miércoles, abril 30, 2025

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30 de abril de 2025
“¡Que no vuelva a volar pegado a la tierra!”
Señor mío Jesús: haz que sienta, que secunde de tal modo tu gracia, que vacíe mi corazón..., para que lo llenes Tú, mi Amigo, mi Hermano, mi Rey, mi Dios, ¡mi Amor! (Forja, 913)

Me veo como un pobre pajarillo que, acostumbrado a volar solamente de árbol a árbol o, a lo más, hasta el balcón de un tercer piso..., un día, en su vida, tuvo bríos para llegar hasta el tejado de cierta casa modesta, que no era precisamente un rascacielos...

Mas he aquí que a nuestro pájaro lo arrebata un águila –lo tomó equivocadamente por una cría de su raza– y, entre sus garras poderosas, el pajarillo sube, sube muy alto, por encima de las montañas de la tierra y de los picos de nieve, por encima de las nubes blancas y azules y rosas, más arriba aun, hasta mirar de frente al sol... Y entonces el águila, soltando al pajarillo, le dice: anda, ¡vuela!...

–¡Señor, que no vuelva a volar pegado a la tierra!, ¡que esté siempre iluminado por los rayos del divino Sol –Cristo– en la Eucaristía!, ¡que mi vuelo no se interrumpa hasta hallar el descanso de tu Corazón! (Forja, 39)

martes, abril 29, 2025

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29 de abril de 2025
“¿Tú..., soberbia? -¿De qué?”
¿Tú..., soberbia? -¿De qué? (Camino, 600)

Cuando el orgullo se adueña del alma, no es extraño que detrás, como en una reata, vengan todos los vicios: la avaricia, las intemperancias, la envidia, la injusticia. El soberbio intenta inútilmente quitar de su solio a Dios, que es misericordioso con todas las criaturas, para acomodarse él, que actúa con entrañas de crueldad.

Hemos de pedir al Señor que no nos deje caer en esta tentación. La soberbia es el peor de los pecados y el más ridículo. Si logra atenazar con sus múltiples alucinaciones, la persona atacada se viste de apariencia, se llena de vacío, se engríe como el sapo de la fábula, que hinchaba el buche, presumiendo, hasta que estalló. La soberbia es desagradable, también humanamente: el que se considera superior a todos y a todo, está continuamente contemplándose a sí mismo y despreciando a los demás, que le corresponden burlándose de su vana fatuidad. (Amigos de Dios, 100)

lunes, abril 28, 2025

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28 de abril de 2025
“Pide la verdadera humildad”
La humildad nace como fruto de conocer a Dios y de conocerse a sí mismo. (Forja, 184)

Esas depresiones, porque ves o porque descubren tus defectos, no tienen fundamento...

–Pide la verdadera humildad. (Surco, 262)

Huyamos de esa falsa humildad que se llama comodidad. (Surco, 265)

Señor, te pido un regalo: Amor..., un Amor que me deje limpio. –Y otro regalo aún: conocimiento propio, para llenarme de humildad. (Forja, 185)

Son santos los que luchan hasta el final de su vida: los que siempre se saben levantar después de cada tropiezo, de cada caída, para proseguir valientemente el camino con humildad, con amor, con esperanza. (Forja, 186)

Si tus errores te hacen más humilde, si te llevan a buscar con más fuerza el asidero de la mano divina, son camino de santidad: «felix culpa!» –¡bendita culpa!, canta la Iglesia. (Forja, 187)

La humildad lleva, a cada alma, a no desanimarse ante los propios yerros.

–La verdadera humildad lleva... ¡a pedir perdón! (Forja, 189)

domingo, abril 27, 2025

La Divina Misericordia

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27 de abril de 2025
“Donde hay humildad hay sabiduría”
“Quia respexit humilitatem ancillae suae” –porque vio la bajeza de su esclava... ¡Cada día me persuado más de que la humildad auténtica es la base sobrenatural de todas las virtudes! Habla con Nuestra Señora, para que Ella nos adiestre a caminar por esa senda. (Surco, 289)

Si acudimos a la Sagrada Escritura, veremos cómo la humildad es requisito indispensable para disponerse a oír a Dios. Donde hay humildad hay sabiduría, explica el libro de los Proverbios. Humildad es mirarnos como somos, sin paliativos, con la verdad. Y al comprender que apenas valemos algo, nos abrimos a la grandeza de Dios: ésta es nuestra grandeza.

