, de quien quiere definitivamente afirmar que las personas son cosas y, por consiguiente, los niños se pueden comprar y vender, los gametos se pueden comprar y vender, los úteros se pueden alquilar, los "productos" defectuosos o ya consumidos se pueden eliminar?
Movilizarse
¿Qué hacer? Hay que responder. Movilizarse. Bajar a la calle, como Centinela firme, en cientos de plazas de toda Italia. Es necesario informarse y ser plenamente conscientes. Hay que proclamar una verdad: somos hombres y mujeres… ¡qué estudios de género! Y no solo eso. Todos nosotros provenimos de la unión de un hombre y una mujer. Todos. Indistintamente. Esta es una verdad y, como decía Husserl, la verdad tiene una característica: es autoevidente, no hay necesidad de demostrarla.
Además de responder, además de movilizarse, además de bajar a la calle, además de informarse y de proclamar las verdades más fundamentales, es necesario razonar. Razonar nosotros mismos e iniciar un razonamiento.
Yo tengo dos objetivos: hacer razonar a la izquierda italiana, esa devastada por una desertificación cultural que ha sido marcada por decenios en los que el máximo de la formación era quedarse en la sección (del partido) mirando Happy Days (esta agudeza no es mía, es de Nanni Moretti , que en una película incluso hace una imitación de Fonzie); y, después, despertar el gusto por la lucha ese mundo católico que, unido y libre de cualquier tentación divisoria, entiende que la ofensiva de quienes quieren transformar las personas en cosas es un acto que merece una respuesta vehemente en defensa de la dignidad y de la libertad del sujeto más débil.
El débil es el niño
Entre la pareja de homosexuales ricos que quieren comprarse un niño alquilando el útero de una mujer necesitada y el neonato que, recién nacido, es arrancado del seno materno y entregado como un paquete a los adquirentes, el sujeto débil es sin duda el neonato. Y lo digo como hombre de izquierdas aunque ya no inscrito en el partido.
El otro sujeto débil, cuyos derechos habría que tutelar, es la madre a quien se le arranca el hijo y que se la somete a esta humillación de su propia alma (porque para una mujer la maternidad es alma) por necesidad, por dinero.
¿Qué hacer? Responder día tras día.
Incesto, pedofilia, eutanasia...
Estoy cansado de leer "La Repubblica" cada mañana con una nueva invención. Hoy es el turno del incesto: doble página para despenalizar el incesto, porque "el sexo debe ser libre". En Europa temas de este tipo acompañan siempre la cuestión de la pedofilia, que según los mismos habría que despenalizar también.
Ayer estaba el teólogo caótico que teorizaba sobre la belleza de la eutanasia. El día antes, Roberto Saviano que explicaba que quién esté contra el matrimonio gay y la "homogenitorialidad" es "retrógrado y beato".
Además de las páginas a favor de la fecundación heteróloga, las historias proabortistas y las que apoyan los "poliamores". Cada santo día que Dios manda en la tierra hay algo nuevo.
La prensa servil
Y cuando la magistratura dicta su sentencia, claramente contra legem pero apta para "suplir a la debilidad de la política en lo que atañe a los derechos civiles", he aquí que surge la obligación del aplauso mediático…
Viva el tribunal de Grosseto que hace registrar los matrimonios homosexuales en el registro civil. Viva el tribunal de Milán que absuelve a la milanesa de 54 años que ha comprado un niño en la India y lo ha declarado como hijo propio. Viva el tribunal de Roma que decide que una niña puede tener dos madres y ningún padre.
Y nosotros, ¿qué hacemos nosotros?
Nosotros, que hemos sostenido la difusión de Voglio la mamma, inventando de la nada círculos que ya están activos en toda Italia, a partir del 13 de enero de 2015 responderemos cada día a través de un diario. Se llamará La Croce, como el homólogo que desde hace 140 años los franceses encuentran en sus kioscos. Se llamará así porque, como explicaba el Papa Benedicto XVI, la Cruz es el espejo de la humanidad.
Yo no nutro ningún odio hacia estos alquiladores de úteros, cazadores de niños, supresores de neonatos o de ancianos. No tengo nada contra ellos, veo toda su doliente humanidad, también ella reflejada en la Cruz.
Intentaremos hablar y explicar cada día con un diario de papel -presente en el kiosco y en vuestras tabletas u ordenadores personales–, por qué es necesaria la resistencia ante el avance de quien quiere retroceder las agujas del reloj dos mil años atrás, cuando las personas eran cosas, cuando podían ser compradas o vendidas en esclavitud, cuando podía ser asesinadas con el gesto de un dedo de la mano de un emperador, cuando podían ser arrojadas desde una roca si nacían con defectos. Después llegó un Signo, la Cruz, y liberó a la humanidad.
