Estás en un blog espumoso, intimista, paradójico; de lo humano y de lo divino. No soy mejor que tú... Me propongo hablar a la cara y que me hables a la cara, sin caretas, sin retorno, a quemarropa... blog del Profesor Tirapu
jueves, junio 06, 2013
miércoles, junio 05, 2013
Salvan tres mil vidas...sobran pamemas, corrillos y tanto debate.
Estos días, se habla mucho de la nueva ley del aborto. No entro al trapo de la política, ni a juzgar de soslayo, las actuaciones de las personas que están en ella.
Estoy como muchos, a favor de la vida, siempre: por convicción, soy madre de familia muy numerosa.Trabajamos hace años en Pro-Vida ayudando a las mujeres solas, desesperanzadas, obligadas por la soledad a escoger el aborto como última salida.
No existe "la interrupción del embarazo". Frase manida y mal expresada. Se interrumpe una lectura, se apaga una luz; en una gestación, sencillamente se mata al niño, sin más; eso sí, asépticamente en un abortorio con permiso de una ley injusta.
No me valen las demagogias de café, ni las quimeras; lo real y cotidiano es lo que hay que atender, sin mirar a otro lado.
Nuestro siglo XXI lleno de avances tecnológicos, estudios nutricionistas para lograr ser más alto, delgado, rico y sexy, olvidan lo primordial: El derecho a vivir.
Ese don precioso que recibimos de Dios gratuitamente, y como tal debemos salvaguardar. Los políticos, buscando una ley justa que contenga en su contexto esta sencilla frase: "el derecho del no nacido, la felicidad de ser madre". La sociedad, no mirando a otro lado.
Estamos construyendo la casa por el tejado, sin valores morales, tirando por tierra la educación, enfangada en el libertinaje; olvidando la familia, verdadero núcleo de la formación.
Vamos descendiendo peldaños vertiginosamente y pronto seremos un país de viejos que difícilmente podrá sostenerse sin esta nueva savia.
¿Quieren cifras reales? En Sevilla, 40 mujeres valientes, emprendedoras y de distintas opiniones, han logrado salvar de la muerte, en estos ocho últimos años, a 3.021 niños.
Ésa, ésa, sí es la solución. Nos sobran los debates, los corrillos, descalificaciones y pamemas. Sólo necesitamos más ayuda, nuestro empeño y amor, para continuar.
Atentamente,
Rosa Ciriquián
Presidenta de Pro-Vida Sevilla
martes, junio 04, 2013
Graduación en tecnun.
El día 1 se graduó mi sobrino Carlos como ingeniero industrial en Tecnun, Escuela de Ingenieros de San Sebastián de la Universidad de Navarra. La Universidad de Navarra sabe hacer muy bien las cosas (fui alumno y profesor), y estos actos también. Misa, y acto de graduación en el polideportivo, más de 1500 personas. Los padres , quizás , son los que más valoran estos actos; las dos delegadas, Oyane y otra que no recuerdo, hicieron un repaso estupendo de la carrera y agradecimiento a profesores y familia. Para mí, recuerdos de la iucundam iuventutem, de que ese chico que se graduaba me cabía en los brazos, de los aitas que estaban desde el cielo; también ver que los modos universitarios cambian, los discursos académicos también y que en la Universidad es indispensable el recambio de generaciones. Una Universidad de viejos sería un horror, una de jóvenes un error horroroso. Vicerrector Mora habló de compromiso y de esperanza, sin caer en tópicos fáciles., en momentos duros. Ahora nos toca, les toca a cada uno en su medida, el dadles vosotros de comer. Vivat Academia, vivant profesores.
sábado, junio 01, 2013
El ciego de Jericó.
Ser ciego hace dos mil años era mala cosa. Jesús se acercaba a Jericó y el ciego, no quiso perder el tren de Jesús Dios, se puso a gritar, a llamarle, a clamar. Los que estaban cerca le rogaban que callase. Cuantas veces, el ambiente, la familia, los prejuicios, el miedo a clamar, la sonrisa de los "compasivos" nos dicen lo mismo: calla, no molestes, eres un ciego, tranquilo ya te daremos unas monedas cuando pase. Jesús le oyó y le dijo que quieres que te haga. "Señor que vea". San Josemaría decía que al llamarle Jesús, tiró su manto; si Dios llama hay que tirarlo todo. Pobre ciego, a lo peor te están tomando el pelo y vas a perder el manto, las monedas . Jesús le hizo ver y le seguía feliz. Tagore relata, me emociono al recordarlo, la escena del pordiosero, que ante la llegada del gran Rey pensaba que sus problemas cesaban. Se le acercó el Rey y le dijo. Qué me das?. Yo a ti?! , esto era al revés. Hurgó en su mísero saco y le dió un grano de arroz. Por la noche al hacer el recuento de sus miserias , encontró un grano de oro y se maldijo por no haberle dado todo. Señor, que vea, que veamos, que vean.
viernes, mayo 31, 2013
La gran defensa del matrimonio de los franceses.
