lunes, julio 15, 2024

Helene Fischer - Ave Maria

Breve homilía.




 


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La suegra y el búnker

Se acercó, padre quiero hablar con usted. Vale, habla. Y me contó todos los pecados de su suegra. Pobrecilla, querría desahogarse, pero no sé si está bien. Lo más gracioso es que terminó su filípica con una profesión de fe en la divinidad de Cristo: «¡Cómo se nota que Jesús era Hijo de Dios! Por eso profetizó que había venido a enemistar a la nuera con su suegra». Lo de poner al Señor de su parte tras poner a caldo a la suegra era demasiado, y se lo hice ver.

Porque Jesús no quería decir eso cuando afirmó: He venido a enemistar al hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra; los enemigos de cada uno serán los de su propia casa.

Jesús está proclamando la catolicidad del corazón de sus discípulos. «Católico» significa «universal», abierto, volcado hacia el mundo entero. Así debe ser el corazón del cristiano. Pero, en ocasiones, la familia se convierte en un universo en miniatura, un búnker del que sólo sale el cristiano para acudir al templo. Entonces es preciso abrir puertas, aunque sea rompiendo muros. Porque una familia cerrada, por mucho que rece, no es católica.

Campeones.

 





domingo, julio 14, 2024

Breve homilía.

 


La turra

Soy un pesado, ya lo sé, no paro de dar la turra con lo mismo, y lo peor es que no quiero parar. Lo repetiré una y otra y mil veces: El cristianismo no es un artículo de consumo espiritual para burgueses, ni una forma de hacer amigos o de encontrar novio/a, ni un club exclusivo de personas espiritualmente exquisitas. El cristianismo es una explosión de júbilo cuya onda expansiva lanza a los cristianos lejos de sus casas, de sus familias, de sus amigos y hasta de sus propias vidas para enviarlos al encuentro de quienes no creen. Y si el cristianismo no es eso, es que lo hemos matado definitivamente. El «podéis ir en paz» con que concluye la Misa es una bomba que desperdiga a los fieles, no una invitación al aperitivo en el bar de enfrente.

¿A cuántas personas que no creen les has hablado de Cristo en los últimos quince días? Hasta que no respondáis todos con diez, quince, cien, doscientos… no quiero parar de dar la turra.

Jesús llamó a los Doce y los fue enviando de dos en dos… Ellos salieron a predicar la conversión. Al menos, esta turra no la he comenzado yo.

sábado, julio 13, 2024

La Misa

 





Breve homilía.

 


Vamos, que no rezas

–¿Tú rezas? –¿Yo? ¿Que si rezo? ¡Vaya si rezo! Paso todo el día rezando. Rezo mientras conduzco, rezo mientras trabajo, rezo mientras hago la compra… –Vamos, que no rezas.

¿Imaginas que quisieras entablar una relación de amor con un ser querido a base de hablar con él por teléfono mientras conduces, mientras haces la compra…? Al final, esa persona te acabaría diciendo: «Deja el móvil, por favor, y vamos a quedar los dos en un lugar tranquilo para hablar a solas».

Lo que os digo en la oscuridad, decidlo a la luz, y lo que os digo al oído, pregonadlo desde la azotea. Tienes que reservar para Dios momentos en los que apagues la luz, bajes el ruido y escuches al oído palabras de Amor. Si no disfrutas a diario de media hora tranquila dedicada a la oración mental, puede que hables con Dios, pero no rezas. Te falta intimidad con el Señor. Y te pierdes lo mejor de la vida. No sólo eso: le estás privando a Jesús, que tanto te quiere, de esos momentos a solas contigo.

No es tan difícil. Un capítulo de una serie dura 50 minutos. ¿No puedes pasar 30 a solas con tu Señor?

viernes, julio 12, 2024

The Archies - Sugar, Sugar (Old Movie Stars Dance)

Te quieres casar conmigo???

 





Breve homilía.