Pecadores con los débiles
Nosotros, laicamente y de manera totalmente aconfesional, sin ningún moralismo porque somos pecadores empedernidos, hablaremos de esa liberación que sostiene nuestra libertad y comporta una obligación de apoyo a los derechos de los sujetos más débiles.
Y los sujetos más débiles son el que debe nacer, el anciano enfermo, la mujer necesitada, todos aquellos que un mundo sin corazón está dispuesto a considerar "descartes", como bien explica el Papa Francisco, invitándonos a reaccionar ante este tipo de cultura.
Las personas no son cosas, los hijos no se pagan, los úteros no se alquilan, los enfermos no se asesinan. Seguros de estas verdades, nos preparamos a testimoniarlas con más constancia aún. Al compañero Lenin le he dado mi respuesta.
Iglesia, poder, unidad y variedad.
Acertadas respuestas de De Prada en una reciente entrevista........
Muchas de las corrientes católicas en liza hoy discuten por lo que no tendrían que discutir. La Iglesia se ha puesto en una dinámica en la que disiente en lo que tendría que estar unida y luego, en cambio, en todo ese abanico de cosas en las que podría fomentar la variedad, la diversidad más absoluta, los católicos, ante el mundo, aparecemos como personas demasiado iguales, demasiado uniformadas.
Una Iglesia muy homogénea.
«Me repugna la Iglesia que compadrea con el poder porque merma la fe de los creyentes»
Afortunadamente.
Afortunadamente. Pero los medios de comunicación son nefastos para la variedad humana, nos uniformizan, nos obligan a encasillarnos.
Esa manía que tenemos los periodistas de etiquetarlo todo.
Sí, porque lo que te llega a través de los medios no es la realidad. Las cosas hay que palparlas, a las personas las conoces cuando tienes trato con ellas. Hoy en día tenemos un conocimiento de las cosas muy aséptico, muy poco carnal y muy ideologizado a través de los medios. Nos llega una visión de la Iglesia que no corresponde a esta variedad. Desgraciadamente, vivimos tiempos más burocratizados, que nada tienen que ver con la obediencia que deben los religiosos a sus superiores. La propia Iglesia se ha funcionarizado.
En la novela es muy crítico con la Iglesia cercana al Estado.
Me repugna la Iglesia que compadrea con el poder, porque eso resta libertad, merma la fe de los creyentes, contribuye a identificaciones ideológicas… Es peligrosísimo. La Iglesia no tiene que tener ningún tipo de connivencias, tiene que tener una absoluta lejanía del poder económico, político, mediático...
lunes, octubre 20, 2014
Gran reportaje fotográfico de la Beatificación de D. Alvaro, de Pablo Pérez Tomé
Pablo es un excelente fotógrafo, que sabe captar la vida.......
Este es su blog fotográfico http://perez-tome.net/pptgrafia
Acompañar a la familia, no juzgarla.
Acompañar a la familia, no juzgarla
20 octubre 2014. Rafael Navarro-Valls
zenit.org
Junto a la ratificación de la doctrina, el Sínodo ha remarcado la necesidad de la misericordia ante la fragilidad afectiva que produce crisis en cadena en las familias
El matrimonio y la familia son los puntos de sutura más delicados entre la Iglesia y la sociedad civil. Cuando en una vertiente soplan vientos de fronda, en la otra repercute también la tempestad. Por eso el Sínodo Extraordinario de la Familia que acaba de concluir ha sido más un Sínodo de “remedios”, que un Sínodo de “modelos”. Aquí se han estudiado principalmente los “desafíos” para el matrimonio cristiano. Dentro de un año, en el Sínodo ordinario, se analizarán más detenidamente los paradigmas.
¿Por qué tanto tiempo? Ha sido la prudencia del papa Francisco quien ha preferido marcar en dos etapas la reflexión sobre la familia. En el Sínodo extraordinario se ha concentrado el debate. Un debate creador, con la máxima libertad en los intervinientes. Como dijo Francisco bromeando: “Sin miedo a que el cardenal Müller (el prefecto de la Congregación de la Fe) se les eche encima”. Es decir, sin retraimiento ante el ojo de un supuesto “Gran Hermano” observando o reprochando alguna intervención. El hecho de que en el Sínodo haya habido visiones divergentes no es nada excepcional. La controversia ha acompañado siempre las tareas de los Concilios y Sínodos en la Iglesia: desde Nicea a Éfeso, de Trento al Vaticano I, o de Viena al Concilio Vaticano II.
Zonas en alerta
Probablemente ninguna Asamblea eclesiástica −si se exceptúa el Concilio Vaticano II− ha sido seguida con tanta expectación por los media de todo el mundo. Un estudio de hace unos días muestra que, de septiembre de 2013 a septiembre de 2014 , solo en menciones realizadas en lengua inglesa, se han generado en la web más de 1.162.143 noticias y conversaciones. Los resultados evidencian que América (53 por ciento) es la zona donde más se ha hablado del Sínodo, seguido de Europa (21 por ciento), Asia (10 por ciento) y África (4 por ciento).