El domingo 26 se celebró una nueva “manif por tous”, frase acuñada contra el “mariage por tous”, que ha transformado radicalmente el concepto de matrimonio en el famoso Código de Napoleón, abriéndolo a parejas del mismo sexo. Como de costumbre, no coinciden las cifras, pero sobrecogen: más de un millón según los organizadores, 150.000 según la policía. En todo caso, como titula la newsletter de Le Monde, fue una demostración de fuerza de los “anti-mariage gay”. La presencia de esa multitud se avalora por el hecho de que la ley está ya promulgada, tras su aceptación por el organismo francés de control constitucional.
Lógicamente, los partidos mayoritarios dieron mucha importancia política al evento, aunque los organizadores insisten en que su propósito es estrictamente social y familiar. El ministro del interior, Manuel Valls, llegó a desaconsejar a la gente que acudieran con sus hijos, por razones de orden público: en el fondo, molestan mucho las imágenes de familias amplias, alegres, que defienden con optimismo y buen humor unos modos de vida que, de hecho, no coinciden con los resultados de tantos sondeos de opinión.
Nadie hizo caso al ministro. Más bien, está siendo fuertemente criticado por su intento de limitar la libertad ciudadana, así como por su amenaza de prohibir a algunos de los movimientos surgidos en torno a esta cuestión –acusados de extremismo–, que se han dado a sí mismos el nombre de “primavera francesa”.
La superación del mayo francés de 1968Más entidad tienen algunos análisis que comparan la situación actual con otra primavera más antigua: el mayo francés. Si algunos principios de aquella gran revuelta en la Francia del general De Gaulle siguen informando hoy las políticas de partidos de la izquierda, las diversas “manif pour tous” han desvelado la existencia de una franja amplia de gente joven que se opone a ese radical individualismo, que está en el origen de otras muchas injusticias.
Desde el poder, se intenta combatir el movimiento apelando al orden público, frente a mínimos incidentes: nada, comparado con los que se produjeron en el Trocadéro con la celebración del campeonato de fútbol ganado por el París-Saint Germain. De otra parte, tratan a esa oposición como si fuera algo propio de la extrema derecha, cuando los hechos demuestran hasta la saciedad que no es así. En fin, pretenden presentarlo como un intento de la Jerarquía católica de influir en la vida pública, que dividiría a los propios creyentes…
Nunca faltan palabras disidentes del resto de un progresismo decadente como el de Témoignage Chrétien (reducido ya a una mínima presencia digital, aunque tiene el eco de Le Monde y La Croix). Pero la realidad es que la postura inequívoca de los obispos franceses poco tiene que ver con viejos confesionalismos: en este punto, se ha producido una coincidencia casi unánime de todas las confesiones religiosas.
Nadie podía imaginar que en Francia se produjera un rechazo tan amplio a un proyecto que invoca ideas tan suyas como las de igualdad y libertad. Queda por ver ahora la intensidad en los próximos meses: la presidente de “Manif por tous”, Ludovine de La Rochère, declaró con fuerza al final de la concentración del domingo que “proseguiremos el combate en toda Francia”.
El futuro de la protesta socialLa batalla se complica por el interés de algunas formaciones políticas. El apoyo –como el del presidente de UMP, Jean-François Copé– incluye también una cierta invitación a trasladar a la política el serio compromiso social que han desarrollado a lo largo de los últimos meses: en 2014 se celebran elecciones municipales en el país vecino.
No faltan quienes intentan dividir a los católicos, resucitando la vieja cuestión del conservadurismo frente al progreso y la modernidad, con un cierto enfrentamiento hacia la Jerarquía. Mons. Jean-Luc Brunin, encargado de las cuestiones de familia y sociedad en la conferencia episcopal francesa, afirma con claridad: “La Iglesia ha contribuido a la reflexión y a sacar a la sociedad de la uniformidad de pensamiento que se le ha querido imponer”; y matiza que “no se ha colocado en un terreno político ni de confrontación”.
