Estás en un blog espumoso, intimista, paradójico; de lo humano y de lo divino. No soy mejor que tú...
Me propongo hablar a la cara y que me hables a la cara, sin caretas, sin retorno, a quemarropa... blog del Profesor Tirapu
Prodigios de la fe que siguen moviendo corazones hoy
San Antonio de Padua es conocido en todo el mundo con el calificativo de taumaturgo, que quiere decir el que “obra milagros”, porque durante su vida Dios realizó a través suyo numerosos prodigios. Aquí te relatamos sólo diez de los muchos que nos han llegado a través de los siglos.
1. Los gorriones encerrados
Fernando (su nombre de bautismo) era un niño muy obediente, tanto con Dios como con sus papás terrenales. Por esa razón su Papá del cielo un día lo premió.
Era la época en que los gorriones en bandadas hacían estragos en los trigales, y el padre de Fernando le había dado la tarea de cuidar el campo de los pájaros en su ausencia.
El niño contento obedeció, peroen un momento sintió un fuerte deseo de ir a rezar en la iglesia. Entonces llamó a todos los gorriones y los encerró en una habitación.
Cuando llegó su padre se enojó mucho al ver que Fernando no estaba en el campo y lo llamó para reprocharle, pero el niño le aseguró que los pájaros no comieron ni un grano de trigo y lo llevó hasta donde estaban encerradas las aves, y las soltó. El padre, maravillado, abrazó muy fuerte a su hijo.
2. Tormentas del diablo
San Antonio, como muchos grandes santos, era perseguido por el demonio, enojado porque le quitaba muchas almas. Por lo tanto siempre buscaba molestarlo cuando predicaba.
Un día, cuando el santo predicaba en la ciudad de Limoges, en Francia -al aire libre, porque la iglesia no podía contener toda la gente que había ido a escuchar su predicación-, de repente el cielo se nubló amenazando con una terrible tormenta.
El público comenzó a marcharse y Fray Antonio los llamó asegurando que no les caería ni una gota. Y así fue,llovió fuertemente alrededor de la gente, dejando completamente seca la parte donde ellos estaban.Al final de la predicación, todos los que asistieron alabaron al Señor y dieron gracias por lo que acaban de presenciar.
3. La mula de rodillas
Este es uno de los milagros más conocidos de san Antonio. Una vez, encontrándose en Rimini, el santo trató de convertir a un hereje. Discutían sobre la real presencia de Jesús en la Eucaristía.
El hereje, llamado Bonvillo, lanza el desafío al fraile afirmando: si tú, Antonio, lograras probar con un milagro que en la Comunión de los creyentes está, velado, el verdadero cuerpo de Cristo, yo renunciaré a cada herejía y abrazaré sin demora la fe católica.
Antonio acepta el desafío convencido de conseguirlo todo de Dios, por la conversión del hereje.
Entonces Bonfillo, dice: “Yo tendré encerrada mi mula por tres días privándola de comida. A los tres días, la sacaré ante la presencia del pueblo y le dejaré el heno listo para que coma. Tú mientras tanto estarás por el otro lado con aquello que afirmas ser el cuerpo de Cristo.Si el animal incluso hambriento rechaza el alimento y adora a tu Dios yo creeré sinceramente en la fe de la Iglesia”.
Antonio rezó y ayunó todos los tres días. El día establecido, la plaza estaba repleta de gente, todos a la espera de ver quién ganaba la disputa.
Antonio celebró la misa delante de la muchedumbre y luego con suma reverencia acercó el cuerpo de Cristo ante la mula hambrienta y al mismo tiempo Bonfillo le enseñó el heno.
Entonces san Antonio ordenó al animal: “En virtud y en nombre del Creador, que yo, por indigno que sea, tengo de verdad entre mis manos, te digo, oh animal, y te ordeno que te acerques rápidamente con humildad y le presentes la debida veneración, para que los malvados herejes comprendan de este gesto claramente que todas las criaturas están sujetas a su Creador, tenido entre las manos por la dignidad sacerdotal en el altar“.
El santo ni siquiera había acabado estas palabras cuandoel animal, dejando a un lado el heno, inclinándose y bajando la cabeza, se acercó arrodillándose delante de la Eucaristía.