Repárese que las zonas más “alertas” son precisamente aquellas en que el deterioro del matrimonio y la familia es mayor. En Estados Unidos, por ejemplo, la cantidad de madres solas pasó de 3 millones en 1970 a 10 millones en 2000. En 2000 había 65 millones de niños en familia monoparentales frente a 250 mil en 1960. Tiene razón el Sínodo cuando apunta a la pobreza −física o moral− como una de las causas que más inciden en esa situación. Sin olvidar la tragedia que supone en Europa la rotura de un matrimonio cada treinta segundos.
¿Inventar en materia de matrimonio y familia?
Desde luego, el Sínodo no ha pretendido inventar en materia de matrimonio y familia. A diferencia de algunos ingenuos que parecen creer que sesenta generaciones han vivido en la noche de la ignorancia hasta que el sol salió después de que ellos hablaran, esta Asamblea simplemente ha localizado y enunciado los problemas que la evolución social va planteando a la familia cristianas (los desafíos), dejando sobre la mesa algunas sugerencias que serán o no aceptadas por el órgano con capacidad decisoria. Es decir, el Sínodo Ordinario recién convocado para octubre de 2015, cuyas propuestas habrá de ser confirmadas por el papa Francisco.
¿Y cuáles han sido esos problemas? Ante todo el desafío de ofertar a un mundo “anestesiado por la cultura del bienestar”, la visión cristiana del matrimonio, la del “amor conyugal, único e indisoluble”, como ha recalcado el Mensaje Final del Sínodo, aprobado por una gran mayoría de 158 votos, y se ha reflejado en el documento final (Relatio Synodi). Contemplarlo como algo vivo, no como una reliquia histórica analizada con la frialdad de un anatomista frente a un cadáver. Volver la mirada primero a la sustancia del matrimonio y luego a sus accidentes. Después, ser consciente de sus erosiones, fruto de la debilidad humana o de unas circunstancias que la aceleran.
La misericordia y la fragilidad afectiva
Por eso mismo, junto a la ratificación de la doctrina, el Sínodo ha remarcado la necesidad de la misericordia ante la fragilidad afectiva que produce crisis en cadena en las familias. En esta línea, la situación de los católicos divorciados y vueltos a casar civilmente, las uniones de hecho, las de personas del mismo sexo, atención de los hijos de esas parejas etc., ha sido objeto de atención. En el documento final no todos estos puntos han sido aprobados por 2/3, pero el Papa ha ordenado su publicación (con las votaciones íntegras) como documentos de trabajo para el Sínodo de 2015. En todo caso, se ha pedido una mirada compasiva que rechace el maltrato, la visión despectiva o la indiferencia ante situaciones a veces nada fáciles. Se trata, como hizo notar el papa Francisco, de “acompañar a la familia más que juzgarla”.
Rafael Navarro-Valls, Catedrático de Derecho Canónico y académico/secretario general de la Real de Jurisprudencia y Legislación de España.
domingo, octubre 19, 2014
Discurso final de Papa Francisco , las tentaciones del Sínodo.
«Queridos: Eminencias, Beatitudes, Excelencias, hermanos y hermanas:
¡Con un corazón lleno de reconocimiento y de gratitud quiero agradecer junto a ustedes al Señor que nos ha acompañado y nos ha guiado en los días pasados, con la luz del Espíritu Santo!
Agradezco de corazón a S. E. Card. Lorenzo Baldisseri, Secretario General del Sínodo, S. E. Mons. Fabio Fabene, Sub-secretario, y con ellos agradezco al Relator S. E. Card. Peter Erdő y el Secretario Especial S. E. Mons. Bruno Forte, a los tres Presidentes delegados, los escritores, los consultores, los traductores, y todos aquellos que han trabajado con verdadera fidelidad y dedicación total a la Iglesia y sin descanso: ¡gracias de corazón!
Agradezco igualmente a todos ustedes, queridos Padres Sinodales, Delegados fraternos, Auditores, Auditoras y Asesores por su participación activa y fructuosa. Los llevaré en las oraciones, pidiendo al Señor los recompense con la abundancia de sus dones y de su gracia.
Puedo decir serenamente que – con un espíritu de colegialidad y de sinodalidad – hemos vivido verdaderamente una experiencia de "sínodo", un recorrido solidario, un "camino juntos".
Y siendo “un camino" – como todo camino – hubo momentos de carrera veloz, casi de querer vencer el tiempo y alcanzar rápidamente la meta; otros momentos de fatiga, casi hasta de querer decir basta; otros momentos de entusiasmo y de ardor. Momentos de profunda consolación, escuchando el testimonio de pastores verdaderos (Cf. Jn. 10 y Cann. 375, 386, 387) que llevan en el corazón sabiamente, las alegrías y las lágrimas de sus fieles.
