domingo, mayo 18, 2014

Felicidades Atlético de Madrid!!!!!!!!!!!!











Que bien sabe ganar y sobre todo ganar cuando cuesta, cuando no eres siempre el mejor; cuando has pasado por el infierno, cuando te llaman el pupas, cuando los padres tienen que explicar a los hijos o los abuelos a los nietos, que esto pasa cada cierto tiempo, que no se acostumbren; que saben sufrir, aguantar chanzas...

Yo soy de la Real Sociedad, pero hoy plenamente Atlético. Felicidades!!!!! Y ver el fútbol con amigos, con pasión, es grande; Diego Costa roto y llorando, Ardan roto, marcador en contra, empate y cuarenta minutos por delante. El Barcelona, un señor, aplaudiendo a los Atléticos. En fin fútbol es fútbol.....


Y veo esta foto increíble, con estampa de D. Alvaro Del Portillo.....

Qué sueldo tienes????






sábado, mayo 17, 2014

Joseph Perez, "no entiendo el secesionismo catalán"




No se debe educar en el odio y en la confrontación.


Del ABC.


Joseph Pérez: «No entiendo el secesionismo catalán: España tiene el modelo más descentralizado del mundo»
ERNESTO AGUDO
Joseph Pérez, el pasado mes de marzo en Madrid, donde presentó su biografía del cardenal Cisneros
Hispanista emérito, Joseph Pérez (1931) fue galardonado esta semana con el Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales para celebrar una obra de gran calado que «consuma una revolución en la forma de interpretar episodios decisivos para la comprensión de la historia de Occidente y la independencia de Hispanoamérica». Presidente y primer director de la Maison des Pays Ibériques de Burdeos, en cuya universidad ha enseñado, durante muchos años, las asignaturas de civilización española e iberoamericana, Pérez lleva medio siglo investigando, enseñando, divulgando y publicando obras de primera importancia sobre las metamorfosis españolas, desde los siglos XV y XVI. Acaba de publicar una biografía sobre el cardenal Cisneros.
-España ha cambiado mucho desde que usted comenzó a estudiar su historia, a finales de los años 60.
-Ha cambiado mucho y bien, efectivamente, de manera espectacular, en el terreno social y económico, evidente. Y en el terreno cultural, claro está.
-¿Han sido los cambios culturales tan importantes como los económicos?
-Quizá vayan parejos. Los historiadores de la economía han contado por lo menudo una transformación excepcional, consumada con rapidez y eficacia. En el terreno cultural, también. Cuando comencé a viajar y estudiar en España, en el Archivo de Simancas, éramos unos pocos. Y los estudios españoles estaban bastante alejados de lo que se hacía en Europa. Sin duda, los maestros que vivían en el exilio ya habían realizado lo esencial de su obra. Con el tiempo, la investigación histórica española ha crecido de manera espectacular. Hoy los grandes maestros de ayer están en su sitio. Y las nuevas generaciones han abierto nuevos horizontes. La investigación histórica española es comparable a la que se realiza en Inglaterra, Alemania, Francia o Estados Unidos.
-Europa aceleró los cambios, en todos los terrenos...
-Sin duda. Quizá la fecha «bisagra» sea 1985. Los ministros de Asuntos Exteriores de España y Francia, Fernando Morán y Roland Dumas,vinieron a la Maison des Pays Ibériques de Burdeos. Y participaron en unos trabajos sobre el futuro de España, Francia y Europa. Fernando Morán me dijo más tarde que fue en esa reunión donde se sentaron las bases de la plena incorporación de España a la construcción política de Europa.
-El proceso diplomático aceleró la marcha de la historia.
-Con razón o sin ella, España tenía la impresión de estar «fuera» de Europa. El ingreso en la Unión Europea tuvo una gran importancia psicológica, claro está: los españoles tenían la impresión de regresar a España. Y los progresos que siguieron han sido espectaculares.
-Tras los cambios, persisten viejos problemas de fondo. Usted comenzó a estudiar la revolución de las Comunidades de Castilla, la revolución de los comuneros. Siglos más tarde, la organización territorial de España sigue siendo un problema.
-La revolución de las Comunidades de Castilla planteó un problema de fondo. Castilla y los castellanos temían perder su identidad con la política exterior y la manera de gobernar de los Reyes de la Casa de Austria. Su revuelta fue contra la Casa de Austria para defender mejor lo que Castilla entendía que era su identidad histórica. Muchos de sus contemporáneos compartían su visión esencial. Richelieu, por ejemplo, criticaba la diplomacia de la Casa de Austria, que, a su modo de ver, no era buena para los intereses de Castilla. Los castellanos no comprendían muy bien qué tenían en común con otros pueblos gobernandos por la Casa de Austria.
-Desde una perspectiva histórica, ¿cómo percibe usted la tentación secesionista de los nacionalistas catalanes?
-Francamente, no la entiendo bien. Puedo comprender la tentación secesionista de pueblos o culturas que estén o se sientan oprimidos. ¿Es el caso de los catalanes? España tiene uno de los modelos políticos más descentralizados de Europa, quizá del mundo. Los catalanes votan libremente desde hace muchos años. La lengua y la cultura catalanas se expresan libremente. ¿Dónde está el problema? Francamente, no lo entiendo bien. Dicho esto, tampoco me hago muchas ilusiones. Hubo un tiempo en que todos los habitantes de la península eran, se llamaban y se consideraban españoles. El gran Camoens, por ejemplo, decía que «todos somos españoles». Pero un buen día los portugueses decidieron independizarse.
-En otro tiempo, Europa era el horizonte utópico de España y Francia. Hoy, las elecciones europeas van a estar marcadas por una gran abstención. ¿Le parece grave?
-Algo han hecho mal los políticos y los Estados europeos. La Europa de las instituciones ha decepcionado mucho. El funcionamiento burocrático de Europa ha sido decepcionante para los europeos. En el fondo, los franceses, los alemanes, los españoles, todos somos muy europeos. Pero todas las ilusiones que los pueblos europeos pusieron en Europa se han transformado en desencanto. Las esperanzas originales se han transformado en desilusión.

