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Sin un mínimo de esperanza es imposible vivir. El marxismo, el modernismo, el progresismo con buena fe??? proponían una lucha, una esperanza, un futuro mejor. Futuro , que por cierto, verían otros, nunca ahora: la eliminación de las clases, de Dios, del dolor, se convertían en un engaño feroz, que llevaba a los campos de concentración, los gulags, la mentira, el vivir no se sabe para qué. Benedicto XVI nos habla de la única y verdadera esperanza, estamos en un camino que lleva a la plenitud. Ojo cierto progreso es bueno, es maravilloso los aviones , los avances biomédicos, los cerdos clonados, pero eso no resuelve los grandes asuntos. Leí ayer un artículo de una escritora que decía que una de los efectos colaterales del bienestar, de las sociedades avanzadas, es el tedio, el aburrimiento. Una mujer que debe sacar a sus cuatro hijos no tiene tiempo para pensar y en cambio el tedio nos lleva a hacer mucho mal a los demás: necesidad de experiementar, de probar cosas nuevas, más fuertes, más barrocas, de husmear.