Momentos de gracia y de consuelo, escuchando los testimonios de las familias que han participado del Sínodo y han compartido con nosotros la belleza y la alegría de su vida matrimonial. Un camino donde el más fuerte se ha sentido en el deber de ayudar al menos fuerte, donde el más experto se ha prestado a servir a los otros, también a través del debate. Y porque es un camino de hombres, también hubo momentos de desolación, de tensión y de tentación, de las cuales se podría mencionar alguna posibilidad:
- La tentación del endurecimiento hostil, esto es, el querer cerrarse dentro de lo escrito (la letra) y no dejarse sorprender por Dios, por el Dios de las sorpresas (el espíritu); dentro de la ley, dentro de la certeza de lo que conocemos y no de lo que debemos todavía aprender y alcanzar. Es la tentación de los celantes, de los escrupulosos, de los apresurados, de los así llamados "tradicionalistas" y también de los intelectualistas.
- La tentación del “buenismo” destructivo, que a nombre de una misericordia engañosa venda las heridas sin primero curarlas y medicarlas; que trata los síntomas y no las causas y las raíces. Es la tentación de los "buenistas", de los temerosos y también de los así llamados “progresistas y liberalistas”.
- La tentacion de transformar la piedra en pan para romper el largo ayuno, pesado y doloroso (Cf. Lc 4, 1-4) y también de transformar el pan en piedra , y tirarla contra los pecadores, los débiles y los enfermos (Cf. Jn 8,7), de transformarla en “fardos insoportables” (Lc 10,27).
- La tentación de descender de la cruz, para contentar a la gente, y no permanecer, para cumplir la voluntad del Padre; de ceder al espíritu mundano en vez de purificarlo y inclinarlo al Espíritu de Dios.
- La Tentación de descuidar el “depositum fidei”, considerándose no custodios, sino propietarios y patrones, o por otra parte, la tentación de descuidar la realidad utilizando una lengua minuciosa y un lenguaje pomposo para decir tantas cosas y no decir nada.
Queridos hermanos y hermanas, las tentaciones no nos deben ni asustar ni desconcertar, ni mucho menos desanimar, porque ningún discípulo es más grande de su maestro; por lo tanto si Jesús fue tentado – y además llamado Belcebú (Cf. Mt 12,24) – sus discípulos no deben esperarse un tratamiento mejor.
Personalmente, me hubiera preocupado mucho y entristecido si no hubiera habido estas tenciones y estas discusiones animadas; este movimiento de los espíritus, como lo llamaba San Ignacio (EE, 6) si todos hubieran estado de acuerdo o taciturnos en una falsa y quietista paz.
En cambio, he visto y escuchado – con alegría y reconocimiento – discursos e intervenciones llenos de fe, de celo pastoral y doctrinal, de sabiduría, de franqueza, de coraje y parresía. Y he sentido que ha sido puesto delante de sus ojos el bien de la Iglesia, de las familias y la “suprema lex”: la “salus animarum” (Cf. Can. 1752).
Y esto siempre sin poner jamás en discusión la verdad fundamental del Sacramento del Matrimonio: la indisolubilidad, la unidad, la fidelidad y la procreatividad, o sea la apertura a la vida (Cf. Cann. 1055, 1056 y Gaudium et Spes, 48).
Esta es la Iglesia, la viña del Señor, la Madre fértil y la Maestra premurosa, que no tiene miedo de aremangarse las manos para derramar el aceite y el vino sobre las heridas de los hombres (Cf. Lc 10,25-37); que no mira a la humanidad desde un castillo de vidrio para juzgar y clasificar a las personas.
Esta es la Iglesia Una, Santa, Católica y compuesta de pecadores, necesitados de Su misericordia. Esta es la Iglesia, la verdadera esposa de Cristo, que busca ser fiel a su Esposo y a su doctrina. Es la Iglesia que no tiene miedo de comer y beber con las prostitutas y los publicanos (Cf. Lc 15).
La Iglesia que tiene las puertas abiertas para recibir a los necesitados, los arrepentidos y ¡no sólo a los justos o aquellos que creen ser perfectos! La Iglesia que no se avergüenza del hermano caído y no finge de no verlo, al contrario, se siente comprometida y obligada a levantarlo y a animarlo a retomar el camino y lo acompaña hacia el encuentro definitivo con su Esposo, en la Jerusalén celeste.
¡Esta es la Iglesia, nuestra Madre! Y cuando la Iglesia, en la variedad de sus carismas, se expresa en comunión, no puede equivocarse: es la belleza y la fuerza del 'sensus fidei', de aquel sentido sobrenatural de la fe, que viene dado por el Espíritu Santo para que, juntos, podamos todos entrar en el corazón del Evangelio y aprender a seguir a Jesús en nuestra vida, y esto no debe ser visto como motivo de confusión y malestar.
