viernes, diciembre 16, 2005

Julián Marías.


Uno de los mejores pensadores españoles de nuestro tiempo. Por envidia no le hicieron nunca catedrático, pero su prestigio superó con creces el escalafón administrativo. Discípulo de Ortega y Gasset, católico y liberal, mesurado, con sentido comun, creyó siempre en la libertad y en las personas aunque le fallaran muchas veces. Con una idea de España firme (no el lamentable espectáculo que estamos dando con Carod, Otegi, el corcho extremeño y el cava catalán) y flexible a la vez. Huyó del tópico de que en España todo era peor, la Universidad de los años 30 del pasado siglo era magnífica, y muchos intelectuales españoles posteriores a la guera también lo fueron. Decía que los dos grandes errores del siglo XX son la aceptación social de aborto y del consumo de drogas. Para medir la libertad proponía tres preguntas: qué se se puede hacer? ; qué no se puede? y qué me pueden hacer?. Brillante, descansa en paz y seguro que ya ha organizado alguna tertulia de pensadores en el cielo.

6 comentarios:

Isabel dijo...

Los tiempos cambian, unos se van otros se quedan y no todo es siglo XX, hubo más, y ahora estamos en el XXI.
Descanse el paz.

LirioAustral dijo...

Lo único que leido completo de él, porque no tengo acceso a más es "la mujer y sus sombras" (creo que así se llama) Magnifico, lo he leido 3 veces.
Que descanse en paz :)

Saludos
Estoy sin Pc

sinretorno dijo...

Lilian es urgente que recupere su PC, la blogsfera se hunde sin usted. Ya de vacaciones?

gioconda dijo...

Recuerdos del norte!Siempre se van los mejores, el resto todavia tenemos mucho que aprender...

claudio dijo...

un hombre bueno. Le hicieron una entrevista hace pocos años, ya no veía bien y no podía escribir. La entrevista tuvo lugar en su casa de Madrid, donde vivía con su hijo Javier Marías, el escritor, que escribe muy bien, pero que está en las antípodas de su padre.

La casa era una de esas antiguas con techos altos. En el comedor, lleno de muebles antiguos de madera maciza, estaba todo lleno de libros. La mesa del comedor no se podía usar, porque eran torres de libros que habían aterrizado allí, porque ya no quedaba sitio. Los pasillos, la cocina, todo estaba lleno de libros. Ya no sabían donde ponerlos.

Para terminar, diré que su mejor libro es Antropología Metafísica. Era un gran hombre, apenado por la muerte de su mujer desde 1977. Decía que para él el amor era poder desayunar todos los días con su mujer.

Requiescant in pace.

Anónimo dijo...

Recomiendo leer "Breve tratado sobre la ilusión", ilusiona mucho. Y también sus memorias, sobretodo el primer tomo. Se titulan Julián Marías Una vida presente.
Y lo que más destaco de él es que es un intelectual inteligible, lo que no debe resultar fácil a tenor de lo enrevesados que son algunos (mi opinión personal es que utilizan un lenguaje complejo para parecer que saben más). Y lo segundo que destacaría en él es su coherencia entre su modo de pensar y su modo de vivir, lo cual resulta muy atractivo en una persona, porque da confianza, seguridad, "huele a cierto, a veraz".Y ese buen olor... ¡es tan escaso! Un tío honrado, cabal.
Además, pasará a la historia, no se quedará en el siglo XX, porque aportó mucho al pensamiento.