viernes, septiembre 02, 2005

Las reglas de la oposición universitaria.


La primera y principal, tener al Tribunal, la segunda, y no menos importante, carecer de contricante, la tercera y por añadidura, saber algo de la asignatura. Combínese adecuadamente a partes iguales con lo que decía un prestigioso profesor: si ellos sacan a los suyos,nosotros votamos a los mejores, quién saca a los nuestros?. Triste, pero es así, y al final no queda tan mal.

10 comentarios:

Lilian dijo...

nO entendí :s

Anónimo dijo...

¿Y qué solución o alternativa factible en la universidad española actual propones para acceder a ser profesor universitario?

Tu ¿como has conseguido tu plaza en la universidad?

noname07 dijo...

Menos lobos caperu!!!!

Caraacara que estás metido hasta las cejas en esa rueda de "próceres universitarios" de la que te quejas lastimeramente.

Anónimo dijo...

Conozco uno que lo intentó en político-constitucional pero, como la cosa estaba dominada por los Perez Royo y demás, dió el salto al eclesiástico, oh casualidad con los Navarro-Valls, Fornés y tal y tal. Y ahora se queja. Un poco de seriedad, hombre.

Anónimo dijo...

Uffffffffffffff................... Tongo.......... tongo........

guanarteme dijo...

Desde mi retiro tropical te apunto una solución: ¡que los nuestros sean los mejores!

noname07 dijo...

>>>>>>>>>>>>>>guanarteme dijo...
Desde mi retiro tropical te apunto una solución: ¡que los nuestros sean los mejores!

¿?
Pregunto
¿Los nuestros?...
¿Que significa eso de "los nuestros"?

¿Los de este blog formáis parte de un colectivo "especial"?

¿alguien me puede aclarar esto?

Anónimo dijo...

Ufffffffffffffff............ Tongo tongo..........

noname07 dijo...

ya veo que me voy a quedar sin respuesta sobre lo de "nosotros"

...

Pues vaya

sinretorno dijo...

Es un modo de hablar, no viste la película uno de los nuestros?. Tus amigos,discípulos,los que te caen bien. Esto es como los juicios, no somos computadoras, aunque hay que ser equilibrado. La máxima justicia puede ser injusta, fiat justitia et pereat mundi...