Lo cierto es los militantes de Civitas, organización próxima a los lefebvrianos, tuvieron su propia manifestación en otra parte de París. Los tres cortejos de la “manif por tous”, con participantes que repetían una vez más en su acción de protesta, acabaron juntos en los Invalides después del mediodía y, según informa La Croix, “los movimientos de extrema derecha eran invisibles”. Como declaraba uno de los portavoces, Tugdual Derville, los ultras no mancharán una acción que no obedece a ninguno de los “códigos habituales de los movimientos sociales”: “no defendemos intereses de una categoría, sino a los seres humanos más frágiles. Justamente porque la ley ha sido promulgada, vamos a convertirnos en centinelas de la injusticia”.
En realidad, y a diferencia de las recordadas manifestaciones de 1984 por la libertad de enseñanza frente a Mitterrand, no existe ahora ningún interés particular o inmediato: los participantes defienden una visión de la persona humana en tiempos de crisis de civilización. La incógnita es cómo se articulará esa protesta social en un futuro inmediato. De momento, ha servido para mostrar cómo inciden sobre la familia los debates políticos, sociales y religiosos.
jueves, mayo 30, 2013
martes, mayo 28, 2013
Santa María, desatadora de nudos.
Santa María desatadora de nudos
Santa María, llena de la presencia de Dios,
durante los días de tu vida aceptaste con
toda humildad la voluntad del Padre,
y el Maligno nunca fue capaz de enredarte con
sus confusiones.
...
Ya junto a tu Hijo
intercediste por nuestras dificultades y,
con toda sencillez y paciencia,
nos diste ejemplo de cómo desenredar
la madeja de nuestras vidas.
Y al quedarte para siempre como
Madre Nuestra, pones en orden y haces mas
claros los lazos que nos unen al Señor.
Santa María, Madre de Dios y Madre Nuestra,
Tú que con corazón materno desatas los
nudos que entorpecen nuestra vida,
te pedimos que nos recibas en tus manos
y que nos libres de las ataduras y confusiones
con que nos hostiga el que es nuestro enemigo.
Por tu gracia, por tu intercesión, con tu ejemplo,
líbranos de todo mal, Señora Nuestra
y desata los nudos, que impiden nos unamos a Dios,
para que libres de toda confusión y error,
los hallemos en todas las cosas,
tengamos en El puestos nuestros
corazones y podamos servirle
siempre en nuestros hermanos. Amén
lunes, mayo 27, 2013
La Santísima Trinidad y nuestra felicidad.
Dentro de la Iglesia, se refleja la Trinidad en cualquier comunidad auténticamente cristiana, allí donde cada uno se preocupe de los demás y se olvide de sí mismo, en una familia, en un hogar hondamente cristiano, allí donde predomine la acción del Espíritu Santo y se manifiesten sus frutos: caridad, paz, gozo, paciencia…
Uno de los textos más citados del Concilio Vaticano II es el n. 24 de la Const. Gaudium et spes y, desde luego, fue un lugar favorito de Juan Pablo II. Se titula La índole comunitaria de la vocación humana según el plan de Dios. En él se lee: el Señor, cuando ruega al Padre que todos sean uno, como nosotros también somos uno (Io 17,21-22), abriendo perspectivas cerradas a la razón humana, sugiere una cierta semejanza entre la unión de las personas divinas y la unión de los hijos de Dios en la verdad y en la caridad.
La petición de Jesús al Padre es asombrosa. La traducción al español empobrece el sentido porque sólo hay una palabra (uno) para expresar dos conceptos distintos en griego y en latín: unus y unum. En realidad, lo que Jesús pide a su Padre es que se dé entre sus discípulos un tipo de unión semejante al que se da entre las Personas de la Trinidad. Ésa es la petición de Jesús y ésa es nuestra vocación, nuestro futuro dichoso, querido por Dios.
Abriendo perspectivas cerradas a la razón humana… La realidad íntima de Dios, su condición de Uno y Trino, el misterio de la Santísima Trinidad excede la capacidad natural de la inteligencia humana. Los grandes pensadores de la antigüedad fueron capaces de superar los mitos paganos y llegar al posible y limitado conocimiento natural de Dios, pero la intimidad del Dios Vivo habría permanecido incógnita a la razón humana si Dios no hubiera emprendido esa aventura amorosa que se llama Historia de la Salvación, si no se hubiera abierto Dios al hombre para invitarle a entrar en la misma vida divina. La Historia de la Salvación es, al mismo tiempo, Historia de la Revelación divina al hombre.
