
De nuevo vamos contracorriente. El laborista Blair, 10 años de premier, jovial, animoso, seductor, se retira, aunque con misiones internacionales a la vista. Se atrevió a tener un hijo, el cuarto, siendo primer ministro, abrió un nuevo laborismo, preocupado por la familia, la educación , las tradiciones y Europa. Un hombre que visitó hace poco a Benedicto XVI, al que le dijo estar próximo a la conversión y que contara con él para sus misiones de paz y para un mejor entendimiento de las confesiones cristianas. Y cosa bastante ausente entre nuestros políticos, se atreve a hablar de religión . Inglaterra, tierra de conversos. Suerte Mr. Blair.