¡Qué bien lo entendía Nuestra Señora, la Santa Madre de Jesús, la criatura más excelsa de cuantas han existido y existirán sobre la tierra! María glorifica el poder del Señor, que derribó del solio a los poderosos y ensalzó a los humildes. Y canta que en Ella se ha realizado una vez más esta providencia divina: porque ha puesto los ojos en la bajeza de su esclava, por tanto ya desde ahora me llamarán bienaventurada todas las generaciones.

María se muestra santamente transformada, en su corazón purísimo, ante la humildad de Dios: el Espíritu Santo descenderá sobre ti, y la virtud del Altísimo te cubrirá con su sombra, por cuya causa el santo que de ti nacerá será llamado Hijo de Dios. La humildad de la Virgen es consecuencia de ese abismo insondable de gracia, que se opera con la Encarnación de la Segunda Persona de la Trinidad Beatísima en las entrañas de su Madre siempre Inmaculada. (Amigos de Dios, nn. 95-96)

sábado, abril 26, 2025

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Pedro

 

 

Daniel Tirapu


Imagen de una estatua que representa a
San Pedro con las llaves del cielo.
En la Basílica de San Pedro.

 

 

 

 

 

Pedro es mi apóstol preferido, a lo mejor nos parecemos en el carácter. Bocazas, noblote, un poco mandón, primario, tú no me lavas, lávame hasta la cabeza, fanfarrón, con espada, moriré contigo Jesús, dormilón, le niega en tres ocasiones ante dos criadas, llora, mientras todos los gallos del mundo cantaban, sincero, leal, sabe pedir perdón.

Ese es Pedro, cabeza de la Iglesia, un pescador. No hizo tesis, ni máster, ni nada. Murió por Cristo, es la roca sobre la que Cristo edificó su Iglesia. Jesús después de resucitar le pregunta si le ama más que los demás, una. dos, tres veces; Pedro dice y yo con Pedro le digo: "Señor, Tú lo sabes todo, tú sabes que te amo", perdón me gustaría amarte como te amó Pedro, ayúdame.

Os pido perdón si alguna vez me pasé, os ofendí o fui un poco bocazas. Pero también como Pedro, os digo que defenderé la doctrina de Jesús, aunque soy una basura, porque sin Ti, Jesús, ¿a quién iremos?.

 

 

Daniel Tirapu
dtirapu@ujaen.es

JESUS A F. KOWALSKA:“QUIEN RECE LA CORONILLA NO PERECERÁ”; CONFESIÓN.EUC...

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26 de abril de 2025
“Vino a revelarnos el amor”
Cristo, que subió a la Cruz con los brazos abiertos de par en par, con gesto de Sacerdote Eterno, quiere contar con nosotros –¡que no somos nada!–, para llevar a "todos" los hombres los frutos de su Redención (Forja, 4).

No es la vida corriente y ordinaria, la que vivimos entre los demás conciudadanos, nuestros iguales algo chato y sin relieve. Es, precisamente en esas circunstancias, donde el Señor quiere que se santifique la inmensa mayoría de sus hijos.

Es necesario repetir una y otra vez que Jesús no se dirigió a un grupo de privilegiados, sino que vino a revelarnos el amor universal de Dios. Todos los hombres son amados de Dios, de todos ellos espera amor. De todos, cualesquiera que sean sus condiciones personales, su posición social, su profesión u oficio. La vida corriente y ordinaria no es cosa de poco valor: todos los caminos de la tierra pueden ser ocasión de un encuentro con Cristo, que nos llama a identificarnos con Él, para realizar –en el lugar donde estamos– su misión divina.

Dios nos llama a través de las incidencias de la vida de cada día, en el sufrimiento y en la alegría de las personas con las que convivimos, en los afanes humanos de nuestros compañeros, en las menudencias de la vida de familia. Dios nos llama también a través de los grandes problemas, conflictos y tareas que definen cada época histórica, atrayendo esfuerzos e ilusiones de gran parte de la humanidad (Es Cristo que pasa, 110).

viernes, abril 25, 2025

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25 de abril de 2025
”Cristo resucitado es el compañero”
El Maestro pasa, una y otra vez, muy cerca de nosotros. Nos mira... Y si le miras, si le escuchas, si no le rechazas, Él te enseñará cómo dar sentido sobrenatural a todas tus acciones... Y entonces tú también sembrarás, donde te encuentres, consuelo y paz y alegría (Via Crucis, Estación VIII, n.4).

VEn medio de las ocupaciones de la jornada, en el momento de vencer la tendencia al egoísmo, al sentir la alegría de la amistad con los otros hombres, en todos esos instantes el cristiano debe reencontrar a Dios. Por Cristo y en el Espíritu Santo, el cristiano tiene acceso a la intimidad de Dios Padre, y recorre su camino buscando ese reino, que no es de este mundo, pero que en este mundo se incoa y prepara.