Una gran alegría contagió a los fieles y el hereje renegó de su doctrina en presencia de toda la gente y se convirtió a la fe católica.
4. Genuflexiones extrañas
Un día, san Antonio se cruzó en la calle con un hombre famoso por su vida disoluta. Al verlo inmediatamente le hizo una genuflexión, llamando la atención del hombre. Y así lo hizo las varias veces que lo encontraba.
El hombre, molesto porque pensaba que se estaba burlando de él, irritado le dijo: “ Si no terminas de burlarte de mí, te atravesaré con mi espada”, a lo que respondió el santo: “Oh glorioso mártir de Dios, acuérdate de mí cuando estés en el paraíso”. El hombre al oír sus palabras se echó a reír.
Años después el pecador estando en Palestina se convirtió, predicó su fe a los sarracenos y fue martirizado, cumpliéndose laprofecíadel santo.
5. La predicación a los peces
En una ocasión, cuando un grupo de personas impedían al pueblo acudir a sus sermones, san Antonio se fue a la orilla del mar y empezó a gritar: “Oigan la palabra de Dios, ustedes los peces del mar, ya que los pecadores de la tierra no la quieren escuchar”.
Mientras hablaba, los peces empezaron a unirse y a acercarse a él, sacando sus cabezas fuera del agua para escuchar atentos las palabras del fraile que los invitaba a alabar a Dios, creador del agua en la que encontraban su alimento y vivían en serenidad.
Maravillados, los pescadores corrieron a la ciudad a contar lo que apenas habían visto a los habitantes de la aldea, y con ellos, también los herejes, se arrodillaron escuchando las palabras de Antonio.
6. Limpieza total
Un día se presentó delante del santo un gran pecador, decidido a cambiar de vida y reparar todos los males cometidos. Se arrodilló a sus pies para hacer la confesión pero fue tal su conmoción que no logró abrir la boca, y lloraba desconsoladamente. Entonces el santo fraile le aconsejó apartarse y escribir sobre una hoja todos sus pecados.
El hombre obedeció y volvió con una larga lista. Fray Antonio leyó todos los pecados en voz alta y le devolvió la hoja. ¡Cuál fue la maravilla del pecador arrepentido, cuando vio la hoja perfectamente limpia!Los pecados desaparecieron del alma del pecador e incluso del papel.
7. San Antonio y el Niño Jesús
Al santo lo vemos representado casi siempre con el Niño Jesús, y esto se debe a que cuando era todavía un joven fraile estaba rezando solo en una habitación donde fue hospedado para un periodo de descanso, y el dueño, espiando a hurtadillas por una ventana, vio que el fraile tenía en sus brazos un hermoso niño al que abrazaba y besaba con intensa contemplación.
El hombre, atónito y extasiado por la belleza de aquel niño, se preguntaba de dónde había salido yel mismo Niño Jesús le reveló a Antonio que el huésped estaba observándolo.
Después de larga oración, desapareció la visión, el santo llamó al hombre y le prohibió contar lo que había visto. Con este acto de ternura, Jesús demostraba su amor a su siervo bueno y fiel.
8. El recién nacido que habla
En Ferrara había un caballero extremadamente celoso de su mujer, que poseía una innata gracia y dulzura. Quedando embarazada, injustamente la acusó de adulterio y una vez nacido el niño, que tenia la tez bastante oscura, el marido se convenció aún más de que esta la había traicionado.
En el bautismo del niño, mientras el cortejo se dirigía a la iglesia con el padre, parientes y amigos, Antonio pasó cerca de ellos y sabiendo las acusaciones del hombre, impuso el nombre de Jesús al niño.
Preguntándole quién era su padre, el pequeño, de solo poco días de vida, apuntó con el dedo hacia su padre y luego, con voz clara, dijo: “¡éste es mi padre!”.
La maravilla de los presentes fue grande, y sobre todo de aquel hombre, que retiró todas las acusaciones contra su esposa y vivió felizmente con ella.