De una manera muy directa Dios se manifiesta al pueblo de Israel, comenzando por su propio inicio en los Patriarcas. No obstante, a lo largo del Antiguo Testamento Dios se revela sólo como Uno y único, con una gradualidad pedagógica, para evitar a su Pueblo el contagio politeísta de todas las culturas que le rodean. Sólo con Jesús y en Jesús acontece la revelación del Padre, del Hijo Encarnado y del Espíritu Santo. El conocimiento de la Trinidad en Dios es algo nuevo, sólo se da en Cristo, es propio de los cristianos; es algo singular, es algo que no acontece en ninguna religión ni en ninguna filosofía.
Sugiere una cierta semejanza entre la unión de las personas divinas y la unión de los hijos de Dios en la verdad y en la caridad. El lenguaje de la fe siempre es prudente porque hablar al mismo tiempo de Dios y de los hombres se requiere siempre el recurso a la analogía. Se sugiere una cierta semejanza. Nuestra comunión con la Trinidad, siempre a través de Jesús, origina una comunión entre nosotros: la Comunión de los Santos, imperfecta aquí en la tierra, perfecta en el Cielo. Comunión de fe y de amor.
Podríamos preguntarnos ¿cómo se instaura entre nosotros −criaturas, cristianos− ese reflejo, ese eco, de la Santísima Trinidad? Viviendo cada uno no para sí sino para Cristo y los demás. La Iglesia entera es pueblo reunido en la unidad del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Dentro de la Iglesia, se refleja la Trinidad en cualquier comunidad auténticamente cristiana, allí donde cada uno se preocupe de los demás y se olvide de sí mismo, en una familia, en un hogar hondamente cristiano, allí donde predomine la acción del Espíritu Santo y se manifiesten sus frutos: caridad, paz, gozo, paciencia…
Realmente, cuánto más cristiana es nuestra vida, compartida, mayor es el anticipo que se nos da... del Cielo.
Jorge Salinas
http://www.almudi.org/Noticias/tabid/474/ID/2171/La-Santisima-Trinidad-y-nuestra-felicidad.aspx#.UaMBEhQnmGg.facebook
domingo, mayo 26, 2013
Creo en la Iglesia, a pesar de los pesares.
Es Cristo que pasa S. Josemaría Escrivá.
131 Los cristianos llevamos los grandes tesoros de la gracia en vasos de barro; Dios ha confiado sus dones a la frágil y débil libertad humana y, aunque la fuerza del Señor ciertamente nos asiste, nuestra concupiscencia, nuestra comodidad y nuestro orgullo la rechazan a veces y nos llevan a caer en pecado. En muchas ocasiones, desde hace más de un cuarto de siglo, al recitar el Credo y afirmar mi fe en la divinidad de la Iglesia una, santa, católica y apostólica, añado a pesar de los pesares. Cuando he comentado esa costumbre mía y alguno me pregunta a qué quiero referirme, respondo: a tus pecados y a los míos.
Todo eso es cierto, pero no autoriza en modo alguno a juzgar a la Iglesia de manera humana, sin fe teologal, fijándose únicamente en la mayor o menor cualidad de determinados eclesiásticos o de ciertos cristianos. Proceder así, es quedarse en la superficie. Lo más importante en la Iglesia no es ver cómo respondemos los hombres, sino ver lo que hace Dios. La Iglesia es eso: Cristo presente entre nosotros; Dios que viene hacia la humanidad para salvarla, llamándonos con su revelación, santificándonos con su gracia, sosteniéndonos con su ayuda constante, en los pequeños y en los grandes combates de la vida diaria.
Podemos llegar a desconfiar de los hombres, y cada uno está obligado a desconfiar personalmente de sí mismo y a coronar sus jornadas con un mea culpa con un acto de contrición hondo y sincero. Pero no tenemos derecho a dudar de Dios. Y dudar de la Iglesia, de su origen divino, de la eficacia salvadora de su predicación y de sus sacramentos, es dudar de Dios mismo, es no creer plenamente en la realidad de la venida del Espíritu Santo.
sábado, mayo 25, 2013
Cuando el sexo gobierna tu vida.
Hace tan solo unas semanas, Carlos Chiclana, médico especialista en Psiquiatría y autor de «Atrapados en el sexo» recibió la invitación de un colegio de secundaria para hablar de la adicción al sexo a un centenar de adolescentes de entre 15-17 años. Cuál fue su sorpresa, cuando después de la charla le han escrito varios alumnos solicitándole ayuda: «se encuentran atrapados por su conducta sexual, ni pueden no hacerla, les quita tiempo, les bloquea el estudio, se sienten desconcertados e insatisfechos», asegura Chiclana.
