viernes, junio 27, 2008

Verano.

Una cierta placidez nos invade. El sol calienta, apetece un helado, las terrazas se llenan. Se mezcla el cansancio del curso con la esperanza de cambiar de lugar. El mar es mi refugio mental y corporal. Descansar no es no hacer nada, sino cambiar de actividad, represar, rezar con más calma, contactar mejor con la naturaleza. Hacer más ejercicio físico, viajar, estar más tiempo con los que queremos, hablar de cosas de familia. Dormirse viendo la subida del Tourmalet. Tinto de verano, también. Aunque me suele fastidiar que ya por las calles nos anuncien la lotería de navidad y los corticoles para la vuelta al cole. Feliz verano. Alguno me dirá que anda muy mal de dinero; que no se preocupe, el gobierno nos dará pastillas y por otra parte los ricos siempre se han quedado en las ciudades cuando los demás se van y cuando vuelven, ellos se van.

2 comentarios:

(sin número) dijo...

a quien ande mal de dinero le propongo que cortemos las carreteras hasta que el Estado nos subvencione las vacaciones...

Anónimo dijo...

Muy bueno el tinto de verano y la caló nocturna de Jaén, muy chili.