domingo, diciembre 31, 2017

Feliz año.





Madre mía, gracias, perdón y ayúdame más!!!!! .










De Old Chap.

Señor Dios, dueño del tiempo y de la eternidad,
tuyo es el hoy y el mañana, el pasado y el futuro.Al terminar este año quiero darte gracias
por todo aquello que recibí de TI.
Gracias por la vida y el amor, por las flores,
el aire y el sol, por la alegría y el dolor, por cuanto
fue posible y por lo que no pudo ser.
Te ofrezco cuanto hice en este año, el trabajo que
pude realizar y las cosas que pasaron por mis manos
y lo que con ellas pude construir.
Te presento a las personas que a lo largo de estos meses amé, las amistades nuevas y los antiguos amores,
los más cercanos a mí y los que estén más lejos,
los que me dieron su mano y aquellos a los que pude ayudar, con los que compartí la vida, el trabajo,
el dolor y la alegría.
Pero también, Señor, hoy quiero pedirte perdón,
perdón por el tiempo perdido, por el dinero mal gastado,
por la palabra inútil y el amor desperdiciado.Perdón por las obras vacías y por el trabajo mal hecho,
y perdón por vivir sin entusiasmo.
También por la oración que poco a poco fui aplazando
y que hasta ahora vengo a presentarte.
Por todos mis olvidos, descuidos y silencios
nuevamente te pido perdón.
En los próximos días iniciaremos un nuevo año
y detengo mi vida ante el nuevo calendari,
aún sin estrenar, y te presento estos días
que sólo TÚ sabes si llegaré a vivirlos.
Hoy te pido para mí y los míos, la paz y la alegría,
la fuerza y la prudencia, la claridad y la sabiduría.
Quiero vivir cada día con optimismo y bondad
llevando a todas partes un corazón lleno
de comprensión y paz.
Cierra Tú mis oídos a toda falsedad y mis labios
a palabras mentirosas, egoístas, mordaces o hirientes.Abre en cambio mi ser a todo lo que es bueno
que mi espíritu se llene sólo de bendiciones
y las derrame a mi paso.
Cólmame de bondad y de alegría para que,
cuantos conviven conmigo o se acerquen a mí,
encuentren en mi vida un poquito de TI.
Danos un año feliz y enséñanos
a repartir felicidad.
Amén

martes, diciembre 26, 2017

Navidad???








http://www.elmundo.es/opinion/2017/12/26/5a3bb7e9e5fdeae1118b458f.html

¿Navidad o solsticio de invierno?inRead invented by Teads


El último pronunciamiento judicial -aunque de rango inferior- es la sentencia emitida por un juez federal de distrito Freedom From Religion Foundation (FFRF) v. Gobernador Greg Abbott. (13 octubre 2017) Es una curiosa decisión que valida un «belén laico». Esta es su síntesis. Una organización atea (FFRF) coloca un belén satírico que representa a tres padres fundadores (Franklin, Jefferson y Washington), celebrando la Declaración de Derechos americana (15 diciembre de 1791), que aparece colocada sobre un pesebre.
El Gobernador Abbot ordenó que se retirara la exhibición de FFRF, argumentando que «el tono satírico de la representación» ofendía los sentimientos de parte de la población. El tribunal dictaminó que Abbott violó los derechos de libertad de expresión de FFRF. Es curioso observar que, con frecuencia, el llamado «laicismo radical» en vez de defender con franqueza su posición tiende a emular la religión en su simbología, en una suerte de mimetismo provocador que logra popularidad a costa de otros.
Si me he detenido algo en esta decisión es porque, desde mi punto de vista, parece evidente que cuando se elige un belén para expresar un hecho de caracter cultural relevante, indirectamente está resaltándose la importancia cultural del acontecimiento que representa: la Navidad.
En definitiva, es esto también lo que ha venido a decir el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo (Lautsi, 2011), al entender que instalar un símbolo religioso en un colegio público, pertenece al margen de apreciación del Estado correspondiente, es decir, considerarlo o no como un signo de identidad de un pueblo, y un símbolo del sistema de los valores de libertad, igualdad, dignidad humana y tolerancia.
En el fondo, la jurisprudencia aludida -de una u otra forma- alerta frente a posiciones jurídicas de un cierto «vandalismo cultural», que puede desembocar en una suerte de Alzheimer histórico, de amnesia ante las raíces culturales de los pueblos.
Hace unos días he coincidido en la Asociación Española para el Estudio del Derecho Europeo con J.H.H. Weiler, un constitucionalista de origen judío, profesor de la New York University y presidente del Instituto Universitario Europeo (Florencia). Está considerado uno de los más importantes estudiosos de la integración europea. Curiosamente, y no obstante ser judío, ha escrito uno de los libros más rigurosos sobre las raíces cristianas de Europa. Para él, buena parte de la cultura europea está condicionada por su herencia cristiana y también por la lucha contra dicha herencia. El influjo cristiano sobre la cultura occidental es simplemente abrumador: en la arquitectura, en la música (sobre todo la clásica), en las artes figurativas, en la literatura o en la poesía. Algo similar ha pasado con la cultura política, en el campo de las ideas y de los valores: la sensibilidad moral europea está condicionada por la herencia cristiana y, más recientemente, por la lucha contra ella.



