miércoles, octubre 25, 2006

Amor.



















Las mejores palabras, a veces, se corrompen. Basta coger una revista antes de cortarse el pelo, para que a uno se le quiten las ganas de usar el término amor hasta dentro de dos meses. Hoy en clase salió el famoso tema del preservativo, del SIDA y todo eso. La doctrina de la sexualidad de la Iglesia es coherente,digna y revolucionaria, sí revolucionaria, porque trata del amor entre personas, de compromiso, de sacrificio, de fidelidad, de no usar a las personas, porque usar es propio de cosas. Ayer me llamó mi madre, 51 años casada y me dijo que ahora debe querer más a mi padre. Eso es amor.

4 comentarios:

Luisma dijo...

Qué envidia me dan los alumnos que pueden acudir a tus clases. Aunque discrepe contigo en muchas cosas recuerdo que me encantaban tus clases.

estepario dijo...

Yo también envidio esas clases, por diferentes motivos...
Hasta la próxima, guardo el fuerte -amor, dignidad... la suerte que tenemos son nuestros grandes temas-.

Ana Belén Ruiz dijo...

Yo no las envidio porque ya tengo la dicha de poder asistir a ellas. Este curso, en D.Canónico, y el pasado, en D.Eclesiástico. Son de lo más interesante.Especialmente Derecho canónico es una asignatura en la que acabas por hacerte muchas preguntas (preguntas de la vida misma),por replantearte cuestiones.Sinretorno me ayuda a pensar, a alcanzar nuevas perspectivas. A mí también me encantan sus clases.Gracias.

Sinretorno,en cuanto actualice mi blog se lo paso (yo no lo llevo tan al día como el suyo), aunque más que un blog es una web, sólo que también está hecho desde blogger.

Por cierto,y como curiosidad,ya que el tema va sobre el amor, en conoze.com escribí la semana pasada un comentario a un artículo de López-Sidro titulado "amor libre".

Gracias.

sinretorno dijo...

No me pongáis rojo. Hay mucha gente que pasa, ana belen,cuide su anonimato. Gracias