Hay que tratar a Cristo, en la Palabra y en el Pan, en la Eucaristía y en la Oración. Y tratarlo como se trata a un amigo, a un ser real y vivo como Cristo lo es, porque ha resucitado. Cristo, leemos en la Epístola a los Hebreos, como siempre permanece, posee eternamente el sacerdocio. De aquí que puede perpetuamente salvar a los que por medio suyo se presentan a Dios, puesto que está siempre vivo para interceder por nosotros (Heb VII, 24–25.).

Cristo, Cristo resucitado, es el compañero, el Amigo. Un compañero que se deja ver sólo entre sombras, pero cuya realidad llena toda nuestra vida, y que nos hace desear su compañía definitiva. El espíritu y la esposa dicen: ven. Diga también quien escucha: ven. Asimismo el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome de balde el agua de vida, la felicidad eterna... Y el que da testimonio de estas cosas dice: ciertamente, vengo pronto. Así sea. Ven, Señor Jesús (Apoc XXII, 17 y 20.). (Es Cristo que pasa, 116)

jueves, abril 24, 2025

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24 de abril de 2025
"Todo lo atraeré hacia mí"
Un secreto. -Un secreto, a voces: estas crisis mundiales son crisis de santos. -Dios quiere un puñado de hombres "suyos" en cada actividad humana. -Después... "pax Christi in regno Christi" -la paz de Cristo en el reino de Cristo (Camino, 301).

Instaurare omnia in Christo, da como lema San Pablo a los cristianos de Efeso (Eph I, 10.); informar el mundo entero con el espíritu de Jesús, colocar a Cristo en la entraña de todas las cosas. Si exaltatus fuero a terra, omnia traham ad meipsum (Ioh XII, 32.), cuando sea levantado en alto sobre la tierra, todo lo atraeré hacia mí. Cristo con su Encarnación, con su vida de trabajo en Nazareth, con su predicación y milagros por las tierras de Judea y de Galilea, con su muerte en la Cruz, con su Resurrección, es el centro de la creación, Primogénito y Señor de toda criatura.

Nuestra misión de cristianos es proclamar esa Realeza de Cristo, anunciarla con nuestra palabra y con nuestras obras. Quiere el Señor a los suyos en todas las encrucijadas de la tierra. A algunos los llama al desierto, a desentenderse de los avatares de la sociedad de los hombres, para hacer que esos mismos hombres recuerden a los demás, con su testimonio, que existe Dios. A otros, les encomienda el ministerio sacerdotal. A la gran mayoría, los quiere en medio del mundo, en las ocupaciones terrenas. Por lo tanto, deben estos cristianos llevar a Cristo a todos los ámbitos donde se desarrollan las tareas humanas: a la fábrica, al laboratorio, al trabajo de la tierra, al taller del artesano, a las calles de las grandes ciudades y a los senderos de montaña (Es Cristo que pasa, 105).

miércoles, abril 23, 2025

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23 de abril de 2025
“Ya está todo dado en Cristo”
Tú, que vives en medio del mundo, que eres un ciudadano más, en contacto con hombres que dicen ser buenos o ser malos...; tú, has de sentir el deseo constante de dar a la gente la alegría de que gozas, por ser cristiano. (Surco, 321)

Si miramos a nuestro alrededor y consideramos el transcurso de la historia de la humanidad, observaremos progresos y avances. La ciencia ha dado al hombre una mayor conciencia de su poder. La técnica domina la naturaleza en mayor grado que en épocas pasadas, y permite que la humanidad sueñe con llegar a un más alto nivel de cultura, de vida material, de unidad.

Algunos quizá se sientan movidos a matizar ese cuadro, recordando que los hombres padecen ahora injusticias y guerras, incluso peores que las del pasado. No les falta razón. Pero, por encima de esas consideraciones, yo prefiero recordar que, en el orden religioso, el hombre sigue siendo hombre, y Dios sigue siendo Dios. En este campo la cumbre del progreso se ha dado ya: es Cristo, alfa y omega, principio y fin (Apoc XXI, 6.).