En nuestra sociedad, cuando se habla de adicción al sexo o «hipersexualidad», como prefiere denominarla Carlos Chiclana, todo el mundo calla, pone la oreja, escucha y se ríe, pero como él mismo afirma «el asunto no tiene ninguna gracia, porque una persona que presenta hipersexualidad suele pensar y tener prácticas sexuales con una frecuencia o condiciones que le generan distorsión en su vida cotidiana, en su bienestar personal, en sus relaciones personales, sociales, en su trabajo o en su economía».
Añade que la conducta sexual fuera de control puede haberse desarrollado de forma adictiva y también como una compulsión, como un hábito aprendido, por impulsividad o en el contexto de una patología orgánica o psiquiátrica. «Por esto no es una broma ni un chiste tener este problema».
¿Cuándo se considera que una persona es hipersexual? ¿Cómo se mide?
Existen abundantes instrumentos para medir la hipersexualidad. Hay entrevistas clínicas específicas y cuestionarios. No es sin más el criterio subjetivo de sentir, pensar y considerar que mi conducta sexual es más frecuente o intensa de lo que yo deseo, el único criterio necesario para diagnosticar hipersexualidad. Tampoco son exclusivamente las consecuencias que se deriven de ella. Es el conjunto de síntomas, parámetros, situaciones, vivencias, duración, modos de afrontar y otras variables las que, desde una perspectiva poliédrica y multidimensional, nos permitirán hacer un diagnóstico preciso.
¿Cuáles son las principales causas de esta conducta?
Cada persona es un mundo, tiene una historia particular y unas vivencias personales. Esto es lo importante. Puede estar relacionada con patologías psiquiátricas, estrés y tensión de la vida cotidiana, cansancio, no tener ocupaciones de disfrute, no saber descansar, no tener aficiones, aprendizaje vinculado a otras situaciones no sexuales, desarrollo de hábitos perjudiciales, ausencia de o mala formación y educación sexual, dificultades en las relaciones interpersonales, alteración en el control de los impulsos, abusos en la infancia, falta de conocimiento personal, identidad no configurada, temperamento de características adictivas, afectividad desordenada, mal educada o con necesidades especiales, falta de enraizamiento familiar con relaciones de apego inseguro o evitativo.
Lo importante no es que busquemos estas dificultades en las personas que atendamos, sino que conozcamos bien a la persona que desea salir de esta situación y atendamos a sus causas particulares, sus motivaciones, sus necesidades. No hay una persona igual a otra.
¿A qué edad comienza? Perfil de las personas que presentan este problema.
Como se acaba de publicar en una revista científica, la edad más habitual de inicio es la adolescencia, pero puede comenzar también posteriormente.
¿Cómo afecta a la pareja convivir con una persona con hipersexualidad?
He podido ver auténticas historias de amor épico en parejas que se alían para salir de este problema. El sufrimiento, desconcierto y rabia de la pareja es enorme. Es muy difícil entender el problema y qué le ha llevado hasta ahí. A veces puede aparecer la culpa que acusa de no haber estado a la altura y que por eso la otra persona ha necesitado recurrir a eso. También genera rupturas de parejas, matrimonios y familias. Lo interesante es saber que se puede solucionar y si se puede contar con la pareja y la familia en el proceso terapéutico para rechazar las conductas y acoger a la persona, se acelera la recuperación.
¿De qué manera se puede acabar con esta conducta?
Lo primero es hacer un diagnóstico adecuado. Conocer si es un problema aislado o está en relación con patologías médicas, psiquiátricas, problemas psicológicos u otras variables. Después es necesario diseñar un plan de tratamiento desde una perspectiva integral que incluya lo necesario de diversas dimensiones: biológica, psicológica, actitud personal y entorno.
El cambio no suele ser milagroso ni de un día para otro. Como cuando quieres adelgazar es necesario que te lo propongas, que te lo tomes enserio. Con dedicación, esfuerzo, constancia se aprende un nuevo estilo de vida, se corrigen errores. Esto requiere práctica, un reciclaje en el modo de vivir la afectividad y la sexualidad.
Es difícil sí y cuesta mucho, vale la pena, genera felicidad, te quitas de muchos líos, ahorras dinero y ganas en libertad, cuidas mejor de ti mismo y de tu familia. Todo esto es posible si te lo tomas en serio, si te permites adentrarte en lo que te ocurre realmente y eres firme y constante, aunque haya problemas, recaídas y sufrimiento a lo largo del camino.
¿Es España un país que se caracterice por la hipersexualidad?