Tantos comentadores han imaginado ver una Iglesia en litigio donde una parte está contra la otra, dudando hasta del Espíritu Santo, el verdadero promotor y garante de la unidad y de la armonía en la Iglesia. El Espíritu Santo, que a lo largo de la historia ha conducido siempre la barca, a través de sus Ministros, también cuando el mar era contrario y agitado y los Ministros infieles y pecadores.
Y, como he osado decirles al inicio, era necesario vivir todo esto con tranquilidad y paz interior también, porque el sínodo se desarrolla 'cum Petro et sub Petro', y la presencia del Papa es garantía para todos.
Por lo tanto, la tarea del Papa es garantizar la unidad de la Iglesia; recordar a los fieles su deber de seguir fielmente el Evangelio de Cristo; recordar a los pastores que su primer deber es nutrir a la grey que el Señor les ha confiado y salir a buscar – con paternidad y misericordia y sin falsos miedos – a la oveja perdida.
Su tarea es recordar a todos que la autoridad en la Iglesia es servicio (Cf. Mc 9,33-35), como ha explicado con claridad el Papa emérito Benedicto XVI con palabras que cito textualmente: “La Iglesia está llamada y se empeña en ejercitar este tipo de autoridad que es servicio, y la ejercita no a título propio, sino en el nombre de Jesucristo… a través de los Pastores de la Iglesia, de hecho, Cristo apacienta a su grey: es Él quien la guía, la protege y la corrige, porque la ama profundamente".
"Pero el Señor Jesús, Pastor supremo de nuestras almas, ha querido que el Colegio Apostólico, hoy los Obispos, en comunión con el Sucesor de Pedro … participaran en este misión suya de cuidar al pueblo de Dios, de ser educadores de la fe, orientando, animando y sosteniendo a la comunidad cristiana, o como dice el Concilio, 'cuidando sobre todo que cada uno de los fieles sean guiados en el Espíritu santo a vivir según el Evangelio su propia vocación, a practicar una caridad sincera y operosa y a ejercitar aquella libertad con la que Cristo nos ha librado' (Presbyterorum Ordinis, 6)"
… "Y a través de nosotros – continua el Papa Benedicto – el Señor llega a las almas, las instruye, las custodia, las guía. San Agustín en su Comentario al Evangelio de San Juan dice: 'Sea por lo tanto un empeño de amor apacentar la grey del Señor' (123,5); esta es la suprema norma de conducta de los ministros de Dios, un amor incondicional, como el del buen Pastor, lleno de alegría, abierto a todos, atento a los cercanos y premuroso con los lejanos (Cf. S. Agustín, Discurso 340, 1; Discurso 46,15), delicado con los más débiles, los pequeños, los simples, los pecadores, para manifestar la infinita misericordia de Dios con las confortantes de la esperanza (Cf. Id., Carta 95,1)” (Benedicto XVI Audiencia General, miércoles, 26 de mayo de 2010).
Por lo tanto, la Iglesia es de Cristo – es su esposa – y todos los Obispos del Sucesor de Pedro tienen la tarea y el deber de custodiarla y de servirla, no como patrones sino como servidores. El Papa en este contexto no es el señor supremo, sino más bien el supremo servidor – “Il servus servorum Dei”; el garante de la obediencia , de la conformidad de la Iglesia a la voluntad de Dios, al Evangelio de Cristo y al Tradición de la Iglesia, dejando de lado todo arbitrio personal, siendo también – por voluntad de Cristo mismo – “el Pastor y Doctor supremo de todos los fieles” (Can. 749) y gozando “de la potestad ordinaria que es suprema, plena, inmediata y universal de la iglesia” (Cf. Cann. 331-334).
Queridos hermanos y hermanas, ahora todavía tenemos un año para madurar, con verdadero discernimiento espiritual, las ideas propuestas, y para encontrar soluciones concretas a las tantas dificultades e innumerables desafíos que las familias deben afrontar; para dar respuesta a tantos desánimos que circundan y sofocan a las familias; un año para trabajar sobre la “Relatio Synodi”, que es el resumen fiel y claro de todo lo que fue dicho y discutido en este aula y en los círculos menores.
¡El Señor nos acompañe y nos guie en este recorrido para gloria de Su Nombre con la intercesión de la Virgen María y de San José! ¡Y por favor no se olviden de rezar por mí!»
A Dios lo que es de Dios.....al César....
http://www.espiritualidaddigital.com/
Excelente comentario del sacerdote José Fernando Rey Ballesteros
Acuden los fariseos al Maestro, y lo hacen –en apariencia– como quien busca la respuesta autorizada que zanje la cuestión. Realmente no era así; querían comprometer a Jesús con una pregunta. Le dicen: Dinos, pues qué opinas.
