
En la Misa tres jóvenes se confirmaron, llamados a ser testigos de Cristo. Gran alegría y paciencia de los fieles pues duró una hora y veinte. Por la tarde meditaba esos tres grandes enemigos que tenemos, la concupiscencia de la carne, la de los ojos,avaricia, y la soberbia de la vida. En el siglo I en el II, en el XII,en el XXI, lo mismo. Lujuria, afán de forrarse y un engreimiento brutal de ser como dioses. La presión es muy fuerte, el demonio que existe, nos presenta las ocasiones. Es una batalla, ser cristiano es luchar con la gracia de Dios. Dos posturas erróneas: ya Dios lo hará todo, yo con mis fuerzas lo haré. Lucha, hacerse violencia, pero sobre todo gracia de Dios, que hasta del mal saca bien. Y también , más que nunca ante esta presión brutal, no quedarnos solos, unirnos, ayudarnos,correjirnos,ser un equipo; es más fácil, aunque nos guste ser el llanero solitario. Yupia ya ya eee.












