viernes, noviembre 06, 2009

Las clarisas de Lerma y el País.



El semanal del País del fin de semana pasado presentaba un reportaje muy interesante sobre la Madre Verónica y el "fenómeno " de las monjas clarisas de Lerma. Resulta que en Lerma hay más de 134 monjas clarisas, media de edad 34 años, muchas de ellas con carrera universitaria y experiencia de la vida ( han tenido novios, economistas, juristas, doctoras en medicina, saben lo que es un porro, la coca, el ambiente juvenil actual). Han elegido a Dios, son felices, hacen dulces y su convento de clausura está abierto a quien quiera acercarse a Dios y descubrir el sentido de la vida. El País, lógicamente, habla de secreto del Vaticano, de quien les ayuda económicamente, de envidias de otros conventos, pero hace un buen reportaje. La monja que les atiende, al final les habla clarito. Leemos el País, son ustedes sectarios y laicistas con la Iglesia, rezamos mucho por el grupo Prisa, como por todos. Si algo es de Dios más vale no hacer nada en contra y si no es de Dios se extinguirá. Su clausura es estricta, pero al tiempo Lerma se está convirtiendo, por el boca a boca, en un lugar de peregrinación, porque según parece aquello no es de este mundo y se está instaurando una clausura con dinamismo apostólico directo. En medio, aveces, de un mundo duro con poca esperanza, estas mujeres traen viento fresco a la Iglesia y al mundo. El artículo del País tiene mucho más de positivo que de negativo, también han sido cautivados por la alegría inexplicable de la vida en Dios.

11 comentarios:

Àngel dijo...

Es que Sor Blanca se lo dejaba clarito jejejeje

Yo sólo de imaginarmelo, no paraba de reírme...

En fin Saludos.

Angelo dijo...

Es que la verdad dicha sin miedo y con caridad lo único que hace es que uno se haga algunas preguntas. Estoy convencido que lo poco negativo que escribieron lo harían con muchísima dificultad. En cualquier monasterio de clausura que se visite, basta estar un rato con las hermanas a través de las rejas para quedar cautivado por su alegría interior, incapaz de no ser expresada en el exterior. Seguro que iban a buscar la crítica y se llevaron el autoexamen. Un abrazo

Sinretorno dijo...

Mis ángeles.

Anónimo dijo...

No se engañe sinretorno. La clausura es un escondite para no enfrentarse a la vida. Claro que hay economistas, juristas, doctoras en medicina, la cobardia no entiende de carreras ni de status. Es una opción respetable pero cobarde.

Diosenmicalle dijo...

Me pareció un artículo estupendo.

Desde luego, Dios hace de las suyas. Está claro.

Un cordial saludo

sinretorno dijo...

En el mundo, si no luchas por ser contemplativo te haces un delincuente, poco a poco.

Anónimo dijo...

Disculpe pero esa es la excusa para huir del camino, no solo la contemplación lleva a vivir y su ausencia conduce a lo peor, hay que sentirla en cada momento para ofrecerla con sus alegrias y penas al altísimo.

Angelo dijo...

Sr. Anónimo. ¿No es cobardía no identificarse? Lanzar un juicio tras una cortina?. Lamento que tenga esa opinión de quienes son unas verdaderas valientes. Pruebe usted una semanita en clausura y luego hable de escondites.Que digo una semanita, tres días de retiro en silencio.
Me gusta que la gente opine y que disienta, pero cuando tenga conocimiento de causa y experiencia en el tema. Lanzar piedras y esconder la mano es facilísimo. Y yo diría que las carreras son las que muchas veces, impiden ver la valentía y son las creadoras de los status.
Mi admiración por todos-as las órdenes contemplativas.

Sinretorno dijo...

Cada caminante siga su camino. No creo que huyan esas personas.

sinretorno dijo...

Hago con todo cariño una enmienda a la totalidad. No me habéis elegido vosotros sino Yo a vosotros dice Jesús. Dios tiene un plan para cada uno, cada una y lo importante es estar atento para escucharle. Si no le alaban los hombres, hasta las piedras hablarían para hacerlo.

Angelo dijo...

Por eso no puede llamarse escondite ni cobardía a cualquier vocación. Sea la que sea. La vocación es la vocación. Otra cosa es que después se descubra que no era esa el camino a seguir.