sábado, julio 09, 2016

Descansar.



Descanso significa represar: acopiar fuerzas, ideales, planes...

"En pocas palabras: cambiar de ocupación, para volver después -con nuevos bríos- al quehacer habitual."
Opus Dei - Descanso significa represar: acopiar fuerzas, ideales, planes...
Siempre he entendido el descanso como apartamiento de lo contingente diario, nunca como días de ocio.
Descanso significa represar: acopiar fuerzas, ideales, planes... En pocas palabras: cambiar de ocupación, para volver después -con nuevos bríos- al quehacer habitual. Surco, 514
El ejemplo de Jesús
Cuando nos cansemos —en el trabajo, en el estudio, en la tarea apostólica—, cuando encontremos cerrazón en el horizonte, entonces, los ojos a Cristo: a Jesús bueno, a Jesús cansado, a Jesús hambriento y sediento. ¡Cómo te haces entender, Señor! ¡Cómo te haces querer! Te nos muestras como nosotros, en todo menos en el pecado: para que palpemos que contigo podremos vencer nuestras malas inclinaciones, nuestras culpas. Porque no importan ni el cansancio, ni el hambre, ni la sed, ni las lágrimas... Cristo se cansó, pasó hambre, estuvo sediento, lloró. Lo que importa es la lucha —una contienda amable, porque el Señor permanece siempre a nuestro lado— para cumplir la voluntad del Padre que está en los cielos (cfr. Jn 4, 34). Amigos de Dios 201
La alegría, el optimismo sobrenatural y humano, son compatibles con el cansancio físico, con el dolor, con las lágrimas —porque tenemos corazón—, con las dificultades en nuestra vida interior o en la tarea apostólica.
El, perfectus Deus, perfectus Homo —perfecto Dios y perfecto Hombre—, que tenía toda la felicidad del Cielo, quiso experimentar la fatiga y el cansancio, el llanto y el dolor..., para que entendamos que ser sobrenaturales supone ser muy humanos. Forja, 290
Para volver al trabajo

Luchad contra esa excesiva comprensión que cada uno tiene consigo mismo: ¡exigíos! A veces, pensamos demasiado en la salud; en el descanso, que no debe faltar, precisamente porque se necesita para volver al trabajo con renovadas fuerzas. Pero ese descanso -lo escribí hace ya tantos años- no es no hacer nada: es distraernos en actividades que exigen menos esfuerzo. Amigos de Dios, 62
Buscar a Dios en el descanso

¿Por qué no pruebas a convertir en servicio de Dios tu vida entera: el trabajo y el descanso, el llanto y la sonrisa? -Puedes..., ¡y debes! Forja, 679
Esforzaos para no perder nunca este punto de mira sobrenatural, tampoco a la hora de la distracción o del descanso, tan necesarios en la vida de cada uno como el trabajo. Amigos de Dios, 10
Dar ejemplo

Recuerda con constancia que tú colaboras en la formación espiritual y humana de los que te rodean, y de todas las almas -hasta ahí llega la bendita Comunión de los Santos-, en cualquier momento: cuando trabajas y cuando descansas; cuando se te ve alegre o preocupado; cuando en tu tarea o en medio de la calle haces tu oración de hijo de Dios, y trasciende al exterior la paz de tu alma; cuando se nota que has sufrido -que has llorado-, y sonríes.Forja, 846
Con la ayuda de la Virgen

¿Que por momentos te faltan las fuerzas? —¿Por qué no se lo dices a tu Madre: “consolatrix afflictorum, auxilium christianorum..., Spes nostra, Regina apostolorum”? Camino, 515

4 comentarios:

Javier Vicens dijo...

"En el descanso, que no debe faltar, precisamente porque se necesita para volver al trabajo con renovadas fuerzas".
Estas palabras de San Josemaría -como muchas otras- si se sacan de contexto pueden ser mal entendidas. Y son mal entendidas cuando se traducen así: estamos hechos para trabajar y el descanso es un paréntesis, una especie de dejación o abandono de nuestra vocación que se justifica por nuestra debilidad. Como no podemos estar siempre trabajando -que sería lo ideal- debemos dejar de trabajar para recuperar fuerzas. Pero quiien diga tal cosa, sea anatema.
El Génesis dice que Dios descansó de sus trabajos. El sentido común nos dice que no estaba cansado de sus trabajos. El sentido común y la Revelación nos dicen que descansar del trabajo no es una concesión a nuestra debilidad sino una exigencia de nuestra naturaleza intelectual o como se diga. Aunque pudiéramos -gracias a una droga o a una gracia especial como la de nuestros primeros padres- estar siempre haciendo cosas sin sentir cansancio, el sentido común nos aconsejaría descansar del trabajo para contemplar la verdad, el bien, la belleza y la unidad. No somos burros o smartphones que necesitan descansar o recargar las baterías para seguir trabajando y ya está. Estamos hechos a imagen de Dios que no se cansa jamás y que descansa del trabajo no porque esté cansado sino porque quiere bendecirlo todo suspirando: ¡qué bien! ¡qué bueno todo!
Por eso las vacaciones no siempre descansan y -a menudo- cansan mucho: porque no las dedicamos a bendecir y a suspirar sino a viajar como locos o a beber como locos. Y por eso los santos que viven en presencia de Dios no se fatigan.
¡Viva el papa!

Sinretorno dijo...

está usted llegando a escenarios del más allá...es ciertolo que dice. Vuelva a su blog que era muy bueno. el 666, es el que no llega al 7 y no descansa...

Anónimo dijo...

Hay personas que vuelven muy cansadas de las vacaciones,habría que analizar el por qué.

Anónimo dijo...

Hay personas que vuelven muy cansadas de las vacaciones,habría que analizar el por qué.