9. La comida envenenada
Una vez, los herejes, movidos por el odio que tenían hacia el santo, pensaron en hacerlo morir envenenándolo y fingiendo querer discutir con él sobre algunos puntos del catecismo y lo invitaron a un almuerzo.
Nuestro fraile, que no quiso perder la ocasión para hacer un bien, aceptó la invitación. Y le sirvieron un plato con comida envenenada.
Fray Antonio, inspirado por Dios, se dio cuenta y los regañó diciendo: “¿Por qué hicieron esto?”. “Para ver -contestaron- si son verdaderas las palabras que Jesús les dijo a los Apóstoles: “Beberéis el veneno y no os hará mal”.
Fray Antonio se recogió en oración, trazó una señal de cruz sobre la comida y luegoserenamente comió, sin que le sucediera absolutamente nada.Confusos y arrepentidos de su mala acción, los herejes pidieron perdón, prometiendo convertirse.
10. ¿Quién es el culpable?
Cuando Antonio se encontraba en Padua, sucedió en Lisboa, su ciudad natal, que un joven mató a su mayor enemigo y lo enterró en el jardín de la familia del santo. Cuando encontraron el cuerpo, culparon a su padre, el dueño del jardín. Trató de demostrar su inocencia y no pudo.
Entonces el santo viajó hasta Lisboa y se presentó ante el juez declarando la inocencia de su padre. El juez no le creyó, así que hizo traer el cadáver ante el tribunal y le preguntó: “¿Fue mi padre el que te mató?”.
El cuerpo, resucitando, respondió: “no, no fue tu padre”y cayó de nuevo exánime. Y el juez se convenció de su inocencia.
Este domingo celebramos la Solemnidad de la Santísima Trinidad. Proponemos algunos textos del Evangelio, del Magisterio, del Papa Francisco y de San Josemaría, más algunos textos para meditar, que pueden ayudar en la preparación de esa fiesta.
∙ 'Creo, creemos', libro electrónico de Mons. Javier Echevarría: El Credo constituye el hilo conductor de “Creo, creemos", ebook compuesto por fragmentos de las Cartas Pastorales que Mons. Javier Echevarría escribió durante el Año de la fe.
∙ Esa corriente trinitaria de Amor (editorial de la serie La luz de la fe): El Misterio de la Trinidad cambia en profundidad nuestra mirada sobre el mundo, porque revela cómo el Amor es el tejido mismo de la realidad.
∙ Preguntas sobre la fe cristiana: ¿Creo en Dios, Uno y Trino? La Santísima Trinidad es el misterio de Dios en sí mismo, el misterio central de la fe y de la vida cristiana. ¿Qué significa en la práctica decir “Creo en Dios Uno y Trino”? ¿Cómo distinguir y tratar a cada una de las Tres Personas divinas?
Mateo 28, 16-20Por su parte, los once discípulos marcharon a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Y al verle le adoraron; algunos sin embargo dudaron. Jesús se acercó a ellos y les habló así: «Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo».
Juan 3, 16-18Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por Él. El que cree en Él, no es juzgado; pero el que no cree, ya está juzgado, porque no ha creído en el Nombre del Hijo único de Dios.
Juan 16, 12-15En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Mucho tengo todavía que deciros, pero ahora no podéis con ello. Cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa; pues no hablará por su cuenta, sino que hablará lo que oiga, y os anunciará lo que ha de venir. Él me dará gloria, porque recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso he dicho: Recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros.
∙ Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica(nn 44-49)
¿Cuál es el misterio central de la fe y de la vida cristiana?
El misterio central de la fe y de la vida cristiana es el misterio de la Santísima Trinidad. Los cristianos son bautizados en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
¿Puede la razón humana conocer, por sí sola, el misterio de la Santísima Trinidad?
Dios ha dejado huellas de su ser trinitario en la creación y en el Antiguo Testamento, pero la intimidad de su ser como Trinidad Santa constituye un misterio inaccesible a la sola razón humana e incluso a la fe de Israel, antes de la Encarnación del Hijo de Dios y del envío del Espíritu Santo. Este misterio ha sido revelado por Jesucristo, y es la fuente de todos los demás misterios.
¿Cómo expresa la Iglesia su fe trinitaria?
