jueves, julio 22, 2010

Barro con luz.



Es el título de un pequeño libro que estoy disfrutando estos días. Escrito por J.J. Alviar, buen amigo y teólogo filipino de la Universidad de Navarra. Trata de los sacerdotes católicos, tal y como han sido reflejados en la literatura. El buen Obispo de Los Miserables, el Padre Brown de Chesterton, el cura rural de Bernanos, el cura pecador del poder y la gloria, las historias de Peppone y D. Camilo; los diálogos de D. Camilo con el Cristo de su Iglesia son magistrales. Y otros muchos más. El sacerdote católico es vasija de barro, barro con luz; hombres a los que les gusta el fútbol, el cine, el vino, el chocolate,el golf, el póker o el dominó, con mal genio, tedio, pero que por la llamada de Cristo y el sacramento del orden perdonan los pecados, nos ayudan, celebran la Misa como Cristo. Es curioso cómo el encuentro con un sacerdote es siempre el comienzo de una buena aventura o historia, que no se sabe cómo acabará. Clint Eastwood ha colocado a sacerdotes católicos en sus películas, pienso yo que con gran admiración. Merece la pena el libro y el cariño a los curas. Mi madre tenía un hermano cura que vivió con nosotros. Yo de pequeño, pensaba que toda familia estaba compuesta por madre, padre y un tío cura; me extrañaba que no fuese así en mis amigos.

3 comentarios:

DonJoan dijo...

Hablando de las películas de Clint Eastwood, me llama la atención el distinto papel del sacerdote en Million dollar baby y en Gran Torino. En aquélla es un cura que ante el dilema moral del protagonista le amenaza con las penas del infierno; en la segunda, se trata de un hombre muy cercano. Me quedo con esta segunda.

Javier Vicens y Hualde dijo...

Sí señor, es una magnífica colección de textos sobre el sacerdocio en la literatura. Pero nada comparado con el recopilador. Don JJ Alviar habla por sí mismo -y mejor que los literatos- del sacerdocio.

Anónimo dijo...

Es estupendo lo que creía de pequeño de modo tan natural: padre, madre y tío cura.

Me compraré ese libro, lo veo muy interesante y volveré por aquí a contarle.