| El convencimiento de tu “mala pasta” –tu propio conocimiento– te dará la reacción sobrenatural, que hará arraigar más y más en tu alma el gozo y la paz, ante la humillación, el desprecio, la calumnia... | |
| Si vivimos así, como quienes trabajan para Dios, quizá nos demos cuenta, al final de la vida, de que, además, lo hemos pasado muy bien, mejor que nadie. Y todo ello en medio de cansancios, pero abrazados por un Amor que hace dulce la vida. |
Estás en un blog espumoso, intimista, paradójico; de lo humano y de lo divino. No soy mejor que tú... Me propongo hablar a la cara y que me hables a la cara, sin caretas, sin retorno, a quemarropa... blog del Profesor Tirapu
sábado, agosto 31, 2024
Sic.
viernes, agosto 30, 2024
Sic.
El segundo mandamiento de la santa Madre Iglesia nos pide confesar al menos una vez al año. Es, digamos, lo mínimo para que el ángel custodio no tenga que ir con mascarilla. Si una persona confiesa por Pascua florida, cumple con el mandamiento. Y, si le llega la muerte al final de la Cuaresma siguiente… ¿cómo la encontrará? Mejor no pensarlo. Pero si una persona confiesa cada quince días, cuando Dios la llame encontrará su alma recién confesada. Las dos personas pecan, pero una estará mucho mejor dispuesta que otra.
| Te falta vida interior: porque no llevas a la oración las preocupaciones de los tuyos y el proselitismo; porque no te esfuerzas en ver claro, en sacar propósitos concretos y en cumplirlos; porque no tienes visión sobrenatural en el estudio, en el trabajo, en tus conversaciones, en tu trato con los demás... –¿Qué tal andas de presencia de Dios, consecuencia y manifestación de tu oración? (Surco, 447) |
jueves, agosto 29, 2024
Corregir.
| Sólo serás bueno, si sabes ver las cosas buenas y las virtudes de los demás. –Por eso, cuando hayas de corregir, hazlo con caridad, en el momento oportuno, sin humillar..., y con ánimo de aprender y de mejorar tú mismo en lo que corrijas. (Forja, 455) |
Juan Bautista.
Y, al final, ¿para qué? Juan no logró que Herodes se separara de Herodías, lo único que logró fue que lo matasen. ¿Le valió la pena? La respuesta siempre es «sí». Y podemos afirmar, sin ninguna duda, que, de haber sabido cómo sería su final, Juan hubiera hecho exactamente lo mismo. Porque su misión iba mucho más allá de Herodes: él, que señaló con su dedo al Cordero, es la flecha que apunta al Crucifijo. Es el mayor de los nacidos de mujer.
miércoles, agosto 28, 2024
así.
Entiendo muy bien, precisamente por eso, aquellas palabras del Obispo de Hipona [San Agustín], que suenan como un maravilloso canto a la libertad: Dios, que te creó sin ti, no te salvará sin ti, porque nos movemos siempre cada uno de nosotros, tú, yo, con la posibilidad -la triste desventura- de alzarnos contra Dios, de rechazarle -quizá con nuestra conducta- o de exclamar: no queremos que reine sobre nosotros (...)
Sepulcro blanqueado.
Por muy guapo que te lo dejen, un muerto es un muerto, y la muerte es fea. El Crucifijo, sin embargo, es hermoso. Su belleza no proviene de los hombres, ni del trabajo de celadores de funeraria, ni siquiera de los amorosísimos bálsamos de la Magdalena. La belleza del Crucifijo brota de un corazón atravesado que ha derramado su perfume sobre la tierra y ha convertido la muerte en Amor y en Vida. Quien repara en esa belleza entiende que ese Hombre resucitaría.
martes, agosto 27, 2024
Rebelion.
La religión es la mayor rebeldía del hombre que no tolera vivir como una bestia, que no se conforma -no se aquieta- si no trata y conoce al Creador. Os quiero rebeldes, libres de toda atadura, porque os quiero -¡nos quiere Cristo!- hijos de Dios. Esclavitud o filiación divina: he aquí el dilema de nuestra vida. O hijos de Dios o esclavos de la soberbia, de la sensualidad, de ese egoísmo angustioso en el que tantas almas parecen debatirse.
Sic.
Los santos han comenzado por mirar la grandeza; han vivido de un Amor enorme y divino, descubierto en la contemplación embelesada de la Cruz, y en esa fuente han bebido lo más grave de la ley: la justicia, la misericordia y la fidelidad. Allí se enamoraron y, fruto de ese enamoramiento, han cuidado también, y mucho, lo pequeño. Han sido detallistas, pero no puntillosos ni maniáticos, porque todo lo hicieron con paz y comprensión hacia los errores ajenos.
lunes, agosto 26, 2024
Almas.
| Veo tu Cruz, Jesús mío, y gozo de tu gracia, porque el premio de tu Calvario ha sido para nosotros el Espíritu Santo... Y te me das, cada día, amoroso –¡loco!– en la Hostia Santísima... Y me has hecho ¡hijo de Dios!, y me has dado a tu Madre. No me basta el hacimiento de gracias: se me va el pensamiento: Señor, Señor, ¡tantas almas lejos de Ti! Fomenta en tu vida las ansias de apostolado, para que le conozcan..., y le amen..., y ¡se sientan amados! (Forja, 27) |
Altar.
Me troncho con las sacristanas de mi parroquia. Hace tiempo les expliqué que el altar no es una mesa, ni es lugar donde dejar los trapos mientras se limpia el presbiterio, porque el altar es tierra sagrada, y cuanto allí se deposita queda consagrado a Dios. Con humor, pero con verdad, dijo una: «Entonces, si dejo ahí el trapo, bajará fuego del cielo sobre el trapo y arderá como los holocaustos de la Biblia». ¡Exacto! Peor es explicárselo a los obreros que vienen a hacer reformas en el templo. Con esos omito lo del fuego; les dejo una mesa junto al altar y les pido que dejen las cosas allí. Ni caso. Y no baja fuego, qué lástima.