 


Cordero entre lobos, paloma entre serpientes

Se ha escrito mucho sobre este consejo de Jesús: Sed sagaces como serpientes y sencillos como palomas. Desgraciadamente, muchos lo invocan cuando quieren saltarse una norma para combatir al mal con sus propias armas. Di esto, aunque sea mentira. Que nos hagan factura sin IVA. Esos ingresos sácalos de la contabilidad oficial. Somos cristianos, pero no tontos. Que el Señor nos quiso sagaces como serpientes.

¡Qué pena! El Cordero sin pecado, que renunció a defenderse con la violencia y la mentira, jamás nos incitó a pecar; más bien nos animó a abrazar el martirio: Os entregarán a los tribunales, os azotarán en las sinagogas y os harán comparecer ante gobernadores y reyes por mi causa.

Te diré lo que significa ser sagaces como serpientes y sencillos como palomas. Significa tener abiertos los ojos y conocer el mal, sin que el mal entre en ti. Vivir entre ladrones sin robar, entre mentirosos sin mentir, entre lujuriosos manteniéndote casto. Y conservar, sin huir del mundo –al revés, sumergido en el mundo– una limpieza interior que el mundo no conoce. Esa limpieza dará testimonio entre ellos del Amor de Dios.

Claro que esto es más difícil que pecar «por el reino de Dios».

Rocio Jurado - Como Una Ola (GRAN NOCHEBUENA DE RAPHAEL (1999) [ACTUACIÓ...

jueves, julio 11, 2024

Breve homilía.

 



Ciento y las madres

Hace tiempo que, debido a unas obras en la parroquia, estuve viviendo, durante año y medio, en un convento poblado por cien benditas religiosas con quienes tengo una inmensa deuda de gratitud. Entonces creí entender el ciento por uno:

Todo el que por mí deja casa, hermanos o hermanas, padre o madre, hijos o tierras, recibirá cien veces más y heredará la vida eterna. Y yo, que había dejado a mi madre para abrazar el sacerdocio, de repente me vi rodeado de cien madres, todas preocupadas por mi alimentación, por mi salud, por si cogía frío… Era –lo diré así– abrumador. Finalizadas las obras, volví a la parroquia, y aquí también tengo cien madres: señoras piadosas que quieren al sacerdote y lo cubren de tuppers con alubias, lentejas, garbanzos, jamón, empanadas… Sigue siendo abrumador. ¿Quién dijo que madre no hay más que una? Ningún párroco, seguro.

En todo caso, el ciento por uno es otra cosa, aunque mis cien madres sean parte de ella. El ciento por uno consiste en que, cuando vives con Cristo, disfrutas cien veces más las cosas normales de la vida. Un paseo, una película, una canción, una cena con amigos… ¡Da gusto vivir con Cristo!

miércoles, julio 10, 2024

Te quieres casar conmigo ?

 





Breve homilía.

 


Los vacunados

Hasta la epidemia de 2020, todos sabíamos en qué consistía una vacuna. Se trataba de inocular el virus pernicioso en cantidades pequeñas, para que así el organismo generase defensas contra él. ¿Y qué tendrá esto que ver con el evangelio de hoy? ¡Todo!

No vayáis a tierra de paganos ni entréis en las ciudades de Samaría, sino id a las ovejas descarriadas de Israel. Los paganos nunca habían conocido a Dios, pero las ovejas descarriadas de Israel sí lo habían conocido. Se descarriaron porque su fe era débil y su piedad tibia. Por eso, cuando escucharon el anuncio, muchos de ellos estaban «vacunados» contra el Amor de Dios. Su corazón estaba endurecido.

¡Cuánto daño hacen los padres a sus hijos cuando los llevan a recibir catequesis y, después de la primera comunión, no vuelven a traerlos a la iglesia! Esos niños quedan vacunados contra la piedad. Y después, de mayores, si escuchan hablar de Cristo, responden: «¡Eso ya me lo dijeron los curas en la catequesis cuando era niño! ¡Si hasta fui monaguillo! ¡Menudo cuento!»

