domingo, agosto 04, 2024

Cosas pequeñas.

 


Opus Dei
Textos de san Josemaría
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4 de agosto de 2024
“Poner amor en las cosas pequeñas”
De lejos –allá, en el horizonte– parece que el cielo se junta con la tierra. No olvides que, donde de veras la tierra y el cielo se juntan, es en tu corazón de hijo de Dios (Surco, 309).

Esta doctrina de la Sagrada Escritura, que se encuentra –como sabéis– en el núcleo mismo del espíritu del Opus Dei, os ha de llevar a realizar vuestro trabajo con perfección, a amar a Dios y a los hombres al poner amor en las cosas pequeñas de vuestra jornada habitual, descubriendo ese algo divino que en los detalles se encierra. ¡Qué bien cuadran aquí aquellos versos del poeta de Castilla!: Despacito, y buena letra: / el hacer las cosas bien / importa más que el hacerlas.

Os aseguro, hijos míos, que cuando un cristiano desempeña con amor lo más intrascendente de las acciones diarias, aquello rebosa de la trascendencia de Dios. Por eso os he repetido, con un repetido martilleo, que la vocación cristiana consiste en hacer endecasílabos de la prosa de cada día. En la línea del horizonte, hijos míos, parecen unirse el cielo y la tierra. Pero no, donde de verdad se juntan es en vuestros corazones, cuando vivís santamente la vida ordinaria... (Conversaciones con Mons. Escrivá de Balaguer, 114-116)

Breve homilía.

 


El alimento que perdura

Se me acercó una mujer y me pidió: «Padre, rece por mi marido, que está muy enfermo, al borde de la muerte». Le respondí: «Claro que rezaré. ¿Quieres que vaya a confesarle y a administrarle la santa unción?». Me dijo: «No, padre, que me lo asusta. Sólo rece por él».

Me buscáis no porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros.

Si le hubiese dicho: «Ve nueve días seguidos a Misa, y tu marido se curará», lo habría cumplido sin dudarlo. Pero habría ido a Misa para obtener un milagro, no para obtener vida eterna.

Han pasado dos mil años desde que Cristo vino al mundo, y hay algo que aún no hemos entendido: El Hijo de Dios no se ha encarnado para solucionar los problemas de nuestra vida temporal, sino para que tengamos vida eterna. Él mismo quiso padecer la enfermedad y la muerte para que nosotros recibamos la gracia del cielo.

No digo que no pidáis milagros. Pedidlos, yo también los pido. Y Dios hará lo que más convenga. Pero, sobre todo, trabajad no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna. Los milagros pasan, la vida eterna no.

sábado, agosto 03, 2024

Queen - Love of My Life

Sobre sus espaldas.

 





Descanso.

 


Opus Dei
Textos de san Josemaría
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3 de agosto de 2024
“Descanso significa represar: acopiar fuerzas”
Descanso significa represar: acopiar fuerzas, ideales, planes... En pocas palabras: cambiar de ocupación, para volver después –con nuevos bríos– al quehacer habitual. (Surco, 514)

Siempre he entendido el descanso como apartamiento de lo contingente diario, nunca como días de ocio. (Surco, 514)

Aprovéchame el tiempo. -No te olvides de la higuera maldecida. Ya hacía algo: echar hojas. Como tú...

-No me digas que tienes excusas. -No le valió a la higuera -narra el Evangelista- no ser tiempo de higos, cuando el Señor los fue a buscar en ella.

-Y estéril quedó para siempre. (Camino, 354)

Luchad contra esa excesiva comprensión que cada uno tiene consigo mismo: ¡exigíos! A veces, pensamos demasiado en la salud; en el descanso, que no debe faltar, precisamente porque se necesita para volver al trabajo con renovadas fuerzas. Pero ese descanso –lo escribí hace ya tantos años– no es no hacer nada: es distraernos en actividades que exigen menos esfuerzo. (Amigos de Dios, 62)

Textos semanales

Breve homilía.

 


Y fueron a contárselo a Jesús

Cuando en un pasaje del Evangelio no aparece Jesús, me falta algo. Y, en el evangelio de la misa de hoy, que nos cuenta el martirio del Bautista, Jesús no aparece… hasta el «The End». Él es la última palabra.

Sus discípulos recogieron el cadáver, lo enterraron, y fueron a contárselo a Jesús.

Entonces me quedo allí, como el que se sienta en la última piedra del borde del camino. Y pienso que a Jesús le presentaban los hombres sus dolores, sus enfermedades, sus angustias, sus quejas… Apenas aparece quien se acerque a Él con una buena noticia. A los sacerdotes nos sucede lo mismo: la gente viene a contarnos sus penas y sus pecados. Por eso agradecemos que una joven nos diga que espera un bebé, o que un enfermo nos llame al salir del hospital para compartir con nosotros su alegría.

A Jesús también le dieron unas pocas buenas noticias. Recuerdo a los apóstoles, cuando volvieron de su misión, contándole a Jesús cómo se les sometían los demonios. O a aquel leproso curado, el único entre diez que fue a darle gracias al Maestro.

