viernes, agosto 16, 2013

Hanna Arendt, la banalidad del mal.











Tiene mucho mérito hacer una película sobre la vida y pensamiento de esta pensadora y escritora judía. La película se mantiene y dejando muchas cuestiones abiertas hace pensar.
 
Eichman, un dirigente nazi es secuestrado por el Mossad y trasladado a Israel para ser juzgado ; Arendt se ofrece y es aceptada por la revista New Yorker para cubrir el juicio. Arendt, discípula de Heiddeger, internada en un campo en Francia consigue un visado para ir a USA en 1940. Para ella es una ocasión única de analizar in situ, el terrible holocausto y drama del pueblo judío.
 
Lo primero que destaca Arendt es la mediocridad de Eichman; no parece un hombre especialmente malvado, tiene sus tics, sus resfriados y su defensa personal es férrea; era un funcionario, su misión consistía en depositar a judíos en una estación de tren. No sabía dónde iban esos trenes y qué pasaba al final de esos viajes; eso era competencia de otro departamento. Lo único que hacía era ser fiel a su cometido; se declara no antisemita y no haber cumplido más que órdenes.
 
Por otra parte, el estado de Israel intenta a través del juicio, un ajuste de cuentas y de propaganda en un incipiente y controvertido Estado pero Eichman debe ser juzgado por sus acciones, no es un juicio general contra los nazis, o Alemania. A través de testigos Arendt, se da cuenta de que los judíos, como pueblo, tenían sus propias autoridades y que éstas colaboraron en el desastre.
 
La publicación de esos artículos en New Yorker, le trajo tremendos problemas. Acusada de nazi, alemana fría, que convertía un drama en una clase de filosofía. Pierde la confianza de familiares y de buenos amigos. Viene a concluir, que lo radical y consciente es el bien, cuando el mal es radical y no se piensa el desastre es terrible, aunque banal. Aquellos nazis terribles, oían buena música clásica, querían a sus familias, formaban parte de un sistema y sólo cumplían con su parte.
 
Otra idea de Arendt, que a los judíos no gustó, era que si no hubiese estado organizado el pueblo judío, quizás el desastre hubiese sido menor, o todo hubiese sido más confuso para librarse. Le dicen: eres judía, traicionas a tu pueblo; ella dice que su pueblo son sus buenos amigos. Que el holocausto fue crimen contra la humanidad, porque los judíos eran humanos y ese fue el carácter  que se les negó.
 
Grandes cuestiones y una buena película.

2 comentarios:

Javier dijo...

Un buen testimonio sobre el holocausto,el libro "El hombre en busca de sentido", de Victor Frakl, es un psiquiatra judío que estuvo en un campo de concentración, cuenta su experiencia...
No conozco a esta mujer pero los nazis fueron unos bárbaros (y hubo gente que se largo de Alemania al olerse la tostada: Fritz Lang, Mies Van Der Rohe, Albert Einstein, Kurt Lewin, etc.)

Sinretorno dijo...

por supuesto, ella no justifica nada, pero piensa, analiza, disecciona.....conozco el loibro de Frankl, magnífico.