He visto a muchos ateos convertirse y aspirar a la santidad. Pero la tarea más difícil es la evangelización de las ovejas descarriadas. Las vacunadas.

martes, julio 09, 2024

Homilía.

 


Cuando todo sucede al revés

Aquel pobre hombre que presentaron a Jesús había sido poseído por un demonio que le había sellado los labios. Quizá no fue culpa suya, le hubiera gustado hablar, pero no podía. Se trataba de un enfermo, no de un hombre perverso. Y Jesús, compadecido de su enfermedad, lo sanó: Después de echar al demonio, el mudo habló.

No es lo peor. Peor es cuando todo sucede al revés: El hombre decide callar, y con su silencio abre al demonio las puertas de su alma.

El peor demonio mudo no es el que te invade por sorpresa, sino aquél a quien invitas tú a entrar con tu silencio. «Esto mejor no lo cuento en la dirección espiritual, no me van a entender». «No hablaré de Dios a estas personas, se burlarán de mí y me “cancelarán”». «No corregiré con cariño a este hermano que está haciendo las cosas mal, no vaya a ser que se vuelva contra mí; allá él».

Podría presentar mil ejemplos más, pero se me acaba el espacio. Lo que debes saber es que, en estos casos, no necesitas un exorcismo. Si todo comenzó al revés, todo debe terminar al revés: «Después de hablar, el demonio se marchó».

lunes, julio 08, 2024

Homilía.

 



Tu cuerpo, su cuerpo

Gran parte de sus milagros los realizó Jesús a través de su cuerpo. Tocaba, lo tocaban, tomaba de la mano a los enfermos, introdujo sus dedos en los oídos del sordo y tocó con la saliva su lengua; también con su saliva hizo barro para ungir los ojos del ciego… Por eso la gente buscaba su cuerpo, y por eso aquella enferma pensó que con solo tocarle el manto se curaría. Por eso, también, entrando en la habitación de la hija de Jairo, que había muerto, cogió a la niña de la mano y ella se levantó.

Ese divino cuerpo, que tantos milagros obró, está en el cielo. Pero también, no lo olvidemos, ese cuerpo somos nosotros. ¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? (1co 6, 15). El cuerpo de un cristiano en gracia, ese cuerpo que devora la comunión, es también convertido, místicamente, en cuerpo de Cristo.

No le robéis vuestro cuerpo al Señor. Dejad que Él lo lleve y lo traiga, lo acerque a los tristes y lo aproxime a los pecadores. Cuántas maravillas podrá obrar Jesús en quienes sufren y en quienes viven sin Dios si ponéis vuestro cuerpo –¡que es suyo!– a su servicio.

domingo, julio 07, 2024

Viva San Fermín.

 






hOMILÍA.




 

Mamá, no seas pesada

Se quejan muchas madres –más que los padres, por cierto– del poco caso que les hacen sus hijos mayores cuando les aconsejan que vayan a misa los domingos, o les imploran que bauticen a los nietos… Al final, la conversación siempre acaba así: «Mamá, no seas pesada».

Y yo les respondo que no sean pesadas. No por dar la razón a los hijos, que no la tienen, sino porque la insistencia de mamá no sirve para nada. Ojalá sus hijos encuentren a un buen amigo que les hable de Dios. Será humillante para ellas, pero, en ocasiones, una sola palabra del amigo hace más efecto que todos los consejos de mamá durante años.

No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa.

Mamá, no te desgañites. Tus palabras no sirven, porque tus hijos las han oído mil veces. Jesús redimió a los nazarenos padeciendo por ellos en la Cruz. Por tanto, aprende que ese dolor tuyo, ofrecido junto al de Cristo, es más eficaz que todos tus sermones. Pasó el tiempo de hablar a tus hijos de Dios. Es hora de hablarle –si es preciso, con lágrimas– a Dios de tus hijos.

sábado, julio 06, 2024

Righteous Brothers Bobby Hatfield - Unchained Melody

El Corazon Es Un Gitano

Eucaristía.

