domingo, julio 02, 2017

La elegancia de María.






No está en la entrada triunfal de Jesús en Jereusalén. Recibe repuestas duras, aparentemente: que nos va a ti y a mí, mujer?; no sabéis que he de ocuparme de las cosas de mi Padre?; por qué me buscabáis?. María no es una virgen imprudente, ni alocada: escucha, pregunta, acepta hasta el final. En la cruz está. Discreta, pero firme, el corazón de Jesús y el corazón de María. Hay que saber estar. Desaparecer y aparecer. A veces me puede dar miedo el corazón de fuego de Jesús, pero a través del de María me atrevo. Y guardaba todas las cosas en su corazón.

4 comentarios:

ISABEL TIRAPU dijo...

Muy bueno!!!!!Ayudanos Maria!!!!!!

Militos dijo...

También las madres corrientitas, a veces, recibimos palabras fuertes, pero Ella nos enseña a ponderar

ANNA dijo...

Te dejo mi blog de poesia por si quieres criticar gracias.
Me gusta mucho el tuyo.
http://anna-historias.blogspot.com.es.

Anónimo dijo...

Where are you fellow? Are you tired to write? I´ll expect to see your next post.
Regards from Switzlerland.
Schultz