jueves, mayo 15, 2014

El suicidio demográfico...tabú en europa.



Publicado en el Mundo; panorama desolador y aquí nadie fomenta la natalidad a tope....






Un agravante de nuestra crisis es que por sus urgentes desafíos apresa a nuestra política en lo inmediato. Al ser sus dominios el «hoy» y su estrategia la supervivencia presente, podíamos llamarla con toda propiedad «política hodierna» que siempre es eminentemente reactiva a remolque de los acontecimientos. Todo lo contrario, pues, de lo que preconizaba el aforismo de Comte aplicable a una política de altos vuelos: «Saber para prever, a fin de poder».
Y ello se comprueba en un tema de inmensa gravedad cual es el envejecimiento de la población española con el ensanchamiento de la pirámide respectiva. Sobre el que además se añade un extraño silencio, me temo que por razones ideológicas emanadas del Mayo del 68 -poco amigo de la fertilidad- que todavía tienen plena vigencia en las elites de nuestro discurso dominante. Por algo decía Hannah Arendt que al fin al cabo la natalidad era la categoría central del pensamiento político, como estamos comprobando en su sentido negativo. De hecho, en un magnífico ensayo, El invierno demográfico europeo: causas, consecuencias, propuestas (Cuadernos de pensamiento político, enero-marzo, 2013) disponible en internet, Francisco Contreras cuenta cómo Tony Blair le confesaba a Martin Amis que en las cumbres de estadistas el envejecimiento europeo sólo podía ser evocado «entre susurros». Tal es la fuerza del tabú en lo que parece que se cumple, también en el resto de Europa, la grave sentencia orteguiana: «En España, es más importante lo que no se dice, que aquello que se dice».
Ya en 2002, Julián Marías -poco dado al alarmismo y a los susurros- calificaba como «aterrador» el descenso de nacimientos en Europa y su envejecimiento, fenómeno inédito en la Historia. Basten unos pocos datos: el 40% de las mujeres universitarias alemanas no tiene ningún hijo y la edad media en Europa pasará de 40 a 50 años para 2050. De manera que, como señalaba Contreras y aterraba a Marías, el retrato robot del alemán medio para la mitad de nuestro siglo bien podrá ser una persona de 51, 2 años, sin hermanos, un primo y una madre anciana.
Si nos ceñimos al caso español, la situación no ofrece consuelo al observar la morfología de nuestra pirámide poblacional. No hace falta acudir al libro de Alejandro Macarrón El suicidio demográfico de España (2011) -tan poco divulgado- para hacerse cargo de los avisos que nos viene haciendo nuestro INE. Por ejemplo, que en 2013 por primera vez en las tres últimas décadas España pierde población. O que de seguir las actuales tendencias, dentro de 40 años perderemos el 10% de nuestra población actual. O que en 2052 por cada persona en edad de trabajar habrá otra inactiva. O que en 2018, las muertes superarán los nacimientos por primera vez. A lo que añadir que la nupcialidad se da ya como media en los varones a los 36 años y en las mujeres a los 33, con un promedio de fertilidad de 1,37 hijos (1, 27 si es mujer española no inmigrante). De modo que necesitaríamos un 50% más de nacimientos, unos 250.000 al año, simplemente para asegurar el reemplazo de la población (2,1 hijos por mujer, una tasa desconocida en España desde hace 30 años).Y la población inmigrante tenderá a seguir disminuyendo en razón de nuestro estancamiento económico, tan parecido al que padece Japón. Quien por cierto, tiene las mayores tasas de envejecimiento del mundo.
