lunes, marzo 30, 2009

Un gobierno ilegítimo y de memos.



Se despachan hoy Blanco y Aído diciendo que los que nos manifestamos en favor de la vida somos unos hipócritas de un debate superado y el diario el País saca a 14 "científicos druidas" diciendo que el tema del comienzo de la vida es cuestión religiosa. El gobierno es el que juzga la moral de sus gobernados y no atiende a sus ciudadanos. Weber decía que la diferencia entre un gobierno y una banda de ladrones es el "monopolio legítimo" de la fuerza. Este gobierno empieza a parecerse más a una banda de ladrones. Miente continuamente en la realidad de una crisis lamentable, moral y económica, rescata en Domingo a una de sus cajas de ahorros y no se sabe el agujero, desprecia a la calle, desprecia a los militares, guardia civil y policía, la justicia en huelga, Chacón si fuese hombre habría dimitido( hasta Solana le dice que acuda a las instituciones antes de llevarse a las tropas), Solbes tiene el honor de dejar en pelotas a este país por segunda vez, los sindicatos proponen medidas religiosas( que organicen una colecta los viernes) y ZP se ríe( no se sabe de qué). Pero peor aún es la incompetencia y lo memos que son.

6 comentarios:

Luisa dijo...

Me ha gustado, tiene fuerza la entrada.Pero ojo con quedarse sólo en quejas. Otro día hay que hablar de los que sólo hacen análisis y se quejan y todo está mal:)

Sinretorno dijo...

Muy bueno, de vez en cuando hace falta un desahogo, jajajajajaja

Luisa dijo...

:) No se fie de las mujeres Sinretorno,somos malas por naturaleza:)

eligelavida dijo...

La mejor es Maleni. Con ella al menos te ríes…

Anónimo dijo...

SinRetorno, a propósito de su actualización, me ha venido a la cabeza una frase de Hans Weingartner que escuché hace tiempo, y supongo le gustará.

Copio y pego:

"No entiendo por qué tenemos tantas leyes que protegen nuestra salud y, sin embargo, descuidan nuestras almas y nuestras mentes".



El Chico del Amanecer

Sinretorno dijo...

Chico me ha encantado, aunque no conozco a ese tipo. Usted llegará a ser un San Agustín.