No tenemos estudios comparativos que permita afirmar que nos caractericemos por ser hipersexuales. Me parece que en España tenemos por delante una tarea muy interesante y bonita que es recuperar los valores sexuales de la persona y enmarcarlos como explica el profesor Montejo, director científico de la Asociación Española de Sexualidad y Salud Mental, en personas con libertad, rostro y afectos que nos permitan amar y ser amados.
Los expertos dicen que la crisis, el paro, el estrés… influyen en la falta de deseo sexual, ¿Supone un momento de alivio para los afectados?
Para las personas con hipersexualidad la crisis no supone un parón. Para algunos las situaciones de estrés o de desocupación pueden aumentar la frecuencia de las conductas.
Los españoles padecemos más hipersexualidad o hiposexualidad?
En mi opinión lo importante no son las estadísticas sino que cada persona pueda atender sus necesidades y recibir ayuda si la precisa. Ya sea para aumentar el deseo sexual o disminuir las conductas. Que puedan tener equilibrio y armonía en su vida sexual.
¿Cómo se define la normosexualidad?
No lo sé, creo que no existe una definición. La OMS propone una definición de salud sexual que me parece acertada: «la integración de los elementos somáticos, emocionales, intelectuales y sociales del ser sexual por medios que sean positivamente enriquecedores y que potencien la personalidad, la comunicación y el amor».
El psiquiatra que empleaba el término «normosexualidad» en la anécdota que comento en el libro, lo decía precisamente para recalcar que no hay un medidor de «sexualidad normal», porque existen muchas variables que enmarcan una sexualidad normal: edad, formación, respeto, afecto, amor, cariño, satisfacción, identidad, placer, relaciones y valores personales, proyecto vital. ¿Cuál es el aliñado normal de una ensalada? Depende de muchos factores. Lo interesante es que cada persona pueda gobernar su vida.
Enlace a la noticia: http://www.abc.es/familia-parejas/20130507/abci-adicto-sexo-201305011354.htmlb
viernes, mayo 24, 2013
jueves, mayo 23, 2013
martes, mayo 21, 2013
Efecto Francisco, las confesiones.
Dicen que hay ya un 'efecto Francisco'. Este título, como el de la 'primavera árabe', por poner el ejemplo más reciente, es fruto, posiblemente, de una parte pequeña de realidad y otra mucho más importante de periodismo. Los medios tendemos a etiquetarlo todo. También a los papas y a sus pontificados. Está el papa mediático, Juan Pablo II y este papa Francisco que, a golpe de gestos sencillos, está conquistando muchos corazones. Ahora parece que la prensa ha decidido que Benedicto XVI es un papa de transición, pero lo cierto es que la historia hará justicia de un pontificado marcado por el excelente magisterio que dejó escrito y que pasa al acervo de la Iglesia donde permanecerá por siempre.
Sea como fuere, la prensa –nosotros mismos en Religión Confidencial en las excelentes crónicas de Blanca Ruiz Antón- ya habla de 'efecto Francisco'. Este papa levanta pasiones y la plaza de San Pedro se llena más que antes, turistas y romanos acuden en masa a las múltiples celebraciones eucarísticas de una agenda de vértigo. Ojalá sea así y poco a poco sus palabras vayan consiguiendo lo que él realmente quiere: acercar a los hombres a Cristo.
Pero de todo ese 'efecto Francisco' hay un detalle que invita más que el resto al optimismo, a pensar en una verdadera marea de fe: las confesiones. Parece ser que hay lleno total en los confesionarios. Ojo, que esto no es nuevo, el aparentemente gris Benedicto XIV vino a una colorida España en la Jornada Mundial de la Juventud para encontrarse con la sorpresa del Retiro atestado de fieles en busca de la misericordia de Dios. Y son muchos los testimonios de sacerdotes que emplearon toda la vigilia de Cuatro Vientos en confesar sin parar hasta las tantas de la madrugada.
Lo espectacular del 'efecto confesión' es que nos traslada directamente al Evangelio y nos acerca a una de las figuras a las que el entonces cardenal Bergoglio y el hoy papa Francisco más ha mencionado en sus pláticas: san Pedro. Recordaba el cardenal ante los obispos españoles reunidos en Ejercicios Espirituales esa peculiar característica del apóstol, que tantas veces se supo pecador como expresó su amor a Cristo. Y tantas veces expresó su amor a Cristo como su humanidad lo hizo temer, huir, caer. Pero tantas veces cayó como se levantó.