Para entender lo que se nos avecina en esta «sociedad terminal» conviene familiarizarse ya con un baremo cuyas siglas en inglés son OADR, Old Age Dependency Ratio -o tasa de dependencia-. Consiste en el índice demográfico que expresa la relación existente entre la población dependiente y la población productiva de la que aquella depende. Según Naciones Unidas si en España tenemos actualmente un OADR del 26% (un jubilado cada cuatro activos) en 2050 pasará al 68% (dos jubilados por cada cuatro activos). Reparemos que Japón posee desde 2011 un OADR del 58%, con casi una cuarta parte de sus 128 millones de habitantes mayores de 60 años. Y cuando las cosas están así de alteradas, no extrañe que las peores amenazas políticas vayan tomando cuerpo. Baste, para verlas venir, recordar que el año pasado en Japón su ministro de Finanzas, Taro Aso, solicitó muy seriamente a los ancianos japoneses que «se dieran prisa en morir» para que de esta manera el Estado no tenga que pagar su atención médica. Son los heraldos negros de las políticas reactivas que postergan una y otra vez las verdaderas cuestiones que dilucidan el futuro mismo de nuestra civilización. Y los precios de la esterilidad de nuestra languidez.
Y es que a lo mejor convendría sustituir la pregunta «¿qué podemos hacer con nuestros ancianos?» -que siempre es una pregunta aviesa-, por otra de mayor calado y altura política: «¿Por qué no tenemos hijos?» y dejar de solasyarla como un tabú como reconocía Tony Blair. Es decir, plantearnos qué secreto anida inconscientemente en el alma española para preferir vivir en una sociedad de términos que en otra de comienzos cuya esterilidad traerá una alteración profundísima de la manera de vivir. Y nada buena.
CLARO QUE la pregunta es ciertamente incómoda por cuanto el examen de algunas respuestas pone en franca evidencia el mito político del progreso en su doble vertiente económica y vital. Si no tenemos hijos suficientes para asegurar la supervivencia de nuestra sociedad (recordemos, 2,1 hijos) por el encarecimiento del vivir, entonces el progreso económico tiene mucho de falsa ilusión que no resiste esta prueba inmediata de realidad. Y si no tenemos hijos porque creemos íntimamente que la vida en el fondo no merece ser trasmitida -siguiendo los dictados de la última gran revolución occidental del Mayo del 68- ello supone una cantidad muy alta de angustia y neurosis existencial difícilmente soportable. El tabú sobre nuestra catástrofe demográfica tendría pues una doble función política e individual: la primera silenciaría para el poder político si la economía está realmente al servicio de la persona y la segunda nos evitaría un examen personal sobre nuestro vivir (o sinvivir). Y si acaso existe algo más que nuestra mera soberanía. Además de revelarnos la inmensa paradoja que entrevió Arendt entre la omnipotencia técnica del hombre moderno y la impotencia de esos mismos hombres para vivir en este mundo. Es muy improbable que el personaje de El Grito de Munch tuviera hijos.
Y es que sin duda hay en nuestro invierno demográfico mucho de lo que Marías nos alertó sobre la extraña vocación de nuestro tiempo por el suicidio. Como si se escondiera tras el envejecimiento dramático de nuestra población y en la ausencia de jóvenes una «tanatofilia» que explicaría el tabú sobre él.
Ante lo cual lo primero que habría que hacer políticamente ante esta realidad sería dejar de acallarla o comentarla «entre susurros» y aventarla cuanto antes en el foro público. Y plantearnos qué hay que hacer para que nuestro mundo occidental y nacional dejen de ser una sociedad melancólica de términos que mira petrificada al pasado, como la mujer de Lot, para estimular una sociedad de nacimientos que siempre suponen un comienzo cargado de futuro.
Ignacio García de Leániz es profesor de Recursos Humanos en la Universidad de Alcalá de Henares.

