jueves, julio 08, 2010

Mondadori y su conversión.



Ya ha fallecido. Era uno de lo editores más prestigiosos y adinerados de Italia. Durante unas Navidades en las que se encontraba solo analizó su vida: he fracasado en dos matrimonios, tengo tres hijos de dos madres distintas que no veo a penas, mi empresa no está pasando un buen momento. Sí ya sé que tengo muchos "amigos", pero por lo que conozco, cuando te van mal las cosas, lo he visto en muchos compañeros en situaciones similares, los que parecían amigos desaparecen a una velocidad de vértigo. Cómo he llegado a un vida aparentemente exitosa, pero tan vacía? Dios tocó su corazón. Se tomó los evangelios como el manual de su vida, acudió a los sacramentos y a la dirección espiritual. Pudo recuperar el tiempo perdido. Con Vittorio Messori escribió su conversión, un éxito editorial. Siguen resonando las palabras tomadas de Jesús, que un clérigo de Loyola, cojo y bajito, San Ignacio de Loyola, le sugirió a un navarro que triunfaba en estudios y romances en París, San Francisco Javier: de qué te sirve ganar el mundo, si pierdes tu alma?.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

que gran comentario sr sin retorno
todos los dias tenemos que reconvertirnos, comenzar y recomenzar.... ayer como todos los
jueves vino a mi empresa D Luis sacerdote del Opus Dei, repasamos
algunos asuntos en los que estamos
trabajando, y me confese,y pense
Gracias Dios mio por tenerte tan cerca.
GRACIAS SIN RETORNO CUANTO BIEN ME HACE TU BLOG
tu amigo goyito reza por ti y los
tuyos dale un abrazo muy fuerte al
aita
goyo

Anónimo dijo...

Pedazos de santos...me alegraque usted que admira el Opus Dei y su santo Fundador, quiera a estos santos.

Sinretorno dijo...

Precisamente esa reflexión de San Ignacio y Xabier está tomada de Camino de San Josémaría, razones, qué razones le daría Ignacio a Xabier?

Javier Vicens y Hualde dijo...

Perdonadme, Padre Ignacio,
que no diga lo que siento.
Pues vos me habéis enseñado,
con la lección y el ejemplo,
a ser corto en la expresión
cuando es más largo el afecto.
(El divino impaciente)