miércoles, mayo 07, 2008

Ghandi, la India.


















Hay días en que escuece el alma y la piel se amorata de rabia. Parece que el gobierno indio sabía lo de su ciclón y no alertaron a la población. La India, 300 millones de ricos, 700 de parias, que religión permite eso, que canallas pueden pedir dinero para el tercer mundo cuando no cuidan de los suyos? Los cristianos es lo que más cerca le queda al gran mahatma. El mismo vio que la India celebraba tener la bomba atómica en un país de muerte. Qué paz quieren los Indios, la de las cenizas ardiendo en su río contaminante, la miseria, la hipocresía de gobiernos mendicantes. Menos mal que la Madre Teresa, convertirá la India, seguro. Una oración, por ese pueblo, por esos parias que gozan ya de Dios, con Ghandi. Pero a su gobierno sanción y ni un duro.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

¿La India? ¿qué habla usted de la India?

Céntrese de una vez, lea los periódicos.

Cultívese y aprenda.



El Chico del Amanecer

Stepario dijo...

Por lo que yo sé, fue la India quien advirtió a Birmania de la llegada del ciclón, 48 horas antes. Pero la Junta Militar birmana, que es un gobierno megalómano y surrealista, decidió callarse la información.

Jorge dijo...

Estoy con estepario, lo que he leído es que la India alertó pero el gobierno de Myanmar, que en realidad es como ahora se llama Birmania, no alertó a la población. Tampoco han dejado que lleguen aviones con ayuda humanitaria hasta hace unos minutos. El problema es que el gobierno-dictadura de Myanmar ha secuestrado la democracia y ha impedido que los ganadores de las elecciones celebradas accedieran al poder. Es como un golpe de estado pero realizado por los que ya estaban. Esta vez la comunidad internacional se está echando encima y yo creo que se han dado cuenta de que impedir la llegada de ayuda internacional es ponérselo a huevo a los organismos internacionales para entrar a saco y sacarlos a patadas, que es lo que habría que hacer. Esto no exime a la India de sus responsabilidades para con su gente. Ya hablé en mi blog sobre la India, desmitificando bastante aquella visión idílica de la generación Beatles acerca de esa esperitualidad que no deja de ser un sincretismo baratillo, destacando por supuesto las cosas buenas que también tiene y el hondo sentido de humanidad con que los indios se tratan entre sí. Esto me recuerda aquello que he leído alguna vez: si no se da un mínimo bienestar material es muy difícil que la gente pueda aspirar a obtener los bienes espirituales verdaderos.

sinretorno dijo...

Señor dela amanecer gracias , stepario aplauso, jorge aplausos con caida de salón y clac.

Anónimo dijo...

Jorge, en tu repelente blog de pijo viajero sólo nos hablas de lo maravillosas que eran las vistas a lomos de un elefante indio, con toda la chusma ahí abajo, temiendo ser aplastada por el paquidermo mientras extiende sus pedigüeñas manos hacia tí, extranjero occidental, que les meas en la pechera.

Así que no nos hables tan profundamente de tu excéntrico tour por la India.

El Chico del Amanecer

Mariazell dijo...

Chico del amanecer, por qué eres tan borde y tan antipático? Un poquito de respeto hacia los demás y de educación no te vendría mal, no crees?

sinretorno dijo...

No se amontonen con chico del amanecer. Es un buen conocido que alegra este blog y por cierto en lo que dice del viaje del excéntrico Jorge tiene toda la razón,,,chico me has hecho pasar un buen rato, jajajajaja. Gracias

Jorge dijo...

Uff, no sé si de verdad se me ha vuelto a encarar en persona el Chico del Amanecer. Yo sospecho que alguien lo suplanta, pero bueno. Y ya he dicho que el Chico del Amanecer es de mis favoritos, pero el auténtico, claro, el de la camiseta del Ché. Qué decir de la India. Si lo que queremos es hablar de lomos de paquidermo, de acuerdo, pero que sea allí, a lomos de un paquidermo, no en este gran blog que se merece algo un poco más subido. En serio, las camisetas del Ché, hay que sudarlas también en la India, a mi no me gustan las camisetas del Ché que se visten en Madrid o en Buenos Aires, porque huelen al detergente de mamá. Id a la India con vuestras camisetas del Ché, y luego hablamos.