Cifras y Obras de la Iglesia Católica.







miércoles, mayo 14, 2014

Carlos Herrera explica lo de la catedral mezquita de Córdoba.



Muy clarito, gracias Carlos....


carlos herreraEn las últimas semanas están saliendo a la luz los nombres de las asociaciones y entidades que están moviendo los hilos de la campaña para expropiar la Mezquita- Catedral, desde partidos políticos como PSOE e Izquierda Unida hasta organizaciones islámicas como la Junta Islámica o el Instituto Halal, pasando por la alianza con el mundo de Batasuna.
En este sentido, este fin de semana han aparecido en diferentes medios de comunicación noticias y artículos relacionados precisamente con estas cuestiones. Entre ellos hay que destacar el magnífico artículo publicado ayer por Carlos Herrera en el suplemento dominical de ABC, XL Semanal, en el que el autor revela algunos de los nombres que apoyan la campaña para expropiar la Mezquita-Catedral.
Por este motivo, desde Keep Calm & Mezquita en Paz hemos querido compartirlo con vosotros. A continuación reproducimos literalmente el artículo de Carlos Herrera.
¡Vamos a expropiar mezquitas!
Ignoro quién es el propietario de la Catedral de Sevilla. O quién posee la Basílica del Pilar. O quién es el dueño del Obradoiro. Supongo que la Junta de Andalucía, el Gobierno de Aragón y la Xunta gallega. De no ser así, no acabo de comprender el empecinamiento de la izquierda andaluza por expropiar la Mezquita Catedral de Córdoba, en manos de la Iglesia católica desde hace algo más de setecientos años. Y ¿para qué la quiere?, ¿para que esté abierta y al alcance de cualquiera que quiera visitarla?: si ya lo está, magníficamente conservada, abierta en horarios de culto y de visita turística… ¿Entonces? Déjenme que piense. De no ser que la Junta gobernada por el PSOE e IU quiera dar satisfacción a las tradicionales diarreas anticlericales de varios colectivos y obligar a poner al servicio del rezo islámico toda una catedral católica, no se me ocurre otra pretensión, especialmente si lo primero que aducen las autoridades es que, a pesar del cambio de titularidad, la Iglesia seguiría gestionando tal impresionante monumento. Esa malicia me viene a la cabeza comprobando quién respalda la campaña nacional e internacional que un par de individuos han desatado por medio mundo: Junta Islámica e Instituto Halal, además de una buena serie de tontos útiles de la izquierda mundial. En viendo quiénes son y quiénes subvencionan…