Contémosle a Jesús nuestras cosas. Pero no sólo las malas. Démosle alegrías al Señor.

viernes, agosto 02, 2024

Queen - We Are The Champions (Live)

Helene Fischer - Ave Maria

Descansar

 


Opus Dei
TEXTOS DE SAN JOSEMARÍA
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2 de agosto de 2024
“El descanso no es no hacer nada”
Todos los pecados -me has dicho- parece que están esperando el primer rato de ocio. ¡El ocio mismo ya debe ser un pecado! -El que se entrega a trabajar por Cristo no ha de tener un momento libre, porque el descanso no es no hacer nada: es distraernos en actividades que exigen menos esfuerzo. (Camino, 357)

Has de ser una brasa encendida, que lleve fuego a todas partes. Y, donde el ambiente sea incapaz de arder, has de aumentar su temperatura espiritual.

–Si no, estás perdiendo el tiempo miserablemente, y haciéndolo perder a quienes te rodean. (Surco, 194)

"Todo es nada, y menos que nada, lo que se acaba y no contenta a Dios" (Sta. Teresa de Jesús, Libro de la vida, 20, 26.). ¿Comprendéis por qué un alma deja de saborear la paz y la serenidad cuando se aleja de su fin, cuando se olvida de que Dios la ha creado para la santidad? Esforzaos para no perder nunca este punto de mira sobrenatural, tampoco a la hora de la distracción o del descanso, tan necesarios en la vida de cada uno como el trabajo. (Amigos de Dios, 10)

Breve homilía.

 


La diferencia entre un apóstol y un pesado

Nadie, entre quienes conocieron a Jesús de Nazaret, quedó indiferente. Unos lo amaron desesperadamente, otros lo odiaron y lo asesinaron. Pero, en todos, la persona de Jesús suscitó interrogantes:

¿De dónde saca este esa sabiduría y esos milagros? ¿No es el hijo del carpintero? ¿No es su madre María, y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? ¿No viven aquí todas sus hermanas? Entonces, ¿de dónde saca todo eso?

Os invito mucho a hablar de Cristo a quienes no lo conocen. Pero no seáis pesados.

Hay una diferencia entre el apóstol y el «pesado con escapulario». El pesado responde inútilmente a preguntas que la gente no se hace. Y nadie quiere una respuesta a una pregunta que no se ha formulado. Es como cuando me llaman por teléfono para ofrecerme los servicios de una empresa que no necesito. Déjenme en paz, no sean pesados. Si necesito algo de ustedes, ya les llamaré yo.

El apóstol, sin embargo, no comienza por dar respuestas, sino por suscitar interrogantes. Vive de tal modo que los hombres se preguntan de dónde vienen su alegría, su humildad, su capacidad para perdonar… Entonces se acercan a él, y él les da la respuesta: Cristo. Así sí.

Eurythmics, Annie Lennox, Dave Stewart - Sweet Dreams (Are Made Of This)...

jueves, agosto 01, 2024

Maduro, dictador.

 




Breve homilía.

 


La red

Se me clava el verso como una flecha cada vez que lo leo: Fui joven, ya soy viejo (Sal 36, 25). Porque prácticamente sucede en el momento que tardas en decirlo. El paso del tiempo es implacable y vertiginoso.

El reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando está llena, la arrastran a la orilla.

Como arrastra la red a los peces, así nos arrastra el tiempo a la orilla. Nadie está a salvo de su empuje. La muerte nos iguala a todos, y aunque algunos sueñen con burlarla, nadie tiene control sobre ella.

Pero podemos llegar a la orilla vivos, y entonces viviremos; o muertos, y entonces seremos desechados. Sobre eso sí hay algo que podemos hacer: vivir de fe, vivir en gracia, asentar la vida en la oración, en el amor a Cristo –el Viviente–, y en los sacramentos. Perseverar, buscar lo que no pasa, abrazarnos fuertemente a la Cruz… Dejar que el pobre cuerpo pague sus sábados, mientras el alma renace y rejuvenece cada día.

Y, con todo, algunos siguen empeñados en no envejecer, mientras dejan que se les muera el alma.

Descanso en Ti.



 

Opus Dei
TEXTOS DE SAN JOSEMARÍA
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1 de agosto de 2024
"¡Oh, Jesús! -Descanso en Ti"
Decaimiento físico. -Estás... derrumbado. -Descansa. Para esa actividad exterior. -Consulta al médico. Obedece, y despreocúpate. Pronto volverás a tu vida y mejorarás, si eres fiel, tus apostolados. (Camino, 706)

Si no le dejas, Él no te dejará. (Camino, 730)

Espéralo todo de Jesús: tú no tienes nada, no vales nada, no puedes nada. -Él obrará, si en Él te abandonas. (Camino, 731)

¡Oh, Jesús! -Descanso en Ti. (Camino, 732)

¿Que te da todo igual? -No quieras engañarte. Ahora mismo, si yo te preguntara por personas y por empresas, en las que por Dios metiste tu alma, habrías de contestarme, ¡briosamente!, con el interés de quien habla de cosa propia.

No te da todo igual: es que no eres incansable..., y necesitas más tiempo para ti: tiempo que será también para tus obras, porque, a última hora, tú eres el instrumento. (Camino, 723)

Helene Fischer - Ave Maria