sábado, mayo 31, 2014

Mesura y sobriedad en cócteles.









Ver un defecto propio en otro es terrible. Dicen que la vida te ajusta las cuentas y que antes o después encuentras la horma de tu zapato. Gracias a la formación que recibí y recibo en la Obra, el Opus Dei, me hablaron de ser moderado en aperitivos, cócteles públicos, etc. Ciertamente es penoso en reuniones académicas o sociales, cómo personas que parecen tener una posición o inteligencia pierden los papeles después de la conferencia, persiguiendo una croqueta con una mano y con la otra unos frutos secos. Recuerdo a un famoso canonista italiano, que me hablaba con la boca llena en la copa posterior a su intervención, mientras me preguntaba si además de la copa se serviría después la cena. También en el mismísimo Vaticano, ví cómo un Cardenal hacía valer su posición frente a un Obispo, para acceder al lunch vaticano. No te digo nada cuando uno o dos asistentes copan una zona y avisan a sus amigos o amigas porque hay abundante material comestible y bebible. De eso te das cuenta cuando lo ves en los demás. Es como el famoso y bello faisán, que se pavonea, pero que a la hora de la pitanza acaba desplumado por las gallinas que ven como su belleza se torna en avidez alimenticia. Que conste que quien les escribe tiene un apetito envidiable, pero es mejor despedirse amablemente que pelear por una croqueta. Otro día hablamos de los bufetes libres.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy acertadas sus palabras.En esos aperitivos parece que suena el pistoletazo de salida.Visto de fuera provoca risa ,pero una croqueta hace milagros....

Javier dijo...

Si la croqueta es buena merece la pena pelear por ella. :o)

Javier dijo...

Perdón, si el comentario ha molestado, sólo era una broma. La verdad es que tienes toda la razón, y yo soy de los que devoran la comida sin pensar en el quedar bien con los demás. Me falta aprender etiqueta...

Sinretorno dijo...

no Javier......y es bueno tener un buen apetito yo lo comento porque al verlo en otros, me dí cuenta...

mjbo dijo...

Bueno, tengo un cóctel organizado para dentro de nada y espero que nadie llegue a las manos, la verdad, pero quisiera que no quedase ni rastro de frivolidades y otras cosillas. Espero que la gente tenga apetito y acaben con todo porque no se va a repetir... Y si lo consiguen, para mí será buena señal.
Un saludo

Sinretorno dijo...

mjbo, eso es otra cosa....