Córdoba y su Mezquita es enormemente peculiar. Tras muchos años de gobierno comunista se ha extendido la costumbre de crear cientos de plataformas y movimientos con los más variados fines, aunque casi todos manejados por la izquierda local, ora tolerante, ora montaraz. La Plataforma para la Expropiación de la Mezquita no es más que otra de las muchas creadas en los últimos años la mayoría, absurdas, con la diferencia en este caso del éxito que siempre obtiene cualquier actividad anticlerical. ¡Quitarles la Mezquita a los curas! ¡Qué pelotazo! Poco importa que les argumentes que no hay una sola razón ni histórica ni artística para que la Mezquita Catedral no sea de la Iglesia. Y, lógicamente y por extensión, de todos los católicos y de quienes quieran visitarla (a los cuales no se les pregunta lo que creen ni lo que dejan de creer). Te aseguran que la titularidad pública garantiza su pertenencia a la comunidad y poco más y que la misma permite controlar la gestión y conservación del templo.
Pero en ello no puede haber duda alguna porque el monumento está como una patena y el Obispado ha invertido en su conservación veinte millones de euros en los últimos veinte años (la Junta, tres, y el Ayuntamiento, nada). Tú puedes expropiar algo deteriorado, en ruina (pagando por ello, por supuesto), pero no por un simple capricho político social, firmen cuantos firmen la proclama. El Estado de derecho garantiza mediante la acción de los tribunales que ninguna política de banderías te quite lo que es tuyo; es decir, que no venga aquí el mangante del Sánchez Gordillo o del Cañamero de turno a quedarse con lo tuyo ‘en nombre del pueblo’. El ordenamiento jurídico felizmente lo impide, y saben perfectamente los jefezuelos de la Junta que el caso lo tienen perdido. Otra cosa es que se quieran dar por enterados.

De la misma manera que sería irracional (como dijo acertadamente Susana Díaz) suprimir el nombre de ‘Mezquita’ (cosa que no sé si ha llegado a proponer alguien), también lo es dejarse llevar por las reacciones viscerales y anticlericales de unos cuantos illuminatis. En 1236 se consagró la Catedral sin que ello perjudicara la bellísima arquitectura musulmana. Desde entonces, la posesión pública y pacífica ha correspondido a la Iglesia, la cual hizo posible la conservación del monumento que le ha valido la declaración de Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Que no peligra, por cierto, como ya se ha encargado de aclarar el organismo internacional.

Por lo tanto, que la Junta se deje de seguidismos estúpidos y se dedique a gestionar de forma más satisfactoria los museos y monumentos que tiene a su cargo. Y que piense en el ridículo que supondría ponerse ahora a expropiar los célebres Patios cordobeses. Titularidad pública y gestión privada, claro.Valiente partida de mamarrachos. Como si esto fuera una nueva Desamortización reclamada en masa por ‘el pueblo’.

Carlos Herrera.
Publicado en XL Semanal el 11 de mayo de 2014.

martes, mayo 13, 2014

Leopoldo Abadía, católico y no de corral....