En la vida espiritual no hay una nueva época a la que llegar. Ya está todo dado en Cristo, que murió, y resucitó, y vive y permanece siempre. Pero hay que unirse a Él por la fe, dejando que su vida se manifieste en nosotros, de manera que pueda decirse que cada cristiano es no ya alter Christus, sino ipse Christus, ¡el mismo Cristo! (Es Cristo que pasa, 104)

martes, abril 22, 2025

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22 de abril de 2025
“Cristo vive en su Iglesia”
Enciende tu fe. -No es Cristo una figura que pasó. No es un recuerdo que se pierde en la historia. ¡Vive!: "Jesus Christus heri et hodie: ipse et in saecula!" -dice San Pablo- ¡Jesucristo ayer y hoy y siempre! (Camino, 584)

Cristo vive en su Iglesia. "Os digo la verdad: os conviene que yo me vaya; porque si yo no me voy, el Consolador no vendrá a vosotros, pero si me voy, os lo enviaré" (Ioh XVI, 7.). Esos eran los designios de Dios: Jesús, muriendo en la Cruz, nos daba el Espíritu de Verdad y de Vida. Cristo permanece en su Iglesia: en sus sacramentos, en su liturgia, en su predicación, en toda su actividad.

De modo especial Cristo sigue presente entre nosotros, en esa entrega diaria de la Sagrada Eucaristía. Por eso la Misa es centro y raíz de la vida cristiana. En toda misa está siempre el Cristo Total, Cabeza y Cuerpo. Per Ipsum, et cum Ipso et in Ipso. Porque Cristo es el Camino, el Mediador: en Él, lo encontramos todo; fuera de Él, nuestra vida queda vacía. En Jesucristo, e instruidos por Él, nos atrevemos a decir –audemus dicere– Pater noster, Padre nuestro. Nos atrevemos a llamar Padre al Señor de los cielos y de la tierra.

La presencia de Jesús vivo en la Hostia Santa es la garantía, la raíz y la consumación de su presencia en el mundo. (Es Cristo que pasa, 102)

lunes, abril 21, 2025

Papa Francisco de Navarro Valls.

 

Se ha dicho que los pesimistas miran tanto al pasado que ignoran el presente, y los optimistas miran tanto al presente que ignoran el pasado. Ambos se equivocan. El pasado explica mucho el presente, pero sin absolutizarlo. De ahí, que al hacer balance de una persona su pasado explica algo de su presente, pero no todo.

Juan Pablo II, por ejemplo, no puede prescindir de sus raíces polacas, Benedicto XVI tampoco de su pasado académico y Francisco, fallecido este lunes en el Vaticano, de su pertenencia a la Compañía de Jesús y de sus vicisitudes argentinas. Cuando falleció Pablo VI se buscó un sucesor que, en primer lugar, no fuera italiano, subrayando así que la Iglesia es católica, o sea, universal. Y se encontró una figura joven, enérgica, de lealtad ejemplar, que además venía del otro lado del telón de acero, de esa Iglesia perseguida a la que se debía un reconocimiento.

Cuando murió Juan Pablo II lo decisivo para elegir a Benedicto XVI, por paradójico que parezca, fue la continuidad: el hecho de que había sido un colaborador estrecho de Juan Pablo II. ¿Y qué perfil se buscaba en la elección de Francisco? Se buscaba un pastor cercano a su pueblo, a ser posible de un área geográfica nueva. Y así se dio con el cardenal Bergoglio, que contaba con una larga experiencia en Buenos Aires.

Las dos estrellas polares de su Pontificado han sido los pobres y la familia. A esta última dedicó un año internacional, una exhortación apostólica (Amoris laetitia), dos sínodos y multitud de referencias en su enseñanza. Aunque la prensa se hará eco de algunas manifestaciones paralelas LGTB, lo cierto es que el Pontífice alentará a fieles y pastores a la dedicación de tiempo y esfuerzos a la atención de los matrimonios y familias tradicionales que procuran vivir su fe. Con mayor motivo, si ese empeño se desarrolla en medio de dificultades en un ambiente cultural opuesto a los principios de la antropología cristiana.

Su especial atención a los pobres tuvo multitud de manifestaciones. Basten dos ejemplos: el mensaje de Francisco en la VII Jornada Mundial de los Pobres (19 de noviembre de 2023) y la encíclica Fratelli tutti.

En el documento de 2023 se leía algo que ha sido una constante en su Pontificado: "Vivimos un momento histórico que no favorece la atención hacia los más pobres. La llamada al bienestar sube cada vez más de volumen, mientras las voces del que vive en la pobreza se silencian... Los pobres se vuelven imágenes que pueden conmover por algunos instantes, pero cuando se encuentran en carne y hueso por la calle, entonces intervienen el fastidio y la marginación. La prisa, cotidiana compañera de la vida, impide detenerse, socorrer y hacerse cargo de los demás. La parábola del buen samaritano (cf. Lc 10,25-37) no es un relato del pasado, interpela el presente de cada uno de nosotros. Delegar en otros es fácil; ofrecer dinero para que otros hagan caridad es un gesto generoso; la vocación de todo cristiano es implicarse en primera persona".