La Iglesia expresa su fe trinitaria confesando un solo Dios en tres Personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Las tres divinas Personas son un solo Dios porque cada una de ellas es idéntica a la plenitud de la única e indivisible naturaleza divina. Las tres son realmente distintas entre sí, por sus relaciones recíprocas: el Padre engendra al Hijo, el Hijo es engendrado por el Padre, el Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo.
¿Cómo obran las tres divinas Personas?
Inseparables en su única sustancia, las divinas Personas son también inseparables en su obrar: la Trinidad tiene una sola y misma operación. Pero en el único obrar divino, cada Persona se hace presente según el modo que le es propio en la Trinidad. «Dios mío, Trinidad a quien adoro... pacifica mi alma. Haz de ella tu cielo, tu morada amada y el lugar de tu reposo. Que yo no te deje jamás solo en ella, sino que yo esté allí enteramente, totalmente despierta en mi fe, en adoración, entregada sin reservas a tu acción creadora» (Beata Isabel de la Trinidad)
Tras la verdad, la democracia, la libertad de pensamiento y expresión
En los últimos años hemos asistido, demasiadas veces, a intentos en nuestras universidades de impedir conferencias, debates, mesas redondas de personas relevantes públicamente, por parte de grupos radicales de diverso signo. Creo que se trata de un intento grave de coartar la libertad de expresión en el lugar en donde ello es, tal vez más grave: en la Universidad, el templo de la palabra, uno de los foros de la razón pública. En la Universidad Autónoma de Barcelona, tuvimos, poco antes de comenzar la campaña electoral de las elecciones generales de abril uno de los últimos de estos intentos. Creo que los universitarios debemos condenar estos actos sin paliativos. Hace dos años, preocupados por la extensión de estas prácticas en las universidades norteamericanas, dos profesores de la prestigiosa Universidad de Princeton, Robert P. George y Cornell West (en los antípodas ideológicos, George católico conservador, West radical de izquierdas) propusieron a la firma un Statement. Obtuvo muchas firmas dentro y fuera de los Estados Unidos. Pues bien, creo que es un texto oportuno, por lo que lo traduzco y lo ofrezco como reflexión primaveral en nuestro blog.
La búsqueda del saber y el mantenimiento de una sociedad libre y democrática requiere el cultivo y la práctica de las virtudes de la humildad intelectual, la apertura de la mente y, antes que nada, el amor a la verdad. Estas virtudes se manifiestan a sí mismas y se refuerzan mediante la voluntad de escuchar con atención y respeto a las personas inteligentes que desafían nuestras creencias y que representan causas con las que discrepamos con puntos de vista que no compartimos. Es por ello que nosotros tratamos respetuosamente de relacionarnos con personas que desafían nuestros puntos de vista. Y por ello nos oponemos a los que quieren silenciar a los que discrepan de nosotros, especialmente en la Facultades y campus universitarios. Como John Stuart Mill nos enseñó, reconocer la posibilidad de que también nosotros podemos estar equivocados es una buena razón para escuchar y considerar honradamente –y no meramente tolerarlo con desgana- los puntos de vista que no conocemos, incluso las perspectivas que nos parecen chocantes o escandalosas. Y aún más, como Mill hizo notar, incluso si alguien tiene la razón en una materia en disputa, relacionarse con personas que discrepan seria y respetuosamente profundiza nuestra comprensión de la verdad y agudiza nuestra capacidad de defenderla. Ninguno de nosotros es infalible. Seas de izquierdas, de derechos o de centro hay personas razonables de buena voluntad que no comparten tus convicciones fundamentales. Esto no significa que todas las opiniones son igualmente válidas ni que todos los que opinan merezcan ser escuchados por igual. Ciertamente no significa que no haya verdad alguna por descubrir. Ni que tú estés necesariamente equivocado. Pero tampoco los demás lo están de manera necesaria. Así, los que no han caído en la idolatría de la veneración a las propias opiniones y las aman por encima de la verdad misma querrán escuchar a los que ven las cosas de un modo diferente para aprender qué consideraciones –pruebas, razones, argumentos- los llevan a un lugar diferente del que, al menos por ahora, se encuentran ellos. Todos nosotros queremos –incluso ansiamos- relacionarnos con aquellos que están dispuestos a relacionarse conforme al discurso de la búsqueda de la verdad, ofreciendo razones, ordenando las pruebas y elaborando argumentos. Cuanto más importante es la cuestión debatida, más deseamos ser escuchados y –especialmente si la persona con la que conversamos desafía nuestras convicciones profundas- poner en duda incluso aquellas de nuestras creencias más queridas y que conforman nuestra identidad.