 





Homilía.

 


El ayuno y el banquete

El aburguesamiento en que ha caído el cristianismo occidental hace que pocos cristianos ayunen. Muchos piensan que el ayuno es el rostro de un cristianismo desfasado y triste, más centrado en el dolor que en la alegría, en la muerte que en la vida… y así nos va. Al relegar el pecado, la condena, el ayuno y la muerte, dejamos de apreciar la gracia, la misericordia, la fiesta y la vida.

Llegarán días en que les arrebatarán al esposo, y entonces ayunarán. Hemos olvidado que nos han arrebatado al Esposo, y que han sido nuestros pecados quienes nos lo han arrebatado. Y que, si no nos entristecen esas traiciones, es señal del poco amor que profesamos a nuestro Salvador. El ayuno es una mera consecuencia de ese dolor. Nadie quiere comer cuando está triste.

Y hemos olvidado, también, que, tras la tristeza del viernes y la soledad del sábado, viene la alegría del domingo. El Esposo, arrebatado por nuestras culpas, resurgirá glorioso del sepulcro por el poder de Dios, y nos anunciará el perdón de nuestros pecados. Entonces comeremos y beberemos llenos de gozo. Y sabremos que, al final, nuestro ayuno sirvió para hacer hambre y disfrutar de ese banquete.

viernes, julio 05, 2024

Piscinón.

 




Homilía.

 


Un kilo de sal bien compartido

Decía Aristóteles que dos personas no pueden considerarse amigos si no han consumido juntos un kilo de sal. No sé cuánta sal pondrían aquellos griegos a la comida, ni cómo llevarían lo de la presión arterial, pero, desde luego, un kilo de sal son muchas comidas. Y la comida une mucho. Mañana ceno con cuatro amigos, y estoy seguro de que, a estas alturas, el kilo de sal lo hemos rebasado. ¡Bendita amistad!

¿Cómo es que vuestro maestro come con publicanos y pecadores? Cristo sigue queriendo comer con publicanos y pecadores. Quiere seguir sanando enfermos a través de vuestra amistad. No busquéis amigos entre quienes comparten vuestra fe. Los «grupitos» de amigos hacen mucho daño en las parroquias y comunidades cristianas. En la Iglesia buscad hermanos. Los amigos buscadlos entre quienes no creen; dadle ese gusto a Cristo.

El verano es un momento magnífico para frecuentar terrazas, chiringuitos y restaurantes. ¿O acaso creéis que os vais a santificar pasando el día en el templo? Id al templo a orar, a reponer fuerzas y a encontraros con los hermanos. Pero no os entretengáis. Entreteneos en el chiringuito, en torno a un kilo de sal bien compartido con quienes más os necesitan.

jueves, julio 04, 2024

bREVE HOMILÍA.

 


La salud y la vida

¡Lo que hubiera dado por ver la cara que se le quedó al hombre! Sus amigos lo acercan a Jesús para que lo cure de su parálisis. Y Jesús le dice: ¡Ánimo, hijo!, tus pecados te son perdonados! Pero él sigue enfermo.

No todo el mundo reacciona bien ante esto. Muchos enfermos terminales preferirían recibir la visita del médico que pudiera curarlos a la del sacerdote que perdona sus pecados. «A mí que me den tiempo. Y, cuando tenga tiempo, ya encontraré un ratito para ir a confesarme. Que venga el médico».

Otros no. Cuando el sacerdote los visita, perdona sus pecados con la absolución, bendice con la santa unción sus cuerpos enfermos y los alimenta con la Eucaristía, quedan con tanta paz y tanto ánimo que ya no temen a la muerte, porque saben que la han vencido. Estos últimos conocen algo que no conocen los primeros: que no hace falta tener salud para tener vida. Es una gran lección.

No sabemos a cuál de los dos grupos pertenecía el paralítico. Pero, por si acaso, le dijo después Jesús: Ponte en pie, coge tu camilla y vete a tu casa. En Jesús lo visitaron el sacerdote y el médico.

miércoles, julio 03, 2024

Creer.