Jesús nunca quiso pronunciarse sobre cuestiones opinables. ¿Para qué le habría otorgado Dios al hombre el raciocinio, si Él mismo zanjase las cuestiones opinables? El Maestro se escapó, como siempre, hacia arriba: pagadle al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios. Es decir: «La moneda que lleva impresa la imagen de Dios –vuestra alma– dádsela a Él. Sed santos, y discutid si queréis sobre el impuesto. Pero, primero, sed santos».
Ésa es la misión de la Iglesia, y la de los sacerdotes. No os diremos cómo se cuecen las alubias; os pediremos que las cocinéis con amor de Dios.
sábado, octubre 18, 2014
Mañana Beato Pablo VI.
"Supliquemos a Pablo VI por los hogares del mundo"
Con ocasión de la beatificación de Pablo VI, Mons. Javier Echevarría recuerda el espíritu de servicio del Santo Padre, su caridad pastoral y su solicitud por los más humildes.

La beatificación del Papa Pablo VI es un motivo de enorme gozo para toda la Iglesia. Pablo VI fue el Papa que llevó a conclusión el Vaticano II. Es de todos los católicos conocida la huella pastoral, apostólica, que ha dejado en el mundo desde su ordenación sacerdotal y en las etapas sucesivas de su vida, hasta su misión universal como Romano Pontífice. Su caridad pastoral ayudó a infundir en los católicos el deseo de una generosa renovación espiritual y de una profunda fidelidad al Evangelio.
Me gusta recordar el espíritu de servicio con que el entonces Monseñor Montini sirvió al Papa y a la humanidad desde sus diversos encargos en la Santa Sede. Hoy acudo al nuevo Beato para que nos inculque a todos los católicos ese mismo cariño humano y lleno de fe hacia el Vicario de Cristo, ahora el Papa Francisco.
Además del trato de sincera amistad con Mons. Escrivá y con Mons. del Portillo –convertido luego en cariño del Padre común–, tengo muy presente el recuerdo de su afecto y cercanía manifestados también al inaugurar un centro promovido por personas del Opus Dei para la juventud obrera en la ciudad de Roma. Ese día, se me hizo aún más palpable su amor por todas las almas, especialmente por las de los más humildes, y su deseo de justicia social: que a nadie le falte nada. Aquella visita del Santo Padre al Centro Elis concluyó con su abrazo paternal a San Josemaría, mientras decía: "qui, tutto è Opus Dei!" ["aquí, todo es Obra de Dios"].
Cuando la Iglesia reflexiona de modo especial sobre la institución familiar, supliquemos también a Pablo VI por los hogares del mundo, para que sean esa "comunión de amor" y esa "escuela" del Evangelio de los esposos, de las que nos habló durante su peregrinación a Nazaret, en 1964, y en tantos otros momentos al referirse al matrimonio.
+ Javier Echevarría
Prelado del Opus Dei
Busca, escucha, pregunta....
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viernes, octubre 17, 2014
jueves, octubre 16, 2014
Amar la verdad .......
«Si me dieran a elegir entre perder la fe y perder el sentido común, preferiría perder la fe. Porque, de este modo, el sentido común me volvería a llevar a Dios. Pero, si pierdo el sentido común, poco tiempo después perdería también la fe, y no habría modo de recuperarla». Me lo dijo, en mi juventud, un sacerdote sabio, y supongo que estaría citando a alguien a quien no recuerdo. En todo caso, es una gran verdad. ¡Bendita reina de Saba!
Ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón. Todos estamos llenos de debilidades, y somos capaces de cometer los peores pecados. Pero pedidle a Dios que jamás os falte ese amor por la verdad que nos aporta el sentido común. Si lo conserváis, podéis estar seguros de que volveréis al camino.
Temo más a la mentira que a la propia muerte.
Estos textos son de un excelente blog de un sacerdote, que en breves líneas te mete el evangelio dentro, gracias http://www.espiritualidaddigital.com/la-reina-de-saba-y-el-sentido-comun/
Santa Teresa de Jesús.
Teresona, mujer cabal y santa; escritora, perseguida, con buen humor. Doctora de la Iglesia.
Vuestra soy, para Vos nací,
¿qué mandáis hacer de mí?
Soberana Majestad,
eterna sabiduría,
bondad buena al alma mía;
Dios alteza, un ser, bondad,
la gran vileza mirad
que hoy os canta amor así:
¿qué mandáis hacer de mí?
Vuestra soy, pues me criastes,
vuestra, pues me redimistes,
vuestra, pues que me sufristes,
vuestra pues que me llamastes,
vuestra porque me esperastes,
vuestra, pues no me perdí:
¿qué mandáis hacer de mí?