Es demasiado común hoy en día tratar de hacer inmunes a la crítica aquellas opiniones que se han convertido en dominantes en cada comunidad particular. Algunas veces se lleva a cabo cuestionando los motivos y estigmatizando a aquellos que disienten de las opiniones dominantes; o bien interrumpiendo sus presentaciones, o bien pidiendo que sean excluidos del campus o, si ya han sido invitados, anulando la invitación. Algunas veces estudiantes y profesores dan la espalda a los conferenciantes cuyas opiniones no comparten o simplemente se van y rechazan escuchar aquellas convicciones que ofenden sus valores. Es claro, el derecho a la protesta pacífica también en los campus es sacrosanto. Pero antes de ejercer este derecho, cada uno de nosotros tendría que preguntarse: ¿no sería mejor escuchar respetuosamente y tratar de aprender de un conferenciante con el que no estamos de acuerdo? ¿No sería menor servir la causa de la búsqueda de la verdad llevando al conferenciante a una discusión franca y civilizada? Nuestra voluntad de escuchar y relacionarnos respetuosamente con aquellos de los que discrepamos (sobre todo en materias de profunda importancia) contribuye vitalmente al mantenimiento de un medio en el cual las personas se sienten libres de decir lo que piensan, considerando posiciones impopulares y explorando líneas de argumentación que pueden socavar maneras de pensar consolidadas. Este talento nos protege contra el dogmatismo y el pensamiento único, ambos tóxicos para la salud de las comunidades académicas y el funcionamiento de las democracias.
Creo que no puede decirse mejor. Con un poco de fortuna, ahora que nuestros políticos tratan de encontrar el mejor modo de dialogar para pactar entre ellos, tal vez lo lean algunos. También les conviene aprender de la actitud que aquí se vindica.
Se cumplen hoy 60 años del fallecimiento de José María Pagola, joven doctor, que dedicó su vida a atender, aconsejar y ayudar a todo tipo de personas, lo que le otorgó el calificativo popular de 'médico de los pobres'. Una muchedumbre acudió a su funeral celebrado en la catedral del Buen Pastor y participó después en la comitiva fúnebre.
Pagola nació el 27 de septiembre de 1916 en Hernani en el seno de una familia numerosa de profundas raíces católicas. Su padre era catedrático de piano y composición en el conservatorio municipal de San Sebastián, ciudad en la que terminó instalándose con su familia. Estudió medicina en Madrid y allí conoció a Josemaría Escrivá de Balaguer, un encuentro que marcó su vida dado que en 1953 pediría su admisión como supernumerario del Opus Dei.
Su ejercicio profesional comenzó atendiendo a gente humilde del Puerto, trabajó en un dispensario antituberculoso y en el Seguro de Enfermedad, primero en Pasajes y después en San Sebastián. En 1945 conoció a Pilar Lagarde y dos años después se casó con ella y tuvieron seis hijos. Con el paso del tiempo se convirtió en un médico prestigioso, que contaba con una amplia clientela a la que atendía en su consulta, ubicada en su casa de la calle Urbieta, y en el dispensario de Villa Cristeta (Ategorrieta), donde daba tratamiento a los enfermos sin recursos.
Miembro del Opus Dei, tuvo seis hijos y murió a los 42 años de un cáncer de páncreas
Pagola se desplazaba a menudo a visitar a los pacientes a sus domicilios, donde no solo se ocupaba de sus padecimientos físicos sino de sus problemas cotidianos y no era extraño que no solo no cobrara por sus servicios sino que discretamente dejara dinero debajo de la almohada de los que se encontraban en peor situación económica.