El papa Francisco ha marcado el énfasis de varias de sus homilías en la misericordia de Dios y es que si existe ese 'efecto' nuevo que llega en medio de la Nueva Evangelización y en el Año de la fe, tiene que empezar precisamente por la conversión. Solo con esa gracia de Dios que corre a raudales por el alma arrepentida y redimida misericordiosamente por el Padre, se puede avanzar en este largo camino que tiene garantía de éxito. Si hay más confesiones en la era Francisco, podemos estar tranquilos. Por cierto, no es el 'efecto Francisco' es el 'efecto Dios'. Y ese sí es real.
@msolanoaltaba
http://www.religionconfidencial.com/tribunas/083908/las-confesiones-del-efecto-francisco
lunes, mayo 20, 2013
Madre Teresa y 29 céntimos.
Debéis dar lo que os cueste algo.(......)
Un día bajaba Made Teresa por la calle; un mendigo se me acercóy me dice: " Madre Teresa, todo el mundo te hace regalos; también quiero darte alguna cosa. Hoy he recibido 29 céntimos y te los quiero dar" Reflexioné un momento: " si acepto estos 29 céntimos ( que no es casi nada ), él corre el riesgo de no poder comer nada esta noche, si no los acepto, le doy un disgusto". Extendí la mano y tomé el dinero. Nunca jamás he visto sobre ningún rostro humano tanto gozo como el se ese hombre, por el hecho de haber podido dar algo a Madre Teresa. ( ...), fue maravilloso porque esas pocas monedas a las que renunciaba llegaron a ser una gran fortuna al haber sido dadas con tanto amor.
domingo, mayo 19, 2013
Pentecostés...siguiendo al Papa Francisco.
Gentileza del Old Chap.
Queridos hermanos y hermanas:
En este día, contemplamos y revivimos en la liturgia la efusión del Espíritu Santo que Cristo resucitado derramó sobre la Iglesia, un acontecimiento de gracia que ha desbordado el cenáculo de Jerusalén para difundirse por todo el mundo.
Pero, ¿qué sucedió en aquel día tan lejano a nosotros, y sin embargo, tan cercano, que llega adentro de nuestro corazón? San Lucas nos da la respuesta en el texto de los Hechos de los Apóstoles que hemos escuchado (2,1-11). El evangelista nos lleva hasta Jerusalén, al piso superior de la casa donde están reunidos los Apóstoles. El primer elemento que nos llama la atención es el estruendo que de repente vino del cielo, «como de viento que sopla fuertemente», y llenó toda la casa; luego, las «lenguas como llamaradas», que se dividían y se posaban encima de cada uno de los Apóstoles. Estruendo y lenguas de fuego son signos claros y concretos que tocan a los Apóstoles, no sólo exteriormente, sino también en su interior: en su mente y en su corazón. Como consecuencia, «se llenaron todos de Espíritu Santo», que desencadenó su fuerza irresistible, con resultados llamativos: «Empezaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía manifestarse». Asistimos, entonces, a una situación totalmente sorprendente: una multitud se congrega y queda admirada porque cada uno oye hablar a los Apóstoles en su propia lengua. Todos experimentan algo nuevo, que nunca había sucedido: «Los oímos hablar en nuestra lengua nativa». ¿Y de qué hablaban? «De las grandezas de Dios».
A la luz de este texto de los Hechos de los Apóstoles, deseo reflexionar sobre tres palabras relacionadas con la acción del Espíritu: novedad, armonía, misión.
1. La novedad nos da siempre un poco de miedo, porque nos sentimos más seguros si tenemos todo bajo control, si somos nosotros los que construimos, programamos, planificamos nuestra vida, según nuestros esquemas, seguridades, gustos. Y esto nos sucede también con Dios. Con frecuencia lo seguimos, lo acogemos, pero hasta un cierto punto; nos resulta difícil abandonarnos a Él con total confianza, dejando que el Espíritu Santo anime, guíe nuestra vida, en todas las decisiones; tenemos miedo a que Dios nos lleve por caminos nuevos, nos saque de nuestros horizontes con frecuencia limitados, cerrados, egoístas, para abrirnos a los suyos. Pero, en toda la historia de la salvación, cuando Dios se revela, aparece su novedad, trasforma y pide confianza total en Él: Noé, del que todos se ríen, construye un arca y se salva; Abrahán abandona su tierra, aferrado únicamente a una promesa; Moisés se enfrenta al poder del faraón y conduce al pueblo a la libertad; los Apóstoles, de temerosos y encerrados en el cenáculo, salen con valentía para anunciar el Evangelio. No es la novedad por la novedad, la búsqueda de lo nuevo para salir del aburrimiento, como sucede con frecuencia en nuestro tiempo. La novedad que Dios trae a nuestra vida es lo que verdaderamente nos realiza, lo que nos da la verdadera alegría, la verdadera serenidad, porque Dios nos ama y siempre quiere nuestro bien. Preguntémonos: ¿Estamos abiertos a las "sorpresas de Dios"? ¿O nos encerramos, con miedo, a la novedad del Espíritu Santo? ¿Estamos decididos a recorrer los caminos nuevos que la novedad de Dios nos presenta o nos atrincheramos en estructuras caducas, que han perdido la capacidad de respuesta?