¿Qué mandáis, pues, buen Señor,
que haga tan vil criado?
¿Cuál oficio le habéis dado
a este esclavo pecador?
Veisme aquí, mi dulce Amor,
amor dulce, veisme aquí:
¿qué mandáis hacer de mí?
Veis aquí mi corazón,
yo le pongo en vuestra palma,
mi cuerpo, mi vida y alma,
mis entrañas y afición;
dulce Esposo y redención,
pues por vuestra me ofrecí:
¿qué mandáis hacer de mí?
Dadme muerte, dadme vida:
dad salud o enfermedad,
honra o deshonra me dad,
dadme guerra o paz crecida,
flaqueza o fuerza cumplida,
que a todo digo que sí:
¿qué mandáis hacer de mí?
Dadme riqueza o pobreza,
dad consuelo o desconsuelo,
dadme alegría o tristeza,
dadme infierno o dadme cielo,
vida dulce, sol sin velo,
pues del todo me rendí:
¿qué mandáis hacer de mí?
Si queréis, dadme oración,
si no, dadme sequedad,
si abundancia y devoción,
y si no esterilidad.
Soberana Majestad,
sólo hallo paz aquí:
¿qué mandáis hacer de mi?
Dadme, pues, sabiduría,
o por amor, ignorancia;
dadme años de abundancia,
o de hambre y carestía;
dad tiniebla o claro día,
revolvedme aquí o allí:
¿qué mandáis hacer de mí?
Si queréis que esté holgando,
quiero por amor holgar.
Si me mandáis trabajar,
morir quiero trabajando.
Decid, ¿dónde, cómo y cuándo?
Decid, dulce Amor, decid:
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miércoles, octubre 15, 2014
martes, octubre 14, 2014
Matrimonio y primeros cristianos.
Los primeros cristianos y el matrimonio
Con motivo del Sínodo extraordinario sobre la familia, que se celebra estos días en Roma, traemos algunos artículos interesantes sobre la institución familiar y el matrimonio.
Con motivo del Sínodo extraordinario sobre la familia, que se celebra estos días en Roma, traemos algunos artículos interesantes sobre la institución familiar y el matrimonio.
EL MATRIMONIO EN LOS PRIMEROS SIGLOS
En los primeros siglos, como se dice en la Carta a Diogneto (de mediados del s.II), los cristianos "se casan como todos" (V,6), por lo judío, por lo griego, por lo romano. Aceptan las leyes imperiales, mientras no vayan en contra del Evangelio. El matrimonio se celebra "en el Señor" (1Cor 7, 39), dentro de la comunidad, sin una ceremonia especial.
En los primeros siglos, como se dice en la Carta a Diogneto (de mediados del s.II), los cristianos "se casan como todos" (V,6), por lo judío, por lo griego, por lo romano. Aceptan las leyes imperiales, mientras no vayan en contra del Evangelio. El matrimonio se celebra "en el Señor" (1Cor 7, 39), dentro de la comunidad, sin una ceremonia especial.
En el mundo judío, la boda se celebra según las costumbres y ritos tradicionales (cf Gén 24 y Tob 7,9,10). Cierto tiempo después de los esponsales, se celebra la boda. En el mundo judío la boda era un asunto familiar y privado. No se celebra en la sinagoga, sino en casa. No obstante, como todo en Israel, tiene una dimensión religiosa. La celebración incluye oración y bendición.
En el mundo romano se dieron, sucesivamente, tres formas de celebrar el matrimonio. La "confarreactio" (con pastel nupcial), la forma más antigua, incluía ceremonias de carácter jurídico y religioso. En la época imperial apenas se daba este tipo de unión. El modo corriente de contraer matrimonio era la "coemptio", rito que simbolizaba la compra de la esposa, y el "usus" (uso), simple cohabitación tras el mutuo consentimiento matrimonial.
El "consensus" (consentimiento) vino a constituir en la práctica lo esencial de la unión matrimonial. Dice el Digesta: "No es la unión sexual lo que hace el matrimonio, sino el consentimiento" (35,I,15). Como tal, no se requería ningún rito particular ni la presencia del magistrado. El poder civil no hacía más que reconocer la existencia del matrimonio y, en cierto modo, proteger la unión conyugal poniendo ciertas condiciones.
Los cristianos se casan como todo el mundo, pero "dan muestras de un tenor de peculiar conducta, admirable, y, por confesión de todos, sorprendente" (Carta a Diogneto,V,4). Acogen la vida que nace y respetan el lecho conyugal: "Como todos engendran hijos, pero no exponen los que les nacen. Ponen mesa común, pero no lecho" (V,6 y 7).
Ignacio de Antioquía (hacia el año 107) que invita a los cristianos a casarse "con conocimiento del obispo, a fin de que el casamiento sea conforme al Señor y no por solo deseo" (A Policarpo,5,2).