En una época de limitaciones de todo género y penurias mil, el paciente que se acercaba a su consulta sabía que el principal medicamento que recibiría no sería el fijado en una receta sino el de la escucha paciente, la sonrisa cómplice o el abrazo de ánimo. Pagola era un médico no sujeto a la burocracia ni a los horarios, que se preocupaba por el dolor sin reparar en cartillas, seguros médicos o si era de noche o de día.
Además de a las personas con menos recursos, ayudó y acompañó como médico a los enfermos durante su trayecto a Lourdes en el tren de la esperanza. Su vocación cristiana le llevó a mostrar un gran empeño en armonizar sus obligaciones profesionales y las familiares.
En la primavera de 1958 se abrió la página del dolor en su vida. Lo que pareció, en principio, una úlcera que le llevó a padecer fuertes dolores lumbares derivó finalmente en un cuadro de tuberculosis o cáncer de páncreas. Como para lo segundo no había tratamiento le enyesaron el cuerpo para afrontar la primera de las enfermedades, lo que le provocó numerosos sufrimientos.
El 27 de marzo de 1959, Viernes Santo, al ver las tumoraciones que presentaba en diversas partes del cuerpo le diagnosticaron un cáncer de páncreas con metástasis en el hígado, una enfermedad incurable que le llevó a la muerte el 6 de junio. Falleció con fama de santidad entre la población, según testimonio de la prensa de la época. La catedral del Buen Pastor se quedó pequeña para dar cabida a los cientos de ciudadanos que quisieron decirle adiós.
El apostolado es como la respiración del cristiano: no puede vivir un hijo de Dios, sin ese latir espiritual. Nos recuerda la fiesta de hoy que el celo por las almas es un mandato amoroso del Señor, que, al subir a su gloria, nos envía como testigos suyos por el orbe entero. Grande es nuestra responsabilidad: porque ser testigo de Cristo supone, antes que nada, procurar comportarnos según su doctrina, luchar para que nuestra conducta recuerde a Jesús, evoque su figura amabilísima. Hemos de conducirnos de tal manera, que los demás puedan decir, al vernos: éste es cristiano, porque no odia, porque sabe comprender, porque no es fanático, porque está por encima de los instintos, porque es sacrificado, porque manifiesta sentimientos de paz, porque ama.
La Iglesia aumenta su servicio a la sociedad con millones de personas beneficiadas
La Conferencia Episcopal Española (CEE) presenta esta mañana la Memoria anual de actividades de la Iglesia católica en España de 2017. La actividad económica de ese año se declaró en 2018, y el resultado de la Asignación Tributaria se conoció definitivamente a mediados de este mes de mayo. Ya con los resultados definitivos, como es habitual, la Iglesia hace memoria de los dones recibidos y del servicio prestado con ellos. Lo hace por el compromiso adquirido con la sociedad, por convicción en la oportunidad de la transparencia, y por su disposición a anunciar que sus puertas están abiertas, para servir y amar en todo momento.
La aportación de la sociedad española a la Iglesia Católica, a través de la Asignación Tributaria, creció en el ejercicio fiscal 2017 (campaña 2018) manifestando la alta valoración de la sociedad española hacia esta labor.
Tanto el número de declaraciones a favor de la Iglesia (+ 51.658) como el importe total asignado a este fin (+11.386.328 €) se vieron incrementados. El ritmo de crecimiento de esta cantidad se acelera, pasando de un aumento del 2,82% en 2016, a un 4,4% más en la última declaración de la renta.
La hora de repartir: comunicación de bienes
Sin embargo, la “X” no es la principal vía de financiación de la Iglesia en España. Para las diócesis españolas, el dinero de la “X” supone de media únicamente una cuarta parte de los ingresos recibidos. Cada una de ellas completa sus ingresos, entre otras fuentes, con aportaciones directas de los fieles (35%) o ingresos por patrimonio (13%).
Del total de la cantidad recibida en la CEE por la Asignación Tributaria, el 81,1% (más de 202 millones de euros) es enviado directamente a las diócesis españolas. El reparto se realiza según criterios de necesidades específicas de cada una de ellas, siempre atendiendo a la solidaridad y la comunicación de bienes entre las diócesis – españolas.