Leopoldo Abadía
Leopoldo Abadía es un catalán de Aragón. Ha hecho más por Cataluña que casi cualquier nacionalista de cubana y espanyansroba. Fundó el IESE, ha traído al mundo una docena de catalanes con los nietos correspondientes, ayuda a cualquiera que se cruza en su camino -sea CEO o barrendero- y además es un católico contagioso y vibrante.
Esta semana dedica su columna de El Confidencial precisamente a eso: a cosas de católicos. Y con su puntería habitual comenta las reflexiones de La Vanguardia acerca de los rumores sobre la llegada del cardenal Cañizares a Barcelona en sustitución de Martínez Sistach:
“Me dan la noticia política de que van a sustituir a mi obispo (…) Voy directamente a las páginas de Política. (…) Pienso que es un error del maquetador, que, como no había sección de Religión en este ejemplar, ha colocado lo del obispo donde ha querido. (…) Allíveo que la Igle­sia catala­na aco­ge con pre­ven­ción la po­si­bi­li­dad de que venga don Antonio, y recuerdan aquellas pintadas que decían “Volem bisbes catalans”, contestadas por otras, que a mí me hicieron mucha gracia: “Como somos mayoría, lo queremos de Almería” (…).
Siempre he oído que “católico” quiere decir “universal”. Y como quiere decir universal, y en el Credo no me hacen decir que creo en la Iglesia catalana, me gustaría mucho que las próximas noticias sobre Cañizares dijeran que a unos señores que viven en Cataluña y que, por supuesto, no son la Iglesia catalana, el cardenal no les cae bien.
También me gustaría que me dijeran que el cardenal Cañizares es un hombre santo(seguro que lo es), piadoso (seguro que lo es), preocupado por la salud espiritual de los fieles de su diócesis (seguro que lo es) y que viene dispuesto a hacer que los católicos seamos católicos de verdad, y no señores/as que veamos en la elección de un obispo una ocasión para meter nuestras filias y nuestras fobias y para decir que qué buen obispo es porque va a ir a estudiar catalán a un monasterio. (…) 
Y si lo dice en catalán, bien. Y si no, también. Y, por favor, que no se meta en política, excepto para atacar violentamente a los que siembran odio con excusas de amor a la patria.”
Leopoldo Abadía no nació en Cataluña. Pero se le ha pegado el poco seny que nos queda

lunes, mayo 12, 2014

Mercedes Salisachs y el silencio mediático...







De Prada, en estado puro.I(ABC)


JUAN MANUEL DE PRADA

Por ser muy religiosa, la leprosa Salisachs fue ninguneada en la república de las letras
HACE un par de días, coincidiendo con el fallecimiento de su madre, José María Juncadella refería a los lectores de ABC una anécdota oprobiosa. Invitada por el Instituto Cervantes de Nueva York, una personalidad de las letras iberoamericanas quiso disertar sobre la obra de Mercedes Salisachs; el Ministerio de Cultura fue consultado (¿por qué y por quién?) y la respuesta fue tajante: «De esta señora no queremos saber nada, es de derechas y además muy religiosa». Ocurría esto hace unos pocos años, durante la etapa zapateril (aunque sospecho que también podría ocurrir hoy mismo). Si en España quedara un ápice de honor, el ministro Wert y el académico García de la Concha ya tendrían que haber iniciado una investigación interna para determinar, en primer lugar, si la afirmación del señor Juncadella es veraz; y, si lo fuere, tendrían que iniciar un proceso sancionador que inhabilitase para el desempeño de funciones públicas a toda la gentuza que participó en aquella ignominia, despojando de sus cargos a quienes todavía los mantengan e impidiendo que quienes ya no los mantienen vuelvan a beneficiarse de los presupuestos públicos en toda su piojosa vida. Pero España es un país sin honor, donde se permite que la gentuza más sectaria pueda pavonearse impunemente, mientras una escritora abnegada y venerable que ha brindado lo mejor de sí a los lectores durante casi setenta años es condenada al ostracismo.
La excusa que aquella gentuza empleó en su día para impedir que se pronunciara una conferencia sobre la obra de Salisachs es la misma que –de forma tácita o declarada– se ha esgrimido (con gobiernos de izquierdas y de derechas) para impedir que Salisachs recibiera un solo premio literario oficial en su vejez. El Ministerio de Cultura, que es algo así como una versión encopetada de la beneficencia pública, reparte cada año –a modo de sopa boba– una pedrea de premios entre los plumíferos más bodriosos; y luego está el premio gordo, que infama la memoria de Cervantes con un repertorio de pelmazos jeroglíficos, tanto autóctonos como transoceánicos, que provoca mareos. Sin embargo, la escritora más longeva de España nunca recibió ninguno de estos premios oficiales, ni siquiera una pedrea modesta; y no fue porque escribiera mejor o peor, ni siquiera –me atrevería a añadir– porque fuese de derechas, sino porque era muy religiosa. Y a todos los chupópteros que maman del presupuesto público jamás les tembló el pulso por excluirla, porque ser «muy religioso» en la república española de las letras es como ser leproso en época de Jesucristo.
Por ser muy religiosa, la leprosa Salisachs fue ninguneada en la república de las letras e ignorada en los premios oficiales; de tan enconado modo que sus paisanos catalanes no tuvieron sino que sumarse al veto centralista. Pero toda esta patulea que maneja el cotarro cultural, por muchos premios que haya quitado a Mercedes Salisachs, no pudo quitarle aquel entusiasmo sagrado que desafiaba las injurias de la edad, aquella manera que tenía de amar su oficio como la propia vida, con abnegación y júbilo, con esa felicidad monda y lironda que no pone reparos ni condiciones, que se dona y se gasta hasta el último aliento. Y tampoco podrán quitarle la única gloria verdadera, que es la gloria del cielo, mientras que ellos –sanguijuelas del presupuesto, garrapatas del sectarismo, sabandijas literarias que, como los eunucos, sabéis cómo se hace pero no podéis hacerlo, por falta de cojones y de talento– os vais a pudrir por los siglos de los siglos, olvidados de Dios y de los hombres, en el décimo círculo del infierno, que Dante no osó hollar, viéndolo concurrido por gentuza tan hedionda y excrementicia
.