Tertuliano (hacia 160-220) comenta la ventaja de casarse en el Señor: "¿Cómo podemos ser capaces de ensalzar la felicidad tan grande que tiene un matrimonio así; un matrimonio que une la Iglesia, que la oblación confirma, que la bendición marca, que los ángeles anuncian, que el Padre ratifica?" (Ad uxorem II 8,6.7.9).
EL CONSENTIMIENTO MATRIMONIAL
Desde los siglos IV al IX se subraya el carácter eclesial de la celebración del matrimonio entre cristianos y se establece bien claro que las ceremonias (oración y bendición) no son obligatorias para la validez de la unión. El primer testimonio que habla de una bendición nupcial verdaderamente litúrgica data de la época del papa Dámaso (366-384) y se encuentra en las obras del Pseudo-Ambrosio (Ambrosiaster). La bendición sólo se confiere en el primer matrimonio.
Se constata el profundo influjo del derecho romano, según el cual sólo el consentimiento es estrictamente necesario para el matrimonio, cualquiera que fuese su forma. Dice el papa Nicolás I el año 866, en su respuesta a los búlgaros, que le consultaron acerca de la importancia de las ceremonias eclesiásticas (oración y bendición) que algunos habían declarado ser los elementos constitutivos del matrimonio: "Baste según las leyes el solo consentimiento de aquellos de cuya unión se tratare. En las nupcias, si acaso ese solo consentimiento faltare, todo lo demás, aun celebrado con coito, carece de valor" (D 334).
Es en los siglos sucesivos cuando la iglesia reivindica competencia jurídica sobre el matrimonio y dispone que el consentimiento y la consiguiente entrega de la prenda nupcial se haga expresamente en presencia del sacerdote (ss.IX-XI), en la iglesia o, más a menudo, ante las puertas de la iglesia, como indican varios rituales de los ss. XI-XIV; a este acto le seguirá luego la celebración de la misa con la bendición de la esposa.
Para darle la mayor publicidad posible, se convino que el acto tendría lugar no ya en casa de la novia, sino a la puerta de la iglesia. Con ello, lo que antes era realizado por el padre o tutor, ahora viene a realizarlo el sacerdote, con palabras como estas: "Yo te entrego a N. como esposa" (Ritual de Meaux). Entre los siglos XV y XVI se extiende la fórmula: "Y yo os uno...", que algunos considerarán como la forma sacramental del matrimonio.
FIDELIDAD MATRIMONIAL
Respecto a la fidelidad el cristianismo marcó una clara diferencia con las costumbres de la época: Aquí encontramos un punto de divergencia entre los postulados de la moral cristiana y la concepción pagana del matrimonio, que lo consideraba como simple hecho social, que podía formarse y romperse por simple decisión de una de las dos partes. Desde los primeros cristianos la infidelidad del esposo se iguala a la de la esposa, considerándose en ambos casos la comisión de una falta grave.
Respecto a la fidelidad el cristianismo marcó una clara diferencia con las costumbres de la época: Aquí encontramos un punto de divergencia entre los postulados de la moral cristiana y la concepción pagana del matrimonio, que lo consideraba como simple hecho social, que podía formarse y romperse por simple decisión de una de las dos partes. Desde los primeros cristianos la infidelidad del esposo se iguala a la de la esposa, considerándose en ambos casos la comisión de una falta grave.
Para San Agustín el matrimonio es un bien, y no un bien relativo en comparación con la fornicación, sino un bien en su género, en sí mismo. La primera alianza natural de la sociedad humana nos la dan, pues, el hombre y la mujer enmaridados. Los hijos vienen inmediatamente a consolidar la eficacia de esta sociedad conyugal como el único fruto honesto, resultante no sólo de la mera unión del hombre y la mujer, sino de la amistad y trato conyugal de los mismos.
San Agustín se asombra de la eficacia del matrimonio y concluye en que hay algo grande y divino en ese sacramento: “Yo no puedo creer, en ningún modo, que haya podido el matrimonio tener tanta eficacia y cohesión si, dado el estado de fragilidad y de mortalidad a que estamos sometidos, no se diera en él el signo misterioso de una realidad más grande aún, es decir, de un sacramento cuya huella imborrable no puede ser desfigurada, sin castigo, por los hombres que desertan el deber o que tratan de desvincularse del sagrado lazo”.
Así pues la igualdad del hombre y la mujer en el matrimonio cristiano fue otra novedad en la sociedad de la época: En el matrimonio entre cristianos la posición de la mujer es la de compañera en paridad de derechos con el otro cónyuge. En consecuencia, el cristianismo otorga a la mujer una más alta consideración si lo comparamos con la mayoría de las religiones paganas de aquellos tiempos.
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