
No era una manifestación del PP, ni de la Iglesia católica. Familias normales, muchos niños y jóvenes, algunos sacerdotes, algunas religiosas. Muy festivo, alegre, me hice con varios de los llamados bebés aido, me impresionó lo completo que es el niño o niña en la semana 13. Quizás, a mi parecer, demasiado organizado;una mayoría festiva y llena de alegría en favor de la vida, sin insultar; cantando y disfrutando, ofreciendo el apoyo a toda madre y entendiendo un hijo como un regalo de Dios. Las gemelas no pararon de llorar, mezcla de alegría y de emoción. Lucía y Javier, sobrinos peques, impresionados de ver a tanta gente. España real, normal, parando los pies a la sinrazón de matar inocentes. Es muy bueno, de vez en cuando, vernos juntos y disfrutar. Luego cada uno a su casa, a su trabajo. La fiesta de ayer daba envidia de la buena a tristes, agoreros y pesimistas. No es el final, es el principio.