La Iglesia, como cuerpo, está en constante relación y dependencia entre todas sus diócesis y entidades. De tal manera que, sin la labor de cada uno de sus miembros, tanto consagrados como seglares, no sería posible completar este entramado de bienes y actividades al servicio de los demás.
Los laicos ganan protagonismo
Durante 2017 creció el número de familias en misión en el extranjero (536), el número de entidades religiosas de laicos (12.988) y el número de parroquias (23.021) por la apertura en nuevas zonas de desarrollo urbano.
Hay también más voluntarios y agentes de Pastoral de la Salud acompañando a enfermos tanto en hospitales (1.427, 282 más) como acompañando en casas y centros (18.861 personas). Igualmente se ha incrementado hasta los 2.700 el número de voluntarios en la Pastoral Penitenciaria dentro y fuera de prisión (377 más que año anterior).
Como novedad en la memoria se incorpora el dato de las 86 asociaciones y movimientos nacionales de laicos que cuentan con 368.365 personas que participan activamente de la vida de la Iglesia en dichas realidades.
Beneficio espiritual, rentabilidad social
Algunos de los efectos cuantificados en la economía nacional de la actividad de la Iglesia y sus instituciones son:
El impacto económico derivado de la actividad de las diócesis, parroquias y Cáritas es de 1.386 millones de €, lo que supone 5 veces más en relación a lo aportado por la asignación tributaria.
Solo en la actividad asistencial, cada euro que reciben las diócesis españolas procedente de la Asignación Tributaria se multiplica por 2,5 euros cuando se retorna a la sociedad.
Comparando con el gasto que realizan las comunidades autónomas en empleo, familia, violencia de género, juventud, inclusión social, adicciones, inmigración o pobreza, el valor económico de la actividad asistencial de la Iglesia católica estaría por delante de la tercera autonomía de más peso en el ranking.
El ahorro que suponen los 2.452 centros católicos concertados al estado cada vez es mayor. En 2017 ese ahorro fue de 3.324 millones, 765 millones ahorrados más que en el anterior ejercicio siempre de acuerdo con los datos ofrecidos por el Ministerio de Educación.
El impacto global estimado de los bienes de interés cultural y de las fiestas religiosas equivale a más 3% del PIB de España.
Más presencia donde más difícil es estar
Los datos de la actividad pastoral de la Iglesia reflejan que hay más enfermos acompañados cada mes en sus domicilios. La cifra se ha incrementado en unas 4.800 personas más, hasta las 66.882.
Son más también las parroquias con centros de atención para enfermos (2.759) y ha crecido el número de fieles que han recibido el sacramento de la Unción.
Igualmente se ha incrementado el número de acogidos por la pastoral penitenciaria (2.810), las casas (70), los participantes (7.053), las capellanías (84), los fondos entregados como ayuda, o los paquetes de ropa destinados a personas que han salido de centros penitenciarios y sus familias.
En total, sacerdotes, voluntarios, religiosos y seglares han dedicado en total 45,6 millones de horas a la labor pastoral
Las periferias están cada vez más cerca
Los datos de la actividad evangelizadora de la Iglesia reflejan cambios importantes en cuanto a los destinos. Europa se ha convertido también en tierra de misión con un importante peso de los misioneros procedentes de España.
América, no obstante, sigue siendo el destino de más de la mitad de los 11.018 misioneros españoles que están dando su vida en todo el mundo.
Las mujeres son un 10% más en esta misión. La mitad de todos los misioneros españoles son religiosas, pero cada vez hay más laicos.
El Fondo Nueva Evangelización, destinado a proyectos en comunidades cristianas sin recursos en todo el mundo, elevó su aportación hasta los 2.158.604,38 € en un total de 253 proyectos.
“Dadles vosotros de comer”. La multiplicación de la actividad asistencial
La memoria incorpora nuevos datos de 61 centros asistenciales de la Iglesia; ya son 3.834 más que en 2010, con un incremento del 72 por ciento. Hablamos de 8.052 centros de este tipo, que asisten a un total de 2.834.035 beneficiarios en toda España. En total, incluyendo los centros sociales, sanitarios y caritativo-asistenciales la memoria incluye 9.171 centros con 4.379.554 beneficiarios.