2. Una segunda idea: el Espíritu Santo, aparentemente, crea desorden en el Iglesia, porque produce diversidad de carismas, de dones; sin embargo, bajo su acción, todo esto es una gran riqueza, porque el Espíritu Santo es el Espíritu de unidad, que no significa uniformidad, sino reconducir todo a la armonía. En la Iglesia, la armonía la hace el Espíritu Santo. Un Padre de la Iglesia tiene una expresión que me gusta mucho: el Espíritu Santo "ipse harmonia est". Sólo Él puede suscitar la diversidad, la pluralidad, la multiplicidad y, al mismo tiempo, realizar la unidad. En cambio, cuando somos nosotros los que pretendemos la diversidad y nos encerramos en nuestros particularismos, en nuestros exclusivismos, provocamos la división; y cuando somos nosotros los que queremos construir la unidad con nuestros planes humanos, terminamos por imponer la uniformidad, la homologación. Si, por el contrario, nos dejamos guiar por el Espíritu, la riqueza, la variedad, la diversidad nunca provocan conflicto, porque Él nos impulsa a vivir la variedad en la comunión de la Iglesia. Caminar juntos en la Iglesia, guiados por los Pastores, que tienen un especial carisma y ministerio, es signo de la acción del Espíritu Santo; la eclesialidad es una característica fundamental para los cristianos, para cada comunidad, para todo movimiento. La Iglesia es quien me trae a Cristo y me lleva a Cristo; los caminos paralelos son peligrosos. Cuando nos aventuramos a ir más allá (proagon) de la doctrina y de la Comunidad eclesial, y no permanecemos en ellas, no estamos unidos al Dios de Jesucristo (cf. 2Jn 9). Así, pues, preguntémonos: ¿Estoy abierto a la armonía del Espíritu Santo, superando todo exclusivismo? ¿Me dejo guiar por Él viviendo en la Iglesia y con la Iglesia?
3. El último punto. Los teólogos antiguos decían: el alma es una especie de barca de vela; el Espíritu Santo es el viento que sopla la vela para hacerla avanzar; la fuerza y el ímpetu del viento son los dones del Espíritu. Sin su fuerza, sin su gracia, no iríamos adelante. El Espíritu Santo nos introduce en el misterio del Dios vivo, y nos salvaguarda del peligro de una Iglesia gnóstica y de una Iglesia autorreferencial, cerrada en su recinto; nos impulsa a abrir las puertas para salir, para anunciar y dar testimonio de la bondad del Evangelio, para comunicar el gozo de la fe, del encuentro con Cristo. El Espíritu Santo es el alma de la misión. Lo que sucedió en Jerusalén hace casi dos mil años no es un hecho lejano, es algo que llega hasta nosotros, que cada uno de nosotros podemos experimentar. El Pentecostés del cenáculo de Jerusalén es el inicio, un inicio que se prolonga. El Espíritu Santo es el don por excelencia de Cristo resucitado a sus Apóstoles, pero Él quiere que llegue a todos. Jesús, como hemos escuchado en el Evangelio, dice: «Yo le pediré al Padre que os dé otro Paráclito, que esté siempre con vosotros» (Jn 14,16). Es el Espíritu Paráclito, el «Consolador», que da el valor para recorrer los caminos del mundo llevando el Evangelio. El Espíritu Santo nos muestra el horizonte y nos impulsa a las periferias existenciales para anunciar la vida de Jesucristo. Preguntémonos si tenemos la tendencia a cerrarnos en nosotros mismos, en nuestro grupo, o si dejamos que el Espíritu Santo nos conduzca a la misión.
La liturgia de hoy es una gran oración, que la Iglesia con Jesús eleva al Padre, para que renueve la efusión del Espíritu Santo. Que cada uno de nosotros, cada grupo, cada movimiento, en la armonía de la Iglesia, se dirija al Padre para pedirle este don. También hoy, como en su nacimiento, junto con María, la Iglesia invoca: «Veni Sancte Spiritus! - Ven, Espíritu Santo, llena el corazón de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor». Amén.
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