
Un amigo , ayer, contaba una anécdota. Una mujer va hasta Ars para pedirle un milagro, que cure a su hija de una enfermedad de la que no sale. Cuando llega al cura de Ars, éste le dice que ya sabe lo que le va a pedir, pero que sepa que esa enfermedad es la escalera que su hija tiene para ir al cielo. A veces, pensamos que la oración es como echar dinero en una máquina de refrescos: pongo tanto merezco el refresco. Pues no, de los millones de enfermos que van a Lourdes muy pocos curan, pero entonces por qué van tantos? Seguramente salen convertidos, con la fe y la esperanza mayores, dando un sentido a sus vidas limitadas. Es verdad que el señor nos anima a pedir, a pedir hasta que se nos conceda ( si conviene). Con el tiempo se va pidiendo menos por uno y mucho más por los demás, ese ya es un fruto de la oración. Me asombra, cómo una criatura como Abrahan o Moisés dialogan con Dios, incluso chalanean. Si encuentro diez justos los perdonarás...vale...y si fuesen cinco...vale.
PD: gracias por los avisos de widget y gracias a quien lo ha solucionado.











