martes, noviembre 25, 2014

Santos en la misma acera.

http://catholic-link.com/2014/11/21/santos-chiara-corbella-vida/




Hay santos que no llaman la atención, que te los cruzas, Papa Francisco nos ha recordado que a través de nuestra jornada y nuestra vida ordinaria podemos ser santos...




Chiara junto a Enrico su esposo superaron el dolor de ver morir a sus dos primeros hijos poco después del parto. Para ellos los minutos que vivieron con sus hijos David y María fueron los más felices de su existencia.
En el 2010, Chiara resultó embarazada por tercer vez de un niño, Francisco y, según los médicos el niño estaba completamente sano. Sin embargo a ella le diagnosticaron un agresivo cáncer. Le propusieron someterse a un tratamiento que pondría en riesgo a su hijo pero no aceptó. El cáncer avanzó con fuerza, perdió la vista en un ojo y los médicos la desahuciaron. Chiara falleció el 13 de junio acompañada por sus seres más queridos y convencida de que partía al encuentro de sus hijos mayores: “Voy al cielo para ocuparme de María y David, y tu quédate aquí con papá. Yo desde allí rezaré por vosotros”, escribió Chiara en una carta dirigida a Francisco una semana antes de su muerte.

La opción de Chiara Corbella es un claro desafío a la cultura del individualismo y el egocentrismo. Sin duda deja con la boca cerrada a quienes cuestionan el valor de la vida desde el momento de la concepción. En una entrevista a Radio Vaticana, su esposo Enrico diría que el testimonio de su esposa desafía
 “… el hecho de que el mundo de hoy te propone elecciones equivocadas ante el aborto, ante el niño enfermo, ante el anciano terminal“, pero “El Señor responde con historias como la nuestra”.Esta joven, madre y esposa es un contundente testimonio de generosidad, valentía y amor para nuestros tiempos
. La actualidad de su historia es sorprendente y nos demuestra una vez más que la santidad  es una realidad que se puede vivir hoy. Se requiere solamente amar con todo el corazón a Dios y cooperar con la gracia que él nos da para ser fieles en las circunstancias concretas que nos toca vivir a cada uno.
Para esta joven madre, la vida del hijo que llevaba en su vientre tenía un precio muy caro, el de su propia vida, y ella no dudo en pagar este alto precio con la certeza en el corazón de que hay más alegría en dar que en recibir, y que con la ayuda de Dios “la cruz es muy suave”, como ella misma lo dijo antes de morir.

3 comentarios:

Javier dijo...

PD: Por si tienes unos minutos, te dejo mi dirección del blog de filosofía, por si quieres echar un vistazo a mi última entrada titulada, "el mito de Giges, de Platón, citado por Tulio", muchas gracias, Dios te bendiga: http://gloriaadiosxp.blogspot.com.es/

Anónimo dijo...

La hija de Suárez hizo lo mismo.Que valientes!El amor,que importante es!y yo reflexione sobre el yme di cuenta de su importancia hace bien poco.Muchos años perdidos.

Sinretorno dijo...

pero con la Virgen se recupera el tiempo....