La báscula implacable.....










domingo, mayo 11, 2014

De la carta del Prelado en mayo.












San Josemaría, que nunca quiso ponerse como modelo de nada, admitía una sola excepción: si en algo quiero que me imitéis, es en el amor que tengo a la Virgen[4]. Con piedad y confianza de hijo, se dirigía cada día a Nuestra Señora con las oraciones que aprendió de pequeño: frases ardientes y sencillas, enderezadas a Dios y a su Madre, que es Madre nuestra. Todavía, por las mañanas y por las tardes, no un día, habitualmente, renuevo aquel ofrecimiento que me enseñaron mis padres: ¡oh Señora mía, oh Madre mía!, yo me ofrezco enteramente a Vos. Y, en prueba de mi filial afecto, os consagro en este día mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón... ¿No es esto —de alguna manera— un principio de contemplación, demostración evidente de confiado abandono?[5].
También don Álvaro aprendió de sus padres, como en tantos hogares cristianos, a tratar a la Virgen con cariño filial. Cada día recitaba devotamente una oración aprendida de su madre: Dulce Madre, no te alejes, / tu vista de mí no apartes, / ven conmigo a todas partes / y solo nunca me dejes. / Ya que me proteges tanto / como verdadera Madre, / haz que me bendiga el Padre, / el Hijo y el Espíritu Santo. En su aparente sencillez, esta oración tan conocida por el pueblo mexicano encierra un contenido profundo: Nuestra Señora, como intercesora ante la Trinidad Santísima, es camino seguro que siempre conduce a Dios.
¡Qué gran labor llevan a cabo las madres y los padres cristianos, los abuelos y las abuelas, cuando transmiten a sus hijos o a sus nietos las oraciones de la mañana y de la noche! Esas plegarias no se olvidan, aunque pasen los años. Más aún, cuando —con el correr de la vida— a veces parecen apagarse las manifestaciones del sentido cristiano, no es raro que la devoción a la Virgen permanezca en el fondo del alma, como rescoldo bajo las cenizas, dispuesta a rebrotar en momentos de necesidad espiritual, de tristeza o desaliento.

En la Biblia mejor........




No acabo de aprender que como católico tengo lo mejor y todo lo bueno del pensamiento humano....