La encíclica Fratelli Tutti resultó moderadamente polémica. Para algunos, es la mejor encíclica social de la historia. Para otros -menos-, un manifiesto político de alguien que debe ser neutral. Permítaseme acercarme al documento dejando al margen las pasiones y guiándonos por la inteligencia, precisamente porque contiene su testamento espiritual y su legado más evidente. En rápida sucesión aborda temas muy variados; la pandemia, la guerra, la especulación financiera, el nacionalismo, la pena de muerte, la política, el holocausto judío, la política y un largo etcétera. Sobre la guerra, parece eliminar la idea de una "guerra justa", cuestionada desde Juan XXIII en adelante. Para Francisco: "Jamás la guerra". Entre otras cosas, porque "no es un fantasma del pasado", sino una amenaza "constante". Respecto a la política, cuando se basa exclusivamente en el mercado o en el populismo, se degrada. Lo cual no significa -como algunos dicen- que "todas las ganancias son obscenas y todas las pérdidas, castas".

Hizo un notable esfuerzo para actualizar la doctrina social de la IglesiaLaudatio si, es un gran documento ecológico en el que se califica de "bien para la humanidad" la sincera exposición de los desafíos ecológicos que derivan de las convicciones religiosas".

En Laudatio si -como dije en otro lugar- no solamente se contiene un grito de alarma hacia la paulatina erosión del planeta por una descontrolada actividad humana, también se reafirman problemas de "ecología humana" y "ecología integral", tan cercanos al Magisterio de la Iglesia como la función social del derecho a la propiedad privada, que "no es absoluto o intocable", pues está sometido a la "hipoteca social" de la que habla Juan Pablo II; el respeto a la vida, "en la que no parece muy compatible la defensa de la naturaleza con la justificación del aborto"; el rechazo del relativismo, que corrompe a la cultura "cuando no se reconoce ninguna verdad objetiva y que hace de las leyes imposiciones arbitrarias" o el peligro de una guerra química o nuclear que aún se cierne sobre la humanidad. Su día de ayuno en toda la cristiandad plantando cara a Estados Unidos y Francia cuando la invasión militar de Siria estaba en marcha tuvo un resultado imprevisto: la aparición del presidente Putin proponiendo moderación y planteando como alternativa la destrucción del arsenal químico de Bashar Asad. El mundo entero suspiró aliviado.

Desde Washington, la trayectoria del Papa argentino se analizaba con especial atención, ya que estaba cerca la visita de Obama al Vaticano. Por entonces, Obama devolvía el texto de un delicado discurso político a su redactor con una sola anotación a mano: "Citar al Papa Francisco". El presidente afroamericano sabía muy bien que el 85% de los católicos de Estados Unidos y casi el 70% de los que no lo son, tienen una visión favorable del Papa. Su valoración era superior a la máxima que tuvo Benedicto XVI -un 83 % en 2008, tras su visita a Washington y Nueva York-, aunque sin llegar a los niveles de Juan Pablo II, que superó en varios momentos el 90%.

Sin incidir en confusiones, invitó a los líderes israelí y palestino a rezar por la paz en los jardines vaticanos. Se trataba de dar un respiro a la diplomacia, sacar la cuestión de la paz en Oriente Próximo de las reuniones políticas -donde languidecía desde 1948- y desplegar la principal arma de las religiones: la oración.

Ciertamente, la paz no depende solamente de la oración. Pero desde luego crea un clímax favorable a ella. Cuando todo el proceso de paz en Oriente Próximo estaba en coma, lo único que quedaba es rezar. Así procedió Francisco. "Mover montañas" es lo que se necesita en Oriente Próximo. Las montañas del odio, del cálculo político y de la violencia. Y esto solamente es posible con fe.

En fin, como todo Papa sufrió contradicciones. Entre otros, “fuego amigo” de ciertos grupos reducidos, dentro de la Iglesia. En mi opinión, cuando se escriban biografías serias sobre el “Papa de los pobres”, podrán enjuiciarse esos sucesos. Y se dictaminará si conviene escribirlos en el texto de su historia, o más bien se perderán en la letra chica de sus notas.

Rafael Navarro-Vallses catedrático, académico y presidente de la Conferencia Permanente de Academias Jurídicas Iberoamericanas.

Papa Francisco descansa en paz.