Entre ellos, hay 100 centros destinados a la mujer y víctimas de violencia (20.731 beneficiarias), 165 para inmigrantes y refugiados (120.925), 92 centros para drogodependientes (43.259 beneficiarios), 287 consultorios para familias y embarazadas (72.289 beneficiarios) o 384 centros para promover el trabajo (121.401 beneficiarios).
Destacan también por su volumen e importancia los 6.425 centros para mitigar la pobreza (comedores, albergues, etc.) donde recibieron atención 2.348.035 personas.
Cáritas y Manos Unidas son la cara de la Iglesia entre los pobres. Las dos organizaciones de la Iglesia para el desarrollo y la asistencia dentro y fuera de España destinaron en 2017 más de 401 millones de euros.
Con su actividad, Cáritas dio asistencia a 3.088.825 personas, más de 1 millón y medio de ellas en España, a través de las 5.828 Cáritas parroquiales. 83.951 voluntarios y 5.076 trabajadores contratados, hacen posible cada día esta misión.
Manos Unidas mantiene en total 894 proyectos de sensibilización y desarrollo en 59 países. Más de 6 millones de personas son beneficiarias indirectas de la acción de Manos Unidas.
Más alumnos. Más jóvenes descubriendo una misión
Los 2.587 centros educativos católicos en España responden a esa vocación, expresada por el Papa Francisco, de ayudar a los jóvenes a descubrir su misión en esta vida y enamorarse de ella.
Para ello, en 2017 se incrementó en casi 400 el número de aulas hasta las 61.531. También han crecido las aulas de educación especial en centros católicos, hasta las 452 (44 más con 11.716 alumnos en total).
El número de alumnos se ha incrementado en 12.733, hasta rozar el millón y medio en total, de ellos 69.720 son extranjeros. Igualmente se ha incrementado tanto el número de trabajadores en general (127.093), como el personal docente en particular (103.569).
214.723 alumnos participan en grupos de vida cristiana en centros católicos.
En el ámbito universitario, casi el 70% de los estudiantes de centros privados, reciben formación en universidades de orientación católica.
Patrimonio de la Iglesia, cultura de todos
Las diócesis españolas han destinado cerca de 60 millones de euros a los 381 proyectos de conservación. Sólo en los últimos 5 años, el total aportado por las diferentes diócesis españolas para este fin, roza los 417 millones de euros.
Además, toda la actividad que genera la presencia del patrimonio cultural de la Iglesia en nuestro país tiene un impacto total en el PIB de España de 22.620 millones de euros, y llega a aportar una contribución al empleo de más de 225.000 empleos de manera directa, indirecta e inducida.
También son millones las personas que participan cada año en alguna de las peregrinaciones, celebraciones de Semana Santa y fiestas populares de carácter religioso en nuestro país. Se estima un impacto de 9.800 millones de euros y 134.000 empleos generados.
El compromiso de transparencia como oportunidad de evangelizar
Dentro de la demanda creciente de información por parte de la sociedad y del compromiso adquirido por la CEE, se ha renovado recientemente el acuerdo de colaboración con la ONG Transparencia Internacional España.
Los datos presentados llevan, además, la garantía de la prestigiosa auditora internacional PwC, que por sexto año consecutivo realiza el Informe de Aseguramiento Razonable de la Memoria Anual de Actividades, según normas internacionales. Por otro lado, los estudios sobre el impacto económico han sido elaborados por empresas de reconocido prestigio internacional como KPMG o EY.
Agradecimiento
La Iglesia agradece a todas las personas que están detrás de cada página de esta Memoria que hoy se presenta y contribuyen a sostenerla. Muchos lo hacen con la entrega de su vida, con su trabajo, con su servicio desinteresado como voluntarios, con su donación o con su X en la declaración de la renta. Gracias a ellos, millones de personas se benefician de la presencia de la Iglesia en nuestro país. Esta Memoria desea ser, además de un ejercicio de transparencia y responsabilidad, una muestra de agradecimiento a todas esas personas.