Algo parecido a lo que ha dicho Ben Stein, escritor y ganador de un Emmy: «Soy judío y todos mis antepasados lo fueron. Y no me molesta en absoluto cuando la gente llama a esos iluminados árboles, 'árboles de Navidad'. No me siento amenazado. No me siento discriminado. Porque eso es lo que son: árboles de Navidad. No me molesta cuando la gente me dice Feliz Navidad. No me molesta si hay un pesebre en un cruce de carreteras cerca de mi casa. Si la gente quiere un nacimiento a mí me parece bien, como bien me parece que unos pocos metros más allá esté una Menorah (Candelabro de siete brazos, que es uno de los símbolo más antiguos de la religión judía) No me gusta que me avasallen por ser judío y no creo que a los cristianos les guste que les avasallen por ser cristianos».
Hace un tiempo, en la Universidad de Turín, recibí -junto con Sir Alan Peacok (economista inglés) y Gerald Wells ( neuropatógo, también inglés)- el DoctoradoHonoris Causa por esa prestigiosa institución. Mi discurso versó sobre las Bases de la cultura jurídica europea. En la celebración posterior, un grupo de académicos de diversas ideologías coincidimos en resaltar con Louis Moulin que, cuando se contempla el complejo entramado de relaciones entre el cristianismo y las instituciones jurídicas y políticas de Occidente, se detecta que nuestras opciones políticas fundamentales dejan entrever reflejos secularizados y democratizados de infraestructuras religiosas que veinte siglos de cristianismo han inscrito en el patrimonio sociocultural de Europa. Desde los rasgos que marcan la silueta de los principios liberales de la defensa e instauración de un orden laico de la vida -en el cual todos los hombres puedan vivir y buscar la verdad a través de la libertad- hasta esa inspiración solidaria que late en los socialismos modernos, siempre que los consideremos desvinculados de sus desviaciones totalitarias.
Repárese, que los grandes protagonistas de la unificación europea (Schuman, Adenauer, De Gasperi) eran políticos de extracción cristiana y, por lo tanto, amantes de la libertad. Su sueño de una Europa unida, surgido de las cenizas de la Primera Guerra Mundial y reforzado por los horrores de la época nazi, derivaba directamente de su odio a la tiranía. Coincidían así con Arnold Toynbee, para el que la causa más de fondo de la profunda crisis del mundo occidental entre la Primera y la Segunda Guerra mundiales se encontraba en el alejamiento de los valores espirituales con un desmedido culto a la técnica, a la nación y al militarismo. Para Toynbee, había que regresar a respirar oxígeno en la herencia religiosa de todas las culturas, pero especialmente en «lo que ha quedado del cristianismo occidental».
Efectivamente, los fundamentos cristianos de nuestra civilización -incluida la española- parecen dormir entre el estrépito de una sociedad «Macdonalizada» (George Ritzer), en medio de las «catedrales del consumo». Pero estos permanecen en capas subterráneas, como lo hace el petróleo en la piedra pómez. Y, de pronto, emergen suave pero firmemente. Y no me refiero ahora al derrumbamiento de los sistemas ideológicos que durante más de 70 años sustentaron a los países del Este. Apunto, más bien, a ese tiempo que llamamos Navidad. Por eso prefiero esta denominación a la de «solsticio de invierno», con todo respeto para los que no opinen así.
¡ Ah !, y Feliz Navidad para los lectores.
Rafael Navarro-Valls es catedrático, académico y presidente de las Academias Jurídicas de Iberoamérica.

miércoles, diciembre 20, 2017

Felicitación navideña del Prelado.



http://opusdei.es/es-es/article/felicitacion-navidad-prelado-2017/

Opus Dei - Felicitación navideña del PreladoAlessandro Turchi, 1580-1650.
Queridísimos: ¡que Jesús me guarde a mis hijas y a mis hijos!
Con estas líneas, os envío mi felicitación por la Santa Navidad. En la del año pasado, hacía pocos días que don Javier se había marchado al Cielo; seguimos recordándole con cariño y agradecimiento, teniendo muy presente aquella última oración suya por la fidelidad de todas y de todos.
Os invito a que consideremos de nuevo estas palabras de nuestro Padre: "Es preciso mirar al Niño, Amor nuestro, en la cuna. Hemos de mirarlo sabiendo que estamos delante de un misterio. Necesitamos aceptar el misterio por la fe y, también por la fe, ahondar en su contenido" (Es Cristo que pasa, n. 13).
¡El misterio de un Niño que es Dios! Que Jesús nos aumente la fe, para poder ver a Dios en Él; para, desde esta fe, ir ahondando en la contemplación de que "Dios es amor" (1 Jn 4,8) y se hace Niño por nosotros y para nosotros.
Con la gran alegría anunciada por los Ángeles, como los pastores, encontraremos a Jesús con María y con José (cfr. Lc 2,16).
Con todo cariño, os bendice vuestro Padre
Fernando
Roma, 18 de diciembre de 2017