Hoy comíamos cuatro colegas, de esas comidas de trabajo (creo que es mejor no mezclar comida y trabajo), hacíamos planes, estrategias, incluso con papel y pluma se anotaban diferentes alternativas. Dos comensales habían pedido entrecot, que estaba demasiado correoso, uno de los comensales se levantó espantado y lleno de angustia, no podía respirar, se había atragantado, probamos los golpes, rodearle por la cintura, nada. Acabamos en urgencias, eso es para contar otro día, le pedían papeles, él se ahogaba, al final todo quedó en un gran susto, sin consecuencias, una endoscopia aclaró su tráquea. Se me vino a la mente lo poco que somos, un mal bocado, una tontería...que porqué trazamos planes vanos (ps.II), que funcionamos con la hipótesis de que somos eternos, de que lo realmente importante son otras cosas, tu amor, tu sencillez, tu confianza en Dios. Cada uno que saque sus consecuencias, y desde niños masticar bien y no hablar mientras se come.