 


Creer sin ver es ver a oscuras

apóstol santo tomás
Es la última bienaventuranza pronunciada por Jesús: Bienaventurados los que crean sin haber visto. Fue pronunciada especialmente para nosotros, quienes nunca hemos visto al Señor. Porque Tomás exigió ver primero, y creyó después. Nosotros, en cambio, debemos creer primero y ver después. Somos hijos de las palabras de Jesús a santa Marta: Si crees, verás la gloria de Dios (Jn 11,40).

Creer sin ver es ver a oscuras. Supone entrar en la noche de los amantes, apagar las luces del sentido, despojar el corazón de todo consuelo y así, desnuda el alma de cualquier ropaje, acercarla a su Señor hasta que, en un abrazo, se hagan uno. El alma, entonces, es conocida y conoce a Jesús. Iluminada por su Espíritu, ve al Padre y exulta de gozo. Si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto (Jn 14, 7). Si seguís combatiendo a la noche con vuestras canciones y vuestros focos ante la custodia, os perderéis todo esto. Dejad que la noche y el silencio os envuelvan y conoceréis.

Los ojos quedan muertos, esperando a resucitar para poder llenarse, entonces, de la hermosura infinita de la gloria del rostro de Cristo.

Cargas.

 





martes, julio 02, 2024

Homilía del día.

 


Todo va bien

duerme
Como nosotros, los apóstoles se equivocaban en cuanto a lo que es bueno y lo que es malo. Creemos que lo que nos duele es malo y lo que nos complace es bueno. Pero hay dolores que nos hacen bien y placeres que nos hacen mal.

Se produjo una tempestad tan fuerte, que la barca desaparecía entre las olas. Se veían al borde de la muerte. Y la muerte duele, la tormenta duele, el golpe de las olas duele y duele, también, el frío del agua del lago. Por eso despertaron a Jesús: ¡Señor, sálvanos, que perecemos!

¿Por qué tenéis miedo, hombres de poca fe?

Dice san Pablo que a los que aman a Dios todo les sirve para el bien (Rom 8, 28). Mientras Jesús está en la barca, dormido o despierto, todo va bien; no temas. Él hace buenas todas las cosas: la tormenta, la calma, el sol, las nubes, la oscuridad, la luz… todo es bueno si Él mora en tu alma. Lo que debes temer es que tus pecados lo arrojen fuera de la barca. Entonces, hasta la brisa más suave y el sol más radiante se convertirían en viento de muerte y fuego de infierno.

lunes, julio 01, 2024

Te quiero.





 

 




Julio Iglesias - Quijote (En concierto)

Tú sígueme.



 

Muertos que entierran muertos

Cuando Elías llamó a Eliseo para que lo siguiera, el joven dijo: «Déjame ir a despedir a mi padre y a mi madre y te seguiré». Le respondió: «Anda y vuélvete» (1Re 20, 20). Pero cuando Jesús llamó a un joven para que lo siguiera, y el joven respondió: Déjame ir primero a enterrar a mi padre, Cristo no fue tan condescendiente como Elías: Tú, sígueme y deja que los muertos entierren a sus muertos.

Parece cruel. Pero, si perdemos el miedo a seguir a Cristo, tras esa invitación se esconde una maravillosa noticia. «Me pides que te deje enterrar a tu padre, porque vives para la muerte. Sois muertos que enterráis muertos. Desde que nacéis, estáis abocados al sepulcro, y por el camino vais sepultando a los vuestros. Yo te sacaré de esta prisión, te libraré de la muerte, te daré una vida nueva para ti y los tuyos. Naceréis como hijos de Dios, viviréis para la eternidad, gozaréis del Amor en la tierra y reinaréis conmigo en el cielo. Ven conmigo, y ya no serás un muerto que entierra muertos, sino un vivo que reparte vida».

Hasta que no entendamos esto, no conoceremos el gozo de ser cristianos.